jueves, 29 de noviembre de 2018

Ñam, ñam, ñam

Recuerdo un pub de Edimburgo donde solía pedir patatas rellenas.
Recuerdo un sitio en Shuhe con un hot pot bastante bueno.
Recuerdo el pescado a la parrilla en una terraza turca, frente al mar.
Recuerdo una fuente de chipirones en Lastres y una de tigres en Llanes.
Aquella langosta en Livingston, vaya, también se me ha quedado en la memoria.
Recuerdo los arenques en vinagre que me gustaba cenar en Berlín.
Y las salchichas de Viena, con cerveza de trigo para empujar.
Recuerdo cuando me invitaron al restaurante de la Ópera en Estocolmo: crevettes géantes á la ciboulette aux oeufs d’ablette accompagnées d’une salade printanière.
Recuerdo unas tortas de pan armenias, del horno al buche.
Recuerdo un arroz caldoso en una tabernilla medio escondida de Nazaré.
Un codillo en Cracovia, pizza por la Piazza Nabona, una fondue en Zúrich, la paella de mi primo en Oslo...
Y algún que otro bocata de calamares madrileño.
Pero nada hay que mínimamente se le parezca. Nada.
El olorcillo que sale del microondas mientras caliento la tartera de cocido que me ha dado mami...
Ñam, ñam, ñam.



martes, 20 de noviembre de 2018

Atardecer en Samarcanda

Clic.
Atardecer en Samarcanda.
El guardia de la porra empieza a tocar el silbato.
Después viene corriendo hacia mí y me echa una parrafada.
Creo entenderle que para usar la cámara en esa plaza tengo que pagar no sé qué.
Pero al preguntar en la única taquilla cercana, solo me cobran por entrar a los edificios, y resulta que yo ya vengo de dentro, así que...
Sigo a mi rollo.
El guardia de la porra no me quita ojo. Viene otra vez y me enseña el camino de su garita.
Viajero español de las Españas, ¿eh? Ya, ya.
Despliega un periódico con foto deportiva a tres columnas.
Señala: ¿Real Madrid?
Yo miro y le respondo: Nooooooooooo. Atlético de Madrid.
¿Atlético? –tono de duda–.
No me apeo del burro: Atlético.
Llega un coche con sirena. Cambio de turno. El guardia de la porra se va y el nuevo me hace un gesto: ¿Y tú qué quieres?
No, nada, si ya me iba. Tralaralara...



martes, 13 de noviembre de 2018

A la escucha (XI)

Cuando no sabes qué contar. Ni siquiera qué decirte a ti mismo.
Cuando todo parece un círculo, sin un lejos, sin un cerca, sin un quizá liberador jamás.
Cuando no puedes distinguir, un día y otro día, cuál es la pregunta y cuál es la respuesta.
Aún te queda el silencio. Calla. Escucha. Solo escucha…



martes, 6 de noviembre de 2018

A tope

¡A tope!

Ceja en forma de arco peraltado. ¿A tope? ¿Cómo que a tope?

¡A tope!

Dos pares de ojos me miran, brillantes. Otros brazos tiran de los míos, a derecha e izquierda.

¡A tope!

Empiezo a comprender. Esto va de aumentar la energía cinética a costa de la potencial, pero claro, habrá que tener en cuenta el rozamiento del aire y las suelas sobre el pavimento para determinar el efecto sobre la energía mecánica total, y entonces… Uf, muy complicado.

¡A tope!

Nooooo, despacio, que la acera es estrecha y pasa gente.

¡A tope!

Despacio, que vuestro tío está viejuno, que no he calentado, a ver si me va a dar un tirón.

¡A tope!

Nada, nada, despacio, de paseo. Tralaralaralaraaaaa…

(…)

Aunque, hum, la cosa es que… Je, je, je, ¿a tope?

¡A tope!

Y es en ese momento cuando se me puede ver galopando por la calle, esquivando viandantes, con dos canijos al lado deshaciéndose en carcajadas, sin que quede claro quién lleva a quién de la mano.