| Los grandes procesos en los sistemas comunistas, de Annie Kriegel. | |
| Los fundamentos del comunismo conducen a la destrucción moral de sus defensores. | |
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| El poder sobrevive devorando al poder. | |
| Sinfonía nº 5 (Allegro non troppo), de Dimitri Shostakovich ♪♪♪ |
El mundo literario nos proporciona varios enfoques críticos sobre el fenómeno del comunismo (fenómeno, movimiento, filosofía, que cada uno escoja o añada su sustantivo a voluntad). Algunos ya han aparecido por aquí.
Zamiatin, Orwell, Koestler, Solzhenitsyn, Zóschenko, Dovlátov... Ahora se les une, en el apartado del ensayo, Annie Kriegel.
Esta historiadora ejerció responsabilidades de alto nivel en el Partido Comunista Francés y apostató, aunque sin abandonar su estudio independiente.
Con tal bagaje, su libro
El alambre de espino continuó extendiéndose durante la posguerra, por si alguien excusara que la amenaza del fascismo generó paranoia o que tras Stalin las flores volvieron a brotar.
Como piedra de toque, presenta el arresto de dirigentes checos como Rudolf Slánský o Artur London (miembro de las Brigadas Internacionales en España, la Resistencia a los nazis en Francia y preso en el campo de exterminio de Mauthausen, cuyas memorias sobre su juicio fueron llevadas al cine por Costa-Gavras bajo el título La confesión).
También húngaros (Rajk) o búlgaros (Kostov). Todos habían contribuido a edificar el aparato marxista en sus países.
En occidente tampoco faltaron víctimas como la propia autora, aunque las condenas hubieran de limitarse al ostracismo reputacional agitado por los antiguos camaradas.
¿Qué acusaciones se volcaron sobre el tapete? Una panoplia de deslealtad, desviacionismo, pensamiento antirrevolucionario, colaboración con el enemigo, titismo, trotskismo... Apoyada en pruebas «irrefutables». No querrían que el partido se equivocara, ¿verdad? ¡¿Verdad?!
Aclaro que el volumen no trata de los procesos en sí, ni siquiera sirve de crónica exhaustiva. Intenta más bien explicar su lógica: ¿coacción, tortura, lavado de cerebro? ¿Creencia sincera de haber cometido un error?
Kriegel concluye que dicha lógica existe, aun en un contexto que los ajenos al círculo encontramos difícil de racionalizar. El poder sobrevive devorando al poder.
El comunismo exige anular a la persona, al individuo, a su conciencia impredecible, desde fuera y desde dentro.
Existes por y para la ideología. Obedece a la ideología. Difunde la ideología, da ejemplo. Te hacemos esto a ti, uno de nosotros, para demostrar que podemos hacérselo a todos (de ahí la teatralidad que rodeó a los casos).
Modelo pedagógico exitoso, a ojos vista. No solo varios de los encausados se autoinculparon en una especie de guion melodramático, sino que hubo quienes pudieron contarlo (London fue excarcelado tras unos años) y siguieron manifestando su apoyo al sistema hasta el fin.
Jamás abandonarían su fe. Una fe que aún persiste.
Una vez que el propio partido —o sus representantes, en este caso los instructores— ha dispensado al acusado de la solidaridad a la que un comunista está obligado para con los suyos, suben a la superficie los antagonismos, las antipatías, las incompatibilidades de carácter y las rivalidades profesionales o personales, tanto más virulentas cuanto que se han desarrollado en una sociedad más cerrada y han sido reprimidas durante mucho tiempo. Esta pulverización de los lazos de solidaridad con sus compañeros de infortunio es, por lo demás, una etapa del camino que conduce al detenido hacia la soledad absoluta.
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