| Taxi, de Khaled Al Khamissi. | |
| Retazos de la vida cotidiana en El Cairo. | |
| ✮✮✮✩✩ | |
| Probablemente mantenga su vigencia. | |
| Aida (Gloria all'Egitto), de Giuseppe Verdi ♪♪♪ |
Años después de haber visitado El Cairo, aún me entra una risa nerviosa cuando recuerdo las experiencias de cruzar la calle. Si no es por Osiris...
Obtenemos así un fresco «a pie de asfalto»: corrupción, latrocinio, abuso de poder... El descontento aprieta las costuras que aconsejan resignarse. La Primavera Árabe va a barrer el régimen político (sus cabezas visibles al menos) en poco tiempo.
Incluso, tras desgranar las maldiciones que ponen a prueba el optimismo de la buena gente, nuestro autor añade que no puede contar todo lo que quiere, ni siquiera en forma de chistes, porque le encarcelarían.
Sin olvidar otro aspecto: las continuas menciones a la deidad por parte de los entrevistados, y a que todo está en sus manos, contribuyen a explicar el caldo de cultivo del radicalismo islámico.
¿Ha perdido vigencia desde que se publicó hace un par de décadas? ¿Fuerza para denunciar la distancia entre poderosos y sometidos? Quizá en los detalles, supongo, igual que el resto del mundo es ahora distinto.
De todas maneras, si practicamos una lectura más entre líneas, también quizá descubramos aquella verdad del siciliano Lampedusa: «es necesario que todo cambie si queremos que todo siga igual».
El taxista me escudriñó de arriba a abajo. A continuación miró a mis dos hijos, que estaban sentados en la parte de atrás, así que me puse yo a observarlo. Era un hombre enorme, parecía que el tronco de un sicomoro estuviera sentado a mi lado; rozaba el techo con la cabeza y el volante parecía entre sus manos un juguete para niños pequeños. Su rostro parecía haber sido esculpido en piedra.
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