| Melina, de Juan Ramón Lucas. | |
| «Amelia Fernández Agüeros vino al mundo cuando no debía». | |
| ✮✮✮✮✩ | |
| Bien concebida, desarrollada y escrita. | |
| Xicu / Polca les Xanes, de Xuacu Amieva y Dobra ♪♪♪ |
El personaje que titula esta novela se basa en la madre del autor, Juan Ramón Lucas. Da voz a miles de mujeres que volvieron a comenzar de la nada, con la nada en la maleta y la nada frente a sí.
Amelia, Melina, nace en la Asturias de 1934, hoguera de desigualdad entre clases sociales y entre sexos.
Su progenitor, Pepín, carpintero que asila a mineros revolucionarios, no se alegra de que venga al mundo. No ve a un varón que le sostenga en el futuro, sino a una débil niña. Incluso le pasa por la cabeza «solucionar el problema» de la boca adicional: cogéi una cuerda y afogáila.
La Guerra Civil, continuación de las violentas jornadas de dos años atrás, eleva al paroxismo el olor a cordita y el distanciamiento paterno hacia la pequeña.
Pero también hay personas —la madre, la abuela, la tía Lita, la maestra Lucrecia, Adela, la guisandera—, que le sirven de boya frente a ese represivo mundo.
¿Vencedores? ¿Vencidos? Nadie cuenta con ellas, de todas maneras. En ningún bando.
Aunque agachar la cabeza sería el fin. Por ello, a lo largo de cada capítulo asistimos a un despertar de voluntades que conducen a la protagonista hacia América del sur, tierra prometida de indianos. Y cuando un giro del destino la empuje al retorno, ya no será lo mismo.
Una fuerza sobrehumana —o humana sin más— camina junto a ella, en pos de una meta que parece imposible: ¡vivir! ¡Y hacer que valga la pena! ¡Con dignidad!
Incluso con amor.
Si exigiéramos un realismo galdosiano, ¿no encontraríamos algunos hechos inverosímiles? Un dictador que discute de tú a tú con el irreductible carpintero; una actriz famosa en el mismo camarote del barco; Clara Campoamor en aquel café bonaerense...
¿O quizá nos podría parecer el lenguaje demasiado solemne, como si cada frase reclamara su porción de trascendencia? Los halcones de la crítica podrían afilar sobre características así sus garras.
En mi opinión, Melina está bien concebida, igual de bien desarrollada y no menos bien escrita. Leedla, porque lo merece.
Has decidido ser fuerte, no someterte; vivir por ti. Y eso asusta, claro que sí. Pero ese temor te va a acompañar siempre. A los diecinueve y a los cuarenta y tres. Incluso cuando estés con un hombre. Sobre todo cuando estés con un hombre: no someterse es un extravagante y carísimo ejercicio.
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