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jueves, 7 de mayo de 2026

La alucinación de Gylfi

Portada del libro La alucinación de Gylfi, de Snorri Sturluson

Título y autor/a:La alucinación de Gylfi, de Snorri Sturluson.
Clave de lectura:¿Cómo se formó el mundo? ¿Y los dioses? ¿Y los hombres?
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:El conjunto de mitos más entretenido de la historia.
Música:Helvegen, de Wardruna ♪♪♪

Hijo de Sturla y de Guðný, del clan de los Sturlung, educado por el caudillo Jón Loftsson, el poeta fue bien recibido en la corte noruega. La fama había comenzado a distinguirlo.

Siguieron años de luchas en su Islandia natal, incluso contra miembros de su familia. Hubo de huir tras una batalla y buscó refugio junto al rey Haakon.

Pero desobedeciendo al monarca, que guardaba planes propios de anexión, tras la derrota de los Sturlung en Örlygsstaðir navegó a casa una vez más.

Haakon urdió como consecuencia un complot de castigo, y el poeta fue asesinado por Gissur, su nueva mano derecha en el país.

Sin duda, la vida de Snorri Sturluson corre paralela a las sagas que escribió, fuente privilegiada para conocer las creencias nórdicas antes de que el dios cristiano hiciera acto de presencia.

Los protagonistas de La alucinación de Gylfi, parte de la Edda menor, son Odín, Thor, Loki... Junto a muchos otros nombres y lugares: Asgarth, Mithgarth, el pozo de Mímir, el fresno Yggdrasill...

El mundo nació del Gran Abismo. Lo poblaron Ymir y los gigantes de la escarcha, de quienes descienden los aesir. Estos dieron forma a su vez a Askr, el primer hombre, y Embla, la primera mujer.

Snorri nos habla de dioses, héroes, enanos, nornas, elfos, lobos que persiguen al Sol y la Luna... Nos habla de los cielos y profundidades donde habitan, las peripecias que los acompañan y el inevitable crepúsculo final.

¿El conjunto de mitos más entretenido de la historia? Yo diría que sí.


Cuando se cumplan estos hechos, Heimdallr se pondrá de pie y hará resonar a Gjallarhorn y despertará a todos los dioses y se reunirán en consejo. Odín cabalgará al pozo de Mímir y tomará consejo de Mímir sobre él y su ejército. El fresno Yggdrasill temblará y nada habrá que no tenga miedo en el cielo o en la tierra.

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jueves, 26 de febrero de 2026

Budapest, guía para marcianos

Portada del libro Budapest, guía para marcianos, de Antal Szerb

Título y autor/a:Budapest, guía para marcianos, de Antal Szerb.
Clave de lectura:Retrato de una ciudad y su significado.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Breve simbología de lo humano.
Música:Symphony “The Bird in the Dust”, de Roby Lakatos ♪♪♪

¿Tiene interés la mirada nostálgica, elegante, incluso amorosa de Antal Szerb, sobre estancias y rincones que quizá han dejado de existir?

¿Es Budapest, guía para marcianos un libro para todos los públicos, solo para hungarófilos, apenas para quienes gustan de añorar fantasmas?

No estoy seguro de la respuesta a esto último. Pero, respecto al valor de las breves sesenta y cuatro páginas, puedo defenderlo.

En 1935, los desgarros políticos y territoriales de posguerra no ocupan ya cada segundo junto al Danubio. Retorna la vida.

Si el autor tuviese que describir la capital no tanto en su arquitectura externa, la forma y colocación de sus piedras, sino mediante las emociones que tales piedras provocan, ¿cómo lo haría?

A un visitante de Marte, nada menos… Alguien con curiosidad para arriesgarse más allá de lo conocido.

Comienza por El Puente de Cadenas. Pasea luego por cada orilla, eligiendo entre cafés con música o castaños. Continúa a la calle Galamb, sin luz del sol; al Monte Gellért, donde, en un juego de danza, cada Tristán encuentra a su Isolda; al Tabán, ya demolido, y la antigua Bodega del tío Poldi…

Llega hasta el Castillo, sus jardines, el Bastión de los Pescadores, la Iglesia de Matías, el Campo de Sangre, el Prado del Pachá…

Una vez las doce tribus se afincaron en Óbuda. En Józsefváros, gotas de vino riegan a estudiantes, filósofos y funcionarios de la Biblioteca Municipal.

Shhh… El marciano hará bien en no divulgar que, tras la Plaza de Abastos, al caer la tarde, nace otro París. Uno puede esperar horas y horas «la llegada de esa persona que nunca aparecerá».

El casco viejo, la ciudad nueva, la Isla Margarita: aquí se desgrana al huésped su significado.

Este podrá regresar a casa en una nave sin pegatinas turísticas, más sabio sobre simbología humana. Szerb y su ilustrador gráfico, Sándor Kolozsváry, morirán sin embargo a manos de los nazis. Simbología alternativa que casaba mejor con los «nuevos tiempos».


El Puente de Cadenas es tremendamente largo. Pruebe a cruzarlo una vez, señor mío, no se arrepentirá. Pasee en compañía de una dama hasta Buda y regrese, a ser posible con la misma dama. Ya verá, acabará declarándole su amor, tan largo es el puente. Budapest es la ciudad de los amores sinceros y profundos. Créame, señor mío, el que conoce esta ciudad solo puede hablar de ella con lágrimas en los ojos.

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jueves, 27 de noviembre de 2025

Taxi

Portada del libro Taxi, de Khaled Al Khamissi

Título y autor/a:Taxi, de Khaled Al Khamissi.
Clave de lectura:Retazos de la vida cotidiana en El Cairo.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Probablemente mantenga su vigencia.
Música:Aida (Gloria all'Egitto), de Giuseppe Verdi ♪♪♪

Años después de haber visitado El Cairo, aún me entra una risa nerviosa cuando recuerdo las experiencias de cruzar la calle. Si no es por Osiris...

Taxi contiene testimonios de profesionales cairotas al volante. Khaled Al Khamissi conversa con ellos sobre múltiples temas para tomar el pulso a la sociedad.

Obtenemos así un fresco «a pie de asfalto»: corrupción, latrocinio, abuso de poder... El descontento aprieta las costuras que aconsejan resignarse. La Primavera Árabe va a barrer el régimen político (sus cabezas visibles al menos) en poco tiempo.

Incluso, tras desgranar las maldiciones que ponen a prueba el optimismo de la buena gente, nuestro autor añade que no puede contar todo lo que quiere, ni siquiera en forma de chistes, porque le encarcelarían.

Sin olvidar otro aspecto: las continuas menciones a la deidad por parte de los entrevistados, y a que todo está en sus manos, contribuyen a explicar el caldo de cultivo del radicalismo islámico.

¿Ha perdido vigencia desde que se publicó hace un par de décadas? ¿Fuerza para denunciar la distancia entre poderosos y sometidos? Quizá en los detalles, supongo, igual que el resto del mundo es ahora distinto.

De todas maneras, si practicamos una lectura más entre líneas, también quizá descubramos aquella verdad del siciliano Lampedusa: «es necesario que todo cambie si queremos que todo siga igual».


El taxista me escudriñó de arriba a abajo. A continuación miró a mis dos hijos, que estaban sentados en la parte de atrás, así que me puse yo a observarlo. Era un hombre enorme, parecía que el tronco de un sicomoro estuviera sentado a mi lado; rozaba el techo con la cabeza y el volante parecía entre sus manos un juguete para niños pequeños. Su rostro parecía haber sido esculpido en piedra.

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jueves, 11 de septiembre de 2025

Santos varones

Portada del libro Santos varones, de Luis Sánchez Polack

Título y autor/a:Santos varones, de Luis Sánchez Polack.
Clave de lectura:¿Qué clave ni qué...?
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Un despiporre surrealista.
Música:La nariz (Galop), de Dimitri Shostakovich ♪♪♪

No es un humor para todos, eso puedo asegurarlo.

O quizá sea cuestión de dosis. Yo, por ejemplo, empecé a leer este libro de corrido hasta que me di cuenta de que lo apreciaba mejor con tiempos prudentes: una decena de episodios o así cada vez.

Porque Santos varones contiene un puro despiporre surrealista.

Historias absurdas, personajes absurdos, finales del mismo cariz... Pensadas inicialmente para la radio, la imaginación de Luis Sánchez Polack, chistera de Tip y Coll, echa abajo cualquier dique que intente contenerla.

Olvidad claves de ningún tipo. No hay temas, no hay reglas lógicas, no hay nada más (ni nada menos) que el rictus de una incrédula sonrisa asomado al final de cada página. ¡Santo varón!


Por tratarse de un día como hoy, en el que se cumple su quinto centenario, voy a narrar sucintamente la historia de don Añoras, Añoras Lechecilla de la Bragalinza. Hombre probo donde los haya, consumidor de buyangas y donador de dádivas en campo de gules de Bruselas. A la par que desfacedor de entuertos, un ojo sí, otro no, toda su vida, toda toda, la dedicó este prócer al estudio del supositorio.

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lunes, 9 de junio de 2025

La vida pequeña

Portada del libro La vida pequeña, de J.Á. González Sainz

Título y autor/a:La vida pequeña, de J.Á. González Sainz.
Clave de lectura:Colección de pensamientos a raíz de la pandemia.
Valoración:✮✮✩✩✩
Comentario personal:No consigo apreciarlo.
Música:Fuga del Nerone, de Pablo Queipo de Llano ♪♪♪

En general, creo en las segundas oportunidades literarias. Es decir, cuando un libro falla en convencerme (o soy yo el que le falla a él), no trazo una equis roja sobre el nombre de quien lo firma.

Así que vuelvo a J.Á. González Sainz, cuyos autodenominados «caprichos o disparates» de Por así decirlo tan poco me gustaron en su momento. Y me temo que el desencuentro se repite en La vida pequeña.

No puedo escudarme en razones obvias que cualquier censor apoyaría (está mal escrito, es pretencioso, gris, aburrido...). Lo que entra en juego es la pura subjetividad: el plano mental del autor y el mío no convergen.

González expone la relación entre la persona y el mundo, puesta a prueba en la pandemia de 2020. Le acompañan en sus meditaciones Rilke, Hölderlin, Montaigne o Thoreau. Subtitula el resultado El arte de la fuga.

Cuando termino de leerlo, me siento encallado. Si me dejara dominar por la maldad, diría que habla de vaguedades, que el discurso es demasiado vaporoso y que, a despecho de la metáfora musical, la fuga, no distingo el punto hacia el que se dirigen las voces.

Segunda oportunidad, segundo fracaso. Habrá que esperar si a la tercera...


Cambiar, cambiar de ciudad, de horizontes, de casa o trabajo o compañías, cambiar de costumbres y hasta si es posible de actitudes o bien cambiar de lo que sea pero en cualquier caso cambiar se convierte a veces en una verdadera comezón que no nos deja a sol ni a sombra, cuando no en una necesidad lisa y llana.

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lunes, 21 de abril de 2025

Meditaciones de un impío

Portada del libro Meditaciones de un impío, del Solitario de Tiñana

Título y autor/a:Meditaciones de un impío, del Solitario de Tiñana.
Clave de lectura:¿Por qué el Creador, si nos concede entendimiento, exige fe?
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Hay libros cuya mera existencia resulta tan sorprendente...
Música:You Want It Darker, de Leonard Cohen ♪♪♪

Dios es el personaje principal. Y el Solitario de Tiñana quien, sin poder creer en Él —porque la razón que ha insuflado en su criatura, imagen y semejanza, le previene—, no deja de buscarlo.

De intentar entenderlo. De preguntar por qué, por qué, por qué.

Si hacemos una búsqueda biográfica del Solitario, difícil será encontrar más referencia que un nombre «real»: Rodrigo Uría y Uría, nacido en Oviedo hacia 1870, que «viajó por el extranjero y por España» y escribió principalmente colaboraciones periodísticas.

A través de las Meditaciones de un impío le acompañamos en largos paseos en los que todo lo inculcado como base del orden social (un padre en lo alto, unos hermanos mayores que transmiten sus palabras, unos hijos humildes ante los designios) se manifiesta como duda crítica, jamás certeza.

¿Libre albedrío? ¿En serio? ¿La fata morgana que nos salva y nos condena por igual?

¿Libre albedrío en esos ojos negros con los que se cruza, dentro de los que quisiera sumergirse y que, sin embargo, han de obedecer las instrucciones de su confesor?

La Iglesia le advierte de las consecuencias. Si persevera, la justa ira de la fe habrá de apartarle como a un miembro gangrenado.

¿A eso llaman justicia? Cada día, incluso en forma de sueño, le acerca más al momento en que sea Él mismo quien le juzgue. Ninguno de sus acólitos.

Y quien pronuncie palabras de condena o absolución.

Hay libros cuya mera existencia, más allá del azar al descubrirlos, resulta tan sorprendente…


La juventud es un peligro, la belleza es un peligro, la ocasión es un peligro, el amor es un peligro; el que ama el peligro en él perece. Huye, pues, del amor, de los placeres, de las alegrías, del mundo, en fin, y allá, en las sombras, imponte ayunos, aplícate cilicios, macera el hermoso cuerpo hasta manchar su nieve, rasga el suavísimo cutis hasta teñir su raso.

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lunes, 24 de marzo de 2025

Viaje a Rusia

Portada del libro Viaje a Rusia, de Joseph Roth

Título y autor/a:Viaje a Rusia, de Joseph Roth.
Clave de lectura:La temprana Unión Soviética, ¿meta o mausoleo del cambio?
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:De nuevo, los ojos clarividentes del santo bebedor.
Música:Gayaneh (Adagio), de Aram Khatchaturian ♪♪♪

En 1926, Joseph Roth recibe el encargo de dirigirse al antiguo imperio de los zares, ahora país de los sóviets, sobre el que tantos ojos se posan expectantes. El Frankfurter Zeitung desea saber cómo se las apañan sin aristócratas ni burgueses.

Además, la NEP o Nueva Política Económica abre oportunidades comerciales. ¿Con quién hay que negociar? Si los grandes duques conducen taxis en París, ¿qué clase de gente está al mando?

Nuestro autor, acostumbrado al «exotismo» como hijo de las fronteras austrohúngaras, enviará un artículo cada semana para dar respuesta a los misterios. Desde Minsk, Astracán, Tiflis, Moscú, Leningrado... Todos juntos forman el Viaje a Rusia.

Los emigrantes zaristas. El laberinto de los pueblos del Cáucaso. La situación de los judíos en la Unión Soviética. La Iglesia, el ateísmo, la política religiosa. La mujer rusa de hoy. Opinión pública, periódicos, censura. La escuela y la juventud...

Artículos sobre aspectos más allá de las cifras, los discursos, las obras públicas, la propaganda que llega a occidente a través de magníficos filmes.

A Roth le interesa la vida. Y, sobre todo, el espíritu que le sirve de motor. Recorre ciudades y aldeas hablando, preguntando, observando, caminando junto a tipos humanos que intentan adaptarse a los nuevos tiempos.

Y se da cuenta de que se trata precisamente de eso: adaptarse. Las ilusiones con que pudiera haber comenzado el trayecto se diluyen. Los «ideales» quedan... para pasado mañana.

No encuentra respuestas a un modelo social equitativo, por mucho komsomol que se anuncie en las pancartas y muchas hoces y martillos en las banderas. Siempre hay que medrar.

El embrutecimiento de las masas se lleva a cabo mediante la alfabetización (paradoja titánica). Es necesario que todos sepan leer y repetir de memoria, un millón de veces, la última consigna del partido.

«La burguesía es inmortal», escribe. Los «hombres NEP» no se distinguen ni en el blanco de los ojos de los caricaturizados capitalistas. Si hay algún lugar en el mundo al que Rusia ansíe parecerse, sería... ¡los Estados Unidos de América!

Un lugar donde Homero no tiene cabida. Lo práctico, lo tangible, lo material, toman el relevo.

Y así, un periodo no lo suficientemente conocido de la historia (las riendas de Stalin están aún a medio trenzar) se abre camino de primera mano.

Gracias a los ojos del santo bebedor.


Puedo entrar libremente en oficinas, juzgados, hospitales, escuelas, cuarteles, calabozos y prisiones, así como entrevistarme con jefes policiales y profesores de universidad. El ciudadano critica con un tono más alto y cáustico de lo que resultaría grato para un extranjero. [...] Probablemente la policía secreta sea tan hábil que ni la noto.

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lunes, 3 de marzo de 2025

Un puñado de flechas

Portada del libro Un puñado de flechas, de María Gainza

Título y autor/a:Un puñado de flechas, de María Gainza.
Clave de lectura:Arte, arte, arte... y los misterios que lo rodean.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Nos atrapa sin remedio.
Música:Cuadros de una exposición (La Gran Puerta de Kiev), de M.Mussorgski (orq. Ravel) ♪♪♪

El título del libro hace referencia a una conversación que María Gainza mantuvo con Francis Ford Coppola: según el cineasta, los artistas disponen de un carcaj de flechas doradas y apenas pueden elegir cuándo y cómo lanzarlas. Solo al final de la vida conocerán el resultado del intento.

Un puñado de flechas nos habla del mundillo de los óleos, la acuarela o el cemento (no toda la escultura va a ser mármol), sin olvidar la fotografía. Y desde el otro lado, el de los receptores de la creación, el mundillo del coleccionismo.

Hay robos de cuadros de Vermeer, Rembrandt, Degas... Y un detective con sombrero Derby, parche en el ojo y cara destruida por el cáncer que los busca.

Hay un Kuitka que el mismo pintor desea recuperar. Gainza sigue las pistas hasta Piriápolis.

Hay murales de Bodhi Wind en el desierto. En diez libretas enviadas por mensajero desde una misteriosa clínica, redactadas por una no menos misteriosa mano, se explica su origen y destino.

Alberto Goldenstein no admite que le pregunten por el modelo de cámara con el que hace sus fotos. Se trata de un «electrodoméstico» y lo que importa es bien diferente.

Un Tiziano perdido se adora como un dios en un convento igual de perdido en Tzintzuntzan. Dos norteamericanos llegan al lugar, atraídos por la leyenda.

Todo ello y más, urdido con hilos autobiográficos de la autora que, al cabo de los capítulos, nos atrapan sin remedio.


Parecía hablarle a un fantasma que estaba ahí y que yo no veía.
—Puede lanzar todas sus flechas de joven, o lanzarlas de adulto, o incluso ya de viejo.
Hizo una pausa dramática como en el teatro y prendió su porro. Aspiró como si tragara una bocanada de aire fresco.
—También puede ir lanzándolas de a poco, espaciadas a lo largo de los años. Eso sería lo ideal, pero ya sabés que lo ideal es enemigo de lo bueno.

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martes, 5 de noviembre de 2024

El amor en Suecia (II)

Portada del libro El amor en Suecia, de Sandro Sciara

Título y autor/a:El amor en Suecia, de Sandro Sciara.
Clave de lectura:Todo lo que usted siempre quiso saber sobre los de allá arriba.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Me ha entretenido un montón.
Música:Kom till mig kvinna, de Rolf Wikström ♪♪♪

Tras aguantar con estoicismo la entrada del otro día (daneses, noruegos, lapones…), espero que no abandonéis el empeño sin conocer antes a los suecos, según la mirada de Sandro Sciara.

Había dicho que el autor reserva el meollo de su obra El amor en Suecia a estos muchachos y muchachas de apabullante fulgor. Están más buenos que el arenque en salsa de mostaza.

Bromas aparte, el humor espontáneo no es algo que los distinga. Y la mayoría luce pelo castaño o negro en vez de rubio.

Como resultado de la Unión de Kalmar en 1397, el territorio se hizo uno y trino con el de los vecinos, aunque la torpeza de sucesivos monarcas (Erico el Pomeranio y Cristóbal el Bárbaro) lo echó a perder. Gustavo Vasa lideró una victoriosa rebelión contra Cristian II de Dinamarca, el Nerón del Norte de acuerdo con la propaganda.

Su nieto Gustavo Adolfo fue el terror de los ejércitos católicos en la Guerra de los Treinta Años, llegando a ocupar Munich o Praga, donde rapiñó unos cuadros de Adán y Eva pintados por Durero. Su bisnieta, la famosa reina Cristina, se los regaló de vuelta a Felipe IV de España, y así los apreciamos hoy en el Museo del Prado.

Fair-play en el deporte, honradez, civismo, funcionariado eficiente, mujeres iguales a los hombres en derechos y actividades, nadie cruza las calzadas de Estocolmo con el semáforo en rojo...

Sin embargo, el paraiso proyecta sombras.

Suicidios, embriaguez, gamberrismo generacional (bandas de raggare a quienes los sensibles policías no saben cómo frenar), drogas psicodélicas, pornografía, estadísticas de robos y hurtos en crecimiento…

¿Es el Estado excesivamente paternalista un adocenador de mentes, que no aprenden a enfrentar las dificultades de la vida cuando estas surgen sin remedio y encuentran la espita de desahogo en la violencia contestataria?

¿Se adivinan la introversión, la frialdad, la flema de este pueblo, inquietantes preludios a la neurosis depresiva? ¿A la extrema soledad?

En cuanto al tema amoroso, que se recorre en cada una de sus vertientes sentimentales y físicas, la libertad que les da fama ha de relativizarse: según una encuesta, el 87% de los hombres y el 91% de las mujeres responden que ser fieles dentro del matrimonio resulta indispensable.

En realidad, la decisión de contraerlo no difiere de un cálculo utilitarista. ¿Me convienes? ¿Te convengo? ¿Juntos ganamos tanto? ¿Te gustan también las albóndigas de Ikea? No le demos más vueltas: firmamos. Al menos, hasta que la tinta se seque.

Porque los divorcios son tan rápidos y omnipresentes como los emparejamientos.

Sciara plantea dudas acerca de la excesiva «feminización» del elemento masculino. ¿Cuál será el resultado en nuestra época?

Dejo por comentar otros capítulos de interés (las carreras sobre esquíes, los trenes, las orquídeas, la azarosa biografía de Nobel, ¡el problema de la vivienda!...). En todo caso, como colofón, si el desfase de quinquenios desde que fue editado impide experimentar el mismo choque cultural que un lector ibérico de entonces, no por ello declaro impresiones menos positivas.

Como guía anecdótica, El amor en Suecia me ha entretenido un montón.


La vida es fácil, libre de zozobras, porque su gobierno ha estructurado un Estado magnífico, amorosamente planeado y perfectamente previsor».

jueves, 31 de octubre de 2024

El amor en Suecia (I)

Portada del libro El amor en Suecia, de Sandro Sciara

Título y autor/a:El amor en Suecia, de Sandro Sciara.
Clave de lectura:Todo lo que usted siempre quiso saber sobre los de allá arriba.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Me ha entretenido un montón.
Música:Suite Holberg (Preludio), de Edvard Grieg ♪♪♪

Resulta poco habitual, pero al dar forma a esta entrada me he dado cuenta de que sale larguísima para los estándares del blog. Quizá sea mejor dividirla en dos partes. Comencemos, pues.

Un título como El amor en Suecia, a los lectores surpirenaicos de 1974 les debía de hacer la boca agua.

¿Suecia no es ese lugar lleno de rubias potentes (o guaperas con melenita a lo Björn Borg, dependiendo de los gustos) donde se liga tanto? ¿Donde todo el mundo se enrolla con todo el mundo?

La verdad es que el autor, Sandro Sciara (seudónimo de José Repollés) hace algo de trampa.

Si bien dedica al reino de los svear la mitad del volumen, escribe también sobre Dinamarca, Noruega y Finlandia (incluso Laponia), y el análisis de cómo anda el tema de la liberación sexual en su meca y centro comparte espacio con detalles de provecho para jugar al Trivial: geografía, instituciones políticas, nivel de electrificación, balanza comercial, personajes célebres…

Los cuentos de Andersen ilustran la llegada al puerto de Copenhague igual que la tragedia hamletiana el castillo de Kronborg. Aunque lo trágico no sea el denominador común de «un país encantador».

Publican quince veces más libros por habitante que los Estados Unidos y en las escuelas se dan de lado esos generadores de estrés llamados exámenes.

Los daneses disfrutan de la playa, donde las jóvenes se cambian el bikini mojado como si tal cosa, sin miradas libidinosas alrededor.

Las bicicletas circulan por doquier y por quince coronas sirven caldo, filete de lenguado a la Walewska, pollo asado en olla con compota de ruibarbo y ensalada de pepino, medallón de queso con apio blanco y rabanitos y, de postre, helado mantecoso con fresones.

La idiosincrasia noruega hunde sus raíces en eddas y sagas. Odín y las valquirias contemplan su montañoso relieve y profundos fiordos desde las quinientas cuarenta puertas del valhalla (como curiosidad, la palabra española fiordo deriva en línea recta de fjord).

El historiador romano Tácito señala que la tribu de los sitones estaba gobernada por una mujer. Luego se desarrolla la cultura normanda, se funda Oslo, se destila snaps, se asiste a las obras teatrales de Ibsen y Holberg, se desayuna con las aventuras de Amundsen…

No olvidemos, por supuesto, el vínculo entre las familias de Håkon IV y Alfonso X el Sabio: la princesa Kristina, hija del primero, casó con el infante Felipe de Castilla en 1258, aunque la palmó pronto, en 1262, agobiada por el solecito de Sevilla.

En Finlandia, al gusto por los sones musicales de Sibelius se le une el sisu, un concepto que adorna a cada uno de sus habitantes. En la lengua local significa «integridad, resistencia, decisión, valor, independencia, hondo sentido de la naturaleza y del arte».

Árboles, árboles, árboles… Lagos, lagos, lagos… Mosquitos, mosquitos, mosquitos…

Si te pillan conduciendo con una copa de más, seas albañil o ministro, se te caen los calzoncillos largos. No te libra de la cárcel (o tres meses picando piedra para construir aeropuertos) ni saber recitar de memoria el Kalevala.

En otros países se invita al extranjero a un aperitivo o una comida en familia. Aquí, la primera pregunta es si te apetece compartir una sauna, y rehusar no es la opción educada. Aunque por desgracia ya no sean tan habituales como antes las cabinas mixtas.

Los lapones constituyen un enigma desde el momento en que eligen como hábitat la tundra boreal, en compañía de sus queridos renos.

No han desaparecido entre ellos los brujos y chamanes, que baten panderos en pos del trance (para acompañar la entrada tengo tantas posibilidades de recomendación musical, que la cabeza me retumba en similar medida).

En el Festival del Sol de Medianoche peregrinan a Krysoten, el monasterio más septentrional del orbe. Se arrodillan ante antiquísimos iconos de plata y despluman divertidos a los alemanes y estadounidenses que acuden a comprar sus puñales con mango de hueso.

Toman el café depositando antes azúcar en la lengua. ¿Se extinguirán por culpa de los adelantos modernos?

(Continuará).


No existen distinciones sociales ni barreras de clase que saltar en la cuesta que lleva al éxito. Gran parte de los estadistas finlandeses proceden de familias pobres y laboriosas.

lunes, 30 de septiembre de 2024

La escritura contra el tiempo

Portada del libro La escritura contra el tiempo, de Miguel Munárriz

Título y autor/a:La escritura contra el tiempo, de Miguel Munárriz.
Clave de lectura:Leer es la clave para escribir.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Un compendio de alegrías.
Música:Moby Dick (There She Blows), de Philip Sainton ♪♪♪

Tras cerrar el libro, lo primero que me viene a la cabeza es una pregunta indiscreta sobre su autor: pero este hombre, ¿cuándo vive?

Quiero decir que cuándo lleva a cabo acciones que para los demás mortales revisten cierta importancia, como beber, comer o dormir. O la más placentera a veces: no hacer nada. Dejar que el tiempo pase.

Porque, a tenor del despliegue de conocimientos en La escritura contra el tiempo, Miguel Munárriz ocupa veinticinco horas al día leyendo. En casa, en el trabajo, en la piscina o en el café. Hasta con ojos estereoscópicos. O eso, o no me lo explico.

No creo exagerar, aunque plasme mi verdosa envidia en tono de broma, ya que en su caso la lectura sobrepasa el ámbito puramente lúdico para convertirse en parte de la profesión. Parece enarbolar una bandera: si quieres convertirte en escritor, antes lee.

Ayer fue miércoles toda la mañana: este verso del poeta Ángel González ocupa también el encabezado. Le sirve a Munárriz para reunir diversos artículos donde comparte impresiones sobre un mundo poco menos que fascinante, el de la creación y los creadores de historias.

Historias que a veces se nos meten tan adentro que casi formamos parte de ellas —y ellas de nosotros—, en las que un personaje, una simple frase, cualquier detalle que se asemeje tan común como inhalar y expeler el aire es en realidad aquello que nos sustenta.

Conviene, aviso, disponer de papel y bolígrafo para ir apuntando todas las referencias que aún no conozcáis y el ardor por hacerlo os devore. A mí, sin ir más lejos, la tinta del bic me ha bajado bastante.

Ardor porque presenta nombres y obras de forma natural, fluida, como el que habla sobre los amigos (¡y en varios casos es así!), pero también apasionada.

Goethe, Gil de Biedma, Poe, Maupassant, Stevenson, Kafka, Kipling, Hemingway, Borges, Cortázar, Rulfo, Lispector, Quiroga…

Kavafis, Buzatti, Vázquez Montalbán, Hornby, Marco Aurelio, Szymborska, Zweig, Atxaga, Salinas, Bioy Casares…

E hila un relato orgánico en el que todos se relacionan con todos y todo tiene que ver con todo. Nos abre los ojos a puentes que jamás se nos habrían ocurrido.

En suma, haceos con un ejemplar. Ya veréis qué compendio de alegrías.


Sobre un pequeño escenario, con un micrófono que se alimentaba de la corriente de un bar cercano, un cartel anunciaba la presencia de Manuel Rivas como maestro de ceremonias y de unos músicos callejeros dispuestos a compartir con el público una muestra de su saber hacer…, y al anochecer del 28 de septiembre de 2000 comenzamos la fiesta. Surgió la palabra y la música y en un momento la plaza se llenó de poesía.

lunes, 19 de agosto de 2024

La mujer pintada

Portada del libro La mujer pintada, de Teresa Arijón

Título y autor/a:La mujer pintada, de Teresa Arijón.
Clave de lectura:La mujer, protagonista en la sombra del arte.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Leedlo, os gustará.
Música:The Lady of Shalott, de Loreena McKennitt ♪♪♪

En La mujer pintada, Teresa Arijón nos ofrece al menos dos contenidos: una memoria autobiográfica (poeta, ensayista, traductora, modelo) y una ventana al significado de lo femenino como sujeto —que no «objeto»— de la historia del arte.

En cuanto a su propia trayectoria como musa, narra el inicio como estudiante de teatro y vendedora de libros a domicilio hasta que cierta amiga le sugiere una manera distinta de ganarse unos pesos.

Subida a una mesa, desnuda, inmóvil, los brazos cruzados tras la espalda, un hombre con barba y anteojos, otro menudo y una señora hacen deslizar por primera vez sus carbonillas.

Más tarde aparece Juan, Juan Lascano, que compartirá con ella el mayor tiempo dentro de un estudio: cada semana durante veinte años.

Hay creación. Incluso poesía en las sesiones con quienes la contratan. Plasmar el cristal es fácil, le enseñan, lo difícil es la carne. Pero también, alguna vez…

Miedo. Asco. Amenaza de que su cuerpo se convierta, precisamente, en «objeto», y la mirada en violencia por poseerlo.

En otras ocasiones no entiende el énfasis en una pose determinada, en un retrato. ¿Quién va a interesarse por comprarlo, por tener su figura o su rostro sobre una pared, admirando algo que ella no advierte en sí misma?

¿A qué llamamos belleza?, se pregunta.

Nos trasladamos a la otra cara, un recorrido por siglos de pintura, escultura y, más recientemente, fotografía.

El mundo de las modelos, cuyos rasgos llenan los museos y galerías, no ha sido jamás el de las escenas enmarcadas. Por el contrario, la realidad ha carecido de respeto.

Y el mundo de aquellas que han sostenido los pinceles, pese al talento que pudieran atesorar, recién empieza a mostrar su luz. Algunas figuras que aquí aparecen:

Henrietta Moraes, la reina del Soho, dibujada por Lucien Freud, Francis Bacon y Maggi Hambling hasta dos días antes de fallecer.

Clara Peeters, que «se autorretrata a escala mínima en los bodegones que pinta», la primera mujer con exposición individual en El Prado.

Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo. Margherita Luti, la Fornarina, relacionada con Rafael. Sophie de Bouteiller.

Sofonisba Anguissola en la corte de Felipe II. Victorine Meurent y Manet. Carmen Gaudin y Toulouse-Lautrec. Sarah Brown. Suzanne Valadon, que da nombre a un asteroide.

Alice Prin —Kiki de Montparnasse, una placa en el parisino Hôtel Istria nos recuerda que en sus habitaciones se alojaron Man Ray, Satie, Aragon, Maiakovski, Rilke… y ella—. Apollonie Sabatier, admirada por Flaubert, a quien Baudelaire dedicó versos, esculpida en el instante del placer, la petite morte, por Clésinger.

Simonetta Cataneo, convertida por Botticelli de memoria en Venus, Atenea o La Primavera. Gala, amada por Dalí «más que el dinero». Lizzie Siddal, a quien evocamos como Ophelia en el famoso lienzo de John Everett Millais, pintado mientras ella flotaba en una bañera de agua fría. Emma Hamilton, de vida extraordinaria, ninguneada tras la muerte del gran héroe Nelson…

En fin, me detengo porque la entrada ya se alarga y no deseo aburriros. Pero a los que queráis descubrir a un conjunto distinto de personas, ya no personajes, glorias y tragedias que con gran probabilidad no os explicaron en la asignatura del colegio…

Leed este título. Os gustará.


Yo nunca me había pensado hermosa y ese hombre me colocaba, de manera tácita, en la situación de representar a una mujer bella.

jueves, 4 de julio de 2024

El enemigo conoce el sistema

Portada del libro El enemigo conoce el sistema, de Marta Peirano

Título y autor/a:El enemigo conoce el sistema, de Marta Peirano.
Clave de lectura:Manipulación de ideas, personas e influencias.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Pone sobre la mesa muchas cosas, todas de interés.
Música:Industrial Revolution (Overture), de Jean-Michel Jarre ♪♪♪

El enemigo conoce el sistema es un libro que, sin pretender descubrir la rueda, nos explica un poco mejor sus características, usos... y peligros.

La rueda sobre la que habla Marta Peirano resulta, como mínimo, igual de determinante que aquella milenaria invención, aunque bastante más compleja de entender.

El «sistema» incluye todo aquello que utiliza internet como base o entorno de funcionamiento. ¿Qué hay fuera hoy en día?

Y el «enemigo» es… Ahí empezamos a meternos en harina.

De acuerdo con la autora, el «poder», en un sentido amplio del término, nos tiene agarrados a través de imposiciones suaves. Nos manipula mentalmente.

Cualquier interacción digital puede recogerse, grabarse, convertirse en dato e interpretarse para componer un retrato de nuestro interior más ajustado que si nos hubiera llevado al lienzo Velázquez.

Móviles, redes sociales, búsquedas, lecturas, escrituras, compras… La lista no tendría fin. Nuestras motivaciones y decisiones, conscientes y subconscientes, una vez clasificadas, abren las puertas a cualquiera que sepa tocar el botón adecuado.

¿Os creéis que los vídeos que miráis como zombis son fruto de la casualidad? ¿Que los anuncios se lanzan al aire a ver dónde caen? ¿Que vuestros metadatos o vuestra localización no son interesantes para nadie? ¿Que cuando un político os sugiere temer a tal o cual cosa lo hace por afinidad empática?

¿Que la noticia que tanto os indigna no ha pasado por laboratorios antes de que ojos u oídos accedan a ella? ¿Que lo que consideráis «bueno» o «malo» se os ha ocurrido a vosotros solos?

A través de la historia de experimentos conductuales y de cómo trabaja la tecnología por dentro —muy buenas las secciones dedicadas a describir la «nube» en términos físicos, de organización y de procesos— Peirano pone sobre la mesa muchas cosas. Incluso hasta hacernos dudar de nosotros mismos, de la realidad autopercibida.

Algoritmos, big data, inteligencia artificial, adicción a las pantallas, engagement… Amén.


Aquí hay dos sesgos cognitivos tipificados como «sesgo de confirmación» y «efecto del falso consenso». El primero es la tendencia que tenemos todos a favorecer la información que confirma lo que ya creemos y despreciar la que nos contradice, independientemente de la evidencia presentada. El segundo es que tendemos a sobreestimar la popularidad de nuestro punto de vista, porque nuestras opiniones, creencias, favoritismos, valores y hábitos nos parecen de puro sentido común.

lunes, 1 de julio de 2024

Ahora que lo pienso

Portada del libro Ahora que lo pienso, de Juan Muñoz

Título y autor/a:Ahora que lo pienso, de Juan Muñoz.
Clave de lectura:Reflexiones de un profesor de filosofía.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:De mérito suficiente.
Música:Preludio a la siesta de un fauno, de Claude Debussy ♪♪♪

¿Quién es Juan Muñoz? ¿Cuáles son los méritos biográficos que podrían aconsejarnos leer sus libros? En concreto, el comentado hoy aquí: Ahora que lo pienso.

¿Un profesor jubilado que daba clases de filosofía en un instituto de bachillerato? ¿Así de «simple»?

A mí me parece suficiente.

La temática también puede ser descrita con sencillez: Muñoz escribe sobre cosas que le vienen a la cabeza. Ciento setenta artículos —muy «blogueros» en estilo, por cierto— acerca del mundo que nos rodea, nos abraza o nos deja estupefactos. Con especial énfasis en esta última sensación.

En el bloque titulado Con mucho susto aparece la pandemia que tanto nos azotó sin servirnos para aprender nada.

Ciencia y anticiencia. Desconfianza en las personas. Que papá Estado nos ordene en cualquier aspecto ante la imposibilidad de entendernos amistosamente.

O la otra cara de la moneda, el anarco-capitalismo, con un Estado limitado a la gendarmería donde casi todo se organiza por la única regla del más «listo». Y voraz.

En Algunos seres vivos nos habla sobre el tomate, el eucalipto, el petirrojo, el gato, la vaca, el pulpo…

En Cosas de la vida hace un recorrido desde los dentistas hasta los amigos de bar. Desde la pedantería hasta el maniqueísmo. Desde Fauré hasta Debussy.

Cosas de la muerte trae a la memoria a las personas —el padre, el abuelo a cuyo entierro nadie pudo acudir—, pero también a los objetos. Y a uno mismo.

Filosofía mundana: Tales, Aristóteles, Gracián, Hume, Kant, Arendt, Camus, Russell… Frases o notas que dejaron se transforman en asideros.

Personas y personajes son los antiguos maestros: el de física, el de matemáticas, el de historia, la de dibujo. Y, de su mano, Montaigne, Rousseau, Ortega, Newton, Zweig…

Ética y política se ocupa, por ejemplo, del muro berlinés entre gobernantes y gobernados, la búsqueda de poder, los sistemas electorales, el populismo, la democracia, el platónico mito de Giges…

Y como postre, De todo un poco. Entre Ribadesella y Gijón, con parada en varios miradores durante el camino.

Si el resultado no es ninguna genialidad —porque no lo es—, que dicha valoración tampoco nos confunda: alcanzar la riqueza interior que denotan sus líneas debería ser parte importante de nuestro pacto con el tiempo, antes de que nos volatilice.

Como decía al principio, para mí más que suficiente.


¿Quién promulga la justicia y con qué fines? ¿Actuamos como lo hacemos porque tenemos unos principios morales insobornables o por salir fortalecidos en el juicio que los demás puedan hacer sobre nosotros?

lunes, 20 de mayo de 2024

Gabinete de curiosidades

Portada del libro Gabinete de curiosidades, de Joseph Roth

Título y autor/a:Gabinete de curiosidades, de Joseph Roth.
Clave de lectura:Artículos periodísticos inéditos de un autor imprescindible.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Somos afortunados de que se reedite a Roth con tanto interés.
Música:Die Dreigroschenoper (Mackie Messer), de Kurt Weill ♪♪♪

¿Lo he dicho ya? ¿Lo he dicho?

Puede ser, pero aun así lo repito: me apasiona Joseph Roth.

Somos afortunados de que su obra se reedite con tanto interés. La generación de escritores que describieron el auge y hundimiento de un mundo y la llegada de quienes deseaban convertir los restos en un infierno no podía desaparecer bajo aquellas cenizas.

Roth, Zweig, Hesse, Mann, Remarque, Milosz…

Gabinete de curiosidades es un conjunto de textos periodísticos seleccionados y traducidos por Berta Vías Mahou (de quien queda patente su nivel en los poemas de Gertrud Kolmar, por ejemplo).

No busquemos aquí al novelista o al autor de relatos cortos, aunque comparta inventiva y sentido del ritmo con dichos géneros. Se trata de una visión del «día a día» durante los años 20 y 30 del pasado siglo, ofrecida a los lectores del Frankfurter Zeitung, el Münchner Neueste Nachrichten, el Vorwärts

Ácida, tierna, inmisericorde, bondadosa, desesperada, plena de humor.

La visión de un hombre que es a la vez acusado, juez, público, verdugo, y no juzga ni se deja juzgar, no acusa ni tiene asomo de indiferencia, no utiliza la soga porque sus palabras, por sí solas, ponen a cada uno en su sitio.

¿De qué nos habla? De cabarés y espectáculos de variedades, y las figuras deformes, estrafalarias, impuras, que los frecuentan tanto en el escenario como en la sala de butacas. De las casas con exquisita reputación —¡un von en el apellido!— donde puede acudir una mujer en apuros.

De las calles, los parques, los cafés de ciudades que tuvieron orgullo imperial y ahora «acogen» a mutilados en el frente, masas sin empleo, hombres de negocios bajo lustrosos sombreros, faquires, bailarinas «del desnudo»…

Y él está ahí, no «ante ellos», observando, sino «entre ellos», participante activo en la gran tragicomedia.

Solo me queda expresar un reconocimiento adicional a las notas a pie de página, excelentes instantáneas sociales y culturales que aclaran el contexto en que Roth sacaba del bolsillo la pluma y comenzaba sus artículos desde cualquier elegante sala, cualquier habitación de hotel o cualquier taberna.

Der heilige Trinker. El santo bebedor…


Muchos adultos no logran salir de la pubertad. Son lectores de obscenidades y mirones de cabinas de baño. Su necesidad se agota por completo en la búsqueda eterna de grietas en las paredes y ojos de cerradura. Todos los locales dedicados a la diversión satisfacen alegremente esa necesidad.

lunes, 22 de abril de 2024

Costras

Portada del libro Costras, de Katarzyna Kobylarczyk

Título y autor/a:Costras, de Katarzyna Kobylarczyk.
Clave de lectura:Razones por las que «aquella guerra» aún nos ensombrece.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Transmite el origen del miedo a la paz.
Música:Lachrymae Antiquae, de John Dowland ♪♪♪

En muchos aspectos, seguimos maniatados por la Guerra Civil. ¿Somos una nación única entre todas las que han sufrido un conflicto parecido? ¿O ninguno se le puede comparar?

¿Viviremos siempre roídos por la desconfianza, cuando no el odio entre los hunos y los hotros? ¿La vindicación de las personas asesinadas debe hacerse sin excusas o depende de quiénes fueran los asesinos?

Costras, de Katarzyna Kobylarczyk, fue galardonado con el Premio Ryszard Kapuściński de reportaje literario. Su temática está muy clara: España hurga en sus heridas.

La autora hace un recorrido histórico y geográfico, pero sobre todo humano, a través de pensamientos y actitudes, para averiguar las causas de que los años 1936 a 1975 no cicatricen. Entrevista, escucha, acompaña, ve.

Desde el Valle de los Caídos (hoy Cuelgamuros) hasta las tumbas sin marcar aunque su localización se hubiera susurrado siempre por los ancianos. Por la cultura del «vosotros más» con que se arrojan reproches, en un intento de arrastrar emociones a las trincheras.

No oculta su mensaje de aliento a quienes continúan buscando a las víctimas, ¿por qué habría de hacerlo? Pero tampoco se deja dominar por el partidismo de motivaciones espurias. Quiere entender. Quiere transmitirnos el origen del miedo a la paz.

Porque el miedo genera ira. La ira ciega la razón.

Y sin razón jamás puede haber justicia.


[…] a veces, unos días después de la exhumación, la gente llamaba para retractarse de todo lo que había dicho. Pedía que borraran la grabación. Que tacharan sus datos. A veces lo hacían porque les habían llamado sus hijos desde Madrid y les habían prohibido meterse en esos asuntos. «¿De qué te sirve eso, papá? Para qué hurgar en las viejas heridas? Aún te lo van a echar en cara».

lunes, 5 de febrero de 2024

Un cadáver en el Congreso

Portada del libro Un cadáver en el Congreso, de Sergio Pascual Peña

Título y autor/a:Un cadáver en el Congreso, de Sergio Pascual Peña.
Clave de lectura:Historia de Podemos desde dentro.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Libro interesantísimo sobre la política reciente en España.
Música:Fábula de los tres hermanos, de Silvio Rodríguez ♪♪♪

Los demás asistentes a la promoción del libro parecen encantados de conocerse. Conocerse a sí mismos, quiero decir. Durante la charla, sus intervenciones tienen un tono monocorde: qué guapos somos, qué buenos, qué justos, lo que hemos luchado, el que no esté con nosotros es un fascista...

Caricaturizo la escena, pero lo cierto es que, discretamente sentado en la última fila, empiezo a encontrarme fuera de sitio. Desafecto. Carne en potencia de gulag.

Impresión acentuada cuando se me ocurre levantar la mano y observar que la lucha por el poder parece corromper a quienes ansían por encima de todo conservarlo.

Corono la impertinencia con una pregunta retórica: «¿No podría aplicarse el dicho de que la utopía de unos es el infierno de otros?».

El autor, que no da signos de haberme hecho mucho caso (tampoco le culpo), deja pasar unos segundos en silencio para que me arrepienta y zanja la duda con una condescendiente finta dialéctica: «No estoy de acuerdo con tus premisas». Fin del tema.

Luego me dedica mi ejemplar ya que, a pesar de la quemazón, me apetece leerlo y no dejarme llevar por los prejuicios. Y, mira por dónde, ¡sorpresa!

Un cadáver en el Congreso resulta un libro interesantísimo para visualizar mejor la película de los últimos quinquenios políticos en España.

No sé si Sergio Pascual Peña se mostraría de acuerdo, pero concluyo de sus palabras que… ¡yo tenía perfectas razones para manifestarme inquieto!

O el poder corrompe tras haber probado sus mieles o quienes lo adoran como última meta, carcomidos por intereses personales, llevan en sí la semilla de pequeños tiranos y solo es preciso un empujoncito que los haga quedar en evidencia.

Lo que tenemos en estas páginas es una crónica de primera mano sobre Podemos, contada por alguien que tomó parte activa en su diseño y despegue electoral antes de ser expulsado del paraíso —moquetas y despachos del Congreso— por el amado líder.

Un camarada más en la larga fila de víctimas de cócteles molotov entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.

Del sí se puede al no se quiere. Sueños de regeneración asamblearia transformados en pesadilla fratricida, con numerosos nombres y apellidos por medio. Quítate tú, que ahora me toca a mí. ¿Eran los que venían a salvarnos? ¿De verdad?

Aunque, lo más curioso, ¡Pascual sigue defendiendo la validez del proyecto! ¡Le ofrece su adhesión inquebrantable! ¡Después de ver lo que ha visto!

Me recuerda a aquella novela de Arthur Koestler en la que el protagonista consideraba que el partido había de tener razón en acusarle de traidor porque el partido ha de tener razón por naturaleza.

Bueno, me alegro de haberlo leído y de hecho lo recomiendo. Las enseñanzas que cada uno obtenga de él, eso ya… Que se entienda lo que se quiera entender.


Debían de ser las siete de la tarde cuando una compañera con altísimas responsabilidades territoriales en el partido me escribió acongojada: «¿Te han cesado?». El pulso se me aceleró. Por un instante pensé que podía ser una más de las filtraciones interesadas, o quizá un bulo de Okdiario. Pero algo dentro de mí me decía que a esa pregunta le sobraban los signos de interrogación.

viernes, 20 de octubre de 2023

Deslices y Polvo de estrellas

Portada del libro Deslices, de Gema Bravo

Título y autor/a:Deslices y Polvo de estrellas, de Gema Bravo.
Clave de lectura:Poesía de la vida, lazos irrompibles tras la muerte.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:«Por los rincones donde encontrarnos entre utopías y razones».
Música:Usa mis llaves, de Jorge Colsa y Gema Bravo ♪♪♪

Termina el concierto de Jorge Colsa y Gema Bravo y me aproximo al escenario para que ella me dedique su libro. En realidad, sus libros. Porque, al igual que un dúo musical, son dos las propuestas que caben en este volumen: Deslices y Polvo de Estrellas.

Deslices es un caleidoscopio de versos que describe el mundo de Gema «sin etiquetas», como titula uno de los poemas. En busca de todo lo que cada día nos trae y nos retira.

A veces son cosas grandes, otras diminutas. A veces las respuestas a las incógnitas parecen estar claras, pero solo es eso, apariencia, y hay que continuar un poco más allá. La búsqueda no debe abandonarse mientras quede un latido.

Recuerdos de viajes, de las personas con quienes se ha encontrado, del compañero con quien crea canciones, sueños o amaneceres, el tiempo, el deseo, el optimismo, las lágrimas, el significado de ser mujer…

A continuación —o antes, en el orden de lectura que se prefiera—, en Polvo de estrellas nos comparte un mensaje muy personal a alguien que ya no camina con pasos audibles, cogiéndola de la mano, pero que en modo alguno se encuentra lejos.

La muerte de una madre es un tabú, no estamos —¿no queremos estar?— preparados para ello.

Los sentimientos que experimenta la autora antes, durante y tras la partida de Güelita emocionan porque quizá nos gustaría expresarlos a nosotros mismos cuando aún estamos a tiempo, y no llegamos a hacerlo.

Mada, esa madre, la dio a luz y le dio luz. Al final, la enfermedad debilitó su cuerpo, pero no su sentido de cómo vivir. Y Gema, al igual que hace con sus propios hijos, nos cuenta aquí esa historia. Lo que pensaba, lo que decía, lo que creía… Lo que significaba.

Leo la dedicatoria: «Por los rincones donde encontrarnos entre utopías y razones».


Es curioso que sintiéndome desnuda de fe, la perdí en el camino, te siento conmigo más fuerte que el viento. Leo ese anuario con tus pies de notas y siento tu voz. Palabras de ánimo que aparecen prediciendo tu consuelo sobre el día que ha pasado. No, no estoy loca. Sorprendida quizá por algún consejo tuyo anotado a los pies. Me embarga tu presencia. Creo en tu energía, tu valor.