viernes, 27 de octubre de 2017

La viuda alegre

Yo creo que, si alguien lo lee, no sé, dentro de cuarenta o cincuenta años, se creerá que lo que pasa estos días en España no puede ser verdad. Que es una mala novela.

O una buena opereta.

Como la que empieza en una fiesta de la embajada de Pontevedro en París.

Donde Camille de Rosillon le echa los tejos a Valencienne, ya que al marido de esta, el barón Mirko Zeta, lo único que le importa es que la viuda Hanna Glawari no se vuelva a casar con un extranjero, para que el reino no pierda los cincuenta millones de francos de la herencia. Así que envía a su secretario Njegus a llamar al conde Danilo Danilowitsch, el amor de juventud de la potentada.

Pero Danilo, aunque la llama sigue ardiendo entre ellos, no quiere casarse con Hanna para que no parezca que persigue sólo su fortuna, y se pone a buscar candidatos alternativos. Por la fiesta pululan Raoul de Saint-Brioche, el vizconde Cascada...

Luego salen las bailarinas del Maxim: Lolo, Dodo, Joujou, Cloclo, Margot y Froufrou. Corre el champán (o el cava, lo mismo da), no queda muy claro si Hanna se va a liar con Danilo, con Camille, con el mismo barón Zeta, Pontevedro está a un paso de la quiebra...

¿"La república catalana"? Qué va. Esta es mucho mejor, de Léhar.

La viuda alegre.


miércoles, 25 de octubre de 2017

A la escucha (V)

Mal que les pese a algunos últimamente, la vida sigue.

Así que, ¿por qué no relajarse un fin de semana en los conciertos de los Días nórdicos?

El de Kajsa Vala estuvo muy bien, por ejemplo. Y el de Castlewoods también. Relajantes de verdad.

Oye, si hasta creo que salgo yo de espaldas…



miércoles, 18 de octubre de 2017

Manifiesto cívico (III)

Creen que van ganando.

O sea, hay que reconocerles que llevan la iniciativa. Tienen a sus agitadores de propaganda trabajando a tope, a sus secciones de asalto bien aleccionadas, a sus juventudes hitlerianas que no ven la hora de demostrar los resultados del condicionamiento...

Han decidido quién es digno de llamarse catalán y quién no.

Han conseguido que algunos hablen de un conflicto entre España y Cataluña, como si no fueran el mismo cuerpo.

Han sacado el fanatismo de las cuevas. No les importa la verdad, sino contar una historia retorcida, con opresores y oprimidos.

Y aunque nos deje los ojos como platos, hay gente en el mundo que se la traga.

Sobre todo, creen que el sistema es débil, que un poquito desde dentro, un poquito desde fuera, pueden derribarlo si lo golpean lo suficiente. Ya se apropiarán de las ruinas.

El sistema somos los millones de personas que convivimos bajo normas imperfectísimas, y aun así mejores que cualquier otra alternativa.

Pretenden imponer su tiranía, adornada de ropajes estelados, oculta tras la máscara del fervor. ¡Oh, independencia! ¡Oh, república!

Por eso vuelvo a decir: creen que van ganando.

Por eso pregunto: ¿van a ganar?



viernes, 13 de octubre de 2017

Las pequeñas cosas

Momentos a los que apenas prestaría atención por la mañana...

Son los que han moldeado de verdad la vida al llegar la noche.

Por eso, cuando abra otra vez los ojos...

Quiero sentir de nuevo esta dicha.

La de las pequeñas cosas.



domingo, 8 de octubre de 2017

Hay veces

Creo que en la vida habré estado, no sé, ¿en tres o cuatro manifestaciones?

Alguna huelga, la de la guerra de Irak…

Y desde luego, nunca necesité banderas.

Pero hay veces en que dejar oír la voz es urgente y necesario.



martes, 3 de octubre de 2017

Y al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos...

Después de cientos y cientos de años de historia, con tanto como se ha destruido y tanto como se ha construido...

Podemos aspirar a la Monarquía Constitucional o a la República Constitucional como forma de Estado.

Podemos aspirar a cambiarlo todo o a conservar lo ganado.

Podemos aspirar a que esas palabras con las que comienza la Carta Magna sean mucho más que un decorado, que se conviertan en algo verdadero.

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama...

Podemos y debemos aspirar a ser mejores.

Pero de ninguna manera lo conseguiremos divididos, amputándonos la mano, cegándonos los ojos.

Por eso creo, lo siento con el corazón, que el discurso de hoy nos incluye a todos.

Hasta a quienes no quieran escucharlo.


lunes, 2 de octubre de 2017

Brevísima y elogiosa nota sobre… (VI)

El título que recomiendo hoy es Storytelling, de Christian Salmon.

El subtítulo lo dice todo: La máquina de contar historias y formatear las mentes.

Describe técnicas que se aplican a todos los ámbitos de la vida: económico, político, cultural, religioso...

Para convencer a alguien de cualquier cosa, no hay que recurrir a la lógica, sino a la emotividad.

El corazón, y no la cabeza.

Y la manera más eficaz para que los mensajes sean canalizados a favor de un determinado interés consiste en fijarlos en el subconsciente en forma de historia. Exacto, como una película.

Una en la que seamos coprotagonistas. La verdad no importa.

Repito: la verdad no importa. Solo aquello que has conseguido que la gente crea.

Por eso, la próxima vez que te preguntes si eres realmente libre o si existen los maestros de marionetas, acuérdate del storytelling.


domingo, 1 de octubre de 2017

Manifiesto cívico (II)

Son argumentos tan surrealistas...

Mentiras tan goebbelsianas...

Un secuestro tan increíble de la Democracia y del Derecho para despojarlos de todo su contenido, convirtiéndolos en palabras vacías de neolengua...

Van gritando su odio, coreando sus consignas dictadas.

Y por eso les concedo un mérito. Uno personal.

Porque con tantas injusticias rampantes por el mundo, con tantos motivos por los que apretar los dientes y exclamar que hasta aquí hemos llegado...

Que esos aprendices de camisas pardas hayan logrado convertirse en mi principal motivo de indignación, tiene su mérito.

Hasta aquí hemos llegado.