martes, 11 de agosto de 2020

El jardín de los Finzi-Contini

Portada del libro El jardín de los Finzi-Contini, de Giorgio Bassani

Título y autor/a:El jardín de los Finzi-Contini, de Giorgio Bassani.
Clave de lectura:La Italia fascista ahoga a una familia judía.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Demasiado estática para mi gusto.
Música:Serenade (II.Cadenza), de Vittorio Rieti ♪♪♪

Parece haber consenso erudito en que El jardín de los Finzi-Contini es una obra maestra. Esta novela de Giorgio Bassani incluso inspiró una película ganadora del Óscar.

En la Italia de los años treinta, la comunidad judía pasa a convertirse en especial objeto de rechazo. De actitudes cada vez más agresivas. El déspota con la mandíbula cuadrada quiere emular así a su amigo con el bigote cuadrado.

El protagonista rememora su vida desde el momento en que se cruzó con los hermanos Alberto y Micòl Finzi-Contini: la niñez, la adolescencia, la juventud...

Las veladas en el gran jardín familiar, jugando al tenis, en la biblioteca, bajo el crescendo ominoso de las «leyes raciales»...

Y, sobre todo, rememora lo que nació dentro de él hacia Micòl. La tan cercana como inaccesible Micòl.

No obstante ese consenso que señalaba al principio, en vez de alabarla yo me quedo a medio camino. En términos estrictamente narrativos, no encuentro mucho de interés.

La atmósfera burguesa e indolente, el mundo fuera del mundo en que los personajes se ven obligados a aislarse, se convierte en un conjunto de imágenes a cámara lenta donde cada página resulta similar a las anteriores. Ni siquiera la historia de desamor consigue levantar el drama.

Demasiado estática para mi gusto.


Había repetido la invitación de su hermano («No sé si te habrá telefoneado Alberto, pero ¿por qué no vienes a casa a echar un partido?»), pero sin insistir y sin referirse en ningún momento, al contrario que él, a la carta del marqués Barbicinti. No se refirió sino al puro placer de volver a vernos después de tanto tiempo y de gozar juntos, pese a todas las prohibiciones, de toda la belleza que aún podía ofrecer la estación.

lunes, 27 de julio de 2020

Hagia Sophia

Hagia Sophia en Estambul.

Lo triste no es que la quieran hacer museo o mezquita.

O catedral o sinagoga, o templo de Buda o de Atenea.

O de la divina razón, como dice su nombre.

Porque el ser humano busca algo. Desde los albores.

Y en su camino ha construido edificios hermosos.

No, lo triste de verdad es que no sepa lo que busca.

Ni cuál es la pregunta ni cuál la respuesta.

Y de su confusión haga nacer dogmas, aspavientos…

Reglas por la espada…

Soberbia, sectarismo, desprecio…

En lugar de compartir esos edificios.

En lugar de compartir la paz que cada uno lleve dentro.


lunes, 20 de julio de 2020

¡Escríbelo, Kisch!

Portada del libro ¡Escríbelo, Kisch!, de Egon Erwin Kisch

Título y autor/a:¡Escríbelo, Kisch!, de Egon Erwin Kisch.
Clave de lectura:Diario de un soldado al principio de la Primera Guerra Mundial.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:[…] la sangre ha salpicado hasta mis pies […].
Música:Unter dem Doppeladler, de J.F. Wagner ♪♪♪

Al principio, muchos se las prometían felices. En una estación berlinesa, a punto de coger un tren para incorporarse a su regimiento en Praga, Egon Erwin Kisch escuchó a miles de personas cantar jubilosas.

Era el 29 de julio de 1914, en medio de la movilización general. Dos días más tarde, el viernes 31, hizo la primera anotación en su diario.

¡Escríbelo, Kisch! Con este título lo publicó años más tarde.

Nos cuenta que fue enviado a conquistar Serbia, tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo.

Igual que él, los reservistas austríacos, checos, húngaros, croatas…

Empujados por políticos grandilocuentes y liderados por oficiales de incompetencia criminal, todos entraron en el infierno.

Avances, retiradas, desastres, sinsentidos, miserias y, sobre todo, muerte, quedaron reflejadas en cada página, sin poder escapar de la espiral.

Hasta que no volvió a haber cantos jubilosos.

Hasta que solo se trató de subsistir.


De pronto, la tierra se levanta como si se hubiera originado un terremoto, el aire silba, la gorra sale volando de mi cabeza, trozos de tierra caen sobre mi rostro. Me vuelvo. El maestro de armamento yace con la cabeza destrozada, la sangre ha salpicado hasta mis pies y, tras él, empotrada muy honda en el suelo, la granada. Una granada que no ha estallado.

lunes, 13 de julio de 2020

Mi antigua ventana

Puesta de sol a través de los árboles en Madrid.

Entro en mi antigua habitación.

Me acerco a mi antigua ventana.

Contemplo mi antiguo sol.


Entradas relacionadas:

lunes, 6 de julio de 2020

Canone Inverso


Las palabras de pesar quedan en la boca. Otras formas de decir adiós se adelantan.

Solo escuchando Canone Inverso, la memoria surgirá ahora y siempre.

Grazie, maestro.

(En recuerdo de Ennio Morricone).

Entradas relacionadas:

miércoles, 1 de julio de 2020

Cantata-fantasía


Los gigantes agitan amenazadores sus brazos. Las voces del viento llaman a un hombre derrotado, a un capitán de la nada.

A la luz del amanecer, una sombra cabalga por las llanuras de La Mancha. Junto a él, Sancho. Dentro de él, Dulcinea.

Canta Don Quijote: si ella pronunciara su nombre, aunque fuera solamente una vez...

Desde un espejo donde el caballero vio su imagen, Dulcinea aparece. El sueño se ha hecho realidad.

Pero la realidad no existe, dice Sancho, y también las otras voces, las del viento: nada en el mundo es real.

Dulcinea, de Lorenzo Palomo. Cantata-fantasía.

Entradas relacionadas:

lunes, 29 de junio de 2020

Are You Gonna Be My Girl?


A ver si llega el día de ir a escuchar a los Rock Overs como siempre, como tiene que ser, en primera fila.

Conciertos «con buen rollo», como dicen los de mi generación.

De momento, escuchemos cómo tocan a distancia este tema de los Jets: Are You Gonna Be My Girl?

Entradas relacionadas:

lunes, 22 de junio de 2020

Ilusión

Armadillo.

Correteo detrás con alegría, como un niño.

Nunca había visto uno antes. Sus orejas, su hocico, su armadura

Y sí, puede que suene demasiado infantil. Ingenuo en cualquier caso.

Pero si hay algo que precisamente desee es no perder esa ilusión.

La de maravillarme tras los pasos de un armadillo.


martes, 16 de junio de 2020

Göbekli Tepe

Göbekli Tepe.

Más de once mil años de antigüedad.

Pilares, muros megalíticos, habitaciones, pictogramas, animales cincelados sobre la piedra…

Doy vueltas por las excavaciones arqueológicas, fascinado, absorto, sin saber dónde detenerme, dónde mirar con más atención, dónde fijar el objetivo de la cámara.

Con la cabeza llena de preguntas: ¿cómo, por qué, quiénes?

No existen los recuerdos, solo la piedra. ¡Once mil años!

Göbekli Tepe


jueves, 11 de junio de 2020

Garni

Templo de Garni, Armenia.

Hay nieve sobre las cumbres que cada día escala el sol.

Camino alrededor de las columnas jónicas de Garni. Los veo acercarse.

Los veo subir los escalones. Los veo entrar en la naos. Alguien hace sonar un diapasón.

Comienzan a cantar. Ecos de luz y tiempo...