La noticia dice que se efectuaron intentos de reanimación durante más de media hora, sin éxito. Había muerto en el contenedor de ropa que usaba para refugiarse.
¿Un contenedor de ropa? Intento recordarlo y no lo consigo.
Veo árboles, el monumento —tan naíf— contra la guerra, cafeterías, el mercado, la boca de metro... Todo acude dócil a mi memoria.
Pero no ese elemento urbano. Un contenedor... donde un hombre «pernoctaba habitualmente».
Alguien que por cincuenta y un años fue uno de nosotros, continúa la noticia.
Alguien de últimos días invisibles.
Alguien en la plaza de «Prosperidad».
Entradas relacionadas:




No hay comentarios:
Publicar un comentario