jueves, 6 de diciembre de 2018

Manifiesto cívico (VII)

Paraguas con los colores de la bandera española.

Conviene tener muy claro qué es la Constitución. Y también qué no es.

Su raíz, principio y origen es la soberanía del pueblo español, de la que emanan, como señala el artículo segundo, los poderes del Estado.

Es decir, muchos millones de conciencias, voluntades, formas de pensar y sentir, que compartimos nuestras vidas en sociedad.

La Constitución es un acuerdo. Obliga a renuncias particulares para obtener a cambio un bien común que no aparte a nadie.

Ni siquiera a quienes quisieran apartarse por sí mismos, por no aceptar otra cosa que su propia e «iluminada» visión del mundo. Incluso a ellos la Constitución los protege.

Por otro lado, la Constitución no es una panacea. La desigualdad, la injusticia, la violencia —la lista sería larguísima—, no se resuelven solo con un libro en la mano. Hay que remangarse con pico y pala.

¿Nos hace entonces la Constitución más fuertes? ¿Debemos defender sus valores? ¿Merecen la pena sus objetivos?

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.
Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.
Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.
Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.
Establecer una sociedad democrática avanzada, y
Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

Yo creo que sí. ¡Viva la Constitución Española!


martes, 13 de noviembre de 2018

Pregunta sin respuesta

Silla desvencijada junto al lago.

Cuando no sabes qué decir. Ni siquiera qué decirte a ti mismo.

Cuando todo parece un círculo, sin un lejos, sin un cerca, sin un quizá liberador jamás.

Cuando no puedes distinguir, un día y otro día, cuál es la pregunta y cuál es la respuesta.

Aún te queda el silencio. Calla. Escucha. Solo escucha…


martes, 6 de noviembre de 2018

El rincón de los niños

Carro de helados Revuelta

Niños los hay de muchas edades.

Sobre todo, al pasar junto al carrito de los helados.


miércoles, 31 de octubre de 2018

Concierto para grupo y orquesta


¿Órgano Hammond o piano? ¿Guitarra eléctrica o violín? ¿Batería o timbales? Con su Concierto para grupo y orquesta, Jon Lord derribó en 1969 el muro que quería separar dos mundos: el del rock y la clásica.

Aunque incomprendido por algunos a ambos lados, gracias al compositor y teclista de Deep Purple los espacios de la música se hicieron aún más amplios.

Sigue siendo una de mis obras contemporáneas favoritas.

Entradas relacionadas:

lunes, 29 de octubre de 2018

Tierra de campos

Portada del libro Tierra de campos, de David Trueba

Título y autor/a:Tierra de campos, de David Trueba.
Clave de lectura:Memoria de una época en Madrid.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Destaca su fluidez narrativa.
Música:La chica de ayer, de Nacha Pop ♪♪♪

Fluidez: es la palabra que andaba buscando para empezar el comentario sobre esta novela de David Trueba.

Fluidez narrativa. Naturalidad. Cada escena relatada en sus páginas tiene su porqué en el transcurrir de Tierra de campos.

Una historia que son los recuerdos de Dani, el protagonista, alternados con el viaje que hace en el presente al pueblo de su padre para enterrarlo.

Una retrospectiva, bien pasados los cuarenta, hacia el viejo barrio madrileño de Estrecho, el colegio, los amigos, los inicios en el mundo de la música, el amor...

Hacia el rebelde y provocador Gus. Hacia el padre, la madre, Animal, Oliva, Keiko, todos quienes, a lo largo de su vida, han jugado algún papel para convertirlo en la persona que es.

Fama. Caída. Resiliencia.

Y cuyo resultado supone también la memoria de una época.


Así, Kei se empeñó en venir a despedirme al aeropuerto pese a que yo le pedí que no lo hiciera, que se ahorrara ese entrenamiento de un músculo que no se entrena. Pero vino. Y yo quise mostrarme tranquilo, convencido de que tan sólo me marchaba por un mes, para organizar a los míos. Pero ella sospechaba que no sería tan simple. No volverás, me había asegurado tres tardes antes.

Entradas relacionadas:

martes, 23 de octubre de 2018

Samarcanda

Atardecer en Samarcanda.

Puertas, columnas, cúpulas, mosaicos...

Naranja, dorado, turquesa, azur...

El atardecer acaricia a Samarcanda.


lunes, 8 de octubre de 2018

Paso tras paso

Hombre caminando en Jianshui.

Paso tras paso.
Cada paso sigue
a los otros.
No hay nada más.


martes, 25 de septiembre de 2018

Por poco

Beso en una calle de Dali.

A punto estuve de no levantar la cámara cuando pasé cerca de ellos. Por poco. Ya podéis ver la razón.

¿Cómo que no la veis? Pero si está claro.

¿Camisa con cuello de ojales y traje? ¿De verdad? No, hombre, no, a quién se le ocurre vestirse así para besar…


jueves, 20 de septiembre de 2018

Tan cerca del aire

Portada del libro Tan cerca del aire, de Gustavo Martín Garzo

Título y autor/a:Tan cerca del aire, de Gustavo Martín Garzo.
Clave de lectura:Historia de Jonás, su padre, su madre y las garzas.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Una novela que es un poema.
Música:El lago de los cisnes, de P.I. Chaikovski ♪♪♪

La belleza de esta obra de Gustavo Martín Garzo, que abraza intensamente los sentidos, merece que pasemos sus páginas con un estado de ánimo especial.

Como si aún no hubiéramos despertado, casi como en un sueño: Tan cerca del aire.

Jonás, un adolescente que ha heredado el puesto de cartero del pueblo, entrega la correspondencia a doña Julia y ella le relata quién fue su madre.

Esa misteriosa mujer a quien el padre encontró en el bosque, perseguida por los lobos. De quien se enamoró sin medida.

Y quizá su historia pueda explicar por qué las garzas, cuando vuelven cada año del frío norte, se acercan sin temor al muchacho mientras él las observa en la laguna.

Un poema que es una novela. Una novela que es un poema.


Eran cerca de veinte, y sus plumas blancas destacaban sobre el verde luminoso del prado. Parecían flores de altísimos tallos que hubieran brotado de golpe ante sus ojos asombrados, y pasó tan cerca de ellas que habría podido tocarlas con la mano.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Día 12

Reflejo de luz.

Día doce:
distancia,
espejo callado
del recuerdo.


jueves, 13 de septiembre de 2018

Día 11

Sillas vacías.

Brindemos todavía,
una vez más.
El tiempo de alas negras se aproxima
con la palabra adiós.


miércoles, 12 de septiembre de 2018

Día 10

Luz inundando los acantilados.

Aunque fueras solo un sueño,
por soñarte cruzaría
el velo de los abismos,
inundándolos de luz.


martes, 11 de septiembre de 2018

Día 9

Gotas de lluvia sobre la hierba.

Llueve.
Recorren gotas de lluvia,
caricias,
el contorno de tu rostro.


lunes, 10 de septiembre de 2018

Día 8

Cisne nadando en el estanque.

Manantial
del sonido más hermoso
cuando te oigo
reír.


domingo, 9 de septiembre de 2018

Día 7

Palabras meciéndose en la brisa.

Palabras llenas
de silencio.
Silencios llenos
de palabras.


sábado, 8 de septiembre de 2018

Día 6

Reflejo sobre un estanque de lluvia.

El mundo
latiendo,
reflejado en tu mirada
de luna y ámbar.


viernes, 7 de septiembre de 2018

Día 5

Flores gemelas.

Raíz, tallo, flor,
roce
levísimo
de tu piel.


jueves, 6 de septiembre de 2018

Día 4

Campanillas

Una canción
jamás escrita
rodea siempre
tu cintura.


miércoles, 5 de septiembre de 2018

Día 3

Hoguera.

En la plaza, de noche,
canto para ti Pagliacci.
La voz se me rompe.
Premonición.


martes, 4 de septiembre de 2018

Día 2

Amanecer.

Alba, atardecer, crepúsculo,
estrella, espacio,
hierba, vereda, bosque,
azar, tú.


lunes, 3 de septiembre de 2018

Día 1

Llama de una lámpara.

Al sur del cielo
dices mi nombre,
encuentro tus ojos,
súbito resplandor.


domingo, 5 de agosto de 2018

El bueno, el feo y el malo (en concierto)


La Orquesta Sinfónica Nacional Danesa. Un coro mixto, una soprano, una mezzo multitarea.

Un piano, una ocarina, guitarras eléctricas. Un par de tablas de madera que no sé cómo se llaman.

¿De qué va la cosa? Bueno, pues la directora empieza a agitar la batuta...

Suenan el tambor y una flauta dulce. La mezzo ataca un ua ua uaaa que eriza la nuca.

Y ya, cuando se pone a silbar... ¡Yo, yo, yo, eco!

En resumen, Ennio Morricone: El bueno, el feo y el malo en concierto.

Entradas relacionadas:

lunes, 30 de julio de 2018

Pimiango (XII)

Playa de La Franca.

En Pimiango hay playa. Playas, más bien.

El Regolguero, La Franca, Bendía, La Robla, Las Cuevas Coloradas...

Lo más fácil es ir a La Franca. Cuarenta minutillos de paseo por el monte, respirando oxígeno para todo el año, y allá que apareces. O cinco en coche, cuando tienes prisa por el chapuzón.

Aunque si te entran ganas de olvidarte del mundo, llegando hasta el fondo del acantilado y siempre con bajamar, puedes acercarte a alguna de las otras. Quizá tus compañeros de baño sean solo llámparas y oricios.

Y un último consejo: recuerda que esto es el Cantábrico, ¿eh? No una piscina caldosa. Comprueba tus registros vocales antes de meterte en el agua, porque a la primera ola, si eres barítono te vas a convertir en contratenooooooooor.


lunes, 23 de julio de 2018

Pimiango (XI)

Paisaje desde el Pico del Cañón en Pimiango.

¿El Pico del Cañón?

Sí, claro. Tira hacia la Garita, tuerce a la derecha y luego a la izquierda. A lo mejor encuentras moras por el camino.

¿Por qué lo del cañón?

Pues resulta que ahí colocaron un bicho de los de avancarga y botafuego. Para batir la ría, el Curtido, las Bajuras...

A ver si paraban al corso, que venía todo chulo con sus dragones, sus granaderos y sus voltigeurs.

Y es que al Bonaparte ese no se le ocurrió otra cosa que mandar a los suyos a tocarles la boina a los de Pimiango. Oh là là.


martes, 17 de julio de 2018

Colores

Colores de una puesta de sol.

No pasa un día sin que intente juntar todos los colores del mundo en una sola palabra.

Y susurrarla.

Pero no la encuentro.

Me siento por ello tan inútil…


martes, 10 de julio de 2018

Pimiango (X)

Buey de competición en Pimiango.

Las instalaciones olímpicas de Pimiango son:

El prau. Deportes de balón y triple salto de gamusinos.

El Patatal Stadium. O bolera.

La cuesta arriba desde el Regolguero. Pruebas de ironman.

La plaza. Ciclismo y carreras de sacos por San Roque.

Una canasta de baloncesto. Solo para turistas.

Y el camino al Pico del Cañón. Por ahí vi alguna vez a los bueyes entrenando.

¿Cómo? ¿Que el arrastre de piedra por buey todavía no es olímpico?

Vaya, pues entonces hay una menos.


sábado, 7 de julio de 2018

Aaron y Anna

Candado de Aaron y Anna en un puente de Colonia.

Hay miles de ellos, el enrejado está cubierto.

¿Quiénes eran? ¿Quiénes son?

¿Qué historia querían contar?

Aaron y Anna también estuvieron aquí.


Entradas relacionadas:

lunes, 2 de julio de 2018

Love is in the air...

El amor está en el aire... Y en Madrid.

A veces se oculta, a veces aguarda, a veces se muestra abiertamente a la luz.

En las plazas, en las calles, en museos y jardines.

En todas partes, sí.


Entradas relacionadas:

martes, 19 de junio de 2018

¡Viva Tabarnia!

Portada del libro ¡Viva Tabarnia!, de Albert Boadella

Título y autor/a:¡Viva Tabarnia!, de Albert Boadella.
Clave de lectura:Testimonio sobre lo absurdo del secesionismo.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Llama a la puerta de la conciencia.
Música:En un mercado persa, de Albert Ketèlbey ♪♪♪

En mi imaginario, yo tenía a Albert Boadella como un autor que se vale de la sátira para desnudar miserias. Pero me faltaba agradecerle su nivel de compromiso con la verdad.

Porque Boadella cuenta verdades. De esas bien gordas, de las que exclamas: ¡pero si la Tierra es redonda! Y sin embargo hay quienes se inventan un mundo teocrático paralelo.

¡Viva Tabarnia! ofrece el testimonio en primera línea de alguien obligado a «exiliarse» por los delirios supremacistas de una parte de la sociedad catalana. Aquella que ha intentado el asalto a la soberanía democrática.

Su sello es el sentido del humor. Podemos reírnos del absurdo sin dejar de combatirlo.

También debo elogiar su convencimiento de que el silencio por miedo se ha acabado. Resulta evidente la analogía con la toma del poder por los totalitarismos en la Europa del pasado siglo.

En suma, un ensayo impecable, cuyo contenido llama a la puerta de la conciencia.


¿Hay otra Cataluña? Sí, claro que sí. Hay otra Cataluña a la que pertenecemos los «otros». En este libro hablamos de Tabarnia, porque ser parte de esa otra Cataluña es un honor, hay que sentirse orgulloso de ese odio que se proyecta sobre nosotros.

Entradas relacionadas:

domingo, 10 de junio de 2018

Éfeso

Gato durmiendo al sol sobre un muro.

¿Qué puedo decir sobre esta foto?

Está tirada en Éfeso, frente a la portada de la Biblioteca de Celso, con una cámara analógica, a la luz de la mañana…

Aunque también podría describirla con un simple ronroneo: «Qué buena es la vida bajo el sol de primavera».


martes, 5 de junio de 2018

La fábrica de las fronteras: guerras de secesión yugoslavas

Portada del libro La fábrica de las fronteras, de Francisco Veiga

Título y autor/a:La fábrica de las fronteras, de Francisco Veiga.
Clave de lectura:Por qué desembocó Yugoslavia en una guerra civil.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Muy bien escrita y alejada de maniqueísmos.
Música:To Entertain You, de Boris Kovac ♪♪♪

Rememoro las terribles violaciones de los derechos humanos durante aquel conflicto, las fosas comunes, las imágenes televisivas de bombardeos y francotiradores.

Motivos que parecían bastante convincentes para una intervención internacional que parase los pies a los serbios.

Años después, leo La fábrica de las fronteras, del profesor Francisco Veiga. Guerras de secesión yugoslavas 1991-2001.

Y me quedo pensativo: la historia que se abrió camino aquel entonces resulta de una simplicidad mayúscula al contrastarla con los complejos hechos.

Tampoco nos equivoquemos: los crímenes están ahí. El dolor es dolor, no entiende de complejidades. Los inocentes de Srebenica ya no van a resucitar.

Pero las causas por las que todo se desencadenó, por las que los amables vecinos de ayer se convirtieron en verdugos, qué manos manejaron los hilos y muchos otros detalles que desmontarían ciertos tópicos que nacionalistas de ambos bandos intentaron aprovechar en su beneficio, eso es lo que nos enseña esta obra.

Muy bien escrita y alejada de maniqueísmos, gracias a la labor de investigación que la sustenta, no puedo dejar de recomendarla.


Por lo tanto, los hechos apuntan a que la población de Srebrenica fue víctima de la brutalidad de las tropas serbias y sus mandos, pero también de las maquinaciones políticas de su propio gobierno y de la inconsciencia criminal de Naser Orić, que con su estrategia de incursiones de castigo sobre las poblaciones serbias del entorno de Srebrenica, de muy escaso interés militar, atrajo de forma innecesaria la respuesta de Mladić, sabiendo que la defensa del enclave era, en último término, imposible.

viernes, 1 de junio de 2018

Die Soldaten


Esta ópera agarrota los músculos. Causa tensiones literalmente físicas al espectador.

Die Soldaten nos sumerge en la degradación de Marie, que inicia el oficial Desportes y llega a las últimas consecuencias tras ser violada por su asistente, a quien «la cede» tras aburrirse de ella. Los soldados del título responden a un instinto «de manada».

Con masas orquestales inmensas y elementos superpuestos —varias escenas tienen lugar al mismo tiempo— la música de Bernd Alois Zimmermann guía nuestras emociones de forma inexorable: angustia, horror, desesperación...

No sé si será clave para el futuro del género, tal como la califican los expertos, pero hay que conocerla.

Entradas relacionadas: