viernes, 1 de junio de 2018

Die Soldaten

Confieso que hasta ahora ignoraba la existencia de Bernd Alois Zimmermann. Al igual que de su obra cumbre, Die Soldaten. En mi descargo, cinco décadas después de haber sido compuesta aún no se había estrenado en España.

Pues bien, salí de esta ópera con la espalda como una tabla. Con cada músculo agarrotado.

Lo que acababa de ver y escuchar me causó una tensión literalmente física.

Hay gente a quienes la música más vanguardista del siglo XX se les hace bola, y puedo llegar a comprenderlos. Porque se trata de un sonido complejo, que exige un esfuerzo de "procesamiento" mental y no siempre se traduce en placer. No les gusta y ya está, sin necesidad de ponerse dogmáticos.

Pero si vas con el oído libre de prejuicios, abierto a la diversidad, si pones ese ánimo descubridor por tu parte, a menudo tiene recompensa.

Así ocurre en Die Soldaten. Con masas orquestales inmensas y una continua superposición de elementos, de acuerdo con la técnica narrativa que se desarrolla sobre el escenario −varias escenas tienen lugar al mismo tiempo−, esa música va guiando las emociones de forma inexorable.

Su argumento resulta de lo más oscuro: la degradación de Marie, iniciada por el oficial Desportes y llevada a sus últimas consecuencias tras ser violada por su montero, a quien "se la cede" tras aburrirse de ella. Los soldados del título se transforman en seres que pierden su moralidad humana como individuos, adquiriendo a cambio un instinto "de manada".

Acerca del trabajo de los artistas, tanto instrumentales como vocales, me pareció de gran mérito. Debe de ser algo dificilísimo de interpretar. Y aunque hubo algunas deserciones de público durante el descanso, los aplausos de quienes nos quedamos se situaron en lo más alto de la escala de entusiasmo.

En suma, no sé si esta obra será clave para la evolución del género, tal como la califican los expertos, pero sí recomiendo al menos conocerla. Descubrimiento muy bienvenido.


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