jueves, 27 de enero de 2011

Schubertiada III

Velos y luces apagadas.

Contemplo de nuevo mi reflejo en el cristal. Le pido silencioso una luz ya perdida.

Y sus labios se mueven en respuesta: Du Doppelgänger!, du bleicher Geselle!

Pálido compañero...


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domingo, 23 de enero de 2011

Schubertiada II

Vidrios rotos en puerta antigua.

Recuerdo el salón de actos. Recuerdo al pianista, el leve movimiento de cabeza que hizo hacia mí.

Recuerdo que empecé a cantar: Das Wandern ist des Müllers Lust...

Recuerdo. Pero miro las imágenes de aquel día y no lo entiendo.

Un extraño ha usurpado mi rostro, mi sonrisa torcida, mi voz.

Como si muchas vidas hubieran dejado sus pátinas sobre un cristal antes transparente.


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jueves, 20 de enero de 2011

Schubertiada

Piano-macetero urbano.

La veía a diario. Era maravillosa.

Siempre supo que no iba a corresponderle. Al fin y al cabo, ella era una condesa.

Y él...

Pobre Franz.


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domingo, 16 de enero de 2011

La guerra de la Cochinchina

Portada del libro La guerra de la Cochinchina, de Luis Alejandre Sintes

Título y autor/a:La guerra de la Cochinchina, de Luis Alejandre Sintes.
Clave de lectura:Una guerra olvidada de los españoles en Vietnam.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:El tema, interesante. El estilo, pesado.
Música:Luisa Fernanda (Romanza), de F. Moreno Torroba ♪♪♪

Retrocediendo siglo y medio en el tiempo, al emperador vietnamita Tu Duc no se le ocurrió otra cosa que proscribir a los misioneros cristianos en su territorio, empezando por un obispo español al que envió a mejor vida. Según se mire, claro...

Su homólogo en el trono galo, Napoleón III, que buscaba terrenos por la zona, pensó: ¡Mon Dieu, aquí tenemos una oportunidad de grandeur! Así que le pidió unos regimientos a nuestra Isabel II para tenerlo solucionado en tres o cuatro meses.

Y para allá que se fue la tropa, a desembarcar en Da Nang al mando del coronel Palanca. Lo narra el libro de hoy: La guerra de la Cochinchina, de Luis Alejandre Sintes.

Pero de meses, nada: años se pasaron cubriéndose de heroísmo... y de bichos selváticos, mientras los gobiernos de Madrid perdían memoria del asunto. ¿Cómo? ¿Que quién está dónde?

En consecuencia las pagas no llegaban, y el coronel sólo podía protestar porque los aliados iban plantando la tricolor y diciendo: Esto para el tío Napo, y esto, y esto, y esto, merci, mon ami.

Al final se firmó un tratado de paz que incluía el regreso de los misioneros para reparar el honor patrio y el protectorado de París para todo lo demás. Otra guerra a las estanterías de la historia, sección «A» de absurda.

Como punto fuerte, el volumen está muy documentado en cuanto a personajes, unidades y acciones, sin descuidar una visión de conjunto sobre el colonialismo decimonónico. El problema es la forma de escribir del autor, con tendencia a la dispersión, a las repeticiones desordenadas y por ello, en algunos de sus capítulos, lindando con la monotonía.

Lástima, nadie es perfecto.


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A las cuatro de la mañana del día 2 de septiembre se reanudan las operaciones. A las ocho, la Dragonne, la Fusée, la Mitraille y el Elcano, los buques de menor calado, abren fuego sobre el fuerte del oeste. No hay respuesta. Un disparo de la Dragonne hace saltar por los aires el polvorín del fuerte y, a las nueve, una hora después de reiniciarse, cesa el bombardeo.

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sábado, 1 de enero de 2011

Año nuevo

Globos ascendiendo.

Os deseo...

Que encontréis lo que buscáis.

Y, si no sabéis lo que buscáis, que ese algo os encuentre a vosotros.

Que nadéis en el aire, caminéis por los mares, respiréis de la tierra.

Porque la libertad, a menudo, significa atreverse a soñar.

Que no queráis ser perfectos, sólo humanos, incluso si cometéis errores.

Y, a pesar de ellos, que vuestra mirada en el espejo os devuelva una imagen limpia.

Que, al encajar un golpe, tengáis presente que no será el primero ni el último.

Y aunque duela, no os rindáis, porque sólo el último es el que podrá derrotaros.

Que améis y seáis amados.

Y si no hay suerte, que por intentarlo no quede.

Que consigáis ser felices. Un poco al menos.

Vivir. Nada más. Buen año.


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