lunes, 17 de febrero de 2025

El naufragio de la Segunda República

Portada del libro El naufragio de la Segunda República, de Inger Enkvist

Título y autor/a:El naufragio de la Segunda República, de Inger Enkvist.
Clave de lectura:Entre todos mataron a la República.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Demasiado simple.
Música:Suite Ingenua (Balada), de Antonio José ♪♪♪

Antes de abordar El naufragio de la Segunda República, conviene tener un detalle en cuenta: Inger Enkvist no es historiadora. Se especializa en filología y pedagogía.

Es decir, se trata de alguien que plasma sus opiniones pero cuya autoridad no alcanza para desentrañar los puntos más oscuros del pasado.

Hecha la advertencia, su libro describe el sistema institucional que entre 1931 y 1939 (o 1936, ya que el golpe de Estado lo habría liquidado en ambas zonas) enmarcó la vida política de nuestra nación.

Muy pocos apreciaban la República de forma pura. Si no servía a los intereses de turno, había que retorcer su sentido o acabar con ella desde dentro.

1934 resulta la prueba palmaria. Expone que la intención del PSOE fue atravesar el pecho de la tricolor y convertirla en «otra cosa», ya que los métodos violentos para obtener el poder figuraban en sus discursos.

Al cabo, en las trincheras no se verían banderas de franja morada, sino rojas en su totalidad o rojinegras. Éramos, según sus palabras, «una democracia sin demócratas».

Y especial censura merecen los políticos que de nuevo fomentan la división. En tal sentido, la «memoria histórica» supondría un ejercicio de adoctrinamiento espurio: si uno osa cuestionarla, le cuelgan el sambenito de enemigo de la democracia, el progreso, el pueblo y defensor del fascio.

Hasta aquí el resumen del contenido. A continuación, varios aspectos que me generan reservas por ofrecer un análisis contextual demasiado ligero.

¿Se encontraba España en peligro de muerte según da a entender? Hablamos de una época a las puertas del infierno, pero otras sociedades tampoco podían presumir de bonanza y no por ello optaron por autodestruirse.

Su imagen de un país con crecimiento económico sólido, élites cultas y una burguesía industriosa acosada por la Komintern o los pistoleros de la FAI pasa por alto la miseria y el analfabetismo en amplias capas de desposeídos que no podían sino creer en promesas colectivizadoras.

Sobre la crítica de que el presidente contase entre sus atribuciones la de nombrar gabinetes no respaldados por mayorías parlamentarias... ¿No vemos similitudes en otra República tan prestigiosa como la francesa?

Asimismo, sugiere que el fraude no fue ajeno a los resultados que auparon a las izquierdas (urnas que solo se podían rellenar en el sentido ordenado por sus custodios, amenazas, cárceles clandestinas, asesinatos, recuento sin transparencia...). Echo a faltar datos contrastados, que superen la frontera de la mera sospecha.

En conjunto, Enkvist compone un alegato de «si yo soy culpable, tú lo eres más». «Si yo no hubiera dado el golpe, lo habrías hecho tú de nuevo». Argumento que, en aras de la historia como ciencia social, no arma cargada para la revancha, resulta de validez dudosa.

Demasiado simple, creo yo.


En los días previos a las elecciones, una milicia socialista llamada la Motorizada apareció en Cuenca, sembrando el miedo a su alrededor. Había sido organizada por Prieto, circulaba en motocicletas y actuaba como una especie de cuerpo de asalto. El grupo se utilizó para tareas como interrumpir las reuniones de los adversarios y quemar instalaciones. Contribuyó a la victoria del Frente Popular en Cuenca, entre otras cosas, reemplazando documentos electorales.

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4 comentarios:

Beauséant dijo...

Muchas naciones pasaron por periodos convulsos y no acabaron igual que España. Es tal la mezcla de factores, las cosas que pudieron ser de una forma y salieron de otra, que es imposible que tengamos esa llamada memoria historíca. Ya he perdido la esperanza de que podamos alzarla.

Una reflexión interesante, la verdad, aunque corres el riesgo de que te pongan la peor etiqueta de todas: equidistante ;)

el chico de la consuelo dijo...

Ya sabes que he leido muchísimo, quizás demasiado de esto. Es como si en escasos seis años, más menos como de la pandemia a aquí,hubieran confluido en un vaso todos los rios de la historia española de dos siglos. No he leido a esta autora pero de este periodo último te recomiendo a Stanley G. Payne.
Si te gusta el tema te paso bibliografía.
Abraaaazos

Mannelig dijo...

El "justo medio" de Aristóteles. Vale ;)

Mannelig dijo...

Hace tiempo que no visito a Payne, la verdad, y recuerdo su honradez historiográfica como una de las más respetables. A ver si me pongo al día, gracias por la sugerencia.