martes, 21 de marzo de 2023

Tristura

Portada del libro Tristura, de Elena Quiroga

Título y autor/a:Tristura, de Elena Quiroga.
Clave de lectura:Las cuerdas que atan nuestra vida se tejen desde niños.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Una de las mejores autoras del siglo XX.
Música:Cain as follas, de Emilio Cao ♪♪♪

No me vienen demasiadas novelas a la memoria, sin ponerla en jaque, que puedan presumir de la maestría de Elena Quiroga para recrear el universo emocional de seres de ficción con tanta intensidad.

La vida cotidiana de Tadea, una niña de nueve años huérfana de madre, acogida en el caserón familiar de sus tíos, en lo que llamaríamos «Galicia profunda», se desplaza poco a poco desde la ilusión infantil a las sensaciones existenciales condensadas en la palabra del título: Tristura.

Tristura que se introduce en cada poro y que no vuelve a salir en forma de lágrimas, sino de mirada apagada, de asumir con resignación que hay que comportarse como esperan unos adultos —no corras, no juegues, no hagas ruido, no cantes, no hagas muecas, no te cierres por dentro en el retrete, no, no, no…— enfermos crónicos del mismo mal.

Un entorno en el que cada aliado se convierte en delator para desviar el reproche. Donde las infracciones, los pecados, hasta los incomprensibles, hacen daño al corazón del mismo Dios —Tadea, no se pregunta. Las cosas de la religión no se preguntan—.

Dominado por la tía Concha, que siempre odió el matrimonio de su hermana muerta. Por la abuela, matriarca de las apariencias. Por el tío Andrés y el tío Juan. Por Julia, que trae queso con gusanos cuando viene de visita.

Por Suzanne, la joven institutriz francesa a quien chistan los hombres porque enseña las rodillas. A ratos una chispa de luz, aunque nunca cómplice. Nunca.

Por Clota, Ana y Odón, los primos y compañeros de experiencias, que le recuerdan que ella no tiene el mismo derecho natural a estar allí.

Por la servidumbre y la gente del pueblo, Pura, Venancio, Millán, Francisca, Mariano, Dora, Obdulia, Tomasa, Patrocinio, con sus pasiones a escondidas, su resignación, sus envidias, sus rencores…

Incluso por el lejano padre, que tiene cosas más importantes en que ocuparse que enviar el regalo de Reyes.

Y donde la sintaxis del relato, creación absolutamente personal de la autora, se adivina como un punto de fuga de las reglas marcadas, un subterfugio para protestar contra ese mundo desvaído y cercenante.

Asombra que Quiroga, con un enfoque tan rompedor en la literatura de posguerra —contemporánea de Carmen Laforet y Ana María Matute—, no haya tenido sin embargo un reconocimiento a la misma altura. A tenor de lo leído, sería pura justicia.


Cerré los ojos. Luz entrando por todas las rendijas de los ventanales —los gestos de Clota buscando a tientas sobre la mesa, como si no viese nada—, rayos como dedos atravesando el aire, polvillo de colores, bailarín. No paraba quieto. Había un rayo de aquellos delante de mi cama en dirección al espejo.

miércoles, 15 de marzo de 2023

Bajo el verano de tu boca

Portada del libro Bajo el verano de tu boca, de Marisa López Diz

Título y autor/a:Bajo el verano de tu boca, de Marisa López Diz.
Clave de lectura:Poesía y pasión.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:¿Qué más se puede pedir?
Música:Agua del norte, de Mestura ♪♪♪

¿No tienen las palabras «una magia secreta y milagrosa»?

¿No se convierten en una fuerza que vibra, resonando en nuestro interior como ninguna otra, inundándonos segundo a segundo con su latido de marea?

¿No son capaces de abrirnos nuevos mundos, incluso de cambiar al final del día destinos que creímos ilusamente trazados por la mañana?

Marisa López Diz parece darnos en sus obras una respuesta afirmativa.

Si recorremos las páginas de la premiada Bajo el verano de tu boca, igual que hicimos con L'alma albentestate, nos sentiremos envueltos en un abrazo de íntimo lirismo.

Evocador de pulsiones abisales, respiración agitada, sudor que perla el pecho incandescente...

Escucharemos un tañer de gemidos escapados entre lomas de infinitos senderos. Recordando, anhelando, esperando.

Podremos compartir el gozo de la vida encarnado en el temblor de los labios. Aguas que no dejaremos de beber hasta el último aliento.

Con una sed humanísima, quizá la más sincera desde que el primer sonido salió de la primera garganta.

Sed que no se extingue, que no puede explicarse ni entenderse, que hay que aceptar sin más.

Sed insaciable de… poesía.


Me gustan tus húmedos ojos de pradera,
mar salvaje donde yo me hundo
dejándome arrastrar a tu secreta isla
donde los frutos maduran muy temprano.

martes, 7 de marzo de 2023

Bajo el sol de Satanás

Portada del libro Bajo el sol de Satanás, de Georges Bernanos

Título y autor/a:Bajo el sol de Satanás, de Georges Bernanos.
Clave de lectura:Alguna clave ha de tener... Por algún lado...
Valoración:✮✩✩✩✩
Comentario personal:¡Anatema!
Música:The Shadows of Time (II. Ariel, maléfique), de H. Dutilleux ♪♪♪

Hay quienes consideran esta novela como obra referencial de la literatura francesa. Hasta se rodó una película basada en ella.

Yo, por mi parte, pienso otra cosa menos halagadora: ¡¿pero qué narices escribió Georges Bernanos?! ¡¿De qué va Bajo el sol de Satanás?!

El prólogo genera buenas sensaciones: el embarazo de la jovencísima Mouchette, la visita que su padre hace al marqués de Cadignan para que se reconozca como progenitor, la negativa de este, la intensa escena en que la propia «desdichada» le visita de noche en su mansión…

Hay un giro súbito hacia otro admirador, el casado doctor Gallet, que colorea a la pretendida víctima de tonos mucho más manipuladores.

Pero de repente, ¡puf!, aparece un cura, el abate Donissan, que se postula como figura central de la historia, y todo deriva en un sinsentido.

Puedo hacer un análisis gramatical o sintáctico de las frases, ¡pero no lógico! Vuelvo atrás, recorro cada línea con atención, intento apuntalar los andamios ¡y no consigo entender una palabra de lo que estoy leyendo!

Colijo una especie de lucha mística entre el hombre de la sotana y el maligno encarnado, algún tipo de reflexión sobre la santidad en tiempos racionalistas —o, a lo mejor, simplemente un exceso de visiones psicodélicas— y abandono un esfuerzo inútil, que me quita más de lo que me da.

Llego al capítulo final con prisas y ofuscado.

¿Referencial? A la papelera o al purgatorio, ahí lo dejo.


Dos largas horas, ya replegada en sí misma, inmóvil, ya revolcándose en tierra con rabia convulsiva y muda, más tarde aniquilada por un sueño espantoso, creyó que perdía la razón, que descendía uno a uno los negros escalones.

martes, 28 de febrero de 2023

¿Es posible un mundo sin guerras?

Portada del libro ¿Es posible un mundo sin guerras?, de Arno Gruen

Título y autor/a:¿Es posible un mundo sin guerras?, de Arno Gruen.
Clave de lectura:Estudio sobre la psicología de la violencia.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Quisiera tener su misma visión de la esperanza.
Música:God of War, de Bear McCreary ♪♪♪

¿Es posible un mundo sin guerras? Es lo que se pregunta Arno Gruen en este ensayo.

Apoyándose en herramientas que proporciona el psicoanálisis, sus conclusiones resultan afirmativas.

La experiencia del autor le da cierto voto de prestigio. Nacido en la Alemania de Weimar y emigrado forzoso junto con sus padres en el 36, entendía perfectamente el concepto de odio. Pero, en desacuerdo con Freud, que enraiza la violencia en nuestra propia naturaleza, él aboga por que se introduce de forma ajena, se cultiva en el subconsciente desde la infancia y acaba matando al niño original.

Vivimos en un molde relleno de pautas culturales y sociales que nos «obligan» a hacer cosas. Y, según nos adentramos en la edad adulta, somos dueños de nosotros mismos cada vez en menor medida.

Entonces, ¿obedecemos a un ciego determinismo? ¿Estamos abocados a traicionar a nuestro yo íntimo que grita paz, amistad, concordia, compasión, solidaridad?

Gruen opina que no. No solo podemos renunciar a creencias perversas inculcadas por nuestro entorno, sino que debemos hacerlo.

A través de ejemplos extraídos de su trayectoria como profesor y terapeuta, citas de novelas, poemas, personajes históricos o contemporáneos y fuentes de inspiración alternativas, nuestro Quijote de la mente desmenuza la ambición, la falta de escrúpulos, la competitividad extrema, el ansia de dominio, actitudes que triunfan…, para mostrárnoslas desnudas.

Olvidamos cómo en algún momento aprendimos a amar y consideramos débiles los sentimientos. Confundimos fortaleza con poder.

Nuestra confianza emocional, pilar en una existencia equilibrada, se tambalea, creando sombras de rechazo a nosotros mismos que convertimos en daño hacia los demás. El dolor engendra dolor.

Hay que retornar a los sueños que valen la pena, es su mensaje. Aquellos procedentes de nuestros primeros pasos.

Hermoso pensamiento. Quisiera creerlo. Quisiera tener su misma visión de la esperanza.

No sé si a estas alturas ya será tarde.


Para entender las guerras entre las naciones tenemos que enfrentarnos a las guerras que asumimos, casi siempre sin mucho rechazo, como parte de nuestra vida cotidiana: en el desayuno, en el aula, en las calles, en los medios de comunicación, en el puesto de trabajo.

martes, 21 de febrero de 2023

Eugenia Grandet

Portada del libro Eugenia Grandet, de Honoré de Balzac

Título y autor/a:Eugenia Grandet, de Honoré de Balzac.
Clave de lectura:Los amores de Eugenia y Adolphe. El padre de ella por medio.
Valoración:✮✮✩✩✩
Comentario personal:Mi impresión va de indiferente para abajo.
Música:Anacreón (Obertura), de Luigi Cherubini ♪♪♪

Lo anoto aquí con todas sus letras: no me gusta Eugenia Grandet. En ningún caso añadiré este libro de Honoré de Balzac a mi lista de clásicos universales.

Para convencerme a mí mismo de la osadía, he de definir qué atributos rodean a un clásico universal.

La atemporalidad: que los personajes, sus formas de pensar, sus actos, sus diálogos, la historia que nos cuentan, pertenezcan a la complejísima psique humana de cualquier tiempo, más allá de que se vistan con túnicas, gorgueras o sombreros de copa, según quiera ambientarlos el autor.

Que se encuentre por encima de las convenciones. Que nos arranque una exhalación de sorpresa. Que se nos meta dentro y nos atrape, haciendo surgir tras nuestra piel un mundo tan real —o más real, o el único real— que lleguemos a dar de lado, insomnes, aquel al que se aferran de diario los sentidos.

¿Por qué arrojar entonces a la Grandet desde unas alturas a las que tantos lectores de dos siglos acá la han aupado?

A mi juicio, esta novela solo cumple a medias con los valores exigibles, aunque sean metafóricos. El resto de su contenido se somete a premisas anticuadas.

Por ejemplo, no presento quejas sobre la descripción que hace monsieur de Balzac de la emergente sociedad burguesa, donde la astucia comercial y el dinero se convierten en aspiraciones absolutas y la caduca sangre azul del ancien régime intenta emparentar con los recién llegados.

También, en justicia, Grandet padre brillaría en un podio de avaros ilustres. Y secundarios como la criada Nanon o los pretendientes que conspiran por la mano de la joven Eugenia se perfilan con trazo firme.

Lo que ocurre es que, ay, ni ella ni su primo Adolphe pasan el corte de personajes polifacéticos. Me aburren.

Esa mujer virginal, pura y suspirante, dispuesta a esperar al príncipe azul igual que un objeto espera expuesto en un escaparate… Ese petimetre llorica que acaba yéndose a capturar unos cuantos esclavos cuya venta le devuelva la dignidad financiera con que reclamarla…

Estereotipos. Retratos tan acartonados que los pilares sobre los que se apoya la trama se agrietan.

Cuando los protagonistas y sus problemas causan tal indiferencia lectora… ¡En fin!


En ausencia de su padre, Eugenia tuvo la dicha de poder ocuparse abiertamente de su bienamado primo, de derramar sobre él sin temor alguno los tesoros de su piedad, una de las sublimes superioridades de que gozan las mujeres, la única que desea patentizar, la única que perdona al hombre porque este se la consienta tener sobre él.

martes, 14 de febrero de 2023

Brujos, reyes e inquisidores

Portada del libro Brujos, reyes e inquisidores, de Emilio Ruiz Barrachina

Título y autor/a:Brujos, reyes e inquisidores, de Emilio Ruiz Barrachina.
Clave de lectura:Brujas buenas, Inquisición mala.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:No se gana el nihil obstat.
Música:Las brujas de Eastwick, de John Williams ♪♪♪

En Brujos, reyes e inquisidores, Emilio Ruiz Barrachina expone que la persecución histórica de la brujería significa exactamente lo mismo que el ejercicio actual de la violencia por las clases dominantes.

Comienza con la evolución del Cristo perseguido al perseguidor, ya que la Iglesia, existiera realmente o no la figura a la que adora, lleva en su seno la semilla de fuerzas oscuras. Pablo de Tarso se erige en supremo sacerdote umbrío.

A continuación se ocupa de los brujos, que entraron en la fama popular durante la Edad Media, a partir del Malleus Malleficarum. Aquelarres, pócimas, maldiciones, vuelos nocturnos…

Aunque, más que los brujos, las verdaderas protagonistas del relato son sus equivalentes femeninas: las brujas. La histeria contra la mujer de los padres de la fe queda patente en numerosos pasajes bíblicos.

Los movimientos milenaristas, las cruzadas y el catarismo entran en escena. Y, por supuesto, la Inquisición, entre cuyas ramas nacionales la española merece un lugar destacado tras implantarse en las nuevas sociedades allende el mar, caldo de cultivo sincretista.

En las páginas de cierre hace balance Ruiz de sus cuentas con el todopoderoso capitalismo, heredero en métodos y espíritu de exclusión del Santo Oficio.

El problema de todo esto reside en la escasa solidez de la lógica que maneja el autor. La ilación hace aguas. Más que un discurso científico, parece un alegato de gustos y disgustos personales.

Léase por tanto con todo el aprovechamiento posible, que alguno tiene, si bien su empeño en la polémica como objeto en sí, no como medio dialéctico, le impide ganarse el nihil obstat.


De magia y brujería hicieron referencia en su tiempo Cervantes (El coloquio de los perros), Quevedo (El Buscón), Luis Vélez de Guevara (El diablo está en Cantillana y El diablo cojuelo), además de pintores como El Bosco o Goya en sus Caprichos.

martes, 7 de febrero de 2023

Gaziantep

Mosaico en Gaziantep.

Mientras leo palabras como terremoto, desastre, víctimas, recuerdo los milenarios mosaicos y columnas ante los que una vez me detuve, en la lejana Gaziantep.

Muerte y vida. Vida y muerte. Y de nuevo la vida.

Nuestro ciclo por siempre.


lunes, 30 de enero de 2023

Extraños sucesos navales

Portada del libro Extraños sucesos navales, de Víctor San Juan

Título y autor/a:Extraños sucesos navales, de Víctor San Juan.
Clave de lectura:Misterios a lo largo y ancho de los mares.
Valoración:✮✮✩✩✩
Comentario personal:Tira con más pólvora que bala.
Música:20.000 leguas de viaje submarino, de Paul J. Smith ♪♪♪

Víctor San Juan tiene una reputación en temas náuticos (me vienen a la memoria, por ejemplo, sus excelentes trabajos sobre Las Dunas o Trafalgar). Pero en Extraños sucesos navales tira con más pólvora que bala.

Su objetivo es escribir una «crónica de los más sorprendentes misterios marítimos de los siglos XIX, XX y XXI». Lo que ocurre es que varios de ellos zozobran entre lo pasablemente interesante, lo anecdótico, lo regularcillo y hasta lo prescindible sin más.

Comienza con el Mary Celeste, avistado intacto y sin tripulantes a la altura de las Azores, y del que volver a hablar resulta cansino por sobreexplotación de teorías.

El abordaje entre los acorazados Victoria y Camperdown, en un ejercicio frente a las costas sirias, tampoco creo que merezca mención. ¿Error de maniobra? ¿Cabezonería del vicealmirante que mandaba la escuadra?

A la flotilla de destructores norteamericana que en 1923 varó en masa en California no le encuentro el anzuelo. Ni al apartado de monstruos abisales que, representados por el clásico kraken, siguen lanzando los tentáculos aquí y allá.

El gato Oskar, que sobrevivió a los hundimientos del Bismarck, el Cossack y el Ark Royal, me parece… ¿gracioso?

¿La mala educación del Admiral Scheer en la dársena de Ferrol? Bah, a expurgar.

¿Y eso de que quizá la Fuerza Aérea Argentina alcanzó al portaaviones Invincible en las Malvinas, pero el mérito quedó oculto para la posteridad por evitar el desprestigio de la OTAN? Inverosímil es decir poco.

Etcétera.

Más atrayentes se presentan los avatares del diseño naval en la segunda mitad decimonónica, época de experimentos como los de la flota austriaca acometiendo a las fragatas italianas al espolón en la batalla de Lissa, o el intercambio de cañonazos sin resultado de los blindados Virginia y Monitor.

También se salvan las historias del arma submarina, a veces tan peligrosa para sus tripulantes como para los enemigos, según demuestran el fantasmagórico U31 del káiser en la I Guerra Mundial, el USS Wahoo y el nipón I-52 en el siguiente conflicto, o el sumergible israelí Dakar.

Y el combate y voladura a traición de la Mercedes con su tesoro en 1804, por supuesto, y la aventura contemporánea para recuperarlo tras el expolio (recuérdese el excelente cómic de Paco Roca al respecto).

En suma, que lo menos bueno lastra a lo mejor y el conjunto se queda con nota entre dos aguas.


Navegando en superficie a gran velocidad, el I-52 escuchó los motores de los aviones demasiado tarde; ya estaba enganchado en el radar de Taylor y, a pesar de emprender la inmersión precipitadamente, el ruido de sus hélices quedó preso del campo de sonoboyas arrojado por este primer Avenger.

martes, 24 de enero de 2023

Historia de un triunfo

Portada del libro Historia de un triunfo, de Rafael Torres Sánchez

Título y autor/a:Historia de un triunfo, de Rafael Torres Sánchez.
Clave de lectura:Quiero construir una gran flota, ¿cómo lo hago?
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Una obra de referencia.
Música:Música para el aniversario del Almirantazgo (Sonata en re mayor), de G.P. Telemann ♪♪♪

Los barcos tienen alma.

Lo entienden muy bien en la Navy británica, por ejemplo, donde el pronombre para referirse a un navío es she, «ella», no el neutro e impersonal it de los objetos inanimados.

Cada cuaderna, cada remache, cada estay, portilla, mástil, desde el momento en que se arrancan del árbol, la fragua, la tierra misma, se ensamblan y ofrecen como presente a las olas —a veces como sacrificio— palpitan en busca de su destino.

Por eso, Historia de un triunfo es una obra que enamora. Rafael Torres Sánchez describe La Armada española en el siglo XVIII de forma magistral.

Ofrece la semblanza de una época con un nivel de detalle tan exhaustivo, que los lectores más conspicuos se sentirán transportados en el tiempo.

Qué materiales eran necesarios para botar aquellos alcázares de los mares, en términos galdosianos. Cómo se procuraban, transportaban y gestionaban.

Los pasos adoptados para evolucionar desde la heterogeneidad artesanal de los maestros de ribera a los planos de ingeniería milimétrica.

La organización, la comida, los marinos, las flotas, la sangre, el sudor y la sal invertidos para volver a señorear las rutas transatlánticas y mediterráneas.

Los tipos de buques y sus misiones, doctrinas, maniobras, tácticas, la suerte, buena o mala, el día a día olvidado de una centuria, oculto tras el estruendo de grandes batallas como Trafalgar.

Ah, y lo que casi más me gusta: la infografía. Cientos de imágenes que enriquecen visualmente los textos enciclopédicos. Los dibujos y esquemas del Montañés, un hermoso dos puentes de 74 cañones, acompañan como vela al cabo las explicaciones del autor.

Complejo y completo volumen, en fin. A quienes sientan su llamada, bienvenidos al rol de a bordo.


El objetivo se tradujo en la máxima de aligerar el peso del navío, que se consiguió con un diseño renovado y el empleo de maderas más ligeras, pino en lugar de roble, y la sustitución de la clavazón por cabillas de madera. A favor del mayor empleo del pino en la construcción se le añadía la ventaja de que se astillaba menos que el roble ante el impacto de una bala de cañón.

martes, 17 de enero de 2023

No-cosas. Quiebras del mundo de hoy

Portada del libro No-cosas, de Byung-Chul Han.

Título y autor/a:No-cosas, de Byung-Chul Han.
Clave de lectura:El mundo que conocíamos se nos deshace entre las manos.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Voy cogiéndole el tranquillo a Byung-Chul Han.
Música:Existenz, de Howard Shore ♪♪♪

A un lado del cuadrilátero, el filósofo de moda. Al otro, un descreído.

Me cito de nuevo, cara a cara, con Byung-Chul Han.

En la nota sobre Psicopolítica manifesté un conato de duda sobre los fundamentos del discurso. Le dediqué un elogio incompleto.

La expulsión de lo distinto, por su parte, me dejó tibio debido a las divagaciones y circunloquios. Había que insistir.

Así que he vuelto a hacerlo con No-cosas. Quiebras del mundo de hoy. Y por fin creo que expone el tema de una forma más concentrada. La interpretación que le doy es la del vértigo vital.

Sujetos a un entorno de pura incertidumbre, donde todo queda desfasado a una velocidad extraordinaria, donde nuestra experiencia parece valer poco a la hora de desenvolvernos, no ya en el futuro, sino en el mismo presente, hay generaciones que se sienten —nos sentimos— sin norte.

Somos aquellos que necesitamos aferrarnos a ciertas seguridades, tocar «cosas» que nos transmitan un significado personal cuando lo que ha tomado el poder son las «no cosas».

¿Un libro? ¿Un disco? ¿Una actividad manual? No, ya no.

Bibliotecas descargables en datos. Playlists musicales en «la nube». Realidad virtual.

Smartphones que, en lugar de servirnos para escuchar la voz del otro, nos aíslan. Nos vigilan, de hecho.

La fotografía, desnaturalizada. De dar testimonio sobre algo que ha ocurrido tal como se refleja en el negativo, al imperio de los selfis: el momento vacío.

El ser humano, obediente a fórmulas algorítmicas que no puede comprender. Cajas negras que deciden por nosotros. Inteligencia artificial...

De esta manera, a través de la desazón, nuestro pensador consigue llevarnos a su esquina. Exclamamos: ¡exacto! ¡Yo siento lo mismo!

Tras la eterna pregunta del «adónde vamos», nos queda entonces actuar y dar el siguiente paso. Ese que no está escrito.

Y nadie sabe cuál es.


Hoy percibimos la realidad principalmente en términos de información. La capa de información que recubre las cosas como una membrana sin aberturas impide la percepción de las intensidades. La información representa la realidad. Pero su dominio dificulta la experiencia de la presencia.