| Rescaten el Titanic, de Clive Cussler. | |
| Carrera contra reloj para recuperar el bizanio perdido. | |
| ✮✮✮✮✩ | |
| Eficaz novela de espionaje. | |
| Rescaten el Titanic, de John Barry ♪♪♪ |
Los personajes apenas ofrecen matices o profundidad de carácter, cada uno cumple su papel sin complejidades psicológicas (y si hay que meter a una figura femenina con calzador, se mete).
La acción incluye premisas algo fantásticas: existe una sola reserva mundial de bizanio, útil para derribar misiles intercontinentales; los norteamericanos lo saben, los rusos lo saben y los franceses tenían olfato hace un siglo.
El trasatlántico más famoso de la historia, por otra parte, naufragó de una pieza y conserva los remaches como para volver a la superficie y afrontar un destructivo huracán.
Dicho lo anterior,
El bizanio, rarísimo elemento extraído en 1912 de una mina rusa y que supuestamente viajaba en la bodega del Titanic, se revela pieza clave en el Proyecto Siciliano, un escudo que permitiría proteger los Estados Unidos de la amenaza nuclear soviética. Es imperativo recuperarlo.
Localizar el pecio, enviar sumergibles, sellar la costura que dejó el iceberg, inyectar aire, explosionar cargas... Y, en medio de las vicisitudes técnicas, entender por qué los adversarios de Moscú están enterados de todo y maquinan sus propias actividades de «salvamento». El liderazgo mundial depende de astucia y heroísmo.
Historia al viejo estilo, buenos, malos, cámara y acción.
Reposaba en el cieno pesadamente, un poco inclinado a babor, con el castillo de proa fijo en un rumbo hacia el sur, como si todavía se esforzara patéticamente para salir y llegar a las aguas de un puerto que jamás había conocido.
Entradas relacionadas:







































