lunes, 12 de abril de 2021

Nuestro mundo (XXI)

No me es fácil decir en qué lugar de nuestro mundo he sentido la mayor felicidad del viajero. ¿Cómo se miden esas sensaciones?

Pero quizá, solo quizá, si apenas pudiera pronunciar un nombre, creo que elegiría el de Birmania.

Crucé el puente de U Bein, con sus pilares de teca desapareciendo en la distancia. En Bagan, la de las mil pagodas, el crepúsculo turbó mis sentidos. Me adentré bajo la lluvia en Inpawkhon…

Por ello, cuando leo las noticias sobre el golpe de Estado y los cientos de vidas segadas por las balas, me pregunto si alguna de las víctimas estuvo a unos metros de mí, si me sonrió o me miró con los ojos llenos de asombro cuando alcé mi vieja cámara.

Los porteadores en los muelles de Rangún, las vendedoras de los mercados a la ribera del lago Inle, los monjes mendicantes de Amarapura, las niñas de elaboradas tanakas en sus mejillas, junto al palacio de Mandalay…

Nuestro inmenso, nuestro maravilloso, nuestro desolador mundo.





martes, 6 de abril de 2021

Brevísima y elogiosa nota sobre… (LXXII)

Yo iba por el barrio, de vuelta a casa con una bolsa de compra al hombro. Y al pasar junto al escaparate vi…

Pues no vi nada, la verdad, no de manera consciente. Cuadernos escolares, carpetas, rotuladores, algún que otro libro de texto…

Pero al poco me detuve. Giré pensativo la cabeza y volví hacia atrás.

El tiempo necesario para que un sexto sentido empezara a picarme la memoria: ¿no era Michael Alpert ese nombre de refilón, oculto en una esquina, entre cuadernos, carpetas, etc.?

Pues efectivamente, el mismo autor de La Guerra Civil Española en el mar, que hace años me había gustado bastante. Allí estaba. De manera que entré para adquirir también su último título: La Guerra Civil en el aire.

Mi impresión, nada más terminarlo, es otra vez positiva. Se trata de una monografía muy interesante sobre la actividad aérea en la gran desgracia, con énfasis en la participación de alemanes, italianos y soviéticos.

Detalla por qué los aparatos y sus tripulaciones se erigieron a menudo en protagonistas, con influencia directa sobre el resultado del conflicto. Los Junkers permitieron el transporte de tropas para tomar Sevilla, los Chatos y Moscas aseguraron la defensa de Madrid, los Chirris dominaron los cielos de grandes batallas, los Messerschmitt, Heinkel o Stukas se midieron con los Katiuskas y Natachas

Desde los días iniciales de la rebelión, con modelos y tácticas heredados de la Primera Guerra Mundial, el uso de esta arma cambió a pasos gigantescos, anticipando lo que en breve se convertiría en la "guerra moderna". Cada bando sacó sus propias conclusiones al respecto.

No obstante, sin discutirle la calificación elogiosa, me parece que está un punto por debajo de la obra sobre el mar.

Quizá menos detallado, con repeticiones en el planteamiento, obviando ciertas acciones, dejando sin aclarar aspectos del bombardeo de Guernica, un tono condescendiente común en algunos hispanistas foráneos... Cosas así.

Peccata minuta. Adelante con él.




martes, 23 de marzo de 2021

Brevísima y elogiosa nota sobre… (LXXI)

Entre las virtudes que aprecio en la producción de David Pérez Vega −novela, poesía, cuentos, blog−, hay una que me resulta particularmente interesante.

Su escritura "inmersiva".

Consigue que el lector se sienta de alguna manera transportado dentro de sus historias. Como si compartiéramos las vivencias de los personajes, sus diálogos, sus pensamientos, sus dudas, sus sueños no alcanzados…

Como si pudiéramos romper la cuarta pared del papel.

En este libro, al trasluz del tono irónico, hay mucho precisamente de sueños que quedan en el camino.

El protagonista, lo que quería en la vida era convertirse en poeta. Que el mundo conociera sus versos, surgidos desde el corazón de Móstoles.

Y acaba como inspector de Hacienda.

Con menos pelo del aconsejable, más dioptrías y escasa capacidad de atraer a las musas de carne y hueso que se van cruzando con él. Ni con metáforas ni con anáforas.

Así que no aguanta más. Necesita desahogarse, confiar a alguien los sinsabores que le han atormentado en el intento de publicar su obra.

Cuando un estudiante de español le contacta en la red, recabando su opinión sobre un poemario propio, por fin cree haber encontrado a la persona adecuada.

Aquel que le entenderá como un amigo.

Con la curiosidad de que el confidente se llama Kim Jong-un y reside en Corea del Norte. Es el autor de Mi padre, el amado Líder Supremo.

Premios, becas, suplementos del periódico… Para conocer cómo se ganan los laureles las nuevas promesas y de paso el funcionamiento en la sombra del mundillo cultural patrio, léase Los insignes.



jueves, 18 de marzo de 2021

A la escucha (XXIII)

Qué pena. Qué pérdida.

Repaso algunos discos tras conocer su partida: El hombre y la tierra…

El concierto para piano, los conciertos para guitarra, el Alba de soledades, la música instrumental, las canciones, la preciosa banda sonora de Monsignor Quixote…

No sé elegir. No sé cuál de sus músicas serviría mejor a este sencillo recuerdo.

Hasta que el Cuarteto para el nuevo milenio acude en mi ayuda.

Adiós, Antón García Abril.


lunes, 15 de marzo de 2021

A la escucha (XXII)

Era la belle époque, mucho antes de estas jornadas de fango y trincheras.

Cuando se podía haraganear en las tiendas, sin prisas, buscando algún libro o algún disco nuevo.

Recuerdo lo que sonaba por los altavoces de ambiente aquel día. 

No seguí buscando. Escuché.

Joan Chamorro al contrabajo.

Andrea Motis, trompeta y voz.

Escuché, allí parado.

Y ya nunca dejé de escuchar.

En estas jornadas de…


lunes, 8 de marzo de 2021

Nuestro mundo (XX)

Surgió de repente por la bocacalle en cuesta. Piedras.

Una correa de cuerda sobre su cabeza. Piedras.

Sobre su espalda una inmensa cesta. Piedras.

Una inmensa cesta llena hasta el borde de piedras.




miércoles, 3 de marzo de 2021

La nueva normalidad (V)

Un año.

Un año metido en casa, teletrabajando, escuchando voces por el altavoz del ordenador, contemplando rostros por la pantalla del móvil…

Los amigos, por wasap. Las compras, online. La familia, más en vídeos que otra cosa.

¿Salir a la calle? Poco. ¿Al pub? Nada. ¿De restaurantes? Ja, ja, ja. El vietnamita del barrio aguanta, pero me parece a mí que los demás…

Sin conciertos, sin museos, sin garitos. ¡Si hasta me he perdido el Sigfrido en el Real! ¡Ay! ¡El Sigfridoooooooooooo!

Un año sin sacar a mis amadas a ver mundo. La réflex, la evil, la compacta…

Y cuando toque la vacuna, a lo mejor ya hay alguien paseándose por Marte. Como no soy concejal ni obispo…

En fin, que me debato ahora mismo entre recorrer el pasillo, derecha, izquierda, derecha, izquierda, medio neurótico, o colgar alguna foto de añoranza, de cuando los pies se usaban para caminar de verdad.

Ah, y un enlace a Sigfrido.

Ahí, ahí, vuelve a forjar los pedazos de la espada, chaval, que aún tenemos para largo.




miércoles, 17 de febrero de 2021

Nuestro mundo (XIX)

Unos despreciables neonazis, que no son nadie, consiguen su minuto de atención mediática haciendo proclamas antisemitas en Madrid.

Yo soy judío.

Y aunque no lo fuera, lo soy.

Porque siempre va a haber odiadores en nuestro mundo.

Odiadores.

De las vidas de los demás.

De sus propias vidas.

De la vida.

Odiadores. Odiadores. Odiadores…

Que la vida haga pudrirse sus palabras.




viernes, 12 de febrero de 2021

A la escucha (XXI)

Chick Corea

De nuevo esa sensación mientras leo la noticia.

Pesar.

Pesar por alguien a quien nunca conocí, con quien no pude compartir palabras ni pensamientos, cuyo paso por el mundo jamás se acercó al mío.

Y sin embargo…

Alguien de quien recibí, todos recibimos, en algún momento una mano en el hombro.

Su música.

El antídoto para el odio, y también para la amargura.


jueves, 4 de febrero de 2021

A la escucha (XX)

En el principio fue el papel de estaño.

A continuación, el universo se expandió: cera, goma laca, vinilo, cinta, cedé, transmisión en directo…

Grandes estrellas, cuerpos celestes, nos envían así su luz. Como Ara Malikian en Royal Garage, por ejemplo.

No hace mucho, en un documental sobre su vida, le escuché decir cosas muy interesantes. Entre ellas, las clasificaciones tan estancas que existen en el mundo de la música:

«¿Qué eres? ¿Un músico clásico, un músico de jazz o… o…? Siempre quieren saber de qué corte eres, no se pueden imaginar que uno es de todo… o de nada. Siempre te quieren etiquetar, ese es el prejuicio».

Y efectivamente, resulta difícil delimitar qué tipo de música contiene este álbum. E innecesario.

Porque se expande como el universo.