lunes, 2 de febrero de 2026

De reyes, reinas y otros héroes (XVIII)

Jardines de Versalles

Despachar, no cabe duda de que el rey despacha (después de pasar un rato con la Montespan): Colbert, Le Tellier, Vauban, Turena, el gran Condé… Todos hacen cola a la puerta de casa.

¡Ah, Luis de Borbón, príncipe de Condé, duque de Enghien, par de Francia!

Un tipo nervioso: ha vencido a los tercios en Rocroi y a los imperiales en la segunda de Nördlingen. Luego apoya la Fronda y se rebela contra su primo coronado.

Pierde París y acude al enemigo hispánico, participando entre sus filas en el canto del cisne de Valenciennes. No es normal que a Turena le zurren así.

Aunque en Las Dunas (la terrestre, no la naval), el adversario se toma la revancha. Le toca a Condé, junto con Juan José de Austria, ir esta vez a la lona.

El rey olvida los malos rollos y vuelve a casa. De hecho, conquista para él el Franco Condado. Y a continuación empata en Seneffe: holandeses, imperiales y españoles, extraños compañeros de vivac, aguantan sus embestidas (dicen que el hijo lo tiene que rescatar de debajo del caballo).

Cenas, bailes, jardines, oui, sire, qué alto os hacen los tacones, sire, qué bonitas las estatuas… Versalles está bien montado, pero tiene un picorcillo en la coraza…


jueves, 29 de enero de 2026

Tarás Bulba

Portada del libro Tarás Bulba, de Nikolai Gogol

Título y autor/a:Tarás Bulba, de Nikolai Gogol.
Clave de lectura:Sangre y honor galopan en cada página.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Sigue siendo una gran novela.
Música:Tarás Bulba (Obertura), de Franz Waxman ♪♪♪

Tarás Bulba sigue siendo una gran novela, tanto tiempo después de que Nikolai Gogol la diera a la imprenta.

Eso sí, como toda obra clásica, hay que disfrutarla con ojos libres de corsés. En caso contrario la acusaríamos de apología de la violencia, de incitar al alcohol, de machista, de furioso antisemitismo…

Gogol presenta a los zaporogos como un pueblo seminómada regido por sencillas leyes: no robar, gastarse hasta la camisa en aguardiente, obedecer los preceptos de la religión ortodoxa y hacer deporte con las cabezas de sus enemigos: turcos, tártaros y eventualmente polacos.

Los estudios que necesitan sus jóvenes son el acero y la pólvora. Y algún conocimiento de excavación, para esconder los ducados que arrebatan en cada correría.

Por eso, cuando el coronel Tarás Bulba y sus dos hijos, Andréi y Ostap, escuchan que en Ucrania los sacerdotes católicos van en coches tirados por cristianos verdaderos, que los judíos arriendan las iglesias y ponen una marca en el pan sagrado y que han llevado a Varsovia al atamán para cocerlo dentro de un buey de bronce, montan en cólera.

Tras un pogromo el ejército pone rumbo a Dubno, incendiando y ensartando a todo el que se cruza en su camino. Sitian la aterrorizada ciudad, que no tarda en pasar hambre.

Ah, pero las mujeres… Andréi, que ha cruzado a escondidas los muros, cae enamorado de la hija de un vaivoda a quien ya conoció en Kiev y, por el favor de su mirada, se une al enemigo («Mi patria eres tú!»).

Los polacos intentan una salida, aprovechando que las fuerzas cosacas se dividen para perseguir a los tártaros. Gran batalla. A punto de la derrota, la llegada de refuerzos cambia las tornas en favor de los defensores.

Mientras tanto, padre e hijo se encuentran frente a frente. De aquí hasta el final, la sed de venganza de Tarás no tiene límite.

Un aspecto sobre el que me gustaría incidir es la notable diferencia entre el texto original y la historia cinematográfica. Por ejemplo, si Yul Brinner y Tony Curtis se disputan la pantalla, aquí Tony saldría poco (y no digamos su novia). La defección amorosa cobra menos importancia que la suerte de Ostap.

El casus belli tampoco se parece: de la puñalada polaco-lituana al iniciarse la película, pasamos a los rumores de maltrato religioso combinados con el ansia zaporoga de meterse con quien sea.

Y, por supuesto, Dubno no cae. Como he dicho, en el momento crítico arriban tropas que la salvan, y Tarás, herido, ha de recuperarse para continuar sus aventuras (que le quedan unas cuantas).

No importa. Hablamos de historias paralelas, pero me reafirmo en su calificación: una gran novela.


No hagas caso de tu madre, hijo mío. Es una mujer y no entiende de estas cosas. ¿Para qué necesitáis el cariño? Vuestro afecto ha de ir por entero al ancho campo y al buen caballo. ¿Veis este sable? Pues es como si fuese vuestra madre. Os han llenado el cerebro de tonterías. ¡La academia, los libros, las filosofías, en fin, todo...! ¡Yo me burlo y me río de todas esas cosas!

lunes, 26 de enero de 2026

¿Política?

Cartel de desaparecidos en Varsovia

Este blog, queridos lectores, no se dedica a la política, aunque tal parcela se cruce circunstancialmente con otras a las que su autor sí presta atención.

¿Aparecen aquí libros de génesis u objeto político, por ejemplo? Bien podría ser.

¿Músicas con algún trasfondo de lo mismo? No puedo asegurar que jamás.

¿Se cuela la política en manifiestos cívicos? Quizá como resaca de fondo. ¿Y en las cosas de la vida? Evitaré sacudir la cabeza.

Como etiqueta habitual, me falta la de historias fotográficas: ah, por fin se desvela el porqué de esta imagen.

Un cartel encontrado en Varsovia. Una exposición sobre personas relacionadas con el fútbol que fueron asesinadas, bien por los nazis, bien por los soviéticos, acusadas de…

De que su existencia era incompatible con los «valores» que los asesinos propugnaban para la sociedad.

Tras constatar que en algunos lugares del mundo occidental los ciudadanos se arriesgan a salir a la calle en 2026 para recibir un disparo en la cara o por la espalda, igual que en 1940, y que quienes aprietan el gatillo visten también uniforme…

¿Es esto política contemporánea? ¿Sí? ¿Debemos acostumbrarnos a los nuevos viejos «valores»?


jueves, 22 de enero de 2026

Europa

Portada del libro Europa, de Luis López Carrasco

Título y autor/a:Europa, de Luis López Carrasco.
Clave de lectura:El futuro ya está aquí. Y no nos va a gustar… ¿O sí?
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Apenas deja poso.
Música:Oxygène IV, de Jean-Michel Jarre ♪♪♪

Europa es un conjunto de relatos con dos denominadores comunes: transcurren en un entorno más o menos distópico y ofrecen un precario grado de interés.

Luis López Carrasco escribe bien, no lo niego, pero sus historias corren el riesgo de volatilizarse en la memoria tras el punto final.

¿El aspecto positivo? Que la distopía se plasme en un mañana reconocible, donde la realidad virtual se impone a la física y los propios personajes escogen su alienación (¿qué dictador más eficiente que uno mismo?).

En medio del desayuno familiar, un padre parece desconectarse. El fallo de los implantes electrónicos sobre su cerebro exige llamar al técnico.

En la red triunfan sueños editados desde el subconsciente. Otro padre se perturba al ver en pantalla lo que surge dentro de su hijo.

Descubren vida en la luna de Júpiter que da título al volumen. Dos científicos aislados han de elegir adónde dirigirse en el primer y último viaje en el tiempo.

Cierta partida de rol se convierte en el centro de los días para un grupo de amigos. Miembros de una comunidad proyectan imágenes hacia al cielo del desierto, quizá «alguien» las vea.

Un astronauta se aleja de la nave estrellada con aire en su escafandra para una hora.

Y todo se hace… sin trama suficiente, no sé si me explico. Priman los aspectos que rodean a los personajes en vez de la narración. Según decía al principio, apenas deja poso.

Leído y ya.


Cuando entré de nuevo en casa, mi madre estaba hablando por teléfono. Me acerqué a mi padre y le limpié la barbilla. Respiraba muy lentamente. Su cara se había congelado en un rictus perplejo, vagamente melancólico, como si alguien hubiera contado un chiste y él fuese el único que no lo había entendido. Solo una ceja, inclinada, manifestaba cierta contrariedad.

lunes, 19 de enero de 2026

De reyes, reinas y otros héroes (XVII)

Pirámide de Tikal

Levanto mi poncho como puedo, intentando que la cámara no quede a la intemperie más de pocos segundos cada vez. Con inútil resultado: ¡vaya pifia de fotos!

Tikal en temporada húmeda tiene este riesgo: subir a una pirámide, ver las cúspides de sus hermanas surgiendo entre la jungla, inspirar aire emocionado… y que justo entonces al dios Chaac le dé por golpear las nubes.

Se me queda una cara parecida a la que debió poner Chak Tok Ich'aak (Gran Garra de Jaguar), el rey que mandó construir el palacio, cuando Siyah K'ak' (Nace el Fuego) hizo un cambio de escrituras a nombre de su propio hijo, Yax Nuun Ayiin (Primer Cocodrilo). ¡Ahuecando!

Más tarde, una alianza de vecinos le bajó a su vez los humos a la nueva dinastía. Y más tarde aún, Jasaw Chan K'awiil (Cielo Lluvia) y Yik'in Chan K'awiil (Oscurecedor del Cielo) recuperaron el trono de sus antepasados.

Cielo lluvia. Oscurecedor del cielo. Claro, llamándose así... Desenfoques constantes, exposiciones al tuntún, gotas que resbalan por la lente... ¡Maldita sea!

Por no extenderme: me rindo. Desciendo los escalones a esperar que Kukulkan me eche un cable de luz.

Aunque al final haya de conformarme con medio cable.


jueves, 15 de enero de 2026

Ángel Pestaña, retrato de un anarquista

Portada del libro Ángel Pestaña, retrato de un anarquista, de Ángel María de Lera

Título y autor/a:Ángel Pestaña, retrato de un anarquista, de Ángel Mª de Lera.
Clave de lectura:Biografía de una figura poco reconocida hoy.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Ayuda a comprender un periodo crítico de nuestra historia.
Música:Sacco e Vanzetti (Here’s to You), de Ennio Morricone ♪♪♪

Ángel Pestaña, retrato de un anarquista es una interesantísima biografía donde el contexto juega un papel fundamental. Ángel Mª de Lera nos lleva a entender mejor la compleja España de principios del siglo XX.

Para empezar, si las ideas de Marx inspiran la lucha obrera en la mayoría de países, el movimiento libertario se manifesta aquí igual o incluso más fuerte.

Pestaña nace en León, en una familia pobre. La madre abandona al cabo de pocos años al violento progenitor y es este quien se ocupa de criarlo.

Tras numerosas vicisitudes se establece en Barcelona, donde lo encarcelan a menudo por participar en organizaciones sindicales.

Semana Trágica de 1909, huelga general de 1917, huelga en La Canadiense… Cadáveres en las calles día sí y día también. Pistoleros alquilados al mejor postor y falta de objetivos aparte de destruir el sistema contribuyen a asociar la palabra anarquista con violencia, algo opuesto a la naturaleza del personaje. Sus discursos de condena le granjean respeto moral pero también odios internos.

Llega a la secretaría general de la CNT y es expulsado. La República, por su carácter burgués, sigue sin satisfacer las aspiraciones revolucionarias, y los intentos de volarla desembocan en el episodio más trágico de nuestra historia. Enfermo, arrastrando las secuelas de un tiroteo, fallece en 1937.

Lera, que lo trató dentro del Partido Sindicalista fundado por él mismo, lo describe como ejemplo de rectitud y bonhomía («el ángel», en simbólico paralelismo con su nombre de pila). Nada que ver con las ambiciones e intereses espurios de otras figuras contemporáneas.

En efecto, líderes de izquierdas como Largo Caballero o Azaña quedan mal parados, junto a correligionarios del tipo de Durruti, Ascaso o Federica Montseny, todos agresivos cómplices del desastre.

Deja clara la sima que separa su pensamiento del comunismo bolchevique; tras viajar a Rusia y entrevistarse con Lenin, sus impresiones sobre la tiranía que pretende instaurar son demoledoras.

Por supuesto, también combate el fascismo. Encierra a Gil Robles dentro de tal calificativo (lo que quizá parezca exagerado), y no esconde un encuentro con José Antonio Primo de Rivera en el que ninguno convence al otro.

La suma de información y descripciones, aunque sea con el filtro personal del autor (ya he mencionado que se afilió al mismo partido), resulta como resumen muy valiosa. Sobre todo, los años en la invivible Cataluña de pólvora. Si siempre admiré su faceta de novelista, este título me reafirma en el aprecio.


Luego prosiguió diciendo que no era un secreto que el comunismo nacido de la Internacional tenía sus partidarios entre los afiliados a la CNT, pero que él, por cuestiones de principios, pertenecía a un sector de opinión muy distinto; era enemigo de toda clase de dictaduras, de ricos y de pobres, de intelectuales y de analfabetos, de curas y de laicos…

lunes, 12 de enero de 2026

Vida

Gato en el umbral

Siento que en muchas entradas del último año el tono haya sido... Inquieto, melancólico, desesperado por el giro de un mundo bajo tantos golpes de locura.

Guerra, genocidio, odio, aislamiento tras los muros de la propia mente… Deseos de que el tiempo deje de transcurrir en mi insignificante Shangri-La.

Y, sin embargo, la vida exige —¡demanda, imperativa!— que el milagro de abrir los ojos tome protagonismo. Que asombren cada sol y cada espejo de lluvia. Que solo triunfe la nada cuando se agoten las fuerzas.

La historia fotográfica de hoy trae ese tipo de lucha. La del gatín que llegó a la puerta enfermo e insistía en entrar de nuevo cada vez que era llevado a ese pétreo umbral.

Perdió la batalla, no lo consiguió a la postre, pero por unos días tuvo una voz de esperanza, un rincón caliente y un plato donde comer.

Vida. La triste, la alegre, la corta, la común y asombrosa vida.


jueves, 8 de enero de 2026

Barra siniestra

Portada del libro Barra siniestra, de Vladimir Nabokov

Título y autor/a:Barra siniestra, de Vladimir Nabokov.
Clave de lectura:El Sapo ha llegado al poder, bienvenidos al infierno.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:No consigo apreciar su enfoque simbolista.
Música:Concierto para piano nº 1 (II.Lento), de Dimitri Shostakovich ♪♪♪

A priori, Barra siniestra es el tipo de historia que me interesa en grado sumo: una ideología toma el poder con aspavientos de renovación social y construye el infierno sobre la Tierra. Su líder se inspira en aquel señor a quien dedicaron odas, llamado Stalin.

Cuenta además con el nivel y las experiencias propias de Vladimir Nabokov para escribirla. No obstante, el enfoque tan onírico, freudiano, absolutamente simbolista, dispersa mi atención en capítulos enteros.

El profesor Krug, respetado filósofo, sale del hospital donde su esposa acaba de morir. Pretende cruzar un puente para reunirse con su hijo, aunque primero deba convencer a los retenes que lo custodian.

Paduk, el Sapo, antiguo compañero de colegio y ahora al frente de los ekwilistas, ocupa el gobierno y cualquiera puede ser detenido.

Otros intelectuales intentan razonar, organizarse, poner a la firma manifiestos… La cultura descansa sobre ellos y no comprenden nada.

Porque nada se explica según las normas a que están acostumbrados. No solo las figuras del antiguo régimen han de desaparecer, sino partidarios del nuevo por miedo, prudencia o sincera convicción.

Paduk desea que el profesor lo ayude, asumiendo el puesto de rector y pronunciando el discurso de apertura académica. ¿Y el niño…? ¿Qué será del niño en caso de negarse?

Lo más destacado de esta novela consiste en su entorno de amenaza psicológica, tan conseguido que el final hiela la sangre. A cambio, las abstracciones del protagonista desenfocan el conjunto. Como digo, hasta el extremo de no apreciar lo que aportan varios capítulos.

Una pequeña contrariedad.


Pero, fuese sopor o desmayo, lo cierto es que perdió la conciencia antes de poder enfrentarse debidamente con su dolor. Lo único que sentía era un lento hundimiento, una concentración de oscuridad y de ternura, un brote gradual de dulce calor.

lunes, 5 de enero de 2026

Mañana es el día

Caravana de dromedarios

El poeta me dice que los rusos hacen bien, que empezaron los fascistas de Ucrania y ellos conquistan lo suyo por derecho. El poeta me habla de geopolítica.

En el festival por Gaza, no son tantos los que se acercan a escuchar al músico. Toca su laúd, canta —ha de interrumpirse por el frío— y las voces desde los puestos de bebidas componen el coro.

No he preguntado a los primos venezolanos su opinión sobre las últimas partidas de cartas entre tiranuelos. ¿Qué palabras se pronuncian en la mesa? ¿Democracia? ¿Elecciones libres? O… ¡El petróleo! ¡Quiero acceso a todo!

Tras un año esperando, por fin vienen los Reyes. Sus pajes me encargan cuentos, peluches, mangas, juegos para consola… Yo he pedido El Corsario de Hierro, qué nervios.

Abrazos, sonrisas, magia en el mundo… Mañana, mañana es el día.


miércoles, 31 de diciembre de 2025

Nuestras vidas son los ríos…

Río y mar

Llora el poeta: Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar.

Pero, mientras esas lágrimas no alcancen a cubrirnos, mientras sal y oscuridad signifiquen un tiempo distinto al ahora…

Mientras otros cursos deseen sentir, puedan sentir, sepan sentir bajo la piel, y palpiten con fuerza superior a las mareas…

Nuestras vidas seguirán abriendo valles, dejando atrás obstáculos que una vez parecieron invencibles.

Feliz año.