lunes, 27 de julio de 2020

Recuerdos de viaje (VII)

Lo triste no es que sea museo o mezquita.

O catedral o sinagoga, o templo de Buda o de Atenea.

O de la diosa Razón, como cantaban los aviadores.

Porque el ser humano busca algo. Desde los albores.

Y en su camino ha construido cosas hermosas.

No, lo triste de verdad es que no sepa lo que busca.

Ni cuál es la pregunta ni cuál la respuesta.

Y de su confusión haga nacer dogmas, aspavientos…

Reglas por la espada…

Soberbia, sectarismo, desprecio…

En lugar de compartir la paz que cada uno lleve dentro.



lunes, 20 de julio de 2020

Brevísima y elogiosa nota sobre… (LXVII)

Al principio, muchos se las prometían felices. En una estación berlinesa, a punto de coger un tren para incorporarse a su regimiento en Praga, Egon Erwin Kisch escuchó a miles de personas cantar jubilosas.

Era el 29 de julio de 1914, en medio de la movilización general. Dos días más tarde, el viernes 31, hizo la primera anotación en su diario. ¡Escríbelo, Kisch!: con este título lo publicó años más tarde.

Hasta el 22 de marzo de 1915 en que, herido, volvió a casa. Jornada tras jornada de avances, retiradas, desastres, sinsentidos, miserias y, sobre todo, muerte, reflejadas en cada página.

De las que pueden extraerse varias lecciones.

Por supuesto, la primera sería afianzarse en la idea de que malditas sean las guerras. Y más malditos aún quienes las desean y se aprovechan de ellas.

De repente, el autor, que estaba haciéndose un nombre en el mundo literario y periodístico, es arrancado del entorno civil y se lo manda a conquistar Serbia. El asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo…

Igual que a él, a los reservistas de cualquier profesión austríacos, checos, húngaros, croatas…

Y contra lo que cabía esperar –o no, dada la descripción de los hechos–, empujados por políticos grandilocuentes y liderados por oficiales de incompetencia criminal, todos ellos entran en el infierno.

Otra lección vendría a enriquecernos en el plano del conocimiento histórico. Porque la imagen que tenemos del gran conflicto mundial son las batallas en las trincheras del frente del oeste, pero en el este y en los Balcanes se desarrollaron también acontecimientos con influencia decisiva sobre los mapas del siglo XX.

Aunque quizá haya una que resulte la más importante: mostrar cómo las personas, el entramado social, las naciones, se dejan manipular y dominar en sus ideas y en sus actos hasta que ya no pueden escapar de la espiral creada.

Hasta que solo se trata de sobrevivir.



lunes, 13 de julio de 2020

La nueva normalidad (III)

Mi antigua ventana.

Mi antigua habitación.

Paseo por la casa, escudriñando los rincones.

Los cuadros, las enciclopedias, las casetes…

Todo sigue ahí.

Mamá ha hecho verdinas para comer.

Puede que no me recueste luego en el suelo para construir bases espaciales. No han venido los peques.

Tampoco hay abrazos al llegar ni al despedirme. Mascarilla e hidrogel.

Pero es un nuevo comienzo.

Todo tiene un comienzo.

Y aquí y ahora, junto a esta sencilla ventana, es suficiente.



lunes, 6 de julio de 2020

A la escucha (XIV)

Ciertamente, es difícil definir el talento.

Delimitarlo, explicar a la manera de un diccionario cómo alguien tiene una idea, le da forma, nos la ofrece y la consecuencia es…

La emoción.

Ennio Morricone consiguió ese resultado muchas veces. Con las vibraciones del aire que llamamos música llenó nuestros sentidos.

Grazie, maestro. Addio.



miércoles, 1 de julio de 2020

La nueva normalidad (II)

¿Fuera? ¿El Real Madrid fuera? ¿La liga perdida? Ayyyyyyy…

¿Y el Barcelona? ¿Y el Valencia?

Definitivamente, la nueva normalidad no va por donde debería. Por lo menos en baloncesto.

Pero como se trata de pasarlo bien, a media parte de la final me voy al armario y saco la camiseta.

Es una larga historia, hasta tiene unas cuantas firmas y todo.

Veo el resto del partido con ella puesta.

El último tiro: ¿entra, no entra, entra, no entra?

¡Baskonia, campeón! ¡Enhorabuena!