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martes, 11 de agosto de 2026

Pimiango (XXVII)

Piano por la noche

Apretón de manos con el músico, charla, intercambio de números de teléfono...

Una vez le escuché en un concierto, rememoro. Ahora le pregunto si nos tocaría algo de jazz «en familia», de forma improvisada, y es tan amable para contestar que sí.

El tema de qué, dónde y cuándo se solventa al ayudarme otro voluntario a transportar mi propio piano hasta La Librería de Pimiango. Dejamos un par de rayones en la pared, pero...

Vivir momentos así tiene valor, nunca precio.


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lunes, 29 de septiembre de 2025

Pimiango (XXVI)

Gato con tazón de leche

Michina es hija de Mordred y Ginebra.

¿A mí qué me contáis? Sé que anda por medio Galahad, pero Ginebra tiene un carácter... Cada vez que el atigrado le canta amor ella se pone de uñas, y sin embargo trata con familiaridad al caballero oscuro.

Así las cosas, Michina tomó posesión como heredera de la Orden del Felpudo. Sus ojos aquella mañana, cuando abrí la puerta, se convirtieron en heraldos: ¡Aliméntame! ¡Pásame la mano por el lomo! ¡Quiero ronronear! ¡Soy tu princesa!

A fe de escudero, me hinqué de rodillas y obedecí.

El pendón de Michina rampante ondea ya en el castillo.


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lunes, 15 de septiembre de 2025

Pimiango (XXV)

Soneto de Lope de Vega

Carlos V acude a su cita anual con Pimiango, aunque en esta ocasión, a falta de caballería, acompañe a los alabarderos que gastan suela en su entrada triunfal.

Desfile engalanado, danzas típicas, presentación de oficios, culines de sidra, discurso del corregidor... Hasta demostraciones de tiro con arco.

También, por supuesto, cena renacentista. Y lecturas de rapsodas en la plaza.

Ahí es donde entro yo con modestia. En la primera, aposentando y sirviendo a quien demande yantar. En las segundas, recitando a Lope sin prestarle ciencia al detalle de que en realidad aún no ha nacido.

¿Qué importa? ¡Débil muro son los siglos para detener al fénix de los ingenios!

Ir y quedarse, y con quedar partirse...


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viernes, 2 de mayo de 2025

Pimiango (XXIV)

Diente de león

Días después del apagón, me siento a la puerta de casa con una taza de té. Los cables que colgaron inertes entre fachadas sirven de columpio a las golondrinas.

He plantado hortensias y calas, que también llaman mantos. He recogido limones. He hundido los dedos en la tierra esponjosa con semillas de flor, de pimiento y de tomate.

El rosal y los geranios me dan los buenos días tan alegres que levanto la mano para saludar junto a ellos al nuevo sol.

Dos gatines no tardan en aparecer, reclamando con maullidos su cuenco de leche matutina.

Volveré dentro de poco a caminar sobre el asfalto, lo sé, a descender a esos túneles en los que el tiempo tiene el mismo valor que soplar sobre un diente de león.

Pero hoy no. Hoy no…


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jueves, 19 de septiembre de 2024

Pimiango (XXIII)

Muro representativo de Pimiango

Bernardo Atxaga, Ricardo Menéndez Salmón, Jordi Sierra i Fabra, Ana Merino, Ángela Segovia, Antonio Orejudo…

¡Sí! ¡Tengo que acudir a la llamada!

Porque este año, el Encuentro de escritores y críticos de las letras españolas en Verines (cuarenta años de creación y diálogo) abre sus sesiones en…

¡Increíble, La Librería de Pimiango! No puedo perder la ocasión de colarme, a ver con quién puedo charlar luego un rato.

Hay filas de botellas bordelesas con néctar rojo, hay pan de pasas recién horneado, hay milhojas de postre…


lunes, 2 de septiembre de 2024

Pimiango (XXII)

El pendón de Carlos V ondea en Pimiango.

¡Dad albricias! ¡Bailad la pavana, la gallarda y el pericote!

¡Carlos V de nuevo en Pimiango! ¡Con su hermana Leonor!

Leva el ancla en Flesinga, llega a Tazones a bordo del Engelen (unos dicen que las tormentas, otros que mejor desembarcar de extranjis, a ver cómo anda la política local) y pregunta: ¿ahora por dónde?

Y le responden: por Pimiango. Tire vuestra merced por Pimiango, archiduque de Austria, duque de Borgoña, conde del Rosellón, de Flandes, del Tirol, futuro rey de romanos, de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de las islas y tierra firme del Mar Océano… Tire, tire.

Así que este año se ha vuelto a montar: desfile, alabarderos en el Palacio, cena en la bolera, rapsodas, marionetas, metal, percusión (los grandes éxitos de Tielman Susato, aunque yo siempre refunfuñe que el Danserye es del 51, no del 17), maestro de esgrima para explicar las diferencias entre cazoletas y gavilanes…

Pendones de águilas, félidos, torres, cadenas, frutas, lises, barras listadas hacia aquí y hacia allá…

Y todo el mundo de punta en blanco: calzas, coseletes, jubones abullonados, sayos, velloríes, gualdrapas… Hasta mi primo con mitra de obispo, no digo más.

¡Hip, hip! ¡Bulas!


jueves, 24 de agosto de 2023

Pimiango (XXI)

Librería de Pimiango

Acércate un momento a La Librería de Pimiango, ¿qué podría suceder? ¿Que te lleve el rocío flotando a la luna?

Quizá alguien afine una guitarra y se ponga a tocar, y otra persona con hermosa voz le acompañe, y acaso a una armónica le dé por unirse.

A lo mejor ha salido el nuevo número de Chicoria, el periódico del lugar, y te demoras otro rato con sus historias y versos.

Bajo el dintel de la puerta distingues al rey, la princesa y un bombero que entran. Vienen ensayando una obra que...

Sí, claro que son marionetas. Igual que todo el mundo. La bailarina creo que llega más tarde.

Suavemente oscilan los cuadros de la nueva exposición. Aquí, allá, aquí, allá, aquí...

Ah, que ahora hablan de cine. De acuerdo, cinco minutos más. Diez máximo, ¡otra ronda!

Y decídete si quieres subir rapidito a la primera planta, vete a saber lo que te encuentras.

Vale, vale, no me mires así. No piensas largarte hasta que cierren la cocina, ¿verdad?

Era de esperar. Ay...


miércoles, 10 de noviembre de 2021

Pimiango (XX)

Setas en Pimiango.

Al final del sendero…

Escalones ocultos. Acebo, helecho y roble.

Musgo, raíces, arrugas de la tierra.

Un regato que susurra, ansiando el abrazo del mar.

Juegos de luces, sonrisas del sol sobre mis ojos.


miércoles, 29 de septiembre de 2021

Pimiango (XIX)

Cartel de La Librería de Pimiango.

No acabo de estar seguro de qué dios o diosa me mira con más simpatía: ¿Palas Atenea o Dionisos?

Que inauguren en Pimiango un lugar llamado La Librería, con señal de «taberna y libros perdidos», es como si el Olimpo abriera una pequeña sucursal terrena.

Conciertos, exposiciones, charlas, conferencias, cervecitas, tablas de quesos, personas interesantes a quienes conocer…

Ya le tengo echado el ojo a una esquina. Por aquí os espero.


martes, 14 de septiembre de 2021

Pimiango (XVIII)

Gatos negros.

Ah, no, no, no, no. No me miréis así. Este es mi rincón.

Pimiango tiene rincones. Los ogros tenemos capas y Pimiango tiene rincones. Está claro, ¿no? Y este es el mío.

¿Pero no estáis mejor en aquel pajar de enfrente, para vivir vuestras aventuras?

Mirad, vamos a hacer una cosa: hoy os traigo un poco de leche y vale. Pero esta es mi ciénaga, digo, mi rincón. Donde me siento a leer. Mañana os vais y se acabó.

Que no me miréis, os digo que no…


martes, 3 de noviembre de 2020

Pimiango (XVII)

Soldado con morrión

Broooooooooom

Levanto los ojos y veo pasar un caza.

Broooooooooom

Y a los pocos segundos, el compañero.

Dos F-18 vuelan hacia el mar a baja cota, sobre los campos de Pimiango. Esto no me lo esperaba, la verdad.

¿Van a la batalla? ¿Nos invaden?

¿Pero quiénes? ¿Quiénes pueden llegar desde el norte?

Espera... No serán... ¡No! ¿Otra vez ellos?

¿Los noruegos? ¿Los vikingos esos de los cascos raros?

¡A las armas! ¡A mí las mesnadas locales!


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lunes, 26 de octubre de 2020

Pimiango (XVI)

Gato pardo.

Un errante.

Vaga sin descanso, recorriendo siempre la tierra.

Indómito, lejano, sin ataduras ni gatera.

Ah, Perveval, Perceval, yo sé bien lo que buscas. Conozco el secreto.

Camina hacia aquí y será tuyo.

Grial, Grial, Grial…

Galleta, galleta, biss, biss, bisssss


martes, 20 de octubre de 2020

Pimiango (XV)

Gato blanco.

Nívea sombra entre rendijas, prisionero en su oscura cueva.

Añorante de otros tiempos, los de carreras tras la leyenda.

(Y también tras algún ratón de campo). Pero ahora...

Si un caballero gato se acerca, él huye a ocultarse.

Arrebatado, quebrado por hechizos su antiguo poder.

Merlín...


martes, 6 de octubre de 2020

Pimiango (XIV)

Gato descansando en la puerta.

Cuando abro la puerta de casa me lo encuentro, perfilado contra el sol del amanecer.

Lanzarote cierra los ojos. Lleva una mancha roja en el pecho.

Porque en la noche moran espectros, pesadillas dispuestas a atravesar cualquier muro de piedra.

Los gatos de la Tabla Redonda las conocen bien. Ellos protegen mi sueño.


jueves, 1 de octubre de 2020

Pimiango (XIII)

Gato y perro.

El rey Arturo es noble y valeroso. Cuando otea a un invasor corre hacia él, listo para la batalla.

Pero también muestra clemencia si rinden pleitesía a su reino. De norte a sur, de este a oeste.

Desde la plaza hasta la cuadra al otro extremo de la calle.

Desde el portón donde monta guardia hasta la antigua escuela.

Sentado en el trono, orejas enhiestas, bigotes como estandartes al viento.

El rey Arturo es marrón y blanco.


lunes, 30 de julio de 2018

Pimiango (XII)

Playa de La Franca.

En Pimiango hay playa. Playas, más bien.

El Regolguero, La Franca, Bendía, La Robla, Las Cuevas Coloradas...

Lo más fácil es ir a La Franca. Cuarenta minutillos de paseo por el monte, respirando oxígeno para todo el año, y allá que apareces. O cinco en coche, cuando tienes prisa por el chapuzón.

Aunque si te entran ganas de olvidarte del mundo, llegando hasta el fondo del acantilado y siempre con bajamar, puedes acercarte a alguna de las otras. Quizá tus compañeros de baño sean solo llámparas y oricios.

Y un último consejo: recuerda que esto es el Cantábrico, ¿eh? No una piscina caldosa. Comprueba tus registros vocales antes de meterte en el agua, porque a la primera ola, si eres barítono te vas a convertir en contratenooooooooor.


lunes, 23 de julio de 2018

Pimiango (XI)

Paisaje desde el Pico del Cañón en Pimiango.

¿El Pico del Cañón?

Sí, claro. Tira hacia la Garita, tuerce a la derecha y luego a la izquierda. A lo mejor encuentras moras por el camino.

¿Por qué lo del cañón?

Pues resulta que ahí colocaron un bicho de los de avancarga y botafuego. Para batir la ría, el Curtido, las Bajuras...

A ver si paraban al corso, que venía todo chulo con sus dragones, sus granaderos y sus voltigeurs.

Y es que al Bonaparte ese no se le ocurrió otra cosa que mandar a los suyos a tocarles la boina a los de Pimiango. Oh là là.


martes, 10 de julio de 2018

Pimiango (X)

Buey de competición en Pimiango.

Las instalaciones olímpicas de Pimiango son:

El prau. Deportes de balón y triple salto de gamusinos.

El Patatal Stadium. O bolera.

La cuesta arriba desde el Regolguero. Pruebas de ironman.

La plaza. Ciclismo y carreras de sacos por San Roque.

Una canasta de baloncesto. Solo para turistas.

Y el camino al Pico del Cañón. Por ahí vi alguna vez a los bueyes entrenando.

¿Cómo? ¿Que el arrastre de piedra por buey todavía no es olímpico?

Vaya, pues entonces hay una menos.


lunes, 5 de marzo de 2018

Pimiango (IX)

Fiesta de san Emeterio en Pimiango, «Santu Medé».

¡Que le corten la cabeza!

¡Chas! Y dejaron sin ideas a san Emeterio.

¡Chas! ¡Chas! Y lo mismo a san Celedonio, que pasaba por allí. Tenían un sentido del humor estos romanos...

Pero había en esas cabezas un no sé qué, caramba. Cuando llegaron los agarenos, siglos más tarde, alguien pensó que debían salvarlas.

¿Qué mejor opción que meter las reliquias en una barca... de piedra y empujarla hacia la corriente? Hala, a navegar, a navegar.

Noto a un par de visitantes del blog escépticos. ¿Por qué se iba a hundir una barca de piedra y no un acorazado de chorromil toneladas? Dichoso Arquímedes…

El caso es que llegó sin motor a la costa de Pimiango. Ahí vararon sus sólidos fondos.

Et voilà. Día de fiesta grande. Ermita, ramo, pericote, san Emeterio gloriooooosooo.

De acuerdo, parece que luego se llevaron a los dos a Santander, que es puerto principal, Portus Sanctorum Emeterii et Celedonii.

Pero adonde quisieron venir primero fue a Pimiango. Y punto.


miércoles, 31 de enero de 2018

Pimiango (VIII)

Casa en ruinas en Pimiango

Piedras, ladrillos, tejas. Carbón en la estufa. Un plato sobre la mesa. La cama donde alguien nació.

Cuando la última mirada que alcanzó a verlos también se vaya, entonces...

Una casa desaparecida para la memoria fotográfica de Pimiango.


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