| ¡Vivir!, de Yu Hua. | |
| El periplo de Fugui en una China de gigantescos cambios. | |
| ✮✮✮✩✩ | |
| Recomendable para adentrarse en la literatura de este país. | |
| El último emperador, de Ryūichi Sakamoto ♪♪♪ |
En
Heredero de tierras y recursos económicos, una desmedida afición al juego acaba dejándolo en la ruina. Aun así, mantiene el apoyo de su esposa, su dispuesta madre, sus esforzados hija e hijo, su nieto al correr de los años...
Y también se libra de ser ejecutado como explotador del pueblo cuando el ejército de liberación le da un puntapié a los japoneses y a los del kuomintang.
Trabajo de sol a sol sin recompensa. Pobreza. Hambruna extrema. Muerte. Cada atisbo de felicidad se corta de raíz cuando parece que va a triunfar, pero Fugui continúa caminando.
Lo que más me interesa es la descripción de la vida cotidiana durante los primeros años de la República Popular, aquel «gran salto adelante» cuyos vaivenes ideológicos y organizativos sacuden a los campesinos como una montaña rusa.
Y el terror de la citada Revolución Cultural, cuando guardias rojos imberbes, fanáticos desde la cuna, recorren los pueblos buscando traidores vendidos al capitalismo. Incluso a los que antes se conocía como héroes.
En conjunto, un texto recomendable para adentrarse en la literatura de este inmenso país.
En el pueblo empezaron a dar puntos de trabajo a los labradores. Yo fui considerado un trabajador de fuerza y me dieron diez puntos. Si Jiazhen no hubiera estado enferma, le habrían dado ocho; pero tal como estaba solo podía con tareas fáciles, así que no le dieron más que cuatro.
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