lunes, 9 de abril de 2018

Nuestro mundo (XI)

Tiempos curiosos, estos.

Tiempos en que los nazionalistas, para insultar a quienes defienden la Constitución y el Estado de Derecho, los llaman "fascistas".

Hablan de "presos políticos".

Y pretenden arrogarse la virtud democrática que desean precisamente destruir.

No queda ya nada que nos sorprenda, de acuerdo, pero vaya...

Vaya...

Esto significa, en fin, dos cosas.

Que entienden el valor de las palabras, la forja que una semilla dejada caer puede crear en los espíritus.

Y que no les importa pervertir su significado. Emponzoñarlo, a ver si consiguen confundir la memoria.

Qué poso de negrura en el corazón.



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