Empieza así: tantan tantantan tararara tantan tantantan.
Y sale Tamino corriendo porque le persigue una serpiente gigante, zu Hilfe, zu Hilfe, y se desmaya y tres damas le salvan, y llega Papageno.
Y cuando Tamino despierta la Reina de la noche explica que Sarastro se ha llevado a su hija y necesita a un héroe que la salve, y Tamino y Papageno se ofrecen voluntarios.
Y a Pamina, la hija, la vigila Monostatos, pero Papageno le deja grogy con el sonido de una flauta. Y casi se escapan todos, pero solo casi.
Y resulta que Sarastro es el bueno de la historia y la Reina de la noche la mala, y le sale una rabia muy de dentro, zu hölle Rache.
Y Tamino acepta pasar la prueba de iniciación en la logia de Sarastro, ya que todo esto tiene una simbología masónica.
Y no puede hablar con Pamina como parte de la prueba, y ella se cree que es porque no la quiere, ay, ay, ay.
Y Papageno también tiene que quedarse mudo para que le presenten a su chica. Porque lo que más desea en la vida es conocer a una Papagena.
Y se mosquea cuando Papagena parece una pasa vieja, pero qué va, es un pichón disfrazado.
Y al final cada oveja con su pareja, cada mochuelo a su olivo y colorín, colorado...
Cuánta magia en
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