Tres corcheas y unas letras
Libros, música, historias fotográficas y más... ♪♪♪
viernes, 13 de junio de 2025
Oscuridad. Tiempo
lunes, 9 de junio de 2025
La vida pequeña
| Título y autor/a: | La vida pequeña, de J.Á. González Sainz. |
| Clave de lectura: | Colección de pensamientos a raíz de la pandemia. |
| Valoración: | ✮✮✩✩✩ |
| Comentario personal: | No consigo apreciarlo. |
| Música: | Fuga del Nerone (a 4 voces), de Pablo Queipo de Llano ♪♪♪ |
Salvo deshonrosas excepciones, creo en las segundas oportunidades literarias.
Es decir, cuando un libro falla en convencerme por el motivo que sea (o soy yo el que le falla a él), no trazo una equis roja sobre el nombre de quien lo firma. No de manera inmediata.
Merece que busque los trazos de su pluma como mínimo otra vez. E incluso una más, si me siento de verdad el culpable.
Así que vuelvo a J.Á. González Sainz, cuyos autodenominados «caprichos o disparates» de Por así decirlo tan poco me gustaron en su momento. Y el desencuentro se repite en La vida pequeña.
No puedo escudarme en razones obvias, de esas que cualquier censor apoyaría («sí, sí, tienes razón, está mal escrito, es pretencioso, gris, resulta aburrido…»). Qué va, goza de muy buena prensa. Lo que entra en juego es la pura subjetividad: el plano mental del autor y el mío no convergen.
González expone la relación entre la persona y el mundo, puesta a prueba en la pandemia de 2020. Le acompañan en sus meditaciones Rilke, Hölderlin, Montaigne o Thoreau. Subtitula el resultado El arte de la fuga.
Cuando termino de leerlo, me siento encallado. Si me dejara dominar por la maldad, diría que habla de vaguedades, que el discurso es demasiado vaporoso y que, a despecho de la metáfora musical propuesta, la fuga, no distingo el punto de reunión hacia el que se dirigen las voces.
Siguiendo con la analogía, a lo que me recuerda es a una rapsodia, en la que no consigo ni entrar ni centrarme, como he señalado. Mala suerte.
Segunda oportunidad, segundo fracaso. Habrá que esperar si a la tercera…
Cambiar, cambiar de ciudad, de horizontes, de casa o trabajo o compañías, cambiar de costumbres y hasta si es posible de actitudes o bien cambiar de lo que sea pero en cualquier caso cambiar se convierte a veces en una verdadera comezón que no nos deja a sol ni a sombra, cuando no en una necesidad lisa y llana.
jueves, 5 de junio de 2025
Día Mundial del Medio Ambiente (II)
El cielo se refleja en el mar. El mar acaricia la roca.
La roca protege la tierra. La tierra alimenta al árbol.
El árbol da su oxígeno al cielo. ¿Y yo?
Mojo mis manos, camino, me refugio bajo copas verdes, respiro…
¿Qué puedo aportar a todo esto?
lunes, 2 de junio de 2025
El ladrido
| Título y autor/a: | El ladrido, de Óscar Muñiz. |
| Clave de lectura: | Dos hombres perseguidos y armados irrumpen en casa de Juan. |
| Valoración: | ✮✮✮✮✩ |
| Comentario personal: | Novela con muy buen pulso dramático. |
| Música: | La Romería, de Víctor Manuel ♪♪♪ |
Un labrador talla madreñas. Su mujer y su hija preparan tortas de maíz. La abuela los acompaña junto al fuego… Y el perro comienza a ladrar.
De improviso, un hombre con chaqueta de cuero negro y una metralleta irrumpe en la casa, intimándolos a guardar silencio. Tras asegurarse de que no hay nadie más, llama a su compañero.
Este entra caminando con dificultad. También él empuña un arma, aunque su resolución se ve disminuida por el gesto de dolor. Han cruzado el río huyendo de la Guardia Civil.
Así abre Óscar Muñiz su novela El ladrido.
El Valiente y Mauro son los últimos representantes de aquellos maquis que, desde hace veinte años, cuando la derrota se convirtió en un hecho, han recorrido los montes de Asturias. Bandoleros, según la acusación oficial.
Y de eso viven, de atracos, violencia y muertes que les permitan disponer de fondos para ocultarse en Francia y volver a cruzar de tanto en tanto la frontera.
Aunque la pericia demostrada para sobrevivir a sus perseguidores puede que se tambalee tras el último golpe. No conocen la zona, no saben si tendrán apoyo. Juan, Ramona, Luz, la anciana, han de evitar atraer sospechas mientras el Valiente se repone de su grave enfermedad o… o…
Quizá el dinero ayude, además de los golpes y amenazas: gracias a él, Juan podrá mercar la vaca de Pin el del Ferreru. Y, con algo más (el saco de los intrusos se adivina lleno), pagaría la renta de las tierras del ama, compraría otras propias, ganado de labor, contrataría jornaleros, plantaría eucaliptos…
Ramona, como Lady Macbeth, no deja de incitarle en sus ensueños.
Por su parte, Luz se siente ofendida de que alguien tan peligroso como el Valiente no parezca fijarse en ella, cuando a los demás hombres, incluidos su novio y Mauro, se les nubla la vista ante su presencia.
El pulso narrativo bajo el cual se desarrolla la acción —o la nerviosa inacción— supone el valor más destacado de esta historia.
En efecto, Muñiz «prende la hoguera» desde la primera escena y es tan hábil como para que su llama nunca disminuya de intensidad: bien por él (a despecho de algunas asombrosas faltas de ortografía que amenazan con embarrar el camino).
El thriller presenta otras virtudes: por ejemplo, la descripción del trasfondo en el que ambos huidos se niegan a rendirse. Hay saltos cronológicos hacia los días de furor del 36 o el 37, pero mucho ha cambiado desde entonces. La gente intenta llevar una existencia tranquila, sacar adelante granjas y negocios, y recela de la antigua guerra.
En definitiva, estoy seguro de que no defraudará a ningún potencial lector.
Ante él tiene a Mauro, con la inseparable metralleta al brazo. Mauro que, ahogado ya por la claustrofobia, se aventura a salir fuera de la casa. Es una imprudencia, desde luego: cualquiera que pase no puede menos de extrañar la presencia de un hombre armado.
viernes, 30 de mayo de 2025
El 51
Los ojos del 51 aún brillan. Esos ojos azules que tanto han visto.
Golpes, urgencias, caucho quemado, un aire sin aire...
El 51 ignora adónde dirigirse. Y el sonido del silencio lo enloquece.
Pero no dejará de intentarlo, jura. Aún no ha llegado la hora en que...
(A su espalda, sobre la colina, se adivina un bosque de cruces).
Con rumbos infinitos o sin rumbo. Mientras una sola gota alimente sus exhaustas venas.
Los ojos del 51 continúan brillando.
lunes, 26 de mayo de 2025
Torpedos en el Cantábrico
| Título y autor/a: | Torpedos en el Cantábrico, de José Ángel del Río. |
| Clave de lectura: | Acciones submarinas durante las dos guerras mundiales. |
| Valoración: | ✮✮✮✩✩ |
| Comentario personal: | Muy documentado y con poco espíritu narrativo. |
| Música: | Western Approaches, de Clifton Parker ♪♪♪ |
Según avanzo, noto que la presión hace crujir los mamparos. Luces rojas parpadean. Mis nervios se ponen a prueba.
En algún momento, dudo si abrir todos los tubos del blog y lanzar una andanada en abanico.
¿Cómo se puede escribir un libro sobre submarinos y que su quilla roce tanto la monotonía? ¡Impensable!
Pues me temo que así es. Torpedos en el Cantábrico distingue a José Ángel del Río como excelente documentalista —tiene que haber invertido larguísimas horas visitando archivos— y bastante menos buen narrador.
El subgénero de los escualos de acero está representado en sus ámbitos literario y cinematográfico por títulos que abarcan lo épico, lo trágico, lo histórico, lo simpático… Pueden elegirse enfoques casi tan numerosos como las leguas bajo el mar del Nautilus.
La obra de hoy debería unirse a la saga con honores, gracias a la singularidad de su teatro de operaciones; el obstáculo reside en la cuadriculada manera de contarlas.
Submarino beligerante hunde carguero español. Gobierno español protesta (con nota diplomática reproducida de la A la Z). Gobierno del submarino dice que lo estudiará (con nota diplomática reproducida de la Z a la A). Submarino beligerante hunde carguero español. Gobierno…
Sin variación, aparte de los nombres implicados, página tras página: el Marqués de Urquijo y el U 46, el Mercedes y el U 91, el Neguri y el U 152, el Monte Gorbea y el U 512…
Adquirimos, por supuesto, conocimiento de actividades opacas, historiales de buques objeto de errores y crímenes en igual proporción, y relacionamos los ataques con los escenarios estratégicos que afectaron a las armadas en liza durante las dos guerras mundiales. Pero un guion tan monocorde lastra lo que ningún autor debería jamás perder de vista: el placer de la lectura.
Por fortuna, algunos capítulos aportan variedad. En concreto, los dedicados al Torelli y el Giuliani, sumergibles italianos que, forzados por averías de combate, recalan en el puerto de Santander en 1942. Las redes aliadas por un lado, y del Eje por otro, comienzan a trabajar para internarlos o propiciar su fuga.
¿Espías y submarinos? Mmmmmm… También destacan las operaciones más o menos subrepticias para reabastecer desde la costa nacional a los Unterseeboote germanos. Ya asoma un poco más la torreta.
Y aquellos incidentes que implican a unidades británicas como el Sceptre, con órdenes de alcanzar a ciertos navíos sin importar bandera o aguas territoriales, contribuyen finalmente a la flotabilidad del conjunto. Por los pelos.
Anoto en el cuaderno de bitácora: ¡abajo periscopio! ¡Tubo uno, fuego! ¡Tubo dos…!
Para el aprovisionamiento del U 21 en la costa gallega se requerían 40 toneladas de gasóleo, 8 de lubricante, 2 de agua dulce y comestibles para mantener a treinta hombres durante diez días. Inmediatamente, los agentes alemanes se pusieron en marcha con el fin de conseguir estas vituallas.
viernes, 23 de mayo de 2025
Nuestro mundo (XXIII)
Los niños tienden sus manos
entre carreras y gritos de gozo.
¡Son aún tan pequeños!
Ignoran que una mano abierta
puede herirse, que los juegos
de la vida no se juegan así.
Tomar, arrebatar, esa es
la única lección que importa.
Vence el puño del más fuerte.
lunes, 19 de mayo de 2025
Un amor
| Título y autor/a: | Un amor, de Sara Mesa. |
| Clave de lectura: | Un deseo de aislamiento desemboca en una encrucijada vital. |
| Valoración: | ✮✮✮✮✩ |
| Comentario personal: | Demuestra una habilidad narrativa de quilates. |
| Música: | Pasacalles a 7, de La Musgaña ♪♪♪ |
Por primera vez leo a Sara Mesa y, guiado por las sensaciones que me despierta Un amor, no encuentro excusa para no unirme a los elogios de quienes la califican de gran escritora.
Nat, la protagonista, se traslada a una aldea remota. Un hurto cometido en su anterior trabajo parece empujarla a la soledad.
Además del casero, de gestos y maneras intimidantes, que para su alarma entra y sale cuando quiere, en las cercanías vive alguien de actitud acogedora: Píter. El hippie, como se le conoce.
También Andreas, silencioso y huraño, cuenta con sobrenombre: el alemán. Cultiva hortalizas.
Roberta, la anciana de la casa amarilla, está perdiendo la conciencia. Su marido, Joaquín, la vista.
Una adolescente despacha en la tienda, aunque ansía abandonar el lugar lo antes posible. Una familia gitana no cuenta para nadie, casi proscrita.
Otra familia con niños acude los fines de semana, tras haber recibido su «chaletito» en herencia.
Sieso, un perro huidizo, acompaña a veces a Nat. Se lo ha proporcionado el casero y quizá lo haya golpeado antes para acobardarlo.
Un día, las goteras causadas por la lluvia se convierten en una catarata y el alemán se ofrece a reparar el tejado (el casero no lo hará, por supuesto) a cambio de…
De que le permita «entrar en ella». Una sola vez, con las condiciones que Nat establezca. Será rápido y delicado. Se trata de una necesidad de su cuerpo, sin ataduras emocionales, desprecio ni aprecio que pudiera abrir brechas o construir puentes entre ambos.
Sin embargo, esa vez se convertirá en la primera de una escalada hacia «algo» que podría salvar el rumbo de su vida. O quizá hacerlo descender más, si ello es posible.
Mesa demuestra una habilidad narrativa de quilates: la corriente de pasiones oscuras que domina las almas, el entorno aislado y angustioso, la vida en forma de laberinto donde unos quedan atrapados y otros alcanzan la puerta que da acceso al premio…
Todas son características que lucen muy bien en mis particulares estantes de excelencia literaria.
En el paisaje castigado por la sequía se diseminan olivos, alcornoques y encinas. Las jaras, pegajosas y humildes, son las únicas flores que salpican la tierra. La monotonía de los campos se rompe únicamente por el contorno de El Glauco, un monte bajo de arbusto y matorral que parece dibujado a carboncillo sobre el cielo desnudo.
viernes, 16 de mayo de 2025
Un beso
Es solo un beso, lo sé,
ese gesto que tantas veces
proscrito declara el mundo.
Leve abrir de labios,
íntimo roce en fuga
de su prisión de ausencia.
Es solo un beso, rebelde,
y ni leyes, ni jueces, ni rejas
podrán jamás detenerlo.
lunes, 12 de mayo de 2025
El ser mente
| Título y autor/a: | El ser mente, de Fredric Brown. |
| Clave de lectura: | Si el ser mente consigue avisar a su planeta sobre nosotros... |
| Valoración: | ✮✮✮✩✩ |
| Comentario personal: | Se deja leer (a pesar de las inverosimilitudes). |
| Música: | La cosa, de Ennio Morricone ♪♪♪ |
No es la primera vez que Fredric Brown llama a la puerta del blog. Ya tuvo oportunidad de presentarse con un volumen de relatos, Amo del espacio, sobre los que concluí que eran dignos representantes de la Edad de plata en la ciencia ficción.
Demos paso ahora a una novela de su misma mano: El ser mente. ¿Digna también?
En su mundo natal, el ser mente sufre una condena de exilio.
Enviado a un planeta perdido, comienza a explorar el entorno. El «sentido perceptor» le sirve mejor que la vista o el oído, de los cuales carece.
Y, junto a formas de vida inferiores, que podrían servirle para transportar u ocultar el caparazón donde reside su esencia, descubre especímenes con gran potencial como anfitriones.
Quizá esta roca azulada haga que cambie su suerte, a fin de cuentas. Si hallara a un anfitrión con conocimientos para fabricar los dispositivos necesarios, daría aviso a los de su especie. Podrían colonizarla.
Porque los seres mente han evolucionado en un cuerpo propio (aquí los confundirían con algo que llaman «tortugas») pero, sobre todo, se aprovechan del contenedor de otros.
Esperan a que estén dormidos, se introducen en su conciencia, toman posesión en un segundo y… Leales esclavos para lo que necesiten.
La única pega es que, una vez dentro, solo pueden abandonarlos si los anfitriones mueren. Por causas naturales, accidentales o… inducidas.
En el pueblo adonde ha ido a parar, los fallecimientos de algunos habitantes y la anómala manera de comportarse de ciertos animales llaman la atención del doctor Staunton, físico electrónico de vacaciones. Y de la profesora Talley, a quien recurre para tomar notas taquigráficas sobre sus reflexiones.
Dos cerebros humanos (no conviene que se duerman, recordemos) contra el ser mente. ¿Quién vencerá?
Mi impresión: esta historia se aleja de los grandes títulos del género, pero tampoco creo que alcance a los de clase «media-alta».
Lo peor es la falta de verosimilitud dentro del contexto. Porque podemos aceptar que tal organismo aparezca en la Tierra (La invasión de los ladrones de cuerpos, Pánico en el Transiberiano…); no obstante, la perspicacia que distingue a los protagonistas resulta difícil de reconocer sin más.
¿Es normal deducir que existe una amenaza intergaláctica porque un ratón se abalance contra una pareja o un perro se meta bajo las ruedas de un coche? Ni Sherlock Holmes…
En fin, que se deja leer y todo eso, aunque hay que pagar peaje.
Mi amo me ordena que os lo diga y yo os lo digo.
Le habían enviado en algo parecido a un rayo de fuerza (una pobre descripción, aunque prácticamente tan inexacta como sería cualquier otra frase sencilla de nuestro idioma). La transmisión fue instantánea. El ser mente estaba en el proyector y un instante después se encontró junto a un camino del bosque, al norte de Bartlesville, Wisconsin, sin haber experimentado impacto alguno en su llegada.









