viernes, 3 de noviembre de 2017

Pimiango (IV)

Hay quienes se acercan con brillo en los ojos.

Traen consigo esperanza.

Siguen las huellas del camino.

Más allá del bosque y del puente sobre el regato...

Encuentran las piedras del viejo monasterio.

Sienten las energías místicas. Les recorren por dentro.

Piden. Con todo su fervor, piden.

Escriben el deseo.

Y entonces...

Bueno, la mística será la mística. Hasta ahí, de acuerdo.

Pero es que algunos piden cosas muy difíciles, caramba.



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