lunes, 18 de septiembre de 2017

Pimiango (III)

En Pimiango llueve.

Y cuando llueve... llueve.

Sin madreñas ni escarpines, no queda otra que esperar, mirando por la ventana, a que escampe.



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martes, 12 de septiembre de 2017

Brevísima y elogiosa nota sobre… (V)

Un libro que tengo en alta estima, de un señor que se llamaba Abraham Lincoln: El Discurso de Gettysburg y otros escritos sobre la Unión.

Donde el más famoso podrá ser el de Gettysburg, no lo niego. Hasta sale en el título. O la Proclama de emancipación.

Pero mi favorito es el de inauguración de su primer mandato como presidente, en el que el amigo Abe declara que cumplirá y hará cumplir las leyes de la República.

Incluidas aquellas que los diferentes Estados proclamen en sus ámbitos de competencia, aunque él pudiera personalmente no estar de acuerdo (como es el caso de la esclavitud).

Ese mismo discurso en el que les recuerda a los Estados del Sur cuáles son las piedras angulares de la democracia sobre las que existe dicha República.

Y que no, no pueden elegir separarse de la Unión. Su carácter es inquebrantable.

Y se lo argumenta.

Con tanta transparencia que parece haber sido escrito hoy mismo.

Pues eso, para tenerlo al lado de la cama y volverlo a leer en el siglo XXI.




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jueves, 7 de septiembre de 2017

Manifiesto cívico

Hoy voy a cambiar el tono habitual de la bitácora.

Hoy voy a ponerme serio.

Estaba viendo anoche por la tele un documental sobre el ascenso al poder de los nazis.

Y claro, con la perspectiva que da la Historia, reflexionaba sobre cómo lo imposible había terminado ocurriendo.

Cómo los delirios más aberrantes de algunos pudieron agarrar a tantos por el cuello.

Cómo pudieron tantos otros quedarse paralizados, silenciosos, incluso complacientes, mientras les ahogaban.

Pura demencia.

Y cuando se acabó el programa, eché un vistazo a la prensa antes de irme a dormir.

El Parlamento de Cataluña aprueba...

El rasgado en toda regla del contrato social.

El intento de abatir la democracia, ese conjunto de equilibrios que con mayor o menor fortuna nos hemos dado como norma básica de vida.

Para que nuevos delirios se alcen en su lugar, herederos de las cenizas de los antiguos.

Pues eso, que ha llegado el momento de ponerse serios.

Si nos quedamos paralizados de nuevo, si el silencio o la apatía fueran otra vez nuestra respuesta...



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martes, 5 de septiembre de 2017

Brevísima y elogiosa nota sobre… (IV)

Vale, ya estás junto a la piscina. Te has quitado la camiseta y las chanclas, te has echado la cremita, has extendido la toalla en la tumbona y… y… ¿Ahora qué haces? ¿Aburrirte?

Nooooooo. Que te has traído en la mochila uno de Poul Anderson: La espada rota.

Y sale la Inglaterra dominada por vikingos como Orm el Fuerte.

Y salen su mujer Aelfrida y su hijo recién nacido, Valgard.

Y enseguida Imric, conde de los elfos de Britania, lo cambia por su doble Skafloc, engendrado por él mismo con su prisionera Gora, la descendiente del rey Illrede de los trolls.

Y ahora Valgard es Skafloc y Skafloc es Valgard.

Y cuando crecen y se convierten en guerreros, pasa de todo. Batallas, magia, traición, irrefrenables pasiones (ay, la hermosa y prohibida Freda)…

Y salen enanos, brujas, goblins, shen, oni, gigantes… Aparte de los Sídh de Irlanda, claro. Para verlos, los humanos sólo han de tener la vista encantada.

Y entre sombras, aquí y allá, sale alguien con un solo ojo, sombrero de ala ancha y un sospechoso parecido a Odín.

Y los pedazos de una espada maldita, destinada a Skafloc, parecen ser claves en la guerra eterna entre los Ases y los Jötuns, en espera del fin del mundo.

Vamos, que aburrirte, no te vas a aburrir.

Aunque estés de vacaciones.



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lunes, 7 de agosto de 2017

Mandalay

Navegué por el río Irrawaddy.

Contemplé la imagen de Mahamuni, oro, zafiros y esmeraldas. Me uní a los peregrinos en Shwedagon. Subí hasta la cima del Monte Meru. Saludé a los gatos de Phaung Daw Oo.

Crucé el puente de U Bein, con sus pilares de teca desapareciendo en la distancia. En Bagan, la de las mil pagodas, el crepúsculo turbó mis sentidos. Me adentré bajo la lluvia en Inpawkhon.

Visité Chaukhatgyi, Bargayar y Kuthodaw la blanca. Deambulé lentamente por Htilominlo. Hollé descalzo la pirámide de Dhammayangyi. El sonido de los cascos del caballo me acompañó hasta las puertas de Menu Okkyaung.

En el camino hacia Mandalay.



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miércoles, 2 de agosto de 2017

Brevísima y elogiosa nota sobre… (III)

Sí, sí, ya sé que ha escrito otros. Y también me gustan.

Pero sigo sintiendo una especie de afinidad con el primero.

A lo mejor es una cuestión generacional. Reconozco tan fácilmente las situaciones, las vivencias, los pensamientos de los personajes...

Esto es igual que aquella vez que... Esto es como lo que le pasó a... Esto me recuerda cuando...

Un protagonista de quien todos esperan el éxito. Las dos carreras de su currículo y su trabajo en una multinacional de prestigio le han puesto en el camino.

Aunque también lleva consigo su fondo oculto de poeta.

Y una vida emocional que se cuartea.

Y no abandonan su memoria aquellos tiempos en que llegó a Dublín para perfeccionar su inglés y se quedó allí a vivir. ¿Hace apenas cinco años? Sí, eran otros tiempos.

Acantilados de Howth, de David Pérez Vega.



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martes, 25 de julio de 2017

Una encuesta

Te queda bien.
Te queda mal.
Te hace interesante.
Te hace mayor.
Mira, como George Clooney.
Buenooooo, Papá Noel.
Déjatela.
Quítatela.

Así que, según la encuesta, el veredicto popular es...

Uf, qué difícil.

Bueno, pues me afeito la barba, no se puede dar gusto a todos.



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martes, 18 de julio de 2017

A.

Esperé a que no hubiera nadie cerca y entonces me arrodillé.

Dicen los sabios que gran parte del universo es materia oscura.

No se sabe cómo describirla. Pero está ahí.

Recuerdo A. como un no lugar.



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lunes, 10 de julio de 2017

Brevísima y elogiosa nota sobre… (II)

De repente, recién salido de la ducha, ¡plof!

El fin del mundo.

Que se va la luz, oye.

Y no entra por la ventana ni un mísero rayo de sol.

¿Qué hago?

A tientas, recupero las velas de adorno del salón.

Pero el fuego, je, el fuego… Va a haber que redescubrirlo.

Y es así como recuerdo ese interesante libro de Lewis Dartnell: Abrir en caso de apocalipsis.

Donde explican cómo los supervivientes podrían volver a empezar después, eso, de algún pifostio gordo: alimento, vestido, jabón, energía, transporte, medicina…

Por ejemplo, ¿a que nadie imaginaba que lo primero sería obtener carbonato cálcico, eh?

Un repaso por la historia de la ciencia y la invención muy ameno de leer. Por lo menos, cuando vuelva la luz.


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lunes, 3 de julio de 2017

Crónica sabatina

Pues pensaba comentar lo mucho que me gustó la Madama Butterfly del sábado.

Mucho, mucho.

Pero en realidad lo que se me ha quedado en la retina vino más tarde, cuando quise volver a casa.

Ya me veía pillado en el centro hasta las luces del domingo. O el lunes, yo qué sé.

Por cualquier calle que tomara, las vallas me echaban para atrás, los guardias me decían que buen intento, majete, y los tsunamis humanos me arrastraban a la casilla de salida.

¿Cómo? ¿Coger el metro? Jua, jua, jua.

Y cuando conseguí enfilar en dirección contraria, porque ya me daba igual practicar un poco el maratón…

Un paisaje como el de Mad Max.

Como el de Terminator.

O un apocalipsis zombi.

Aquello no eran toneladas de basura, era lo siguiente en la escala métrica.

Y un ejército de camiones, tractores e infantería de trinchera con escobas avanzando difuminado entre ráfagas naranjas, tras las nubes de polvo.

En fin, que el sábado salió la leche de gente.


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