lunes, 29 de octubre de 2018

Brevísima y elogiosa nota sobre… (XX)

Fluidez. Esa es la palabra que andaba buscando para comenzar.

Fluidez narrativa. Naturalidad. Cada frase, cada escena, tiene su porqué en el transcurrir de la historia de Tierra de campos.

Una historia que son los recuerdos de Dani, el protagonista, alternados con el viaje que hace en el presente al pueblo de su padre para enterrarlo.

Una retrospectiva, ya bien pasados los cuarenta, hacia el viejo barrio madrileño de Estrecho, el colegio, los amigos, los inicios en el mundo de la música, el amor...

Hacia el rebelde y provocador Gus. Hacia el padre, la madre, Animal, Oliva, Keiko, todos quienes han jugado algún papel para convertido en la persona que es.

Fama. Caída. Resiliencia.

Y cuyo resultado supone también la memoria de una época.

Mi rendida enhorabuena a David Trueba.




No hay comentarios: