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lunes, 1 de septiembre de 2025

Mi concepción del mundo

Portada del libro Mi concepción del mundo, de Erwin Schrödinger

Título y autor/a:Mi concepción del mundo, de Erwin Schrödinger.
Clave de lectura:Meditaciones existenciales de una mente insondable.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Un inspirador conjunto.
Música:Densidad 21.5, de Edgar Varèse ♪♪♪

Podría bromear sobre este libro diciendo que me gusta y no me gusta simultáneamente. Es decir, hasta la última página no colapsa su función de onda y adopta uno de los posibles estados. Mientras tanto, tiene gato encerrado.

Intuiréis que hablo de Erwin Schrödinger, la mente que impulsó el concepto de la mecánica cuántica. Lo más curioso descansa en que Mi concepción del mundo no pertenece al ámbito por el que recibió el Nobel, sino al ensayo filosófico.

De hecho rompe fronteras, con espíritu tan inquieto como versátil. Junto a los antiguos vedas indios, Kant es el nombre que más a menudo se repite como fuente de inspiración.

¿Debe aislarse o no la ciencia como única herramienta para alcanzar respuestas? ¿Se puede ser escéptico hacia el propio altar del escepticismo?

El autor defiende un equilibrio más allá de postulados apriorísticos. Rechaza interpretaciones basadas en la superstición religiosa tanto como otras encerradas en los sentidos (recordemos que la observación modifica lo observado).

¿Le es factible entonces al ser humano, con sus limitaciones intelectuales, acercarse a la verdad? ¿Resulta lógico intentarlo? No seríamos nosotros mismos de abandonar.

Como adenda al volumen tenemos Mi vida, una breve autobiografía donde recuerda el tiempo que le tocó en suerte, lleno, junto a increíbles avances del pensamiento, de violencia, exilio y decepción.

Un inspirador conjunto.


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Con frecuencia se plantea, por ejemplo, la pregunta: ¿es en realidad seguro que tú percibes el verde de este césped de la misma manera que yo? Esta pregunta no tiene respuesta, lo que puede hacerse es preguntarse si tiene sentido.

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lunes, 5 de mayo de 2025

Una filosofía de la resistencia

Portada del libro Una filosofía de la resistencia, de Carlos Javier González Serrano

Título y autor/a:Una filosofía de la resistencia, de Carlos J. González Serrano.
Clave de lectura:No nos dejemos manipular sin resistirnos.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:«El conocimiento es la auténtica resistencia».
Música:My Name Joe, de David Massengill ♪♪♪

Carlos Javier González Serrano escribe con actitud combativa. Y demanda lo mismo del lector.

Su mirada se posa sobre el mundo en el que nos relacionamos (o ya no lo hacemos, o apenas «virtualmente») y concluye que se aleja del concepto de vida buena.

Una filosofía de la resistencia: el propio título de este libro me parece acertado cuando se refiere a «una» y no «la» filosofía, expresando así que se trata de una posibilidad elegible, no la imposición de un valor moral absoluto.

Hay que tomarse el tiempo necesario para reflexionar. Hay que dar de lado al imperio de lo vacío. A la exigencia social de «disfrutes» tan inmediatos como idiotas.

Emotiocracia e idiocracia se dan de hecho la mano. Podrían ser las palabras estrella de este año, de los pasados y, casi con seguridad, de los venideros.

No podemos esperar que los «poderes» nos ofrezcan orientaciones saludables, ni siquiera que nos inviten a dicho planteamiento reflexivo. El proceso debe partir de nosotros en tanto ciudadanos con todas las implicaciones clásicas del término, no entes de consumo con tragaderas abiertas.

Complacidos o quejosos, narcotizados en cualquier caso entre volutas de humo seudotecnológico que nos impiden el paso siguiente: ¡del pensamiento a la acción!

Pero tenemos que quererlo, repito. Igual que desde arriba no nos van a echar una mano, tampoco la pasividad, el «no hay nada que yo pueda hacer», que parece ser la respuesta a nuestra insignificancia dentro del engranaje, juegan a favor.

¿Hasta dónde coincido entonces con las preocupaciones que afligen a González? ¿Tienen un poso reconocible?

Sí, la respuesta a esto último es positiva: me despiertan inmediata familiaridad.

La «dictadura felicifoide», por utilizar otro término del autor, no se va a dejar vencer tan a la ligera como sobrevuela, con ojo vigilante, nuestras vidas.

«El conocimiento», y ya termino, volviendo a citarle, «es la auténtica resistencia».


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En mi experiencia diaria con adolescentes, compruebo con mucha preocupación cómo ciertos ritmos frenéticos y enfermizos, relacionados con procesos económicos —y, por tanto, asociados al consumo rápido, superfluo y desaforado—, están parasitando la psique, las emociones y las acciones de nuestros jóvenes, sumergiéndolos en una dinámica de autoexigencia, vacuidad y malsana competitividad.

jueves, 19 de diciembre de 2024

Ética y globalización

Portada del libro Ética y globalización, de Vicente Serrano (Ed.)

Título y autor/a:Ética y globalización, de Vicente Serrano (Ed.).
Clave de lectura:Globalización con valores humanos amenazados.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Interesante. Exigente.
Música:Himno de las naciones, de Giuseppe Verdi ♪♪♪

En Ética y globalización, Vicente Serrano invita a varios pensadores a reflexionar sobre cosmopolitismo, responsabilidad y diferencia en un mundo global.

Adela Cortina titula su trabajo Una ética transnacional de la corresponsabilidad. Tal concepto, la ética, ha de construir un entorno basado en principios por encima del interés particular a corto plazo. Principios participativos, evidentemente.

Reducir las distancias no puede significar un mero intercambio de contenedores entre continentes a costa de hacerlos inhabitables para millones de personas.

Por su parte, a través de Responsabilidad en tiempos de globalización, Manuel Cruz defiende la preservación del barco planetario con citas a la obra de Hans Jonas, quien usó ese término, «responsabilidad», como llamada a la supervivencia de las generaciones presentes y futuras.

Ética de las diferencias. La afirmación de las diferencias en un mundo global: Jesús de Garay explora si las reglas del mercado han conseguido homogeneizarse a costa de perder valores en todos los demás ámbitos. Habríamos pagado un alto precio en aras de una falsa «libertad».

Javier Muguerza profundiza en el nexo entre Cosmopolitismo y derechos humanos. ¿Es deseable una ética no universal (dado que su implantación ignoraría el recorrido histórico de las comunidades), pero sí cosmopolita, donde el acuerdo de mínimos se alcanzaría en el respeto a tales derechos?

Para finalizar, Fernando Vallespín firma El problema de la fundamentación de una Ética Global, donde describe características transversales habida cuenta de que las interpretaciones de lo bueno y lo malo pueden no coincidir en cada cultura.

Si queremos empaparnos de lo que estos autores transmiten, no será un esfuerzo baladí. Necesitaremos una lectura calma y atenta.

Y valdrá la pena, añado: los ensayos de mérito no merecen menos.


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[...] la noción de reconocimiento recíproco nos remite al descubrimiento que dos seres humanos hacen de que existe entre ellos una ligatio, que genera una ob-ligatio, una Bindung, que genera Ver-bindlichkeit. Y esta ligatio puede entenderse al menos en un doble sentido: 1) como vínculo entre los virtuales participantes de un diálogo, que es a lo que nos conduce la Pragmática Trascendental; 2) como vínculo entre seres humanos, que se reconocen como «carne de la misma carne» y «hueso del mismo hueso».

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lunes, 2 de diciembre de 2024

Filosofía felina

Portada del libro Filosofía felina, de John Gray

Título y autor/a:Filosofía felina, de John Gray.
Clave de lectura:¿Podemos copiar a los gatos para ser felices?
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Va de más a menos.
Música:La Bohème (Che gelida manina), de Giacomo Puccini ♪♪♪

A lo largo de su Filosofía felina, subtitulada en la edición española Los gatos y el sentido de la vida, John Gray propone un tema digno de juguetear con la zarpa.

¿Por qué los humanos nos enredamos en temas abstractos, sin respuesta evidente, en busca de o huyendo de... (escríbase aquí la cuita metafísica favorita de cada uno)? ¿Por qué nos calentamos las neuronas?

Solo hay una cosa cierta: vamos a morir. Un punto que nos obsesiona más allá del instinto evolutivo de supervivencia.

No damos valor al aquí y al ahora. Los gatos, por el contrario, no se preocupan. Están satisfechos en nuestra compañía de proveedores de alimento, pero cuando faltamos se las arreglan con igual fortuna, como si nunca hubiéramos existido.

¿Y si copiamos su naturaleza bohemia?

El texto menciona a Aristóteles, Montaigne, Pascal, Spinoza y otros pensadores de fuste; también describe la relación entre ambas especies durante siglos y todo eso está bien, pero...

Pierde fuelle. Se desliza de más a menos. Gray insiste a base de historias de mininos que no pasan de lo anecdótico, con lo que su ovillo se deshilacha ya desde la mitad.

Aprobado justo, John. Aprobado como una raspa de sardina.


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Para cualquier criatura viva, una vida buena estará en función de aquello que necesite para hacer efectiva su naturaleza. La vida buena guarda relación, pues, con esa naturaleza suya, y no con ninguna opinión ni convención. Como ya señaló Pascal, los seres humanos son una excepción, pues poseen una segunda naturaleza formada por la costumbre, añadida a la naturaleza que ya tienen al nacer.

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lunes, 29 de abril de 2024

Filosofía ante el desánimo

Portada del libro Filosofía ante el desánimo, de José Carlos Ruiz

Título y autor/a:Filosofía ante el desánimo, de José Carlos Ruiz.
Clave de lectura:Pensamiento crítico para construir una personalidad sólida.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Este libro es de los míos.
Música:La vie en rose, de Madeleine Peyroux ♪♪♪

Filosofía ante el desánimo: con el título de hoy se me enciende un pequeño semáforo tras los ojos. Aunque, más que un muñequito verde, haga brillar un carrusel multicolor.

Pensamiento crítico para construir una personalidad sólida. Sí, José Carlos Ruiz ha escrito una obra estupenda bajo cualquier prisma de consideración que se me ocurra.

Si invierto el orden de factores más habitual, contenido y forma, y empiezo por cómo dice lo que quiere decir, sería difícil discutir la habilidad de este profesor de la Universidad de Córdoba para comunicar ideas.

El tema es la descripción de la sociedad contemporánea. ¿A qué nos dedicamos en general? ¿Qué fuerzas nos mueven? ¿Vivimos sanos y contentos, asumiendo que tengamos un techo, un plato a la hora de comer y nadie nos bombardee?

Sanos quizá, y también contentos, pero a costa de carecer de conciencia o iniciativa propias. Nos dejamos llevar por la corriente. Imitamos.

Deseamos satisfacción inmediata de lo que sea. Un resultado que implique espera, paciencia, comprensión del valor intrínseco del tiempo, desaparece bajo la «turbotemporalidad».

Además, el pensamiento unidireccional implica que, si alguna vez levantamos un dedo para cuestionar, o nos ponemos de puntillas a ver qué se esconde tras el escaparate, nos transformemos con la misma rapidez en alguien «denunciable» socialmente.

Esto ocurre en cualquier ámbito, incluso la búsqueda de alguien a quien podamos llamar «amor» a la vieja usanza. O «amigo» o «amiga». Las relaciones personales se asimilan a las mercantiles: hago algo por ti porque espero que tú hagas algo por mí.

Ruiz se esfuerza en que abramos los ojos, los oídos, la piel que nos recubre, el olfato, el gusto, la cabecita que la evolución nos ha dado, y nos atrevamos a salir del aborregamiento. No da respuestas, sino que anima a buscarlas.

Insta, en resumen, a expresar una identidad propia, no agresiva u opuesta a las demás, sino diferente. A dejar de lado la ansiedad y construir un camino a recorrer, en vez de una meta a alcanzar.

Si a alguien no le convencen sus intenciones… Bueno, no pasa nada, este no es su libro.

El mío, desde luego, sí.


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Se fomenta la impaciencia desde el momento en que se diseña un régimen del deseo en torno a objetivos cercanos y asequibles, lo que nos estimula a perseguirlos con denuedo, ilusión y, sobre todo, con optimismo. Entramos en dinámicas de recompensas inmediatas y fáciles sobre cuestiones ligeras. Todo conduce, una vez más, hacia la categoría del hacer y del aparecer (apariencia), dejando a un lado la más importante de todas: la del ser.

lunes, 11 de marzo de 2024

Conocer Nietzsche y su obra

Portada del libro Conocer Nietzsche y su obra, de Fernando Savater

Título y autor/a:Conocer Nietzsche y su obra, de Fernando Savater.
Clave de lectura:Resumen de la filosofía de Nietzsche bajo la lámpara de Savater.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Útil para comprenderlo mejor.
Música:Wie sich Rebenranken schwingen, de Friedrich Nietzsche ♪♪♪

A Nietzsche siempre lo tuve estomagado, qué le voy a hacer. ¡Vaya tipo abstruso!

Con este prejuicio a las espaldas, abro ahora un libro titulado Conocer Nietzsche y su obra. El nombre del autor es reclamo suficiente para dar el paso: de nuevo, Fernando Savater.

¿Resultado? Bueno, el señor del bigote salvaje me sigue cayendo «gordo», aunque gracias a su apólogo creo entenderlo mejor.

Si no el bigote, Savater consigue desbrozar los significantes y que parte de la hojarasca se vea más clara.

La muerte de Dios, la voluntad de poder, el eterno retorno, el superhombre, la «Gran Política»…

Como digo, mi sensibilidad sigue resistiéndose a sus planteamientos. Las manías son así de cabezonas.

Y es que en absoluto me parece «heredero de la Ilustración», como su colega afirma. Acepto por el contrario el rol de «radicalizador crítico», en un sentido bastante literal: drástico, extremista, intransigente.

Aunque no sea mi taza de té, hay que bebérsela con sus gotas de limón para poder opinar. Tiempo por tanto bien invertido.


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En su aspecto negativo, la Gran Política pasa por la lucha contra aquellas instituciones destinadas a perpetuar y consolidar la anulación de las diferencias, la homogeneización de lo jerárquicamente diverso, la sustitución de los valores peculiares de cada individuo o cada pueblo en un vacuo absoluto llamado Bien Común.

lunes, 29 de enero de 2024

Las preguntas de la vida

Portada del libro Las preguntas de la vida, de Fernando Savater

Título y autor/a:Las preguntas de la vida, de Fernando Savater.
Clave de lectura:«Filosofar» como ejercicio para una vida plena.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Siga acompañándonos con sus textos, don Fernando.
Música:Centro di Gravità Permanente, de Franco Battiato ♪♪♪

Las preguntas de la vida es el ambicioso título que quisiera traer hoy al blog, por cortesía de Fernando Savater.

Filosofar no es un fin en sí, sino un medio: apela a la infinita curiosidad para intentar explicarnos el entorno. ¿O preferimos que nos lo den todo mascado? ¿No intuimos que quizá nos apoyemos en una cueva de ignorancia?

Savater plantea cuestiones con el significado literal del término: «pregunta que se hace con intención dialéctica para averiguar la verdad de algo». No interrogantes de respuestas cerradas a cal y canto.

De hecho, defiende «las filosofías», con énfasis en el plural. ¿De qué cuestiones hablamos en concreto?

La muerte. La razón. El «yo» hacia adentro y hacia afuera. La singularidad o similitud humana en relación con el resto de especies del planeta y aún más allá, con el universo. La libertad. La naturaleza. La convivencia. La belleza. El tiempo...

En cada una nos proporciona reflexiones de grandes pensadores para estimular el análisis. Sus capítulos se convierten así en diálogos con nuestra propia conciencia. Que la vida tenga o no sentido —como expone en el jugoso epílogo— no significa ni de lejos que sea absurda.

Siga acompañándonos con sus textos, don Fernando, por favor.


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Aristóteles sostiene en cambio que lo único que hoy es verdadero es que «mañana habrá o no habrá una batalla naval», mientras que aún no puede ser verdad ni que «mañana habrá una batalla» ni que «mañana no habrá una batalla». Es decir, lo verdadero «para mañana» es la duda entre dos o más posibilidades, no la certeza profética de una u otra. El futuro es «contingente» —puede ser así o de otro modo—, no fatal ni necesario.

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jueves, 16 de noviembre de 2023

Futurama y la filosofía

Portada del libro Futurama y la filosofía, de Courtland Lewis

Título y autor/a:Futurama y la filosofía, de Courtland Lewis (coord.).
Clave de lectura:Preocupaciones filosóficas en una serie de dibujos animados.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Enfoque didáctico y original.
Vídeo:Futurama

Solo con el título, Futurama y la filosofía tiene bastante a su favor de partida. Siempre me gustó la serie de animación creada por Matt Groening, incluso más que Los Simpson, su hermana mayor en cuanto a popularidad e influencia cultural.

Los personajes, el dibujo, los guiones con sus múltiples guiños… Todo se engarza de forma notable y muy divertida en ella.

Tenemos a Fry, el patoso repartidor de pizzas que queda atrapado en una cámara criogénica y despierta en la Nueva Nueva York de mil años en el futuro.

A Leela, la expeditiva cíclope que capitanea la nave de Planet Express, empresa de mensajería interestelar propiedad del tataratataratataratío de Fry, el excéntrico profesor Farnsworth.

A Bender, el robot amigo de las carteras ajenas, las robopilinguis y la ingesta continua de alcohol para no oxidarse.

A la pizpireta Amy, el burócrata Hermes, el extraterrestre doctor Zoidberg, Zapp Brannigan, la cabeza conservada de Nixon… Me vienen a la memoria estupendos episodios con todos.

Por otro lado, la palabra «filosofía» hace despertar cierto hormigueo de ansiedad bajo la piel. ¿Qúe es filosofía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul…

Coordinados por Courtland Lewis, la veintena larga de autores que aportan sus ensayos al volumen se marcan como objetivo explicar algún concepto filosófico a traves de situaciones en la pequeña pantalla. Es decir, intentan que los «visualicemos». Y consiguen resultados positivos.

Así, nos hablan sobre la libertad a partir de la bandera de la Tierra que se zampa el doctor Zoidberg. ¿Tiene derecho la comunidad a sentirse atacada? ¿Y a oponerse? ¿Pueden entrar libertad y democracia en conflicto? ¿Por qué se distingue entre libertad positiva y negativa?

También sobre eficiencia económica y medioambiental, simbolizadas en la gran bola de basura que, lanzada al espacio centurias antes para quitarse de encima los residuos originados por el hiperconsumo, amenaza con retornar. ¿Son la cadena de reciclaje y las tecnologías «verdes» una respuesta al problema de fondo?

La guerra, sus «causas justas» y los «medios legítimos» para ganarla. Ética y moral. Amor y sexo. La identidad, ligada o no al cuerpo físico de objetos y personas. La muerte (¿existe algún «sentido de la vida»?). Dios…

De qué manera interpretamos la realidad, incluso negando lo evidente, para que encaje en nuestras creencias preconcebidas («¡Prefiero creer lo que fui programado para creer!»)…

Aristóteles, Hume, Locke, Rousseau, Kant, Hegel, Mill, Bentham, Kierkegaard, Freud, Russell, Berlin, son unos cuantos nombres que se dejan caer en el texto.

Un enfoque didáctico y original.


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Si quiero creer que soy un robot, parece que nada me convencerá de lo contrario. Por tanto, la aproximación subjetiva también parece problemática, pues si creo completamente en algo de tal manera que toda mi existencia cambia, para demostrar mi aproximación subjetiva, parece que puedo creer cualquier cosa que desee creer. Así, ¿cómo reconciliar ambas aproximaciones a la verdad? ¿Qué creencias es racional o sano poseer?

martes, 10 de octubre de 2023

Ser estoico no basta

Portada del libro Ser estoico no basta, de Charles Senard

Título y autor/a:Ser estoico no basta, de Charles Senard.
Clave de lectura:Epicuro reivindicado.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Demasiado latín.
Música:Espartaco (Variación de Aegina y Bacanal), de Aram Khatchaturian ♪♪♪

El estoicismo ha vuelto a salir a la palestra. Se escuchan recomendaciones aquí y allá en la línea de Epicteto o Marco Aurelio: cultivemos la serenidad, la calma interior, tomémonos las cosas «con filosofía» para que los reveses cotidianos no puedan con nuestro ánimo.

No debemos hundirnos cuando vienen mal dadas, aunque tampoco manifestarnos exultantes en los momentos de triunfo. Todo lo que nos ocurre tiene que ser así, dada la insignificancia del individuo en el gran plan del universo. Tranquilidad. Desapego. Respira…

Charles Senard quiere matizar este renacimiento del mundo antiguo. Según su tesis, Ser estoico no basta.

A cambio de los nudos del estoicismo puro y duro, él aboga por otra rama del tronco, a menudo incomprendida. Lo que nos recomienda es la sabiduría epicúrea para vivir el presente.

Adjetivo que nos hace imaginar, en términos socioculturales, un trasunto del bon vivant: ostras, champán, fiestas, entretenimiento sin fronteras. Alguien que busca los placeres de la vida, como reza el diccionario.

El autor argumenta que epicureísmo no significa hedonismo. Ni se trata de arrastrarse pasivo como un asceta ni de vivir deprisa y dejar un bonito cadáver.

De acuerdo, busquemos la felicidad en lo que haya a nuestro alcance, pero no nos metamos en bacanales, parece decir. Nada de dar rienda suelta a los instintos. Apetito sin excesos. Equilibrio.

La deriva entre el ponderado mensaje original y lo que hoy entendemos sería consecuencia de una campaña de descrédito emprendida por los padres del cristianismo —ahí anda san Agustín malmetiendo—, toda vez que, para ganar el favor del otro mundo, hay que purgarse primero en este.

Epicuro se habría convertido así en «persona non grata» de cara a la salvación. Incluso Dante lo ubica con sus seguidores en el sexto círculo del infierno, «más rojos que en la más candente forja».

Junto a los fragmentos conservados del fundador de esta escuela de pensamiento, Senard se apoya extensamente en Lucrecio, Filodemo, Virgilio u Horacio —acuñador del carpe diem— para convencernos de lo contrario. Pero ¡ay!, es en tal estrategia de comunicación donde reside mi problema de conciencia al calificar la lectura.

Es que su forma, por más que aprecie el fondo, se me hace pesada. Al tercer o cuarto poema en latín que ocupa toda la página, empiezo a aburrirme. El entusiasmo por Horacio y compañía, aun respetable, no se me pega. Quizá sea un poco estoico.

Y resulta que no son tres o cuatro esos poemas de muestra, sino una legión. Como mínimo, la mitad del contenido impreso consiste en odas, geórgicas y epístolas. Las opiniones de Senard se transforman en meros comentarios de texto.

En suma, lo de Epicuro suena estupendo. Muy interesante, de verdad. Pero intenta desarrollar la idea un poco mejor con tus palabras, sin hacernos una edición bajo cubierta de los clásicos grecolatinos, Charles. Eso ya es otro libro.


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El ideal epicúreo consistente en vivir con sencillez (uiuere paruo, nos dice Horacio) en la «feliz sobriedad» tan cara al difunto Pierre Rabhi, resuena con las aspiraciones de nuestra sociedad, si bien lo hace mucho menos con sus prácticas. Nada más opuesto a este ideal que el anhelo de riquezas, gloria y poder, el principal de los deseos ni naturales ni necesarios que Epicuro condenaba.

miércoles, 19 de abril de 2023

Ética y moral

Portada del libro Ética y moral, de Leonardo Boff

Título y autor/a:Ética y moral, de Leonardo Boff.
Clave de lectura:El idealismo es el motor de la vida.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Se le puede discutir, pero tiene carisma.
Música:Ave Verum Corpus, de W.A. Mozart ♪♪♪

Leonardo Boff es un autor singular al tiempo que polémico. Representante de la denominada «Teología de la liberación», expone varias de sus ideas bajo el título Ética y moral. La búsqueda de los fundamentos.

En el primer opúsculo, Ética: la enfermedad y sus remedios, se pregunta si las comodidades materiales que disfrutamos tras diversas revoluciones históricas (la agrícola, la industrial, la de la información) merecen de verdad la pena a cambio de devastar la naturaleza.

En Genealogías de la ética lamenta la confusión de valores del mundo contemporáneo, que no sabe discernir con claridad qué es correcto y qué no. El vertiginoso desarrollo técnico no se ha visto imitado por el desarrollo de la conciencia.

Virtudes cardinales de una ética planetaria asoma como el texto más políticamente comprometido. Si el mercado tiene que ganar, entonces la sociedad —en un sentido no antropocéntrico, la Tierra-Gaia, el conjunto de la vida en el planeta— tiene que perder.

Guerra y paz, a continuación, denuncia el imperialismo que ha sustituido apenas en las formas al ansia de conquista en que se complace occidente (encarnado en los Estados Unidos). Ya no se trata de ocupar físicamente el territorio, sino de mantener el mismo dominio de siempre por otros medios.

Concluye, a pesar de ello, que existe esperanza. La hermosa Carta de la Tierra corona la lectura.

Porque «en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común».

¿Idealista? Sin duda. ¿Carismático? También. ¿Discutible? Por supuesto.

En todo caso, alguien a quien escuchar con respeto.


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Si la razón reprime la pasión, triunfan la rigidez, la tiranía del orden y la ética utilitaria. Si la pasión prescinde de la razón, dominan el delirio de las pulsiones y la ética hedonista, del puro disfrute de las cosas. Mas, si se impone la justa medida, y la pasión se sirve de la razón para su autodesarrollo ordenado, entonces emergen las dos fuerzas que sustentan una ética prometedora: la ternura y el vigor.

martes, 17 de enero de 2023

No-cosas. Quiebras del mundo de hoy

Portada del libro No-cosas, de Byung-Chul Han.

Título y autor/a:No-cosas, de Byung-Chul Han.
Clave de lectura:El mundo que conocíamos se nos deshace entre las manos.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Voy cogiéndole el tranquillo a Byung-Chul Han.
Música:Existenz, de Howard Shore ♪♪♪

A un lado del cuadrilátero, el filósofo de moda. Al otro, un descreído.

Me cito de nuevo, cara a cara, con Byung-Chul Han.

En la nota sobre Psicopolítica manifesté un conato de duda sobre los fundamentos del discurso. Le dediqué un elogio incompleto.

La expulsión de lo distinto, por su parte, me dejó tibio debido a las divagaciones y circunloquios. Había que insistir.

Así que he vuelto a hacerlo con No-cosas. Quiebras del mundo de hoy. Y por fin creo que expone el tema de una forma más concentrada. La interpretación que le doy es la del vértigo vital.

Sujetos a un entorno de pura incertidumbre, donde todo queda desfasado a una velocidad extraordinaria, donde nuestra experiencia parece valer poco a la hora de desenvolvernos, no ya en el futuro, sino en el mismo presente, hay generaciones que se sienten —nos sentimos— sin norte.

Somos aquellos que necesitamos aferrarnos a ciertas seguridades, tocar «cosas» que nos transmitan un significado personal cuando lo que ha tomado el poder son las «no cosas».

¿Un libro? ¿Un disco? ¿Una actividad manual? No, ya no.

Bibliotecas descargables en datos. Playlists musicales en «la nube». Realidad virtual.

Smartphones que, en lugar de servirnos para escuchar la voz del otro, nos aíslan. Nos vigilan, de hecho.

La fotografía, desnaturalizada. De dar testimonio sobre algo que ha ocurrido tal como se refleja en el negativo, al imperio de los selfis: el momento vacío.

El ser humano, obediente a fórmulas algorítmicas que no puede comprender. Cajas negras que deciden por nosotros. Inteligencia artificial...

De esta manera, a través de la desazón, nuestro pensador consigue llevarnos a su esquina. Exclamamos: ¡exacto! ¡Yo siento lo mismo!

Tras la eterna pregunta del «adónde vamos», nos queda entonces actuar y dar el siguiente paso. Ese que no está escrito.

Y nadie sabe cuál es.


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Hoy percibimos la realidad principalmente en términos de información. La capa de información que recubre las cosas como una membrana sin aberturas impide la percepción de las intensidades. La información representa la realidad. Pero su dominio dificulta la experiencia de la presencia.

miércoles, 12 de octubre de 2022

Ética cosmopolita

Portada del libro Ética cosmopolita, de Adela Cortina

Título y autor/a:Ética cosmopolita, de Adela Cortina.
Clave de lectura:¡Ética, ética, ética!
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Hay que leerlo sí o sí.
Música:Diktatorn, de Katzen Kapell ♪♪♪

En esta ocasión tenemos un gran libro, que contribuye a crear un manto de cordura a nuestro alrededor: Ética cosmopolita, de Adela Cortina.

Elogiar a la autora resulta casi innecesario, ya que brilla por derecho propio en el orbe del pensamiento contemporáneo.

Su obra es un alegato contra las ideas absolutistas, fanáticas, contra la ignorancia, el canibalismo social hacia el débil, el enfrentamiento irreflexivo como medio para resolver las diferencias…

En defensa de la democracia, no como bolsa hinchada de vocinglería o de intereses partidistas que venderían a su madre por un voto, sino como fortaleza que, para no perder su integridad, necesita de cuidados continuos en numerosos ámbitos.

Por supuesto, aquellos que afectan a la calidad de la vida en común como la educación, la economía o la justicia. Pero también los intangibles que nos definen como ciudadanos. Más que eso: como personas.

De los once capítulos en que se estructura el volumen, la aspiración al cosmopolitismo se desarrolla explícitamente en los dos últimos, aunque en realidad sea una paráfrasis para solidificar los mensajes que nos transmite a lo largo de todo el texto.

¿Es preferible la seguridad a la libertad? ¿Están contrapuestas? ¿Debe prevalecer la razón o los sentimientos en la toma de decisiones políticas?

¿La evolución técnica nos salvará? ¿O podría conducirnos a la esclavitud encubierta? ¿Cuál es el papel de las humanidades en un mundo de bits?

¿Y el de las palabras? ¿Se construye la realidad en términos ideológicos? ¿Preferimos la posverdad, «un marco de valores simple, esquemático, desde el que los oyentes puedan interpretar los acontecimientos y en el que solo juegan dos equipos, nosotros y ellos»?

¿Donde «la ancestral contraposición amigo-enemigo sigue siendo rentable para dotar a la ciudadanía de una identidad, sea desde la presunta izquierda o desde la presunta derecha»?

Ética, cómo no. Un concepto alrededor del cual pivotan muchas respuestas.

Si es que queremos aprender. Porque, visto lo visto, quizá seamos portadores de una semilla muy diferente: la de la autodestrucción.

Leed a Adela Cortina. Escuchadla. Aplicad sus palabras.

Por favor.


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Una tercera forma de propuesta política que se autodenominaría democrática, aunque no lo es, es la que defienden los movimientos populistas de distinto signo. Lo peculiar en su caso, en lo que aquí nos importa, es que el grado de adhesión emocional de parte de la ciudadanía está asegurado, aunque sea una adhesión fluctuante. Los populismos priman el papel de las emociones en la vida política.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Ética y política

Portada del libro Ética y política, de Adolfo Sánchez Vázquez

Título y autor/a:Ética y política, de Adolfo Sánchez Vázquez.
Clave de lectura:Política contemporánea y su desconexión con la ética.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:No nos conformemos con el pensamiento único.
Música:Sinfonía nº 1 (II.Notturno), de Hans Werner Henze ♪♪♪

Adolfo Sánchez Vázquez fue un sabio: profesor, doctor honoris causa, laureado, premiado y reconocido por numerosas autoridades civiles y académicas.

Adolfo Sánchez Vázquez fue muy de izquierdas: más marxista que Karl, Groucho, Harpo, Chico y Zeppo juntos.

Adolfo Sánchez Vázquez fue un filósofo. ¿Y a qué nos invita la filosofía? A pensar.

A reflexionar sobre diferentes propuestas y visiones del mundo y llegar a conclusiones que definan nuestro yo, nuestra existencia personal.

Hago este preámbulo porque Ética y política, el libro de hoy, sostiene puntos de vista que irritarán a los adoradores del pensamiento único. Yo me siento de acuerdo con el maestro en varios de los temas pero alejado en otros, por ejemplo.

Los dos primeros capítulos exponen la tendencia contemporánea de derechas e izquierdas a amalgamarse en una suerte de pragmatismo, de política sin moral. Si resulta necesario, se cae en contradicciones flagrantes con tal de gobernar.

Sánchez reivindica la política en su significado originario, el de la participación de todos los miembros de la polis en las decisiones que afectan a la comunidad. Y lo ilustra argumentando contra Rawls, el teórico fundamental del utilitarismo.

Igualmente errónea sería la moral sin política, tanto en su raíz kantiana (lo que importa son las intenciones del individuo, en el santuario de su conciencia individual, y no los resultados) como en la «moral de los principios», donde estos devienen en dogmatismo y fanatismo.

En la tercera exposición, acerca del uso de la violencia en nombre de un supuesto bien, se pregunta si ese bien, entendido como fin, justifica los medios. ¿Sí? ¿No? ¿A veces? ¿Cómo se decide cuáles son esas veces?

La cuarta discute si los intelectuales han de bajar a la tierra desde sus constructos teóricos y comprometerse de forma coherente con lo que predican.

Ética y marxismo: esta charla seguro que levanta ampollas a ambos lados de la barrera. Tras declarar que el socialismo de corte soviético fue espurio, y que el compromiso acrítico de la intelectualidad de izquierda con un sistema «de dominación y explotación» contribuyó no poco al desencanto, nuestro hombre insiste en defender la vigencia de sus ideas de base: Karl, Karl…

Para ello glosa varios de los escritos del renano, deteniéndose en las Tesis sobre Feuerbach y especialmente en la número XI: «Los filósofos se han limitado hasta ahora a interpretar el mundo; de lo que se trata es de transformarlo». El concepto de praxis ocupa un lugar central en su propia obra.

Ya en la segunda parte del libro, nos ofrece varios discursos de aceptación de honores universitarios y algún artículo periodístico.

Destaca una interesantísima ponencia donde analiza si es lícito ponerle límites a un valor como la tolerancia, fuente de libertad, respeto mutuo, convivencia pacífica. ¿Existen circunstancias en las que deba negarse a sí misma para poder defenderse, paradójicamente, de la intolerancia?

En suma, y estas son mis palabras, no nos conformemos con el pensamiento único, con la autocomplacencia en la piscina de nuestras ideas. Aprendamos todo lo posible para reforzarlas, pero tambien para ponerlas a prueba. Solo así nos aproximaremos, aunque aún sea de lejos, a la verdad.


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Siendo indeseable, la violencia existe realmente y se justifica política y moralmente cuando se cierran las vías no violentas, o cuando la renuncia a ella traería una violencia mayor.

domingo, 17 de noviembre de 2019

La República

Portada del libro La República, de Platón

Título y autor/a:La República, de Platón.
Clave de lectura:Lo que sabemos, lo que creemos saber y lo que desconocemos.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Una obra que ilumina nuestro paso sobre el planeta.
Música:Orfeo y Eurídice (Danza de los espíritus bienaventurados), de C.W. Gluck ♪♪♪

Atreverme a comentar con un mínimo de decencia intelectual La República de Platón requeriría que Atenea me hubiera concedido con mayor generosidad sus dones. Pero llegan hasta donde llegan y gracias.

Ahora bien, lo que sí puedo decir sin exponerme a la vergüenza es que se trata de una de las ¿cinco, siete, once, veintitrés…? —poner cantidades exactas carece de sentido— obras escritas que iluminan el paso del ser humano sobre el planeta.

En tiempos de turbación, cuando la esperanza de alcanzar un statu quo de armonía social se cuartea, leerla permite entender mejor unas cuantas cosas.

Entender, por ejemplo, que a orillas del Egeo inventaron lo que llamamos democracia, pero que ejercida irresponsablemente, sin ser conscientes de todo lo que esa bella palabra implica, no libra por sí sola de acercarse al precipicio.

¿No se votó democráticamente que Sócrates debía morir? ¿No se dejaron cegar los griegos por sofistas y gobernar por demagogos?

Y que la responsabilidad se aprende esforzándonos, cada uno de nosotros, en obrar con justicia. Siendo íntegros.

Se aprende que lo importante en la vida, tanto como respirar, es la búsqueda de «algo más».

Más allá de las sombras a nuestro inmediato alcance.

Aquellas imágenes que vemos, en forma de reflejo, sobre la pared de nuestra caverna.


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En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engrendrado la luz y al soberano de esta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.

jueves, 24 de octubre de 2019

¿Quién soy yo... y cuántos?

Portada del libro ¿Quién soy yo… y cuántos?, de Richard David Precht

Título y autor/a:¿Quién soy yo… y cuántos?, de Richard David Precht.
Clave de lectura:Un viaje filosófico desde el amanecer hasta el sueño.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Vais a agradecer leerlo.
Música:Sinfonía nº 22 «El filósofo» (I.Adagio), de Joseph Haydn ♪♪♪

¿Quién soy yo… y cuántos?

La persona que ha abierto hoy los ojos, ¿es quien los abrió ayer? ¿Y anteayer? ¿Y hace diez o veinte años?

¿La misma, mejor, peor…? ¿Qué me hace único o mutable? ¿Lo que hago? ¿Lo que pienso?

Si alguien compartiera mis recuerdos y experiencias, si luchara por los mismos ideales, ¿sería entonces también yo?

Richard David Precht ha escrito un título de mérito. Un «viaje filosófico» a partir de cierto planteamiento kantiano: ¿qué puedo saber?, ¿qué debo hacer? y ¿qué me cabe esperar?

Sobre esta base entrelaza diversas fuentes de conocimiento, a cuál más imaginativa en su presentación.

Nietzsche, nuestra antepasada austrolopiteca Lucy, Ramón y Cajal, Descartes, Mach, el señor Spock, Freud, Kandel, Wittgenstein…

Rousseau, De Waal, Schopenhauer, Libet, Bentham, Luhmann…

Y habla sobre casi todo: la existencia de los dioses, el aborto, la eutanasia, la alimentación carnívora o vegetariana, la bondad y la maldad, el origen de los sentimientos, los derechos de los grandes simios, la clonación, la propiedad…

La lista sigue y es larga. La historia de lo que ha venido poniendo a prueba el entendimiento desde hace muchos siglos.

Claro que tampoco se sumerge en unas profundidades abisales para cada tema, sería imposible. Pero siembra en el lector la semilla —con una bibliografía muy tentadora— para continuar caminando en busca de la verdad.

No os quedéis atrás. Vais a agradecer leerlo.


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Aunque le pese a Kant, no existe ninguna «ley moral» en el ser humano que lo obligue a ser bueno. Si se ha llegado a formar la conducta moral, ha sido porque a menudo ha demostrado ser ventajosa para el individuo y para el grupo. El grado en que cada individuo obre moralmente depende en gran medida de la propia dignidad, y esta a su vez depende de la educación que cada cual haya recibido.

martes, 24 de septiembre de 2019

La expulsión de lo distinto

Portada del libro La expulsión de lo distinto, de Byung-Chul Han

Título y autor/a:La expulsión de lo distinto, de Byung-Chul Han.
Clave de lectura:El pensamiento del monólogo frente al que invita al diálogo.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Demasiado divagante.
Música:You Know Who I Am, de Giovanna Pessi y Susanna Wallumrød ♪♪♪

Hace meses escribí un apunte sobre otro título de Byung-Chul Han, Psicopolítica, y ya entonces manifesté ciertas reservas sobre la experiencia de lectura.

Al final lo consideré como razonablemente elogiable y me hice el propósito de seguir explorando la obra del autor. Quería formarme una idea cabal de su pensamiento.

Pues me temo que La expulsión de lo distinto me ha dejado igual de dubitativo.

El mensaje de fondo vendría a ser la paradoja de que, en la era de la hiperconectividad, donde el intercambio de ideas es más factible que nunca, nos estamos volviendo iguales. En un sentido no halagüeño.

El concepto del «otro», un ser «misterioso» al que podemos desear o rechazar, con quien coincidir o ser divergentes, pero prestar interés, en fin, como alguien diferente a nosotros mismos, va desapareciendo.

En su lugar, nos volvemos parte de una masa amorfa, la personalidad diluida en una corriente de dirección única. Nos autodestruimos como entes irrepetibles en un mundo donde la regla de oro es consumir, consumir, consumir…

Lo que los demás hagan o piensen, yo también. Triunfan las redes sociales donde la información resulta hueca, usada para el monólogo en lugar del diálogo. La sociedad del «me gusta» irreflexivo asoma en todo su esplendor.

Hasta ahí, el mensaje tiene un calado hondísimo. Invita a poner lo mejor de tu atención en cada párrafo, en cada línea del libro.

Hasta que Han se pone a divagar de una manera que es cosa mala. Se va por las ramas en el desarrollo.

O no sabe explicarse, o yo no sé apreciarlo, o una mezcla de ambas causas. Falta comunicación autor-lector.

El caso es que me quedo a medio camino. Tendré que volverlo a intentar con el siguiente, a ver si a la tercera...


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Los ocupantes del panóptico digital no se sienten observados, es decir, no se sienten vigilados. Se sienten libres y se desnudan voluntariamente. El panóptico digital no restringe la libertad, la explota.

lunes, 16 de septiembre de 2019

El valor de elegir

Portada del libro El valor de elegir, de Fernando Savater

Título y autor/a:El valor de elegir, de Fernando Savater.
Clave de lectura:¿En qué consiste la libertad? ¿En qué consiste ejercerla?
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Puestos a tomar decisiones, no dejéis de leer este libro.
Música:Non, je ne regrette rien, de Edith Piaf ♪♪♪

Desde que aquellos griegos con sandalias empezaron a preguntarse tantas cosas, hemos tenido voces a las que nos convendría prestar mucha atención. Filósofos, los llaman.

Voces como la de Fernando Savater. Plasmadas en palabras como las que contiene El valor de elegir.

Habla aquí sobre la libertad. Esa que damos por sentado como una especie de derecho natural —nadie es nuestro dueño—, sin cuestionarnos quizá su contenido.

Como punto de partida, ¿qué es de hecho la libertad? ¿Podría dársele una respuesta tan simplista como «hacer lo que nos dé la gana»?

¿Supone un absoluto? ¿Qué conexión sine qua non existe entre la libertad y la esencia de la persona? ¿Cuáles son sus consecuencias de su ejercicio en nuestros actos hacia los demás?

¿Por qué, entre diversas opciones, seleccionamos una, la defendemos y nos sentimos estupefactos cuando no necesariamente es la misma que han preferido otros?

Y esa que elegimos, ¿se nos ha ocurrido solos o nos la han introducido? ¿En qué sentido es o no la mejor en los ámbitos moral, cívico, político…?

Preguntas que, de la mano de figuras como Aristóteles, Arendt, Habermas, Hayek, Bauman y bastantes más, nos exigen poner a girar las ruedecitas que llevamos dentro.

En resumidas cuentas: puestos a tomar decisiones, no dejéis de leer este libro.


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Lo que pretendo establecer es lo siguiente: el que no toda la verdad pueda fundarse del mismo modo no equivale a que la pretensión de verdad sea siempre infundada. Este planteamiento es perfectamente compatible con ciertas formas (moderadas, supongo) de escepticismo. La advertencia fundamental del escéptico dice que, aunque nuestra creencia en la verdad o la falsedad de algo parezca tener suficientes evidencias, nunca podemos descartar totalmente el estar a pesar de ello equivocados.

martes, 18 de junio de 2019

Psicopolítica

Portada del libro Psicopolítica, de Byung-Chul Han

Título y autor/a:Psicopolítica, de Byung-Chul Han.
Clave de lectura:¿Es nuestra pretendida libertad individual un engaño?
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Tendría que profundizar un poco más.
Música:Las vidas de los otros, de Gabriel Yared ♪♪♪

Las ideas que plasma Byung-Chul Han despiertan un interés innegable. Psicopolítica trata sobre la libertad.

¿Somos de verdad libres en la sociedad contemporánea? ¿Somos dueños del modo de vivir que deseamos?

Se nos ha enseñado que sí, que en un sistema donde cada ciudadano tiene derecho a participar, las decisiones que se toman en común son una extensión de nosotros mismos.

Ahora bien, dice Han, ¿y si fuerzas en la sombra hicieran uso de la psicología para hacernos creer eso? Que nuestras decisiones son tomadas por propia voluntad, cuando no es así.

Según él, en el «capitalismo neoliberal» se ejerce poder sin necesidad de coerción ni violencia, sino a través de mecanismos de condicionamiento combinados con técnicas de big data.

Comienza con las huellas que deja cualquier actividad en las redes: compras, búsquedas, mensajes, comentarios, gustos y disgustos... En la era de la hiperconectividad, todo está relacionado.

La suma de interrelaciones va construyendo entonces un perfil que nos define, igual que una ventana a nuestro interior. Y con muchos interiores se crea un subconsciente colectivo.

El siguiente paso será encauzarnos para apoyar ideas que convengan en diversos ámbitos. Siempre invisibles. Siempre efectivas, porque estaremos seguros de que nos enraizamos en el libre pensamiento.

No obstante, me surgen dudas para calificar la lectura de plenamente convincente.

Quiero pruebas. Pruebas, pruebas, pruebas. El filósofo lanza la advertencia, pero la defiende solo de forma retórica, sin profundizar. Parecido, salvando las distancias cualitativas, a una teoría de la conspiración.

En fin, tras tomar todo en cuenta, le doy el visto bueno.


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El panóptico digital se sirve de la revelación voluntaria de los reclusos. La iluminación propia y la autoexplotación siguen la misma lógica. En el panóptico digital no existe ese Big Brother que nos extrae informaciones contra nuestra voluntad. Por el contrario, incluso nos ponemos al desnudo por iniciativa propia.

domingo, 14 de abril de 2019

Ética para máquinas

Portada del libro Ética para máquinas, de José Ignacio Latorre

Título y autor/a:Ética para máquinas, de José Ignacio Latorre.
Clave de lectura:Cómo enseñar ética humana a entes no humanos.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Imprescindible. ¿Es mucho decir?
Música:Inteligencia artificial, de John Williams ♪♪♪

Quizá imprescindible podría parecer exagerado, de acuerdo. Pero de interesantísimo no bajo. Es mi última palabra para resumir lo que opino de este libro.

Ética para máquinas, del profesor José Ignacio Latorre, insta a abrir los ojos. Porque plantea temas que definen nuestro modo de vida a todos los niveles, desde los pequeños detalles cotidianos hasta las decisiones de mayor calado.

Cuando se haga patente que las inteligencias artificiales, las IA, son capaces de evolucionar por sí mismas, de pensar en algún sentido quizá más allá de la lógica humana, ¿a qué conclusión llegarán sobre sus creadores?

¿Cómo coexistiremos con «entes» de capacidad individual mucho más rápida y amplia que la nuestra?

Y no se trata de una novela o una película de ciencia ficción, sino de realidades que son ya tangibles. El primer paso está dado en forma de algoritmos que, en múltiples ámbitos, toman decisiones automáticas en nuestro lugar.

Entonces, ¿cómo enseñar parámetros de actuación a estas IA? ¿Cómo programar ética en sus niveles más profundos? ¿Y exactamente qué ética? ¿La que las personas muchas veces incumplimos?

¿Dije interesantísimo? No, qué va. Vuelvo a imprescindible.


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El gran, gran peligro de la inteligencia artificial es que los humanos se deterioren en la valoración de sus principios. Si todo funciona bien en mi entorno, qué importa quién programó qué y cómo. La despreocupación moral es un peligro tan real como el declive físico e intelectual que hemos sufrido.

lunes, 11 de marzo de 2019

La verdadera vida

Portada del libro La verdadera vida, de Alain Badiou

Título y autor/a:La verdadera vida, de Alain Badiou.
Clave de lectura:Un mensaje filosófico a la juventud.
Valoración:✮✮✩✩✩
Comentario personal:Debe de estar encriptado. O se me ha pasado la edad.
Música:I Want It All, de Queen ♪♪♪

Si la comparo con Elogio del amor, otra obra de Alain Badiou comentada anteriormente en el blog, La verdadera vida baja un escaño en mi nivel de apreciación.

Quizá haya que tomarse de forma literal el subtítulo: Un mensaje a los jóvenes. ¿Jóvenes hasta cuándo? ¿Se me habrá pasado la edad?

Este ensayo comienza con una exposición sugerente, recordándonos la idea de Sócrates sobre la filosofía, sus implicaciones sobre la vida personal y ciudadana.

El poder, el dinero, el ansia por el último modelo de smartphone, por el placer del instante… Son los contravalores por los que hoy nos regimos, de acuerdo.

Pero, tras las primeras páginas, el discurso se convierte en algo tan laberíntico que no consigo desenmarañarlo.

Ni siquiera le veo la lógica a la separación de capítulos, uno dedicado al «devenir contemporáneo de los varones» y otro al «devenir contemporáneo de las muchachas». Vuelvo atrás, recomienzo en los puntos donde creo haberme perdido y nada, no tengo éxito.

Lo termino de leer en automático. Si alguien con más luces consigue llegar al fondo, enhorabuena. Ya me contará.


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Hoy en día, y porque tiene la libertad, la posibilidad de hacerlo, la juventud ha dejado de estar atada por la tradición. Pero, ¿qué hacer con esa libertad, con esa nueva errancia?