Los contemplo a través del vidrio. O de lo que quiera que estén hechas las ventanas modernas que no se dejan abrir. Si fuera escritor, serviría de testigo poco omnisciente.
Ella, sentada sobre el muro que protege la vida de asfalto de la hierba, balancea las piernas como en un columpio. Sonríe.
Él, de pie a su lado, habla sin interrupción. ¿De qué?
A lo mejor acaban de cruzarse en la puerta y una mirada les ha empujado afuera. Si fuera escritor diría que los plátanos de sombra susurran para ellos una canción invernal.
Me gustaría haber sido escritor.
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