miércoles, 27 de marzo de 2019

Brevísima y elogiosa nota sobre… (XXVI)

Hay veces en que uno empieza a leer y, al cabo de un rato, casi tiene que detenerse.

La creatividad de lo que pasa por el sentido de la vista desborda. El espíritu apenas puede contenerlo.

¿Un ejemplo? La melancolía de las obras tardías, de Béla Hamvas.

Autor que sufrió dos guerras mundiales y que más tarde fue represaliado por el gobierno dictatorial húngaro. Se le prohibió escribir e incluso lo expulsaron de su trabajo como bibliotecario.

Pero no se rindió. Aunque tuviera que ser de forma anónima, su ingenio consiguió sobrevivir al ahogo "político".

Gracias a ello disfrutamos hoy de este libro, con una selección de sus pensamientos. Y como decía al principio, el resultado es desbordante.

Secuencias que parece van a seguir la temática de cada título –El canto de los pájaros, La sonata Waldstein, La Séptima sinfonía y la metafísica de la música, La formación de los Estados, etc.– y, de repente, abren sus ramas a formas multidimensionales.

Una gigantesca comedia del ser humano.

Genial.



lunes, 25 de marzo de 2019

De finde (VII)

La verdad es que tengo un vacío en la fonoteca. Ni un solo disco con música de Cavalli.

Aunque después de un finde en que por primera vez escucho algo suyo en el Real, creo que un disco no hubiera sido el formato adecuado para apreciar La Calisto en lo que merece.

Porque esta obra debe de ganar mucho en directo. Si solo se presta el oído a sus bellezas musicales por un altavoz, al cabo de un par de horas a lo mejor acaba resultando árida.

Pero cuando tienes delante a músicos, a actores, a artistas en una palabra, y todo transcurre de forma tan imaginativa en escena, comprendes mejor cómo se les ocurrió inventar lo de la ópera.

Júpiter empeñado en seducir a una ninfa. Diana y Endimión, que me gustas mucho pero es que soy una diosa casta. Calisto que descubre los placeres de complacer a Diana (que no es ella, ¿eh?, que es Júpiter disfrazado)…

Juno cabreada, Mercurio de aquí para allá, Pan celoso, Linfea, a quien no le importaría un affaire en su tiempo libre, un sátiro salido, fantásticas criaturas del bosque…

¿Cómo no me lo iba a pasar bien?


miércoles, 20 de marzo de 2019

Brevísima y elogiosa nota sobre… (XXV)

Cuando llegue a fin de año, si es que llego, y haga balance de mi fortuna lectora, La muerte de la verdad será uno de los títulos que eleven el saldo hacia horizontes positivos.

Tampoco es que Michiko Kakutani exponga en él tesis inéditas. A poco que nos interese comprender la sociedad en que vivimos, cualquiera habrá prestado atención a tantos fenómenos extraños que la han ido modelando últimamente.

Pero otra cosa es saber explicarlos. Ahí es donde ayuda el libro: percepciones que quizá ya nos rondaban la cabeza sin aterrizar de forma sistemática, se convierten en ideas ordenadas. Proporciona argumentos críticos.

Decadencia y caída de la razón, la desaparición de la realidad, propaganda y noticias falsas, el regodeo de los troles en las redes sociales…

Y si bien hace más hincapié en ejemplos ilustrativos estadounidenses –Notas sobre la falsedad en la era Trump–, no tendremos ninguna dificultad en ampliar sus conclusiones dentro de un debate global.

Así que esto es lo que nos toca. Bienvenidos a nuestro tiempo.



domingo, 17 de marzo de 2019

Nuestro mundo (XVI)

Aparecen en las noticias, manifestándose en Cibeles, porque resulta que en esta España tan desalmada no hay justicia y ellos son los únicos que la representan. Hacen un llamamiento para que más gente se ponga de su parte.

Lo expresan con total libertad, dicho sea de paso.

Y yo…

No puedo evitarlo. Lo siento, pero no puedo.

Estallo en unas carcajadas tan sonoras, que los vecinos van a pensar que estoy viendo la mejor comedia de la historia.

Son incapaces de comprenderlo.

Creer que los ciudadanos de un país que ha tenido que sufrir a tantos tiranuelos, el último no demasiados años atrás, vamos a tirar por la borda la democracia, que vamos a dejar de regirnos por el espíritu de la ley, y que encima vamos a perderlo todo por su voluntad, es de chiste.

Aunque no dudo de que haya quienes lo desean, no soy tan iluso.

Pero mientras en nuestro mundo seamos más los que nunca aceptaremos vivir bajo la bota del fanatismo y del rechazo a la diversidad enriquecedora, que es lo que en realidad personifican, volverán a irse con las manos vacías.

Sigamos.



lunes, 11 de marzo de 2019

Brevísima y perpleja nota sobre… (V)

Me hallo en la tierra de promisión –o librería−, buscando a cierto novelista cuyo apellido empieza por B, cuando… ¡Anda! ¿Qué hace esto aquí?

Un ensayo filosófico encajado entre novelas. Y de Alain Badiou, nada menos. A lo mejor es una señal divina, me lo llevo.

De esta manera, La verdadera vida entra en mi existencia. Aunque me temo que luego se vuelve a ir. Señal o no señal, no lo entiendo.

Quizá haya que tomarse de forma literal el subtítulo, Un mensaje a los jóvenes. ¿Se me estará pasando la edad?

Empieza con una exposición sugerente, recordándonos la visión de Sócrates sobre el tema de la filosofía, sus implicaciones sobre la vida personal y ciudadana. De hecho, escribe esta obra con el objetivo de "corromper" a la juventud, la misma acusación por la que se condenó al maestro.

El poder, el dinero, el ansia por el último modelo de smartphone, por el placer del instante… Son los valores por los que hoy nos regimos. Corromper a la juventud significaría, por el contrario, «tratar de hacer que no entre en los caminos trillados, que no sea simplemente consagrada a una obediencia a las costumbres de la ciudad, que pueda inventar algo, proponer otra orientación por lo que respecta a la verdadera vida».

Ah, pero el problema con el que me topo surge tras estas primeras páginas, después de ponerme los dientes largos. A partir de entonces, el discurso se convierte en algo tan laberíntico y abstruso, que no consigo encontrar ese famoso mensaje.

Ni siquiera le veo la lógica a la separación de capítulos, uno dedicado al «devenir contemporáneo de los varones» y otro al «devenir contemporáneo de las muchachas». Vuelvo atrás, recomienzo en los puntos donde me he sentido perdido y nada, no tengo éxito.

Así que, si alguien con más luces lo lee y consigue llegar al fondo, enhorabuena.



martes, 5 de marzo de 2019

Brevísima y perpleja nota sobre… (IV)

Poroborón. Poroborón. Poroborón.

Tamborileo.

Qué más quisiera yo que Piel de letra me hubiera entusiasmado.

O gustado bastante.

O que me hubiera despertado interés, ya puestos a conformarse.

Al fin y al cabo, es la primera obra de su autora, Laura Escanes, y eso mueve a simpatía.

Además, no es que carezca del todo de virtudes: tiene… eh… un tono lírico agradable.

Pero es que a este libro le falta pathos. Misterio, emoción poética, un mundo mucho más allá del "lenguaje bonito".

Sensación de superficialidad, de estética con escaso contenido. Frases de autoayuda.

Vamos, que se puede pasar de largo sin remordimientos. Ojalá el siguiente le salga mejor.