Los gigantes agitan amenazadores sus brazos. Las voces del viento llaman a un hombre derrotado, a un capitán de la nada.
A la luz del amanecer, una sombra cabalga por las llanuras de La Mancha. Junto a él, Sancho. Dentro de él, Dulcinea.
Canta Don Quijote: si ella pronunciara su nombre, aunque fuera solamente una vez...
Desde un espejo donde el caballero vio su imagen, Dulcinea aparece. El sueño se ha hecho realidad.
Pero la realidad no existe, dice Sancho, y también las otras voces, las del viento: nada en el mundo es real.
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