jueves, 15 de febrero de 2018

Dead Man Walking


Dead Man Walking lo tiene todo para triunfar en el mundo de la ópera: historia con fuerza dramática y música que «entra» enseguida.

En cuanto al libreto, Terrence McNally adapta un texto de Helen Prejean sobre la pena capital que espera a un asesino. Quiere que el espectador interiorice el punto de vista de cada personaje y llegue (si puede) a sus propias conclusiones.

La hermana Helen lucha por evitar la ejecución desde la raíz de sus convicciones religiosas. Para Joseph, la justicia no es equitativa al condenarlo a él y no a su hermano, cuando el crimen lo cometieron ambos.

Su madre culpa a la difícil infancia. El capellán se escuda en la falta de arrepentimiento. El alcaide considera el castigo proporcional al delito.

Y los padres de la joven pareja asesinada... ¿Quién podrá consolarlos a ellos? ¿Merece ese monstruo más compasión que sus hijos?

La música, por su parte, se desarrolla con fluidez. El compositor Jake Heggie refleja toda la gama de emociones sobre el escenario, tanto íntimas como violentas, a través de un sonido muy «norteamericano».

Sí, creo que quedará en el repertorio.

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lunes, 12 de febrero de 2018

Un breve instante

Globos de luz nocturnos.

Tengo frío. Me tiemblan las manos.

Mientras tanto, otras manos sostienen un anhelo de papel.

Breve llama.

El anhelo prende el aire.


miércoles, 7 de febrero de 2018

El tiempo de los emperadores extraños

Portada del libro El tiempo de los emperadores extraños, de Ignacio del Valle

Título y autor/a:El tiempo de los emperadores extraños, de Ignacio del Valle.
Clave de lectura:El crimen nunca descansa, en cualquier tiempo y escenario.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Más que convincente.
Música:Mysteria, de Tomás Marco ♪♪♪

En El tiempo de los emperadores extraños, Ignacio del Valle plantea una novela de suspense con entorno inusual: enero de 1943, frente de Leningrado.

Un oficial español aparece sin vida bajo circunstancias que apuntan a un asesinato, así que se encarga a un soldado, Arturo Andrade, asistido por el sargento Espinosa, que busque al culpable. Tiempo atrás, como inspector de policía, solucionó la desaparición de un cuadro del Prado.

Pero todo ha cambiado desde entonces. Tras la condena por un crimen que él mismo cometió, a cambio de la amnistía ha sido obligado a servir en la División Española de Voluntarios.

Y, según van aumentando las víctimas, empieza a darse cuenta de que el enemigo puede surgir de la nada, en cualquier momento. No está claro con qué uniforme.

El autor consigue trasladarnos el sufrimiento de la guerra, tanto físico como psíquico, agudizado por el espantoso frío bajo el que han de sobrevivir los personajes. El final resulta inesperado y el conjunto más que convincente.


Arturo sonrió y devolvió el saludo; cogió las hojas, las plegó limpiamente introduciéndolas en la cartera y se puso en pie. Acto seguido, se colocó la gorra y se cuadró con un firme chasquido de tacones.

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lunes, 5 de febrero de 2018

La señorita Smila y su especial percepción de la nieve

Portada del libro La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, de Peter Høeg

Título y autor/a:La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, de Peter Høeg.
Clave de lectura:Misterio fuera y dentro de la historia vital de Smila.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Tensiones dosificadas y personajes creíbles.
Música:La señorita Smila, de H. Gregson-Williams y H. Zimmer ♪♪♪

Se comete un crimen que parece un accidente y la protagonista insiste en investigar más a fondo que la policía. Sus sospechas nacen del particular conocimiento que tiene sobre la superficie donde la víctima había dejado sus huellas.

Un conocimiento milenario, adquirido por una herencia cultural que las autoridades danesas siempre se han esforzado en borrar.

Así comienza la trama de La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, escrita por Peter Høeg.

Esta obsesión por descubrir la verdad la llevará desde Copenhague hasta su lugar de nacimiento, Groenlandia, donde alguien no quiere que el resultado de unas presuntas expediciones geológicas salga a la luz.

¿Quién será el asesino que ahora también la acecha? ¿Podrá ella librarse durante la búsqueda de los propios fantasmas que la atenazan desde su niñez?

Tensiones dosificadas, personajes creíbles y buena ambientación. Puede que el final mereciera estar un poco más logrado, pero vaya...


A estas alturas, los cristales han formado puentes y han encerrado el agua salada en bolsas de una estructura parecida a las vetas de los árboles, por las que el líquido se filtra lentamente; un hecho que muchos de los que miran hacia Holmen ignoran, pero que no deja de ser un argumento para pensar que el hielo y la vida guardan, de maneras diversas, una estrecha relación entre sí.

miércoles, 31 de enero de 2018

Pimiango (VIII)

Casa en ruinas en Pimiango

Piedras, ladrillos, tejas. Carbón en la estufa. Un plato sobre la mesa. La cama donde alguien nació.

Cuando la última mirada que alcanzó a verlos también se vaya, entonces...

Una casa desaparecida para la memoria fotográfica de Pimiango.


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domingo, 28 de enero de 2018

Auschwitz (II)

Entrada ferroviaria a Auschwitz-Birkenau.

Cruzo el portón. Camino junto a las vías.

Me doy la vuelta.

Y algo que no sé nombrar, que ni siquiera creo que tenga una palabra en ninguna lengua de la humanidad...

Algo condensado en una sola imagen frente a mis ojos...

Me rasga por dentro.


miércoles, 24 de enero de 2018

El elefante desaparece

Portada del libro El elefante desaparece, de Haruki Murakami

Título y autor/a:El elefante desaparece, de Haruki Murakami.
Clave de lectura:El universo del autor, condensado en relatos cortos.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Yo soy murakamista.
Música:To the Edge of Dream, de Toru Takemitsu ♪♪♪

Dicen que los habitantes del mundo nos dividimos en dos: murakamistas y no murakamistas.

Y yo intento mantener un delicado equilibrio zen, pero... Soy murakamista. A mucha honra.

Por eso se me iluminan los ojos cuando empiezo a distinguir los contornos de estos relatos, las raíces que entrelazan sus cimientos, los hilos que sostienen sus paredes.

Esas atmósferas que casi puedo tocar. Que rozan la piel mientras leo.

Aunque, para ser sincero, no siempre tenga del todo clara cuál es la historia que me están contando.

¿Qué importa? Acepto sus misterios. Las recorro con el sincero fervor del creyente. Y al final... El elefante desaparece.

El de Haruki Murakami, por supuesto.

Señora, señora. Escúcheme. He venido a pedir mano. ¿Lo entiende? Me arrastro hasta aquí desde muy muy profundo. Mucho esfuerzo. He escarbado tierra y mis uñas rotas. Si tuviera mala intención, mala intención, no tomar molestia. He venido porque la quiero mucho.

viernes, 19 de enero de 2018

Gilead

Portada del libro Gilead, de Marilynne Robinson

Título y autor/a:Gilead, de Marilynne Robinson.
Clave de lectura:Vida cotidiana y esperanzas en un pueblo del medio oeste.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Una novela preciosa.
Música:Gwenlaise, de Scott Cossu y Eugene Friesen ♪♪♪

Quieres escribir un libro. Muy bien, ¿por dónde empiezas?

De entrada, qué curioso, escoges un argumento que no parece dar para mucho.

Un predicador siente que el final se acerca y escribe a su hijo cartas sobre su vida, sus pensamientos, sus inquietudes, la relación con su propio padre, con su abuelo, su mujer, su mejor amigo...

Pones a los personajes en un pueblucho de Iowa. Lo más lejos que llegan a viajar es a otro pueblucho de Kansas.

Tienes que rellenar la historia con recuerdos desde los tiempos de la Guerra Civil hasta los de Eisenhower.

Y, con esos mimbres supuestamente tan finos, tu imaginación se pone a trabajar.

Te llamas Marilynne Robinson, se me olvidaba mencionarlo, y te sale una novela preciosa: Gilead.

¿Cómo lo has hecho?


Durante muchos años no tuvimos electricidad, solo lámparas de queroseno. Ni radio. He estado recordando cuánto le gustaba a mi madre su cocina. Entonces era muy diferente, desde luego, con una nevera y un fregadero de bomba manual y una fresquera y una cocina de leña.

lunes, 15 de enero de 2018

Pimiango (VII)

Paisaje de Pimiango al atardecer.

Al final de la tarde, muchos se reúnen allí. Miran en su dirección.

Y aguardan...

El sol comienza su despedida desde el camino al Picu.


jueves, 11 de enero de 2018

A modo de diario (IX)

Estanque urbano al amanecer

El guardia de seguridad aparece corriendo a mi espalda. Quiere saber por qué he hecho esta foto.

Yo, confundido, le hablo del estanque, los árboles, los reflejos al amanecer...

Él me habla de alertas, de infraestructuras críticas, de los peligros del mundo...

Hacer fotos resulta sospechoso.