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martes, 20 de octubre de 2026

Schubertiada V

Gato sobre el piano

—¡Hala, ya está! No hay manera de concentrarse con tanta carrera y tanto salto, ¡a la calle!
—¿A la calle? ¿Yo? ¿Seguro?
—Vaya que sí. Vas a pasarlo estupendo, busca a tus colegas y os montáis los juegos olímpicos del barrio. Vuelve para la cena. O mañana.
—Pero dentro estoy calentito, prrrrrrrrr. No me apetece, prrrrrrrrr.
—¿Ahora ronroneas? No me vas a convencer, ni prrrrrrrrr ni ojitos ni gaitas. En esta casa lo que digo es ley.
—Miauuuuu, claro que mandas, por supuesto. ¿Y si...?
—¡Puerta!
—¿Y si toco algo?
—Eh, déjate de historias y...
—Algo... ¿quizá de Schubert? ¿Un impromptu?
—De..., de... Bueno, un impromptu siempre... Schubert...
—Tú eres el amo, el monarca, el señor del mundo, yo un simple gatito. Mi bemol mayor, allegro. Ponte cómodo, prrrrrrrrr.

(...)

Tengo la sensación de que en esta casa estoy perdiendo autoridad.


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lunes, 6 de julio de 2026

Final de temporada

Teatro Real de Madrid de noche

¡Ha muerto! ¡Él era tu hermano! ¡Él, qué horror! ¡Estás vengada, oh madre! ¡Y yo aún vivo!

Cae el telón: Manrico ejecutado, veneno en Leonora, Azucena loca, el Conde de Luna fratricida... Sin contar con la madre y el hijo natural de Azucena, consumidos por la hoguera. Y los soldados cuya sangre cubre el campo de batalla. Antes hacían dramas de verdad.

Cae el telón, digo, y el Real se viene también abajo con ovaciones. No solo El Trovador es una de las principales óperas de Verdi, sino que el reparto nos ha ofrecido un nivel de altura. ¡Brava, brava, bravo, bravo!, gritan desde platea y paraíso.

Así acaba una temporada por lo demás muy interesante. La idea de alternar «superventas» y títulos menos habituales me encanta; «descubrir» continúa significándose como un gran verbo.

Comenzó con Otello, otra maravilla verdiana, para afirmar que las grabaciones son un gran invento y la música en vivo imprescindible. Por desgracia, la dupla El mandarín maravilloso y El castillo de Barbazul de Bartók me la perdí.

Luego vino Carmen, disfrute melódico asegurado por el genio de Bizet, aunque la escenografía tenebrista no me traiga tan buen recuerdo. ¡Ah, Ariadna y Barbazul, descubrimiento!

Junto al entramado orquestal de Dukas, opulento como pocos, el libreto de Maeterlinck consigue trasladar la contradicción entre el deseo de libertad y el miedo a la libertad. Ariadna se pone en peligro cuando abre la puerta que conduce a las cinco esposas anteriores de su marido, rompe un boquete en la mazmorra, las convence de escapar... Pero los campesinos apresan a Barbazul y ellas toman partido por su «amor». Eligen finalmente quedarse.

Sueño de una noche de verano... Esta la pongo medio paso tras las obras señeras de Britten (Billy Budd y Peter Grimes). Aparte de las acrobacias del bailarín aéreo que doblaba al personaje de Puck, no llegó a impresionarme.

La novia vendida sí. Todo melómano conoce la obertura; sin embargo, el resto no se suele representar. Injusticia, a tenor de la estupenda jornada que nos deparó Smetana. Primera vez y ojalá vea una segunda.

Romeo y Julieta de Gounod en penúltimo lugar. Un clásico del repertorio al que, sin echar en saco roto, tampoco considero lo más. Tiene «momentos».

Los optimistas clamarían que lo mejor siempre nos aguarda delante. Haciendo caso a ese espíritu, ya os contaré.


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lunes, 22 de junio de 2026

Córdoba


Mientras escribía la anterior entrada, De Venezuela al Kurdistán, tuve que pararme un rato a escuchar.

Mi primera idea había sido acompañarla con la banda sonora de Vangelis para Missing, película ganadora en el Festival de Cannes ex aequo con Yol. Era lo que conocía.

Pero, tras localizar la propia Yol, elegí la música de Ömer Zülfü Livaneli. A continuación, como Youtube es lista (o listo, no sé), empezó a sugerirme vídeos relacionados.

Y descubrí algo del mismo cantautor: este poema de Federico García Lorca cantado en turco bajo el título Córdoba.

Jaca negra, luna grande / y aceitunas en mi alforja. / Aunque sepa los caminos / yo nunca llegaré a Córdoba.

Ay kocaman, at kara / torbamda zeytin kara. / Bilirim de yolları / varamam Kordoba’ya.

Quizá el mundo sea enorme, pero a veces es solo uno.

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jueves, 4 de junio de 2026

Fortunella


Los jueces se observan entre sí, no sabemos si con pesadumbre o serenidad. Deben emitir un veredicto.

Dura lex, sed lex, murmura uno. Otro canta por dentro: la, re, fa, mi, re, fa, re, mi... No hay duda posible.

Un tercero aún quiere soñar con alguien que le inspire. Quizá si viniera il suo fratello desde Sicilia… Miraría hacia atrás y sabría qué decir en el tribunal.

Demasiado tarde. O demasiado pronto. Sin remedio, en cualquier caso: vetan la banda sonora de El padrino para recibir el Óscar.

Nino Rota ya había usado esa melodía en una película anterior, Fortunella, y existen reglas según las cuales...

En fin, Fortunella, es tu maldición y tu momento de fama.

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viernes, 27 de marzo de 2026

Los siete magníficos


Se me ocurre mirar en la consola del blog el número de visitas que suelen tener mis entradas. La respuesta es interesante: siete.

¡Siete! ¡Menuda oportunidad para promover esta banda sonora!

Cuenta Elmer Bernstein que, una vez en España, se sentó a tomar café junto a un caballito mecánico, la típica atracción infantil que funciona con monedas. Y entonces…

Del caballito empezó a sonar música. Notas compuestas por él que llamaban a padres y niños. Fue en ese preciso instante, sigue rememorando, no ante el público de una gran sala de conciertos, cuando comprendió que su vida disfrutaba de significado.

Los siete magníficos.

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viernes, 18 de julio de 2025

Unchain My Heart


Con la de años que llevo enlazando buena música y todavía no había corcheado a Hugh Laurie...

Pues nada, una entrada sencilla para remediarlo. El famoso actor desata el corazón (y los dedos, y la garganta) y nos enseña qué otras cosas le gusta hacer en la vida.

Unchain My Heart, allá vamos.

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viernes, 18 de abril de 2025

Tienen que enseñarte


Es fama que los productores intentaron expurgar la escena, que hubo condenas de políticos, que todo el musical estuvo en riesgo de prohibirse, pero Richard Rodgers y Oscar Hammerstein, compositor y letrista, no dieron su brazo a torcer.

En South Pacific, que ya comenté una vez, el personaje del teniente Cable hace una breve reflexión: You’ve got to be carefully taught.

Cable se había enamorado de Liat, recordemos, una mujer de piel más oscura. Y la enfermera Nellie acababa de rechazar a Emile por ser padre de dos hijos con rasgos polinesios.

¿Es cierto, una ley natural, como les enseñaron a ambos desde niños, que las razas no deben mezclarse? ¿Que a ese lado están los «ellos» y a este los «nosotros»?

El teniente lo niega: no tiene nada que ver con la naturaleza. Es una labor de mucho tiempo la de «educarnos» para, no ya pensar, sino sentir de esa manera.

Sentir, porque el odio es una enseñanza que se introduce subrepticiamente en lo más hondo del espíritu.

¿Los malditos «ellos» y «nosotros» conseguirán siempre su propósito?


Tienen que enseñarte a odiar y a temer, tienen que enseñarte año tras año. Tienen que insistir, taladrando tus pequeños oídos, tienen que enseñarte sin descanso.

Tienen que enseñarte a desconfiar de personas cuyos ojos tengan una forma extraña, de personas cuya piel tenga diferente tono, tienen que enseñarte sin descanso.

Tienen que enseñarte antes de que sea tarde, antes de que cumplas seis, siete, ocho, a odiar a aquellos a quienes los tuyos odian, ¡tienen que enseñarte sin descanso, tienen que enseñarte sin descanso!

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sábado, 15 de marzo de 2025

Sofia Gubaidulina


«Los músicos tienen que intentar dar fuerza y luz a las almas de las personas», dijo una vez.

Y creó sonidos para hacernos sentir más humanos, como In tempus praesens.

(En recuerdo de Sofia Gubaidulina).

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viernes, 14 de febrero de 2025

A propósito de Eugenio Oneguin


Las grandes óperas sobre tema amoroso lo presentan en forma de drama. ¿Por qué, entre todas las posibles facetas, es esta la que más atrae?

Veamos el ejemplo de Eugenio Oneguin, salido de la pluma de Pushkin y musicado por Chaikovski.

En el acto primero, Tatiana le pregunta al aya si se enamoró de joven y qué sintió, y la respuesta es clara: en aquellos tiempos nadie pensaba en tal cosa. Sus padres la casaron a los trece años con su marido, aún más joven, y amor solucionado.

Ah, pero a la soprano le da un flash nada más conocer al apuesto (y sobrado de sí mismo) barítono, de un calibre que la convence de que los cielos se lo han enviado, envuelto con lazo, para toda la vida. ¡Este, este, me lo quedo!

(Oneguin, con toda su chulería, por lo menos es sincero: la advierte de que ha leído demasiadas novelas).

La atracción de Lenski por Olga parece más «razonable». Son amigos desde niños, compañeros de juegos, y el roce...

Cuando su amigo flirtea con Olga en el acto segundo para hacerle rabiar, el buen Lenski, Lenski el poeta, se convierte en un manojo de celos. ¿Otro hombre bailando con su chica? ¿Dónde están las pistolas de duelo?

En el acto tercero, el príncipe Gremin declara que no hay un límite para el amor, que en cualquier momento puede abrazarnos la felicidad. Incluso a él, que lleva unas cuantas batallas en el cuerpo y disfruta a su lado de una maravillosa... ¡Tatiana!

Porque la heroína, que se supone ha dejado atrás los desvaríos románticos aunque la presencia de Oneguin la turbe (jamás recuperado él a su vez de la muerte de Lenski ni de la soledad), vuelve a confesarle: «Te amo». Y en el antiguo descreído nace la esperanza de la redención.

«Te amo» y se acabó. Permanece con su feliz marido el príncipe. Abandona a Oneguin en su propio infierno.

Seguimos preguntándonos: ¿qué será el amor, qué será?

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viernes, 31 de enero de 2025

Carlos Núñez

Carlos Núñez en concierto.

Vosotros mismos os lo habéis buscado, al adorar al becerro. Porque mancilláis Bernabéus, Metropolitanos y Arenas varias, desgarrando los oídos con músicas blasfemas.

¿Músicas he dicho? ¿Músicas? ¡Qué más quisierais!

Cuando se rompa el séptimo sello y vuestro falso reguetón se confunda con los ayes y el rechinar de dientes, quienes el otro día nos congregamos en el templo de Carlos Núñez seremos arrebatados a lo alto: los elegidos.

No hay consenso teológico entre el ovni y el carro de fuego, qué más da. La cuestión es que nos abrazarán eternamente voces, flautas, guitarras, violines, trikitixas, tambores y...

Y un ejército angelical de gaitas. Gallega, asturiana, irlandesa, bretona, escocesa... ¡Gloria!

Más os vale pasaros a la religión verdadera mientras estáis a tiempo: de haber faltado a este, pillad entradas para algún otro concierto. ¡Ya! En cualquiera puede llegar el arrebato.

Advertidos os dejo.

P. D.: Y de paso, haced muchas queimadas de expiación. Pero muchas, muchas. ¡Pecadores!


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jueves, 28 de noviembre de 2024

Theodora


Theodora no es una ópera, sino un oratorio dramático, dice el programa de mano del Teatro Real.

El mismo programa advierte de que «esta producción muestra escenas violentas y contiene temas de terrorismo, acoso y explotación sexual».

En una época donde también se advierte de que Bogart y Bacall fuman, Lo que el viento se llevó es racista y prefiero no pensar en los avisos previos para Blancanieves y los siete enanitos, pues sí, los contiene. Supongo.

Cuando escucho cantar As with rosy steps the morn, me olvido de todo.

Cuando se pronuncian las palabras To thee, thou glorious son of worth, más que un dúo, lo que mis oídos sienten es... es...

En una época donde tantas cosas resultan absurdas, la música de Haendel da fuerzas para continuar.

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viernes, 27 de septiembre de 2024

Everything changes


Hace como cien años (es lo que parece que haya transcurrido desde la pandemia), puse en el blog un tema del musical Waitress donde cantan que cada jornada se parece a la anterior como una copia en papel carbón.

Pero claro, el espectáculo firmado por Sara Bareilles tiene unos cuantos números más: habla de lucha, de fe tras las dudas sobre uno mismo.

Jenna, la protagonista, es una camarera atrapada en un pueblo y un matrimonio que no le permiten respirar. Siempre serás mía, le recuerda su marido. Ha quedado embarazada.

Vuelca sus emociones horneando tartas. Sus compañeras, su jefe, el anciano que siempre come en el bar de Joe, el tipo raro que merodea, comparten la «no vida». Y, de repente, ese otro hombre, el médico... Una mala idea, una idea imposible.

Cuando el bebé descanse entre sus brazos, habrá de encontrar la fuerza para decidir su destino.

Porque sí, a veces la vida parece inamovible. Pero en realidad...

De un día a otro cualquier cosa puede cambiar.


Everything changes,
what I thought was so permanent fades,
in the blink of an eye, there's a new life in front of my face.

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jueves, 30 de mayo de 2024

Honra a los maestros alemanes

Estatua del emperador Guillermo I en Lübeck.

Me gustan las óperas de Wagner, aunque hay un momento en la más «amable», Los maestros cantores de Núremberg, que me turba: cuando el zapatero protagonista canta «Honra a los maestros alemanes».

«¡Estad prevenidos! ¡El peligro nos amenaza! Si alguna vez el pueblo y el imperio alemán cayeran bajo un falso dominio extranjero...».

El el original, deutsches Volk und Reich. Se refiere al Sacro Imperio Romano Germánico, pero...

¿Por qué nacer a un lado u otro de un río, en tal o cual continente, bajo el cielo donde surgió un heroico conquistador o un millón de heroicos conquistados hace a alguien creerse, no ya diferente, sino «mejor»?

¿Para cuándo una convicción cosmopolita que aparte de sí el ombligocentrismo, las lenguas muro, el odio a la diversidad como cimiento del orgullo nacional?

¿Para cuándo?


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jueves, 23 de mayo de 2024

Varjele, Jumala, soasta (Protégenos, Señor, de la guerra)

Estatua del memorial al levantamiento de Varsovia.

¡Líbranos, Dios todopoderoso, protégenos, Dios justo, de los cascos del potro feudal, de las pezuñas hendidas del corcel de guerra, del acero que saja, del extremo embotado de la espada, de la boca de una pistola, de los largos fusiles, de amplios campos de batalla, de tierras de masacres, líbranos de los caminos de dolor, protégenos de toda maldad! ¡Líbranos, Dios todopoderoso, protégenos, Dios justo!

Veljo Tormis, basado en el Kanteletar (mi traducción).


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viernes, 26 de enero de 2024

Going Home


Tengo la sensación de que, en las entradas etiquetadas como Música, sin un texto o una imagen que reclamen protagonismo, a veces me falta «aportar algo».

Es decir, recomiendo escuchar algo que a mí me gusta, desde una sinfonía hasta una canción de dos minutos, pero... ¿resulta suficiente?

Necesito esforzarme. Quisiera descubrir la mejor excusa para sugeriros a Mark Knopfler tocando Going Home un viernes por la noche.

¿Qué se me ocurrirá?

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