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jueves, 18 de septiembre de 2025

Operación Nuevo Mundo

Portada del libro Operación Nuevo Mundo, de Simon Wiesenthal

Título y autor/a:Operación Nuevo Mundo, de Simon Wiesenthal.
Clave de lectura:Colón sueña con encontrar a los judíos perdidos en Asia.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Me parece una tesis forzada.
Música:Palestina hermoza (tradicional sefardí) ♪♪♪

En Operación Nuevo Mundo, Simon Wiesenthal sugiere una misión secreta tras los viajes colombinos: descubrir territorios gobernados por las tribus dispersas de Israel.

Porque es muy probable el origen judío o converso del almirante, al igual que el de casi todas las figuras implicadas en la empresa americana. Ocultarlo obedecería al ambiente de terror implantado en España por la Inquisición.

Las expectativas se originan ya en la Edad Media; así, Eldad had-Dani, «el Danita», asegura conocer lugares donde miles de exiliados viven desde la destrucción del templo. Y el cordobés Hasday Ben Saprut, ministro de Abderramán III, envía una embajada a los remotos kázaros preguntando por su historia y su fe.

Algo más tarde, Benjamín de Tudela da noticia de un periplo entre Constantinopla, Antioquía, Bagdad, Babilonia, Susa, Samarcanda, Kisch, Adén... En todas halla prósperas comunidades de la Torá.

Esto trae esperanza a los sefardíes, odiados por el fanatismo cristiano debido a su natural científico e industrioso. El autor inunda su libro con ejemplos de la leyenda más negra.

Hasta el 2 de agosto de 1492: tres carabelas anclan en el puerto de Palos y las tripulaciones han de embarcar antes de las once de la noche. ¿Será casualidad que expire el plazo concedido por los Reyes Católicos para que todos los judíos hayan abandonado sus reinos?

¿Y qué pensar acerca de que un miembro de la expedición, Luis de Torres, sea intérprete oficial de hebreo? ¿Pronunciará en esta lengua el primer saludo a los indígenas de Guanahaní?

¿Debe hablarse de Colón como un nuevo Moisés que guía a su pueblo hacia la libertad? ¿Es digna de considerar la tesis?

A mí me parece forzadísima, pero vaya uno a saber...


Para los fines de este estudio —esclarecer por qué los judíos y marranos españoles apoyaron los planes de Colón—, no es trascendental determinar si el descubridor de América era judío, descendiente de judíos o cristiano viejo, ni si había nacido en Italia o en España.

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lunes, 8 de septiembre de 2025

El hombre que tuvo el coraje de cambiar la historia

Portada del libro El hombre que tuvo el coraje de cambiar la historia, de Giles Milton

Título y autor/a:El hombre que tuvo el coraje de cambiar la historia, de Giles Milton.
Clave de lectura:La carrera por dominar el comercio de las especias.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Hay que pasar por alto su enfoque chovinista.
Música:Alfred (Rule Britannia), de Thomas Arne ♪♪♪

Los ingleses (porque yo soy inglés, por supuesto) somos lo más. Valientes, sagaces, emprendedores...

Los holandeses son malos bichos. Los portugueses no se nos acercan a la suela del zapato. Los españoles solo valen como pasatiempo, para hundirles algún galeón.

¡Qué contentos se van a poner los nativos cuando nos vean aparecer! ¿Cómo no van a firmar el documento de cesión voluntaria de tierras? ¡Van a estar protegidos por Su Majestad!

Me llamo Giles Milton y todo esto lo dejo claro en mi libro El hombre que tuvo el coraje de cambiar la historia.

Perdonad un preludio tan irónico, pero es que el tono que adopta el autor para narrar los viajes europeos hacia las islas de las especias, así como singladuras en pos de rutas alternativas entre el XVI y el XVII, resulta acusadamente chovinista.

Ahora bien, si hacemos el esfuerzo de pasarlo por alto, se trata de un texto cercano a una película de aventuras.

En efecto, en plena Era de los Descubrimientos, llegar a las remotas zonas especieras, cargar las bodegas y que los vientos soplen de vuelta a los mercados metropolitanos se convierte en cuestión de Estado. Admite cualquier coste con tal de desbancar a la competencia.

Los navegantes portugueses han abierto el camino y pretenden monopolizarlo desde su base de Ternate. La Corona española intenta demostrar que el Tratado de Tordesillas le da derecho y Juan Sebastián Elcano alcanza las Molucas rodeando la Tierra.

Seguidamente, las Provincias Unidas echan su cuarto a espadas y la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales arrasa cualquier asentamiento. Excepto el de Nathaniel Courthope y treinta compañeros, que durante años resisten en su puesto avanzado de Run.

La tregua tiene un final conocido como masacre de Amboyna. Acusados de querer apoderarse de un fuerte, los honrados comerciantes ingleses reciben un trato del gobernador holandés van Speult que deja a nuestra Inquisición como hermanitas de la caridad.

Todo ello se conecta con exploraciones y figuras (Cabot, Barents, Drake, Frobisher, Cavendish, Hudson…) que, de forma insospechada, harán emerger la ciudad de Nueva York.

Aprovechemos los datos que aporta la lectura y sonriamos, excusando fruncir el ceño, por cómo los aporta.


Sin embargo, el duro tratamiento que había recibido no hizo mella en su orgullo de ser inglés, y su férrea determinación de defender la bandera de su país inspiró a los comisionados que le siguieron, hombres como Nathaniel Courthope para quienes el patriotismo y el cumplimiento del deber eran incluso más importantes que el comercio.

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lunes, 26 de mayo de 2025

Torpedos en el Cantábrico

Portada del libro Torpedos en el Cantábrico, de José Ángel del Río

Título y autor/a:Torpedos en el Cantábrico, de José Ángel del Río.
Clave de lectura:Acciones submarinas durante las dos guerras mundiales.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Muy documentado pero con poco espíritu narrativo.
Música:Western Approaches, de Clifton Parker ♪♪♪

Según avanzo, noto que la presión hace crujir los mamparos. Luces rojas parpadean. Mis nervios se ponen a prueba.

En algún momento dudo si abrir todos los tubos del blog y lanzar una andanada. ¿Cómo se puede escribir un libro sobre submarinos y que su quilla roce la monotonía? ¡Impensable!

Pues me temo que así es. Torpedos en el Cantábrico distingue a José Ángel del Río como excelente documentalista —tiene que haber invertido larguísimas horas visitando archivos— y bastante menos buen narrador.

Submarino beligerante hunde carguero español. Gobierno español protesta (con nota diplomática reproducida de la A la Z). Gobierno del submarino dice que lo estudiará (con nota diplomática reproducida de la Z a la A). Submarino beligerante hunde carguero español. Gobierno...

Sin variación aparte de los nombres implicados: el Marqués de Urquijo y el U 46, el Mercedes y el U 91, el Neguri y el U 152, el Monte Gorbea y el U 512... Lastra lo que ningún autor debería perder de vista: el placer de la lectura.

Por fortuna, algunos capítulos aportan variedad. En concreto, los dedicados al Torelli y el Giuliani, sumergibles italianos que, forzados por averías de combate, llegan en 1942 a Santander. Las redes aliadas por un lado, y del Eje por otro, comienzan a trabajar para internarlos o propiciar su fuga.

También destacan las operaciones para reabastecer desde la costa nacional a los unterseeboote germanos. Y aquellos incidentes que implican a unidades británicas como el Sceptre, con órdenes de alcanzar a ciertos navíos sin importar bandera o aguas territoriales.

Anoto en el cuaderno de bitácora: ¡abajo periscopio! ¡Tubo uno, fuego! ¡Tubo dos...!


Para el aprovisionamiento del U 21 en la costa gallega se requerían 40 toneladas de gasóleo, 8 de lubricante, 2 de agua dulce y comestibles para mantener a treinta hombres durante diez días. Inmediatamente, los agentes alemanes se pusieron en marcha con el fin de conseguir estas vituallas.

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lunes, 17 de febrero de 2025

El naufragio de la Segunda República

Portada del libro El naufragio de la Segunda República, de Inger Enkvist

Título y autor/a:El naufragio de la Segunda República, de Inger Enkvist.
Clave de lectura:Entre todos mataron a la República.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Demasiado simple.
Música:Suite Ingenua (Balada), de Antonio José ♪♪♪

Antes de abordar El naufragio de la Segunda República, conviene tener un detalle en cuenta: Inger Enkvist no es historiadora. Se especializa en filología y pedagogía.

Es decir, se trata de alguien que plasma sus opiniones pero cuya autoridad no alcanza para desentrañar los puntos más oscuros del pasado.

Hecha la advertencia, su libro describe el sistema institucional que entre 1931 y 1939 (o 1936, ya que el golpe de Estado lo habría liquidado en ambas zonas) enmarcó la vida política de nuestra nación.

Muy pocos apreciaban la República de forma pura. Si no servía a los intereses de turno, había que retorcer su sentido o acabar con ella desde dentro.

1934 resulta la prueba palmaria. Expone que la intención del PSOE fue atravesar el pecho de la tricolor y convertirla en «otra cosa», ya que los métodos violentos para obtener el poder figuraban en sus discursos.

Al cabo, en las trincheras no se verían banderas de franja morada, sino rojas en su totalidad o rojinegras. Éramos, según sus palabras, «una democracia sin demócratas».

Y especial censura merecen los políticos que de nuevo fomentan la división. En tal sentido, la «memoria histórica» supondría un ejercicio de adoctrinamiento espurio: si uno osa cuestionarla, le cuelgan el sambenito de enemigo de la democracia, el progreso, el pueblo y defensor del fascio.

Hasta aquí el resumen del contenido. A continuación, varios aspectos que me generan reservas por ofrecer un análisis contextual demasiado ligero.

¿Se encontraba España en peligro de muerte según da a entender? Hablamos de una época a las puertas del infierno, pero otras sociedades tampoco podían presumir de bonanza y no por ello optaron por autodestruirse.

Su imagen de un país con crecimiento económico sólido, élites cultas y una burguesía industriosa acosada por la Komintern o los pistoleros de la FAI pasa por alto la miseria y el analfabetismo en amplias capas de desposeídos que no podían sino creer en promesas colectivizadoras.

Sobre la crítica de que el presidente contase entre sus atribuciones la de nombrar gabinetes no respaldados por mayorías parlamentarias... ¿No vemos similitudes en otra República tan prestigiosa como la francesa?

Asimismo, sugiere que el fraude no fue ajeno a los resultados que auparon a las izquierdas (urnas que solo se podían rellenar en el sentido ordenado por sus custodios, amenazas, cárceles clandestinas, asesinatos, recuento sin transparencia...). Echo a faltar datos contrastados, que superen la frontera de la mera sospecha.

En conjunto, Enkvist compone un alegato de «si yo soy culpable, tú lo eres más». «Si yo no hubiera dado el golpe, lo habrías hecho tú de nuevo». Argumento que, en aras de la historia como ciencia social, no arma cargada para la revancha, resulta de validez dudosa.

Demasiado simple, creo yo.


En los días previos a las elecciones, una milicia socialista llamada la Motorizada apareció en Cuenca, sembrando el miedo a su alrededor. Había sido organizada por Prieto, circulaba en motocicletas y actuaba como una especie de cuerpo de asalto. El grupo se utilizó para tareas como interrumpir las reuniones de los adversarios y quemar instalaciones. Contribuyó a la victoria del Frente Popular en Cuenca, entre otras cosas, reemplazando documentos electorales.

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lunes, 23 de septiembre de 2024

Antes del diluvio

Portada del libro Antes del diluvio, de Otto Friedrich

Título y autor/a:Antes del diluvio, de Otto Friedrich.
Clave de lectura:El Berlín de entreguerras, espejo del mundo.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Merece resurgir de las cenizas, es un libro buenísimo.
Música:Pierrot Lunaire (VIII.Die Nacht), de Arnold Schönberg ♪♪♪

Cuando intento averiguar algo más sobre el libro que traigo hoy al blog, Antes del diluvio, de Otto Friedrich, encuentro escasas referencias. Lo cual me asombra.

Porque está tan bien escrito, captura tanto el deseo de continuidad lectora al combinar técnicas narrativas propias de la novela, la investigación histórica y el reportaje periodístico, que debo concederle un reconocimiento.

Pongámonos en contexto: Berlín, Alemania, Europa. 1918 a 1939.

Quizá la intención original fuera hacer «una semblanza del Berlín de los años veinte», de acuerdo con el subtítulo: la ciudad que una vez simbolizó el orden prusiano, convertida en la nueva Babilonia.

Pero lo que consigue es trasladarnos a un escenario más amplio, a una época como pocas para entender que de la mayor crisis puede levantarse la mayor esperanza… o la mayor disolución del espíritu humano.

O ambas a la vez.

Editor del Saturday Evening Post, así como articulista de la revista Time, Friedrich fue un estadounidense de raíces germanas, como su nombre sugiere (su padre, Carl Joachim, nacido en Leipzig, se convirtió en un influyente estudioso de las amenazas totalitarias a la democracia).

El volumen comienza con un káiser que abdica, un frente roto, columnas de soldados que regresan a casa, oficiales sin escrúpulos, conspiradores que desean mantener sus privilegios y masas populares que, acostumbradas a la obediencia, se debaten entre la revolución y la angustia.

Todos van a confluir en una capital que pronto verá sus adoquines teñidos de un color terroso. Socialistas, conservadores, espartaquistas, el Freikorps

Hay nombres que enseguida conocemos, destacados en cualquier ámbito de la política, el arte, la literatura, la música o la ciencia.

Rosa Luxemburgo camina por estas páginas. Ebert y Rathenau. Ludendorff y Hindenburg. Y también Planck y Einstein. Y Gropius, Mies van der Rohe, Lubitsch, Dietrich, Brecht, Zweig… Muchos, muchos más.

Piatigorsky arrastra su violonchelo, huyendo de la Rusia bolchevique. Toca el Pierrot Lunaire de Schönberg en un café, donde le descubre Furtwängler.

Serkin quiere estudiar piano con Busoni, ya muy enfermo. Schnabel prepara la primera grabación integral de las sonatas de Beethoven. Menuhin da un concierto con la Filarmónica a sus doce años. Apogeo del cabaré.

Los firmantes de la Constitución de Weimar lo intentan, pero sus manos están sujetas con grilletes. El Tratado de Versalles es duro, la hambruna golpea a orgullosos y débiles.

Un antiguo cabo aglutina almas bajo la maldad de su bandera. Envía a su mano derecha, un hombre que años más tarde preguntará a gritos en el Reichstag si los alemanes quieren la guerra total, a dirigir su movimiento y verter invectivas en el Berliner Arbeiter Zeitung.

Lo amoral se convierte en lo cotidiano.

Y nuestros ojos se adentran en un mundo de donde no pueden despegarse, mesmérico, atrapados por los sombríos resplandores de su fuego fatuo.

Buscad, buscad, hacedme caso. Tras esas llamas, Antes del diluvio merece resurgir de las cenizas.


En su frenesí, la gente pagaba millones e incluso miles de millones de marcos por relojes de cuco o zapatos inservibles, es decir, cualquier artículo que se prestara al trueque. El famoso director Bruno Walter tenía que suspender sus ensayos a mitad de una sinfonía para participar en la cotidiana estampida del mediodía.

lunes, 29 de julio de 2024

La Guerra Civil Española (de Pierre Vilar)

Portada del libro La Guerra Civil Española, de Pierre Vilar

Título y autor/a:La Guerra Civil Española, de Pierre Vilar.
Clave de lectura:Visión de nuestra tragedia por un reputado hispanista.
Valoración:✮✮✩✩✩
Comentario personal:Me decepciona.
Música:Obertura Dramática, de Evaristo Fernández Blanco ♪♪♪

Dado el prestigio de Pierre Vilar, habría querido comentar su versión de La Guerra Civil Española con cierto ánimo de hallazgo.

Y no, me da la impresión de que el texto no ha tenido un digno envejecer. Me decepciona.

Vilar opta por un enfoque hiperpolítico, basado en la ortodoxia marxista: el pueblo en armas, inspirado por el noble ideal revolucionario, se enfrenta al odioso círculo opresor de curas, terratenientes y camisas azules.

En el prólogo expone una semblanza sobre la España de los años 30 (él nació en 1906 y pudo vivir los acontecimientos en propia persona).

El primer capítulo intenta abordar una complicada pregunta: ¿Por qué la Guerra Civil? Su militancia le encarrila por la vía de sentido único, sin posibles derivaciones.

A continuación describe las fuerzas en liza, ya que la heterogeneidad —a expensas de cómo se amalgamaron a lo largo del conflicto— era muy acusada en el momento del estallido. Aquí tenemos quizá la aportación más interesante.

Como contrapunto, el plano militar resulta el menos logrado. No va a servir a quienes busquen detalles bajo los grandes movimientos de tropas.

La evolución política, económica, cultural y la ideología impuesta en ambas mitades del país una vez quedaron claros los frentes ocupa los capítulos cuarto y quinto. Vuelve a elevar un tanto el nivel.

Algunos problemas de debate: así se titula el número seis, dedicado a las consecuencias que perviven en la sociedad contemporánea.

Y unas reflexiones finales que tampoco escalan el Himalaya, me temo.

Algo de cal y un exceso de arena.


Pero en el ambiente de los años treinta convenía a las autoridades sublevadas, para tranquilizar al pueblo y no chocar con el mundo, autodenominarse «sociales» sin pronunciar la palabra «fascismo», y a las autoridades republicanas limitar las conmociones sociales para escapar de la sospecha de «bolchevismo».

martes, 19 de marzo de 2024

Acciones de la guerra de los Treinta Años

Portada del libro Acciones de la guerra de los treinta años, de William P. Guthrie

Título y autor/a:Acciones de la guerra de los Treinta Años, de William P. Guthrie.
Clave de lectura:La guerra de los Treinta Años en escenarios menos conocidos.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Guthrie amplía su ciclo temático con nota.
Música:Marche du Régiment du Roy, de Jean-Baptiste Lully ♪♪♪

Echémosle un ojo a las Acciones de la guerra de los Treinta Años, de William P. Guthrie. ¿Otra vez?, diréis los habituales de la casa. ¿Pero no había aparecido ya este libro por aquí?

Bueno, solo en parte. Los dos volúmenes anteriormente comentados, Batallas de la guerra de los Treinta Años, estaban circunscritos a los escenarios centroeuropeos del conflicto.

Para completar el mapa, el autor estudia ahora las campañas llevadas a cabo en Europa oriental, el Báltico, Italia y Francia.

En la primera mitad del siglo XVII, la Confederación Polaco-Lituana ejerce su dominio sobre amplios territorios. Y es por ello objeto de apetencia de vecinos como el Imperio ruso, los turcos o, en especial, la ambiciosa Suecia.

Los reyes polacos se defienden con denuedo, si bien la falta de ejércitos permanentes les impide aprovechar los eventuales éxitos más allá de treguas a corto plazo.

Moscú queda de momento a un lado debido a las crisis dinásticas internas (el falso zar Dimitri, el operístico Boris Godunov...). Y para combatir a la Sublime Puerta cuentan con los aliados cosacos.

Por su parte, los hoy tranquilos escandinavos no lo son por entonces tanto. Ya han tenido choques constantes en la zona de Livonia y un nuevo monarca quiere desequilibrar la balanza.

Gustavo II Adolfo, el León del Norte, anda a malas con su primo Segismundo (quien, sobre el papel, disfruta de igual derecho al trono de Estocolmo que al de Varsovia) y ensaya a su costa las tácticas que habrán de llevarle hasta la exitosa jornada de Lützen, unos años más tarde, frente a los imperiales.

En cuanto a los campos de batalla de Italia y Francia, la partida se disputa entre la Monarquía Hispánica y su mortal enemigo, el maquiavélico Richelieu. Ambos con sus respectivos —y tornadizos, según las circunstancias— aliados locales: Milán, Génova, Saboya…

Al cardenal le interesa cerrar el «Camino Español» que conecta Flandes con el Mediterráneo, y a Madrid le es vital mantenerlo. Gastando lo menos posible, eso sí, que los galeones de Indias no dan abasto en sus bodegas para pagar tantos frentes.

Aunque gastar lo justo implica disponer de menos tercios de los aconsejables, llegado el momento. En la complicada orografía italiana parecen a menudo a punto de prevalecer, pero… Unas veces van hacia adelante, atacando con uñas y dientes, y otras hacia atrás, defendiéndose con dientes y uñas.

La Fronda, el conflicto que golpea las tierras galas tras las muertes de Richelieu y de Luis XIII, constituye quizá la última oportunidad para Felipe IV. Incluso el Gran Condé, el más prestigioso de los generales, vencedor en Rocroi, se pasa al bando peninsular. Victoria brillante en Valenciennes… y derrota final en Las Dunas.

Al igual que en sus tomos previos, Guthrie mantiene un alto nivel para explicarnos el panorama geoestratégico, los intereses y argumentos de cada corona involucrada en la sangría. Y a continuación desmenuza los choques aportando todos los datos disponibles: número de infantes, de caballos, de cañones, moral, orden de batalla, terreno, líderes, movimientos…

El ciclo se amplía de esta manera con nota.


En la madrugada del 26 al 27 de junio, 10.500 hombres a las órdenes de Leganés y Tomás se abrieron paso inadvertidos a través de los puestos avanzados franceses hasta llegar a las murallas de Turín. Dos columnas de asalto, una de 600 españoles al mando de Caracena y otra de 500 borgoñones liderados por Watteville, entraron por las puertas. La guarnición saboyana depuso las armas y la población se levantó en favor de Tomás.

lunes, 19 de junio de 2023

La Italia del año mil

Portada del libro La Italia del año mil, de Indro Montanelli y Roberto Gervaso

Título y autor/a:La Italia del año mil, de Indro Montanelli y Roberto Gervaso.
Clave de lectura:Todo lo que siempre quisisteis saber sobre la Italia medieval.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Una crónica apasionante.
Música:La batalla de Legnano (Obertura), de Giuseppe Verdi ♪♪♪

Indro Montanelli tiene un don para exponer la historia de forma amenísima, sin sacrificar a cambio la verosimilitud. De nuevo lo demuestra mediante este título, en colaboración con Roberto Gervaso: La Italia del año mil.

Quizá las vicisitudes de la península transalpina entre la Alta y la Baja Edad Media no evoquen imágenes tan inmediatas como las de otros reinos europeos. Sin embargo, los terremotos de todo tipo sobre su suelo, políticos y religiosos, bélicos y culturales, no dejan un momento de respiro.

El Sacro Imperio Romano Germánico somete, si es necesario a golpe de cetro, el orbe conocido. Los partidarios de esta o aquella dinastía, güelfos y gibelinos, comienzan a organizarse con las tierras de la bota como premio mayor.

Las incipientes repúblicas comerciales, Florencia, Génova, Milán, Venecia, acumulan cartas para el gran juego.

Surgen figuras como Silvestre II, Urbano del mismo número, Inocencio III, cara a cara por el poder papal contra Federico Barbarroja, Enrique VI y su nieto, también Federico.

San Francisco de Asís, santo Domingo de Guzmán, la condesa Matilde de Canossa, cruzados, caballeros, trovadores, batallas dignas de una ópera como la de Legnano.

En lontananza los normandos, los magiares, bizantinos, sarracenos…

Apasionante. Si conseguís pillar un ejemplar acabaréis harto contentos.


La derrota de Legnano fue, en todo caso, un duro golpe para Federico. En veintitrés años, era aquella la primera vez que el Imperio quedaba vencido por los Municipios, y el emperador se veía obligado a buscar su propia salvación en la fuga. La vergüenza tenía que ser vengada.

miércoles, 29 de marzo de 2023

Las edades brillantes

Portada del libro Las edades brillantes, de Matthew Gabriele y David M. Perry

Título y autor/a:Las edades brillantes, de Matthew Gabriele y David M. Perry.
Clave de lectura:Nueva luz para entender la Edad Media.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Yo la he disfrutado un montón.
Música:El león en invierno, de John Barry ♪♪♪

Matthew Gabriele y David M. Perry vienen a combatir la idea de que la Edad Media fuera un pozo de mil años sumergidos en guerras, superstición, peste y tinieblas.

Ya desde el título del libro lanzan su golpe de guantelete a las conciencias escolásticas: Las edades brillantes. Una nueva historia de la Europa medieval.

De acuerdo con esta tesis, hemos adoptado un relato simplista donde los siervos de la gleba malvivían bajo el látigo feudal, los frailes difundían con celo el fanatismo y la mejor suerte era no acabar en la picota.

Por el contrario, hacemos injusticia a la complejidad de gentes y civilizaciones que contribuyeron no poco a moldear las sociedades actuales.

Como primera etapa, nos dirigimos a Rávena. En concreto, a un mausoleo con bóveda tachonada de estrellas, bajo las cuales su impulsora, Gala Placidia, aferra las riendas del poder. Alarico ya se ha paseado a caballo por el Capitolio y Odoacro se encuentra cerca de terminar el trabajo.

En el siglo VI acompañamos a Justiniano y su general Belisario. Santa Sofía, el magnífico templo a orillas del Bósforo, se erige en faro de la nueva luz.

Unos años más tarde, en el 638, el califa Omar ibn al-Jattab acuerda con el patriarca Sofronio la entrada incruenta en Jerusalén.

Cuarta parada: los papas. ¿Por qué adquieren una representatividad divina en casi cualquier ámbito? Cismas, concilios y triunfo in extremis de doctrinas que podrían haber sido las perdedoras nos introducen en esta apasionante cuestión.

Visigodos en el solar hispano, francos al norte y lombardos en la bota itálica. Gregorio Magno (el del canto gregoriano) acompaña a figuras como las reinas Teodelinda o Radegunda. Bertha, casada con Aethelbert de Kent, introduce la semilla que allanará el mensaje de los misioneros en Britania.

Ciencia, arte, medicina y Aristóteles se rescatan en manuscritos arábigos y latinos. Agustín de Hipona, Maimónides, Bernardo de Claraval, Leonor de Aquitania, Hildegarda von Bingen, la escritora Marie de Francia, Dante… La lista de nombres ilustres no cesa en la desmentida oscuridad.

En fin, quizá el término «nueva historia» peque algo de suficiencia, pero yo la he disfrutado un montón.


En el transcurso de este tiempo dio pruebas de su capacidad para negociar la complicada política imperial, tanto en Oriente como en Occidente. Cayeron reyes, emperadores, generales, hermanos y primos y, sin embargo, Gala Placidia se mantuvo en pie para llegar a ver, al final, a su hijo convertido en el emperador Valentiniano III.

lunes, 30 de enero de 2023

Extraños sucesos navales

Portada del libro Extraños sucesos navales, de Víctor San Juan

Título y autor/a:Extraños sucesos navales, de Víctor San Juan.
Clave de lectura:Misterios a lo largo y ancho de los mares.
Valoración:✮✮✩✩✩
Comentario personal:Tira con más pólvora que bala.
Música:20.000 leguas de viaje submarino, de Paul J. Smith ♪♪♪

Víctor San Juan tiene una reputación en temas náuticos (me vienen a la memoria, por ejemplo, sus excelentes trabajos sobre Las Dunas o Trafalgar). Pero en Extraños sucesos navales tira con más pólvora que bala.

Su objetivo es escribir una «crónica de los más sorprendentes misterios marítimos de los siglos XIX, XX y XXI». Lo que ocurre es que varios de ellos zozobran entre lo pasablemente interesante, lo anecdótico, lo regularcillo y hasta lo prescindible sin más.

Comienza con el Mary Celeste, avistado intacto y sin tripulantes a la altura de las Azores, y del que volver a hablar resulta cansino por sobreexplotación de teorías.

El abordaje entre los acorazados Victoria y Camperdown, en un ejercicio frente a las costas sirias, tampoco creo que merezca mención. ¿Error de maniobra? ¿Cabezonería del vicealmirante que mandaba la escuadra?

A la flotilla de destructores norteamericana que en 1923 varó en masa en California no le encuentro el anzuelo. Ni al apartado de monstruos abisales que, representados por el clásico kraken, siguen lanzando los tentáculos aquí y allá.

El gato Oskar, que sobrevivió a los hundimientos del Bismarck, el Cossack y el Ark Royal, me parece… ¿gracioso?

¿La mala educación del Admiral Scheer en la dársena de Ferrol? Bah, a expurgar.

¿Y eso de que quizá la Fuerza Aérea Argentina alcanzó al portaaviones Invincible en las Malvinas, pero el mérito quedó oculto para la posteridad por evitar el desprestigio de la OTAN? Inverosímil es decir poco.

Etcétera.

Más atrayentes se presentan los avatares del diseño naval en la segunda mitad decimonónica, época de experimentos como los de la flota austriaca acometiendo a las fragatas italianas al espolón en la batalla de Lissa, o el intercambio de cañonazos sin resultado de los blindados Virginia y Monitor.

También se salvan las historias del arma submarina, a veces tan peligrosa para sus tripulantes como para los enemigos, según demuestran el fantasmagórico U31 del káiser en la I Guerra Mundial, el USS Wahoo y el nipón I-52 en el siguiente conflicto, o el sumergible israelí Dakar.

Y el combate y voladura a traición de la Mercedes con su tesoro en 1804, por supuesto, y la aventura contemporánea para recuperarlo tras el expolio (recuérdese el excelente cómic de Paco Roca al respecto).

En suma, que lo menos bueno lastra a lo mejor y el conjunto se queda con nota entre dos aguas.


Navegando en superficie a gran velocidad, el I-52 escuchó los motores de los aviones demasiado tarde; ya estaba enganchado en el radar de Taylor y, a pesar de emprender la inmersión precipitadamente, el ruido de sus hélices quedó preso del campo de sonoboyas arrojado por este primer Avenger.

martes, 24 de enero de 2023

Historia de un triunfo

Portada del libro Historia de un triunfo, de Rafael Torres Sánchez

Título y autor/a:Historia de un triunfo, de Rafael Torres Sánchez.
Clave de lectura:Quiero construir una gran flota, ¿cómo lo hago?
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Una obra de referencia.
Música:Música para el aniversario del Almirantazgo (Sonata en re mayor), de G.P. Telemann ♪♪♪

Los barcos tienen alma.

Lo entienden muy bien en la Navy británica, por ejemplo, donde el pronombre para referirse a un navío es she, «ella», no el neutro e impersonal it de los objetos inanimados.

Cada cuaderna, cada remache, cada estay, portilla, mástil, desde el momento en que se arrancan del árbol, la fragua, la tierra misma, se ensamblan y ofrecen como presente a las olas —a veces como sacrificio— palpitan en busca de su destino.

Por eso, Historia de un triunfo es una obra que enamora. Rafael Torres Sánchez describe La Armada española en el siglo XVIII de forma magistral.

Ofrece la semblanza de una época con un nivel de detalle tan exhaustivo, que los lectores más conspicuos se sentirán transportados en el tiempo.

Qué materiales eran necesarios para botar aquellos alcázares de los mares, en términos galdosianos. Cómo se procuraban, transportaban y gestionaban.

Los pasos adoptados para evolucionar desde la heterogeneidad artesanal de los maestros de ribera a los planos de ingeniería milimétrica.

La organización, la comida, los marinos, las flotas, la sangre, el sudor y la sal invertidos para volver a señorear las rutas transatlánticas y mediterráneas.

Los tipos de buques y sus misiones, doctrinas, maniobras, tácticas, la suerte, buena o mala, el día a día olvidado de una centuria, oculto tras el estruendo de grandes batallas como Trafalgar.

Ah, y lo que casi más me gusta: la infografía. Cientos de imágenes que enriquecen visualmente los textos enciclopédicos. Los dibujos y esquemas del Montañés, un hermoso dos puentes de 74 cañones, acompañan como vela al cabo las explicaciones del autor.

Complejo y completo volumen, en fin. A quienes sientan su llamada, bienvenidos al rol de a bordo.


El objetivo se tradujo en la máxima de aligerar el peso del navío, que se consiguió con un diseño renovado y el empleo de maderas más ligeras, pino en lugar de roble, y la sustitución de la clavazón por cabillas de madera. A favor del mayor empleo del pino en la construcción se le añadía la ventaja de que se astillaba menos que el roble ante el impacto de una bala de cañón.

lunes, 19 de diciembre de 2022

El último día del viejo mundo

Portada del libro El último día del viejo mundo, de Adrian Ball

Título y autor/a:El último día del viejo mundo, de Adrian Ball.
Clave de lectura:¿Pudo evitarse in extremis la Segunda Guerra Mundial?
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Esfuerzos, incertidumbres y apuestas contra el reloj.
Música:El mundo en guerra, de Carl Davis ♪♪♪

Hace ochenta y tres años, un sábado de septiembre como cualquier otro se convirtió en El último día del viejo mundo. Adrian Ball nos lo relata en cuatro sencillas partes:

De medianoche a las 6 de la mañana. De las 6 de la mañana al mediodía. Del mediodía a las 6 de la tarde. De las 6 de la tarde a medianoche.

En ese momento, la oscuridad se asemejó perpetua. Expirado el ultimátum para que Alemania detuviese su ataque sobre Polonia, Gran Bretaña y Francia entraron también en la lucha. Comenzaba la Segunda Guerra Mundial.

Un único día para decidir la suerte de millones, que veinticuatro horas antes vivían sus vidas cotidianas sin aviso. Una inmensa incógnita: ¿pudo ocurrir de forma diferente?

Ball intenta describir la trasera del telón. Todos los esfuerzos, incertidumbres y apuestas que se lanzaron en un juego frenético no solo por parte de estadistas, sino de figuras cuya participación habría de quedar casi sepultada bajo la «gran historia» y que aquí reciben su parte de voz.

¿Se hallaban los nazis tan envalentonados que no supieron prever las reacciones? ¿Era consciente la Unión Soviética de las consecuencias de su pacto con el régimen germano? ¿Hicieron algo los italianos para disuadir a sus aliados?

¿Por qué dudó tanto el Gobierno de París en cumplir con sus compromisos ante los polacos? ¿Eran Chamberlain y su gabinete tan ilusos como los trata la memoria colectiva?

¿Son los deseos de paz una debilidad cuando se trata de defender un derecho? ¿Dónde se sitúan las «líneas rojas» que, una vez traspasadas, justifican el uso de la fuerza?

Aún hoy nos lo seguimos preguntando.


Los hombres de guerra hablaban ansiosa pero evasivamente de la paz. Los hombres de paz se preparaban con repugnancia para la guerra. Sus papeles en el escenario del mundo se habían invertido de una forma extraña en el transcurso de unas breves horas, mientras la humanidad marchaba hacia el mayor cataclismo de su historia.

martes, 2 de agosto de 2022

Historia de Roma

Portada del libro Historia de Roma, de Indro Montanelli

Título y autor/a:Historia de Roma, de Indro Montanelli.
Clave de lectura:De Rómulo a Rómulo, desde las siete colinas hasta la caída.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Montanelli sabía contar la historia.
Música:La última legión, de Patrick Doyle ♪♪♪

¿Cómo? ¿Que piensas que la historia es qué? ¿Aburrida?

¿De verdad, de verdad, de verdad?

Pues vaya problema. En caso de síntomas persistentes, deberías buscar la Historia de Roma de Indro Montanelli con urgencia.

Si se ha escrito un libro ameno, con ánimo de desmitificar los mármoles y senadoconsultos de, quizá, la civilización más influyente de todos los tiempos, ese es el comentado hoy.

¿Su secreto? El sentido del humor.

Los romanos eran al final como cualquiera: unos tipos sujetos a todas las fortalezas y debilidades humanas. Ni más tontos ni más listos que astures, várdulos o cartagineses. Si acaso, bajo el colorido penacho del casco, más cabezones.

Cuando se les metía algo entre ceja y ceja… ¡En formación de tortuga! ¡Preparados para arrollar! ¡Marchen!

Aunque la imagen popular se ha forjado a partir del Imperio, en realidad Roma no alcanzó la cúspide en dos días. La de vicisitudes, casualidades, golpes de suerte y pelotazos para conseguir dejar en la cuneta a otros candidatos al olimpo resulta pasmosa.

Y hay que agradecer a Montanelli que se recree precisamente en las épocas más oscuras ab Urbe condita. Por ejemplo, César no asoma la calva hasta la mitad del volumen. Sin embargo, el proceso de expansión del villorrio original sobre las siete colinas, luego el Lacio, la península italiana, el Mediterráneo y a la postre Europa, nos mantiene con la mirada permanentemente encendida sobre el papel.

Como lo sigue haciendo hasta desembocar en la sociedad corrupta y «blandengue» de Rómulo Augústulo, mientras entrega los laureles del mando al godo Odoacro.

Ah, ¿que ahora te gusta, dices? ¿Que has cambiado de idea? Claro, estás curado, si ya lo sabía yo…


El pretexto de guerra fue deparado, como de costumbre, por una petición de ayuda que los de Turios, hostigados por los lucanios, dirigieron a Roma que, como siempre, la acogió con presteza y mandó una guarnición para defenderla, pero por vía marítima. Sin duda lo hizo aposta para armar camorra.

martes, 5 de julio de 2022

La decadencia económica de los imperios

Portada del libro La decadencia económica de los imperios, de varios autores

Título y autor/a:La decadencia económica de los imperios, de varios autores.
Clave de lectura:Roma, Bizancio, España, Holanda... Todas se tambalean.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:¿Os gusta la historia? ¿Y la economía? Pues ya estáis tardando.
Música:La caída del Imperio romano, de Dimitri Tiomkin ♪♪♪

Todo lo que sube, baja.

Pero no todo lo que se alza sobre la superficie terrestre cae luego con la aceleración que postulan las leyes de la física: algunas cosas de este mundo parece que van más lentas. O al contrario, a lo mejor más rápidas.

La decadencia económica de los imperios nos proporciona unos cuantos ejemplos de colapso a diferentes velocidades, en el ámbito de la historia y la ciencia de los dineros.

¿Qué destino tuvo Roma después de trece siglos de existencia? ¿Por qué un edificio que parecía eterno dejó de sostenerse sobre sus pilares en un tiempo relativamente corto? Bárbaros aparte, ¿tuvo algo que ver el consumo excesivo? ¿El «Estado del bienestar desproporcionado» con respecto a los recursos disponibles?

Los dos ensayos dedicados por Aurelio Bernardi y M. I. Finley a estas cuestiones ocupan buena parte del libro.

¿Y Bizancio, su heredera natural? Mil años después de que vándalos y ostrogodos asentaran sus reales en occidente, el imperio de oriente aún seguía existiendo pero, ¿servían los impuestos para solucionar los problemas reales de la gente? ¿O para dar una pátina dorada a un escenario de puro cartón piedra?

¿Corrupción, quién dijo corrupción? Charles Diehl nos lo explica.

Ah, España. España en la edad del Quijote, que Cervantes era manco pero tenía un ojo muy vivo, como demuestra en su obra. Oro, plata, acero, galeones que arriban hasta China, el sol que no se pone… Y si el mismísimo don Miguel percibió los males detrás de la gloria, ¿por qué nadie hizo nada? Es más, ¿por qué se empeñaron en hacer aposta tantas cosas tan mal?

Agricultura, industria, comercio… Los prestigiosos hispanistas Pierre Vilar y J. H. Elliot nos dan luz sobre ello.

De faro del Renacimiento, foco de innovaciones, banca y fábrica de Europa, a la ruina en el siglo XVII. Aumento de costes, cierre de rutas mercantiles, rigidez de los gremios, incapacidad para mantener las exportaciones…

Carlo M. Cipolla, el de las leyes infalibles de la estupidez humana, escribe sobre la decadencia de Italia.

El Imperio otomano llega de la mano de Bernard Lewis.

De nuevo el paradigma: auge, poder, prosperidad y un aparato burocrático para gobernar con eficiencia, que desembocan en una nave con el maderamen carcomido por el retraso técnico y las élites incompetentes.

Holanda, finalmente. C. R. Boxer firma el capítulo dedicado a comparar el estancado «período Periwig» dieciochesco con los éxitos pretéritos.

Y lo relaciona con la pugna surgida con Inglaterra que, de aliada fundamental en la época filipina, pasó a enemiga abierta, hasta conseguir que perdieran el espíritu emprendedor.

¿Os gusta la historia? ¿Y la economía? Pues ya estáis tardando.


La ineptitud del régimen de Lerma, su facilidad para disipar los valiosos años de paz en un perpetuo torbellino de insensatez, es una de las tragedias de la historia de España y explica en gran medida el fracaso que acabó por abrumar al país bajo el gobierno de Olivares.

jueves, 30 de junio de 2022

Corsarios españoles

Portada del libro Corsarios españoles, de Agustín R. Rodríguez González

Título y autor/a:Corsarios españoles, de Agustín R. Rodríguez González.
Clave de lectura:¡Al abordaje! ¡Por el rey! (y alguna libra esterlina a la bolsa).
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Estas cosas de barcos y marinos me encantan.
Música:El Corsario (Obertura), de Hector Berlioz ♪♪♪

La roda corta filosa las olas. Mayor, gavia, mesana, foque… Se ha largado todo el trapo.

Los hombres amuelan los sables en el pedernal, ceban cañones y falconetes, preparan los garfios en cubierta.

Recortada en el horizonte, una posible presa. Gloria y botín si los vientos les son favorables para la caza. Botín y gloria.

Agustín R. Rodríguez González intenta, con éxito a mi parecer, acercar el mundo de la historia al de la aventura. En Corsarios españoles comienza recordándonos que estos señores son diferentes a los piratas, desde el momento en que exhiben una patente del rey para el abordaje de embarcaciones enemigas.

A continuación narra las vicisitudes de unos cuantos que actuaron a favor de la Monarquía Hispánica.

En el Atlántico, dentro del marco de las disputas con Francia, destaca Pedro Menéndez de Avilés —fundador de la primera ciudad de los actuales Estados Unidos—. Sus numerosas singladuras le valieron el ascenso de grumete a capitán general.

Durante la misma época, las del Mediterráneo fueron aguas peligrosas. En ellas desplegaron sus esfuerzos personajes como Pedro Fernández de Bobadilla o el novelesco capitán Alonso de Contreras.

La Guerra de los Treinta Años incentivó el corso. La principal y más exitosa fuerza echó el ancla en el puerto de Dunquerque.

Ya en el XVIII, una nueva guerra, la del Asiento contra los británicos, daría lugar a cientos de capturas. Y, de nuevo en las costas del Mare Nostrum, los jabeques del mallorquín Antonio Barceló se apuntaron grandes éxitos frente a los piratas berberiscos.

Así que estupendo título para entretenerse a la par que aprender. ¡A la orza! ¡A la orza! ¡Asegurad los juanetes!


La acción tuvo un epílogo unos años después, cuando el hijo del pirata, Jean Antoine Saintonge, dedicado al mismo oficio, al enterarse de que Menéndez navegaba hacia América con la habitual escala en Canarias, le esperó con sus tres buques frente a Santa Cruz de Tenerife, buscando venganza. Nunca lo hubiera hecho: el asturiano hundió su capitana, el frustrado vengador resultó muerto y Menéndez apresó los otros dos buques.

miércoles, 15 de junio de 2022

Historia mínima de la Guerra Civil española

Portada del libro Historia mínima de la Guerra Civil española, de Enrique Moradiellos

Título y autor/a:Historia mínima de la Guerra Civil española, de Enrique Moradiellos.
Clave de lectura:Causas y consecuencias analizadas por un estupendo historiador.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Destaca su honestidad intelectual.
Música:Música fúnebre, de Witold Lutoslawski ♪♪♪

¿Puede escribirse otro libro de historia sobre nuestra mayor tragedia? ¿Uno que se apoye en la investigación rigurosa de los hechos, en las interpretaciones serias y ponderadas?

¿Del que no quede otro remedio que alabar, por parte de cualquier lector que huya de vendas en los ojos, la calidad de su escritura y la luz que aporta al conocimiento?

Pues sí. Sería el caso, sin ir más lejos, de Enrique Moradiellos en su Historia mínima de la Guerra Civil española.

El nombre y el trabajo de Moradiellos descuellan si se pregunta por un historiador de los que sientan cátedra, al tiempo que tiene «gancho» para comunicar. Mis impresiones sobre sus obras han sido siempre la fluidez de expresión y la honestidad intelectual.

El título que recomiendo hoy continúa en esa línea, aunque, por exponer un lamento, se haga corto (lo de «historia mínima» va de veras). Por ejemplo, resume demasiado panorámicamente la parte militar.

Si bien plantea las visiones estratégicas que motivaron a los responsables de ambos bandos a efectuar sus movimientos en el tablero, no profundiza en el desarrollo, en por qué cada acción tuvo el resultado que tuvo.

A destacar, por su especial perspicacia, el primer capítulo: La Guerra Civil entre el mito y la historia, donde se recuerdan las diferentes posturas dominantes en el relato a lo largo de los años, causa de más daño que bien en la educación de la memoria común.

Tampoco le van a la zaga los demás apartados sobre el entorno político, la economía, la sociedad o las implicaciones internacionales del conflicto.

Ni el inmenso e irreparable coste humano que fue su consecuencia.

Por todo ello, enhorabuena, don Enrique.


En general, salvando obligados matices, cabría decir que las investigaciones históricas publicadas desde entonces sobre la Guerra Civil han ido arrumbando sin remisión las visiones unívocas y simplistas sobre la contienda en favor de esquemas interpretativos más pluralistas y complejos.

martes, 31 de mayo de 2022

Annual 1921

Portada del libro Annual 1921, de Manuel Leguineche

Título y autor/a:Annual 1921, de Manuel Leguineche.
Clave de lectura:La guerra de Marruecos desde el terreno.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Un texto impactante.
Música:Réquiem (Lacrimosa), de W.A. Mozart ♪♪♪

Una de las guerras más infames en nuestra prolija historia. Al menos, mientras algo aún peor se preparaba.

El libro cuya lectura propongo para sustentar este riguroso calificativo es Annual 1921, de Manuel Leguineche. El desastre de España en el Rif.

Annual fue la tumba de miles de soldados de reemplazo cuya suerte, al ser llamados a filas, dictó que habían de «civilizar» un erial de piedras y arena, habitado por tribus con la gumía afilada. Hasta que la sustituyeron por fusiles y cañones sobrantes en Europa.

Leguineche plantea un relato que no se parece a un tomo de historia académica. Más bien a un inmenso reportaje periodístico, o una sucesión de ellos, con una fuerza expresiva y una fidelidad a lo ocurrido impresionantes. Su pluma nos hace sentirnos verdaderamente allí.

A lo largo de entrevistas, recuerdos, informes, diarios personales, se tejen hilos para ilustrar una época de corrupción e ineptitud sin límites, del rey abajo. Donde se rapiñaban medicinas, agua o comida hacia bolsillos particulares. Donde las ambiciones de ascensos y medallas primaban sobre toda lógica.

Y donde, como suele convenir, los que al final cargaron con las culpas habían muerto «gloriosamente».

No deja de lado, desde luego, la crónica de la batalla en sí, sus prolegómenos, actores y consecuencias. Pero se centra en cómo vivieron los hechos los protagonistas más que en descripciones desde una lejana sala de mapas.

Alfonso XIII, Berenguer, Silvestre, Abdelkrim, el Raisuni, Franco, Indalecio Prieto, Picasso —el general cuyo demoledor informe sobre las causas de la derrota precipitó la dictadura veladora de Primo de Rivera—…

Junto al recluta Eulogio de Vega, el recluta José Cañizo, el recluta Julián Sanz, el recluta Mariano Gálbez…

La defensa sin esperanza de los blocaos, el aterrador destino de los prisioneros, la última carga del Regimiento Alcántara…

Un texto impactante.


A las diez o diez y media de la mañana se da la orden de retirada. Así empezó el caos de Annual. Sin orden ni concierto ni un plan premeditado, cada uno salió al descubierto como Dios le dio a entender, lleno de pánico, para intentar escapar del asedio y buscar la salida hacia la base de la Legión en Ben Tieb.

miércoles, 26 de enero de 2022

La lucha por el poder, Europa 1815 – 1914

Portada del libro La lucha por el poder, Europa 1815 – 1914, de Richard J. Evans

Título y autor/a:La lucha por el poder, Europa 1815 – 1914, de Richard J. Evans.
Clave de lectura:Todo lo que se nos ocurra saber sobre el siglo XIX.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Una obra enciclopédica.
Música:Quinteto con clarinete (I.Allegro), de Johannes Brahms ♪♪♪

En La lucha por el poder, Europa 1815 – 1914, Richard J. Evans hace una descripción de esta centuria que aún sigue influyendo en nuestro tiempo. Para bien y para mal.

Puede que tras los años napoleónicos los conflictos estuvieran «más delimitados», pero jamás desaparecieron. En 1914, la espita de la tensión dejó escapar el vapor.

Entre medias, ocurrió absolutamente de todo. Cualquier aspecto que uno siempre quiso conocer y nunca se atrevió a preguntar sobre el Viejo Continente viene aquí reflejado. Es una pura enciclopedia.

Reinos, repúblicas e imperios que se alzan o desaparecen, figuras conocidas o injustamente postergadas (¡grandes mujeres!), inventores gracias a los que la técnica se desarrolla a velocidad exponencial, urbanistas que rediseñan las ciudades, médicos, exploradores, banqueros, políticos…

Movimientos capitales como el sufragismo, el liberalismo, el socialismo, el nacionalismo, el colonialismo…

Arte, música, filosofía, literatura, ciencia, economía, naturaleza… Difícil echar algo a faltar en sus cerca de mil páginas, un trabajo de documentación que solo se me ocurre calificar como exhaustivo. Y que, tanto como nos exige en su lectura, así nos recompensa en aprendizaje.

Leed y disfrutad.


Bismarck se aseguró de que los poderes del Reichstag fueran limitados; el Parlamento tenía el derecho de aprobar las leyes, pero no de proponerlas, y no podía nombrar ni sustituir gobiernos ni ministros, facultad que seguía siendo privilegio del presidente de la Confederación, que no era ni más ni menos que el propio Guillermo I de Prusia.

lunes, 6 de diciembre de 2021

De la fruta madura a la manzana podrida

Portada del libro De la fruta madura a la manzana podrida, de Tom Burns Marañón

Título y autor/a:De la fruta madura a la manzana podrida, de Tom Burns Marañón.
Clave de lectura:La transición, entre el mito intocable y la realidad a discutir.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Hay que leerlo. Y reaccionar antes de que sea tarde.
Música:1492 (Into Enernity), de Vangelis ♪♪♪

Para elogiar el espíritu constitucional, este año lo voy a hacer a través de un libro: De la fruta madura a la manzana podrida. El laberinto de la Transición española.

Tom Burns Marañón conoció y trató a los personajes con algún papel en aquellos tiempos de incertidumbre. Muchos de ellos quizá olvidados para la historia popular, sin cuyos esfuerzos el consenso que desembocó en la aprobación de la Carta Magna hubiera sido imposible.

Hay unos antecedentes que él considera fundamentales, en comparación con las tensiones irresolubles en el advenimiento de la Segunda República. El más importante, la existencia de una clase media consolidada, amplia, con estabilidad económica y deseo de mantenerla.

Es decir, con siglo y medio de diferencia, en España se daba el escenario de las revoluciones burguesas europeas.

A partir de ahí, según se aproximaban los últimos días del dictador, entraron en liza diferentes grupos de presión: los irreductibles del 18 de julio, los monárquicos, los conservadores pragmáticos, los socialistas pragmáticos, los republicanistas, los irreductibles de la revolución de octubre...

El autor sigue la versión «clásica» de Juan Carlos I como impulsor del cambio. No se habría conformado con los apoyos heredados del régimen para alcanzar la jefatura del Estado, sino que buscó de forma proactiva a la oposición para convencerles de su objetivo rupturista.

Ahora bien, como contrapeso a ese zeitgeist del gran acuerdo, expone que los detalles, la «letra pequeña», se dejaron muy descuidados. No se terminaron de desarrollar mecanismos institucionales que aseguraran la independencia del sistema frente al partidismo y la corrupción. Así, poco a poco, el «corazón de la manzana» se fue pudriendo.

Hasta llegar a donde hoy nos hallamos: odios, desafecciones, «rojos», «fachas»... ¿De vuelta a la casilla de salida?

Hay que leerlo. Y más importante aún: reaccionar antes de que sea tarde.

¡Viva la Constitución Española!


Los protagonistas de la Transición no fueron los padres fundadores de la democracia en los Estados Unidos, pero consiguieron construir el mejor edificio constitucional de cuantos fueron levantados por próceres españoles en los últimos doscientos años.