lunes, 31 de marzo de 2025

Un instante eterno

Portada del libro Un instante eterno, de Pascal Bruckner

Título y autor/a:Un instante eterno, de Pascal Bruckner.
Clave de lectura:Expectativas después de los 50 años.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:De espíritu y contenido muy aprovechables.
Música:Sinfonía nº 9 (Scherzo), de Anton Bruckner ♪♪♪

Este ensayo de Pascal Bruckner se abriga demasiado de retórica para mi gusto: incisos, considerandos, ítem más... En cualquier caso, lo encuentro interesante.

Un instante eterno se ocupa de la existencia tras cumplir los cincuenta, frontera a partir de la cual nos hacemos «maduros».

¿Es el cuerpo nuestro dictador? ¿Sus condiciones motoras? ¿La tersura de su piel? ¿O permanecemos activos siempre que nuestras mentes lo perciban así?

Bruckner considera que no es tanto la vida lo que se ha prolongado, sino la vejez. Ahora bien, junto a inevitables inconvenientes, surgen abiertas oportunidades.

Renunciar a la renuncia. Permanecer en la dinámica del deseo. La rutina salvadora. El entrelazamiento del tiempo. Los deseos nocturnos. Eros y Ágape a la sombra de Tánatos.

¡Nunca más, demasiado tarde, otra vez! Tener éxito en la vida, ¿y luego qué? Muerte, ¿dónde está tu victoria? La inmortalidad de los mortales.

Los epígrafes van desgranando una propuesta: jamás bajar los brazos, no abandonar la intensidad del pensamiento, seguir reconociéndonos a nosotros mismos mediante el esfuerzo, la curiosidad, la pasión...

Y concluye con un título recopilatorio: Amar, celebrar, servir, en el que insiste que «debemos vivir más allá de nuestros medios físicos, intelectuales y amorosos, como si acabáramos de heredar una inmensa fortuna».

¿Cómo no participar de esta idea? Las ganas de «hacer cosas» permanecen, doy fe, con la ventaja además de que sean las que se anhelan en lugar de las metidas con calzador. Ars gratia artis.

Aprovechemos por tanto el espíritu del libro: Filosofía de la longevidad. ¡Adelante!


Conocer las emociones fuertes, en el sentido más amplio de la palabra, la suerte, el placer, la buena fortuna, disfrutar de todas las bondades del mundo, no está reservado solo a los menores de 50 años. Incluso cuando la carga es grande, todavía hay mucho que hacer antes de que caiga el telón.

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2 comentarios:

Beauséant dijo...

Me faro vital siempre ha sido algo parecido: la vida hay que pelearla. Pelearla siempre y en todo momento, pero sin esperar la victoria. Hacer cosas, aprender, intentar, pero sabiendo que lo más probable es que todo sea, en términos objetivos, una perdida de tiempo maravillosa que nos ha hecho un poquito mejores.

Mannelig dijo...

Ojalá. Pero alguna victoria siempre alegra el día...