domingo, 30 de agosto de 2009

Los orígenes

Estatua de don Pelayo en Covadonga.

Según parece, mi primer apellido tiene orígenes prerromanos. Desde Navarra nos extendimos a Castilla, y luego el mundo se quedó pequeño en buscar hazañas.

Del segundo discuten que si catalán, que si gallego. Pero lo importante es la cota de armas con azur, sable y gules, faltaría más.

El tercero resulta interesantísimo: ¿pues no desciende de todo un rey de León? Súmale a los gules una figura rampante.

Hasta que llegamos al cuarto. Sencillamente imbatible.

Asturiano por arriba y por abajo, por delante y por detrás. Según un manuscrito, trescientos miembros de la familia acompañaron a Pelayo en... ¡la batalla de Covadonga!

Navarra, Castilla, Cataluña, Galicia, León... ¿Qué puedo añadir? ¡Puxa Asturies!


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domingo, 23 de agosto de 2009

Jet lag

Luces de ciudad por la noche, con ojos insomnes.

Insomne, contemplo desde mi ventana los puntos de luz.

Quizá haya otros como yo, sujetos con las cadenas de la noche, que intentan cerrar los ojos sin tregua.

Debilitados, consumen sus últimas energías en pensamientos que anhelan no existir, fundidos con la liberación del olvido.

Pero nada ocurre, nada ni nadie viene en nuestra ayuda.

Junto a mí, ellos os velan.


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martes, 4 de agosto de 2009

Aviadores

Portada del libro Aviadores, de Ian Kershaw

Título y autor/a:Aviadores, de Ian Kershaw.
Clave de lectura:Pilotos estadounidenses y Spitfires en acción.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:«Nunca tantos debieron tanto a tan pocos».
Música:La Batalla de Inglaterra (Aces High), de Ron Goodwin ♪♪♪

Aviadores, de Ian Kershaw, relata la odisea de un puñado de norteamericanos que, contraviniendo las leyes de su país, se alistaron en la RAF en 1940. Caballeros del aire, como indica el subtítulo.

Cada uno tenía un pasado diferente, pero algo fundamental en común: la intuición de lo mucho que se jugaba el mundo.

Por ello consiguieron alcanzar Canadá y de ahí dieron el salto al Viejo Continente, donde se les asignó a una escuadrilla de los míticos Spitfires.

La obra, con muy buen pulso narrativo, utiliza fuentes originales como los recuerdos y testimonios de quienes los conocieron, pues apenas uno alcanzó indemne el final de la guerra.

En tono de admiración, sin por ello perder el rigor histórico, quedan recogidas las biografías de cada piloto y sus acciones, trazando un vívido fresco de ese momento en el que, según palabras de Churchill, «nunca en la historia de los conflictos humanos tantos debieron tanto a tan pocos».


«Ocho balas atravesaron la hélice, veinte el fuselaje y una el blindaje... Intenté una táctica violenta de evasión y me largué a dos mil quinientos metros. Después de aquello, como puedes imaginar, mi avión no estaba demasiado bien, pero lo piloté sin mayor problema».

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