miércoles, 30 de noviembre de 2016

Chavalería

Se oye el timbre de llamada desde la calle. La chavalería se agita inquieta frente al semáforo.

−Está el principio del optimismo sobre la bondad del ser humano…

La niña que sostiene los apuntes asiente.

−Y luego el de progreso: la razón y la voluntad mueven el mundo.

Intento hacer memoria. Eso tiene que ser por lo menos de Kant.

−Lo que no he repasado es lo de la música rara.

Vaya, ahí me han pillado. ¿Qué darán hoy en día en el cole? ¿Canto difónico tuva, quizás? ¿Wagogo de Tanzania? ¿Algo sami?

−Halaaaa, es verdad, el trimestral de historia de la música. Pues me he dejado el cuaderno en casa.

Se abre el semáforo. Salen escopetados.

Y yo tardo un segundo más en cruzar, aún mascando eso de que toda la música de todos los tiempos es rara.

No sé lo que será entonces normal...



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miércoles, 9 de noviembre de 2016

El ruido de un trueno

Me levanté con la vaporosa sensación de felicidad que dan los días de fiesta. Nada de despertador.

El agua de la ducha estaba calentita.

Quedaba confitura de moras para desayunar. Aaaaah…

Y me dije: la vida es buena, vamos a echar un vistazo a las noticias.

Cinco minutos más tarde, me puse a buscar ese relato de Ray Bradbury. Ya sabéis, ese en que al principio un tipo entra en las oficinas de Time Safari Inc.:
Una verdadera máquina del tiempo. −Sacudió la cabeza−. Lo hace pensar a uno. Si la elección hubiera ido mal ayer, yo quizá estaría aquí huyendo de los resultados. Gracias a Dios ganó Keith. Será un buen presidente.
−Sí −dijo el hombre detrás del escritorio−. Tenemos suerte. Si Deutscher hubiese ganado, tendríamos la peor de las dictaduras. Es el antitodo, militarista, anticristo, antihumano, antiintelectual. La gente nos llamó, ya sabe usted, bromeando, pero no enteramente. Decían que si Deutscher era presidente, querían ir a vivir a 1492. Por supuesto, no nos ocupamos de organizar evasiones, sino safaris. De todos modos, el presidente es Keith. Ahora su única preocupación es...

Y al final… Bueno, es mejor leerlo. O verlo para creerlo. Porque…

Madre mía.



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viernes, 4 de noviembre de 2016

Excusas

Ding.

Ññññññññññ, un whatsapp de esos. A ver quién es.
«Pongo en tu conocimiento que acaban de entrar dos walkirias en el brasileño de (nombre de calle) y sólo una de ellas llevaba compañía masculina».

Ya…

Esto sólo podía mandármelo una persona en el mundo.

Mi vecina.

Jo, pero es que…

Ya me he puesto las zapatillas.

¿Y desde cuándo hay ahí un brasileño?

No sé.

Porque un rodizio a estas horas…

Iba a hacerme una ensaladita de tomate.

Además…

No tengo hoy el cuerpo para mucha valquiria.

¿Qué hacer, qué hacer?



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jueves, 27 de octubre de 2016

Los tiempos

Veo cómo abre la tartera en la mesa de al lado. Lentejas.

Al rato veo cómo, sin llegar a la mitad, echa encima las servilletas de papel y las mondas de la fruta. Su destino, la basura.

Me acuerdo entonces de eso que me contaron una vez, que el abuelo se quedó huérfano pronto.

Y que cuando se casó con la abuela, se fueron a vivir a unas cuevas que había en el pueblo. No tenían para nada más.

Qué cosas tan curiosas pasaban en aquellos tiempos.


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domingo, 16 de octubre de 2016

Reunión de vecinos

Primero habla el presidente, por supuesto. Se abre la junta extraordinaria.

Voz tonante y desprecio de todo lo que no sea su glorioso mandato sin derramas. Frase del día: Tú eres una piiiiiii.

La administradora: Esta es una comunidad con peculiaridades.

Sé que nos odia.

La secretaria de la comisión de obras: La culpa de todo la tiene una higuera que no sabemos cómo salió, pero vamos a inyectar un líquido, una cosa nueva que viene de Alemania.

La líder de la oposición: No estoy de acuerdo. No, no y no. Y quiero que echen a la administradora. Y al portero. Y a su padre. Y a la quinta generación. Y a ti también, ¿qué miras?

El aspirante a líder de la oposición: Tú sí que eres una piiiiiii.

Eso era para el presidente.

La vecina que se sienta a mi izquierda: Mi libro, mi libro, yo he venido aquí a hablar de mi libro.

Otra vecina a su lado: Y yo, y yo.

El vecino que se sienta a mi derecha: No te duermas, que hoy hay partido.

Un señor porteño: ¿Por qué le quieren mandar todos al portero? ¡Basta ya de esclavitud!

El vicepresidente: Hala, votemos. Todos a favor, ¿verdad?

La líder de la oposición, otra vez: ¡Nooooooo!

El resto del pueblo: Bla, bla, bla..., el ascensor..., sinvergüenzas..., el garaje..., pero es que..., pues yo no..., las barandillas hechas una piiiiiii..., vamos anda..., piiiiiiiiii, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Gritando al mismo tiempo.

Un camarero: ¿Quién había pedido cerveza?

Y así, en ibérica concordia, entre cañas y croquetas, se levanta la sesión.

Bueno, más o menos.

Una despistada que no vino, al día siguiente: Oye, ¿qué es eso que dijeron de una higuera?





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martes, 4 de octubre de 2016

Beruwala (II)

−Hola, buenos días, tengo una reserva.
−Bienvenido, ¿me permite el pasaporte?

Clic, clic, clic...

−Es un placer que se aloje de nuevo con nosotros.
−Pues no, es la primera vez.

Clic, clic, clic...

−Disculpe, aparecía alguien con su mismo nombre en el ordenador.
−Ya es casualidad.
−Habitación número... Aquí tiene la llave, enseguida le llevarán su maleta.
−Gracias.

Qué ganas de sacar ya el bañador y las chanclas.

Toc, toc, toc...

−Señor, el equipaje.
−Pase, pase.
−¿Está todo en orden?
−Sí, perfecto.
−Es que su amigo, el doctor alemán, dijo que llegaría usted más tarde.
−¿Eh?
−¿Cuánto tiempo se quedará esta vez?
−¿Esta vez? Yo, ah, unos días.

El doctor alemán... Pero qué cosa más rara... En fin, vamos a la piscina.

Y después del chapuzón, al restaurante.

−Buenas, mesa para uno, por favor.

El maitre me tiende la mano.

−Por supuesto, señor. Nos alegramos de que esté de vuelta.

Raro se queda muy corto. Esto se ha convertido en una peli de Hitchcock.





Así que me dan la mesa.

Pido unos espaguetis.

Los enrollo, caviloso.

Paso la tarde haciendo el vago.

Y según se aproxima la noche, se me ocurre algo que me anima. ¡Anda!

Me pongo mi mejor camiseta de vacaciones, carraspeo para aclarar la voz, intento compararme con Cary Grant en el espejo...

Porque supongo que si el guión se cumple del todo, tendrá que aparecer una rubia platino diciendo que se alegra de volver a verme.

¿O no?
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miércoles, 28 de septiembre de 2016

¿Pero otra vez?

La de recursos humanos dijo: Ahora os pegáis un papel grande en la espalda y que vuestros compañeros escriban en él lo que piensan de vosotros.

Y yo pensé: Ay, señor, señor, menos mal que cobramos a fin de mes. En fin… Papel, celo, rotulador…

Cuando terminó el paseíllo creativo, llegó el momento de la verdad. Despegar y leer. ¿Qué finezas me habrían puesto?

«Un gran miembro del club friki de la planta baja».

¿Pero otra vez? ¿Otra? Huyyyyyyy, pues tengo el bláster preparado. Como pille al cacho rebelde que me llamó eso…




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domingo, 11 de septiembre de 2016

En el metro (XII)

−Jo, tía,…

Reunión de quinceañeras alrededor de la barra. La del metro, quiero decir.

−…a mí me ha salido que soy de Huffelpuff.

Ah, mira, un tema literario.

−Halaaa, a mí también. Huffelpuff mola, Gryffindor es un asco.
−Eh, que yo soy de Gryffindor.
−Claro, es que tú eres vasca.
−¿Y…?

Eso mismo me pregunto yo. ¿Y?

−Pues que sólo a ti se te ocurriría ir a pelear con Voldemort con esa varita como una cuchara de cocinero.

−Ja, ja, ja, oye, ¿os gusta mi nuevo eyeliner? Es verde porque se les había acabado el negro, y creo que…

La parte extraliteraria ya no me interesa. Desconecto.



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miércoles, 31 de agosto de 2016

A la escucha (IV)

Te sientes plof.

Arrastras los pies de aquella manera.

Te falta riego en las meninges. De hecho, ¿tienes meninges?

Tres intentos hasta que metes la cuchara en el yogur.

Resumiendo, que acabas de levantarte. Primer día de vuelta al curro.

Nada, nada, todo eso se soluciona con un poco de Roque Baños.

¡Dale caña a septiembreeeeee!


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sábado, 30 de julio de 2016

Brevísima y viperina nota sobre… (IV)

El Capital, de Karl Marx.

Vas en el metro y notas cómo la gente se inclina para distinguir mejor el título.

Deben de pensar: «Pero… ¿de verdad es…?»

Pones la mano en el fuego por que muchos que lo sacan en su discurso ni se lo han leído. Y quienes lo desprecian, tres cuartos de lo mismo.

Dicho lo cual…

Y si la edición resumida de Alianza, que es la que tienes, ofrece un hervor del resto...

Jo, es que ni del derecho, ni del revés, ni de un lado, ni del otro, esto no hay por dónde cogerlo para entender dos páginas seguidas.

Puesto a explicar lo que te salía del coco, amigo Karl, ya podías haber escrito un poco más para torpes, ¿no?



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