martes, 28 de noviembre de 2017

Alcalá Jones

Huy, si no llego a dejarme el sombrero en casa.

Vamos, me planto en medio de Alcalá con una vara de cinco kaddam de largo (hay que restarle un kaddam como dice la parte de atrás del medallón, no seáis despistados), me lío a zurriagazos con el látigo y a esperar el rayo de sol que me va a mostrar por dónde anda el arca.

Pero claro, es que sin sombrero...



miércoles, 22 de noviembre de 2017

Brevísima y elogiosa nota sobre… (VIII)

Corre el año 2381 en la "mónada urbana" número 116, un rascacielos con 881.115 habitantes. Y el sociólogo Charles Mattern, con la secreta vergüenza de que su mujer Principessa no haya aportado más que cuatro churumbeles a su crecimiento, es el encargado de explicarle las bondades del sistema a Nicanor Gortman, visitante de una de las colonias de Venus.

Así comienza El mundo interior, de Robert Silverberg. Los problemas alimentarios terrestres han sido resueltos aprovechando cada centímetro para el cultivo, de manera que las ciudades se construyen hacia arriba. Además, cada complejo resulta autosuficiente, basado en el reprocesamiento de los desechos. Y la gente es feliz porque, como principio básico de convivencia, no existe la intimidad.

En efecto, ¿cuál era la mayor causa de frustraciones en las sociedades del pasado? Envidiar al vecino. Envidiar lo que los otros pudieran hacer o tener. Solución: ahora todo es visto y compartido por todos. En el sentido más amplio.

Y aunque también es cierto que algunos inadaptados, los neuros, se niegan a sentirse dichosos en este entorno, con tirarlos a las tolvas ya está. Más reciclaje.

Buena novela, sí señor.


sábado, 18 de noviembre de 2017

Brevísima y elogiosa nota sobre… (VII)

Se trata de una novela muy conocida.

Un grupo de alumnos de bachillerato se alistan voluntarios en el ejército alemán, en el apogeo de la Primera Guerra Mundial.

Y en las trincheras comprobarán, a costa de su sangre, que padres, maestros y gobernantes, cuando les inculcaron los valores por los que debían regirse en la vida, habían olvidado el más importante de todos: la humanidad.

Una obra que sigue siendo necesaria, de fondo de biblioteca sí o sí. Nunca te cansas de volver a leerla.

Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque.



lunes, 13 de noviembre de 2017

En el metro (XII)

No me fijé en ellos, la verdad. Solo más tarde recordé algunos detalles.

Que habían subido al metro una estación más tarde que yo.

Y que iban cogidos de la mano.

Lo siguiente ya sí pervive en mi memoria.

Tras salir del vagón, ella se arrojó al suelo.

Aferrada a las piernas de él. Abrazándolas.

En silencio.

Y él:

No me montes una escena, ¿eh? ¡No me montes una escena!

La gente pasaba a su lado como el río que rodea una isla.

Me uní a ese río, confuso, buscando la salida.

Desde la escalera, aún miré hacia atrás.

No me montes una escena, ¿eh? ¡No me montes una escena!



miércoles, 8 de noviembre de 2017

Nazionalistas

Leo que dos científicos han devuelto sus premios Princesa de Gerona, en protesta por "el posicionamiento del rey hacia Cataluña".

Leo sus argumentos: "ola de represión de las instituciones españolas"...

Mi primera reacción es visceral: nazionalistas...

Pero después, como a cualquiera que ansíe conocer el mundo en lugar de deformarlo a conveniencia de sus prejuicios, la noticia me lleva a reflexionar.

Lo intento, de verdad.

Intento comprenderlos.

¿No estaré cayendo en la trampa? ¿En la misma falta de respeto hacia ellos que ellos me demuestran a mí?

Porque a mí, el famoso discurso donde se ponían las cosas en su sitio me hizo sentir orgullo.

¿Qué engranajes son entonces los que mueven a personas con probada capacidad de discernimiento para actuar de esa manera?

¿Por qué defienden lo que defienden?

Lo sigo intentando.

¿Cómo puede ser lo blanco negro y lo negro blanco?

Preguntas, muchas preguntas.

Y todas las respuestas que consigo encontrar me atormentan.

Nazionalistas...



viernes, 3 de noviembre de 2017

Pimiango (IV)

Hay quienes se acercan con brillo en los ojos.

Traen consigo esperanza.

Siguen las huellas del camino.

Más allá del bosque y del puente sobre el regato...

Encuentran las piedras del viejo monasterio.

Sienten las energías místicas. Les recorren por dentro.

Piden. Con todo su fervor, piden.

Escriben el deseo.

Y entonces...

Bueno, la mística será la mística. Hasta ahí, de acuerdo.

Pero es que algunos piden cosas muy difíciles, caramba.