jueves, 26 de diciembre de 2019

Batallas de la Guerra de los Treinta Años (I y II)

Portada del libro Batallas de la Guerra de los Treinta Años, de William P. Guthrie

Título y autor/a:Batallas de la Guerra de los Treinta Años, de William P. Guthrie.
Clave de lectura:La primera gran guerra paneuropea, en toda su extensión.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Libros de referencia sobre ese periodo histórico.
Música:The Last Valley, de John Barry ♪♪♪

La extensión habitual de las entradas en el blog debería multiplicarse hoy por dos, porque es el número de libros de William P. Guthrie que entran al tiempo en liza: Batallas de la Guerra de los Treinta Años (de la Montaña Blanca a Nördlingen, 1618-1635) y Batallas de la Guerra de los Treinta Años (de Wittstock a la Paz de Westfalia, 1636-1648).

Ambos volúmenes han de citarse como referencia cuando se desea ahondar en ese periodo histórico. La aportación de Guthrie en cuanto a detalles, cifras y fuentes de consulta adicionales, por lo minuciosa, parece una labor de orfebrería.

Lo cual no quiere decir que se limite a rellenar cuadros de efectivos, proporciones entre picas y mosquetes, bajas o banderas capturadas. En absoluto. Su narración de los choques que preludiaron el espantoso destino de Europa a lo largo de los siglos venideros no deja un momento de respiro.

Asistimos así, desde los éxitos de inicio imperiales e hispánicos, y cuáles fueron sus causas, a la posterior preponderancia sueca y francesa, también extensamente razonada.

Richelieu, Olivares, Gustavo Adolfo, Tilly, Wallenstein, Condé, Turena, nombres que se aprenden en el colegio, se unen a otros no tan mentados pero de relevancia en el resultado final del conflicto.

Sin dar tampoco de lado los aspectos económicos, religiosos, geográficos o de ambición pura y ciega de los gobernantes que ayudaron a prolongarlo.

En tantas ocasiones las victorias estuvieron en el alero de convertirse en derrotas y viceversa…


Afortunadamente para los Católicos, Leganés había tomado la precaución de dispersar a sus 500 dragones en una cadena de puestos avanzados que se extendía al oeste de la llanura. En el área había también partidas de croatas y arcabuceros a caballo. La vanguardia sueca estableció contacto con esta pantalla alrededor de las 15:00 horas.

martes, 24 de diciembre de 2019

La expedición del maestre de campo Bernardo de Aldana a Hungría en 1548

Portada del libro La expedición del maestre de campo Bernardo de Aldana

Título y autor/a:La expedición del maestre de campo Bernardo de Aldana a Hungría en 1548, de Bernardo de Aldana.
Clave de lectura:Fernando I, Solimán I, Bernando de Aldana, un tal Reynoso…
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Valiosa aportación para recuperar los olvidos de la historia.
Música:Danzas húngaras, del Benkö Consort ♪♪♪

Hay un castillo a la vuelta de Transilvania que, por muchos pelotazos que le lancen, aguanta sin resquebrajarse.

Se alza entre montañas y precipicios, y a sus defensores, los más animosos del país, no les faltan arcabuces para repeler a cualquiera que se acerque.

Las municiones de los asaltantes se agotan y no llegan nuevas. Los soldados andan mustios. Algunos capitanes hablan de desistir del imposible empeño.

Entonces el maestre les recuerda que poca fama se gana en las cosas fáciles de acometer, y que miren la honra y reputación que hasta el momento han ganado en aquellas tierras, no las vayan a perder ahora.

Efectivamente, toman enardecidos la fortaleza. ¡España!, ¡España!, se oye gritar a los que entran.

Peripecias así abundan a lo largo de La expedición del maestre de campo Bernardo de Aldana a Hungría en 1548. Edición del códice V.II.3 de la Biblioteca de El Escorial al cuidado de Fernando Escribano Martín.

El origen de todo es que al Rey de Romanos se le sublevan unos caballeros principales y solicita ayuda al Emperador. En aquellos días andan los reinos de la zona manga por hombro.

Tras la batalla de Mohács, veintidós años atrás, el avance turco se asemeja imparable. Muerto sin herederos Luis II, su cuñado Fernando de Habsburgo reclama el trono magiar. Lo que queda, al menos.

Pero, en el entreacto, el conde Juan Zápolya se hace coronar con el apoyo de los nobles, de manera que el conflicto está servido.

Fernando, que había nacido en Alcalá de Henares como hermano de Carlos V (y que terminaría heredando la corona imperial a su abdicación), se ve agobiado y le pide asistencia. El Tercio de Nápoles, al mando de Bernardo de Aldana, se pone en camino.

Desde Viena a Budapest, pasando por Bratislava y otros topónimos reconocibles, la expedición cobra un papel decisivo en el equilibrio de fuerzas. Asedio tras asedio trabajan, según el cronista, «lo que no se puede creer».

Melchior Balax, el Bajo Matías, fray Jorge, el rey Joanes, Cazum Bajá, nombres propios que figuran en las enciclopedias, se juntan con Pedro Montañés, Diego Vélez de Mendoza, García Jiménez o sencillos soldados como Domingo Rubio o un tal Reynoso, los primeros en escalar los muros de Leva.

También aparece Juan Bautista Castaldo, el malo de la película, empeñado en perjudicar a Aldana, que al final consigue su prisión. Le acusa de la caída de Temesbar y Lipa ante la marea de Solimán el Magnífico. De hecho, los expertos consideran que este libro fue escrito para demostrar su inocencia en el juicio.

Valiosa y disfrutable aportación para recuperar los olvidos de la historia.


Y llegados a los dichos lugares, las cuatro banderas se alojaron en Framarh, que era sujeta al castillo de Leva, a legua y media de él, y el mariscal de campo Aldana con las tres y los húngaros se alojaron en Clive, a legua y media de Xabrach y a una de Çitna, los otros dos castillos, donde a pocos días llegó el capitán Luis Ordóñez con doscientos hombres que traía de Italia, todos muy buena gente.

martes, 17 de diciembre de 2019

El Glorioso

Portada del libro El Glorioso, de Agustín Pacheco Fernández.

Título y autor/a:El Glorioso, de Agustín Pacheco Fernández.
Clave de lectura:Batería de babor, ¡fuego! Batería de estribor, ¡fuego!
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Se asemeja a una película.
Música:Artaserse (Vo solcando un mar crudele), de Leonardo Vinci ♪♪♪

Nos aprestamos a largar gavias, zafar cabos y que asomen las bocas de fuego por las portillas. Hay unos tipos que se acercan a todo trapo, ondeando la Union Jack, y no tiene pinta de que quieran echarse unos tragos de grog con nosotros.

El Glorioso, estimados guardiamarinas, navegamos a bordo del Glorioso. Por cortesía de Agustín Pacheco Fernández.

A menudo los hechos históricos se descontextualizan en el sentido de «lo buenos que eran nuestros antepasados» frente al malvado enemigo de turno. Y la historia no es eso.

No obstante, hay hechos que, se miren por donde se miren, merecen ser pintados con una pátina aventurera. Mítica incluso. Unos cuantos ocurrieron en los océanos.

Son los tiempos de la guerra del Asiento y nuestro navío transporta un tesoro desde Veracruz hasta el Viejo Continente. Cerca de las Azores se topa con una flotilla británica que se dispone a perseguirlo.

Al día siguiente, como el viento no le permite tomar distancia, el capitán Mesía iza el gallardete, arriba a estribor y comienza el cañoneo. Tras mil y pico fogonazos, El Warwick y el Lark ponen proa en polvorosa. El Montagu, por si acaso, ya lo había hecho antes.

A la altura de Finisterre, más de lo mismo: los vigías avistan al Oxford, el Shoreham y el Falcon, que sobrepasan el curso del Glorioso y giran la caña tras su estela.

Maniobra similar a la que efectúa Mesía, abriendo fuego por ambas bandas.

Pasadas varias horas, de nuevo la Royal Navy decide que lo deja. El buque español echa el ancla en la ría de Corcubión y desembarca la plata de sus bodegas.

En unos meses, reparado en lo posible de tronchaduras, se hace a la mar con destino El Ferrol. Pero, a resultas del mal tiempo, tiene que cambiar el rumbo a Cádiz.

Junto a San Vicente, el King George y el Prince Frederick se unen a la fiesta. ¿Resultado? El habitual: el Glorioso continúa la singladura dejando a los adversarios como un colador.

Amanece y el resto de la escuadra de su graciosa majestad que surca aquellas aguas se une a la caza. El Dartmouth se acerca el primero con pabellón danés, pero la treta no cuela. La pólvora vuelve a tomar la palabra.

En esta ocasión, el Dartmouth sufre peor suerte que sus predecesores: vuela por los aires y se hunde.

Ya la arboladura anda estropeada, la verdad. Lejos de un fondeadero no resulta sencillo el arreglo. El tres puentes Russell, que entra en escena con un par de fragatas de escolta, va a sacar de ahí ventaja.

Desde las doce y cuarto de la noche del 19 de octubre de 1747, según el cuaderno de bitácora, hasta más allá de las seis de la mañana, no desmaya el combate a la luz de la luna.

Hasta que, agotadas las municiones y cualquier elemento metálico que se pudiera disparar, se acepta la rendición. El casco se subastaría por 12.100 libras en la Lloyd’s Coffee House de Londres y se desconoce su destino.

Me he extendido demasiado en el resumen, pero, ¿no se asemeja a una película?

Lo que tampoco puedo dejar de mencionar es la labor investigadora de Pacheco, ya que nos ofrece un recorrido por fuentes originales digno de encomio. Desde las vicisitudes de la construcción en el astillero de La Habana hasta cartas y legajos de archivos que ilustran cada detalle de lo acontecido. Enhorabuena.


Lo más fácil hubiera sido aprovechar la oscuridad de la noche y haberlos dejado atrás. Sin embargo, el comandante español tenía muy claro lo que debía hacer. Con gran seguridad, como si lo hubiera estado planeando durante días, viró su barco en redondo y se dirigió, manteniendo el barlovento, directamente a por el que pensaba sería el buque insignia enemigo.

martes, 10 de diciembre de 2019

Marie Fredriksson


Algunos pasan por la vida en silencio. Otros, en cambio, lo hacen componiendo una canción.

Más corta o más larga, destinada a conocidos y a desconocidos.

Quizá el legado de lo que fue el mejor día.

(En recuerdo de Marie Fredriksson).

Entradas relacionadas:

viernes, 6 de diciembre de 2019

Manifiesto cívico (XI)

Banderas de España, Asturias y Europa.

Si alguien ha tenido la paciencia de visitar más de una vez esta página sin darle inmediatamente al botón de «atrás» del navegador, se habrá dado cuenta: soy un convencido, tenaz, apasionado constitucionalista.

El sistema constitucional asegura que nadie, creyéndose por encima de los demás, pueda empuñar un látigo. Nos da equilibrio.

Es un puente hacia la pluralidad de pensamiento, donde los ciudadanos podemos expresar lo que queremos y lo que no queremos con respeto, sin aplastar a quienes tienen otra visión.

Si se hubiera empezado de cero en la isla de Robinson, con seguridad habríamos podido escribir algo diferente. ¿Mejor? Sí, por qué no: algo mejor.

Pero, con tantos cientos de años de errores a nuestras espaldas, de oportunidades al alcance de la mano perdidas, el resultado me parece razonablemente bueno.

Quizá por ello, tanto como me cuesta entenderlo, haya algunos que odian el espíritu del texto.

No conciben nada más allá de su tribu, no soportan otra ley que su voluntad egoísta. Ser bajo o alto, rubio o moreno, hombre, mujer o transgénero, ateo o devoto, o ir por la calle en paz, hablando en cualquier lengua que venga en gana, solo les resulta aceptable siempre que se trate de «los suyos».

Si no, no les gusta.

Pues aquí está, un nuevo año en el que celebramos el 6 de diciembre. Un nuevo año en el que no hemos caído derrotados.

Un nuevo año en el que decir con orgullo:

¡Viva la Constitución Española!


miércoles, 4 de diciembre de 2019

La teoría del todo

Portada del libro La teoría del todo, de Stephen Hawking

Título y autor/a:La teoría del todo, de Stephen Hawking.
Clave de lectura:¿Podemos explicar el universo? ¿Podemos comprenderlo?
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Nos hace un poco menos ignorantes.
Música:Cosmos, de Vangelis ♪♪♪

Stephen Hawking es un icono científico, alguien a quien la mayor parte de la gente propondría como ejemplo de «persona lista».

No obstante, hay colegas suyos que no lo consideran tan genial, al menos en sus publicaciones posteriores a los años 70. Le achacan un exceso de especulación para defender sus puntos de vista, en lugar de las demostraciones objetivas.

Yo no tengo capacidad para juzgar, evidentemente. Apenas para ofrecer unas pinceladas de lo que me parece su libro La teoría del todo.

Esta obra recoge un ciclo de siete conferencias acerca del origen y el destino del universo. En orden cronológico, comienza por Aristóteles. Le siguen Ptolomeo, Copérnico, Galileo, Hubble…

Luego se adentra en las teorías de la gravedad de Newton y Einstein, cuyo corolario lo constituye el Big Bang.

La tercera sesión está dedicada a los agujeros negros, especialidad de la casa: cómo se forman y el motivo, según la relatividad general, de que nada capturado por ellos debería volver a salir.

Aunque, en la cuarta, la mecánica cuántica enciende una linterna en la negrura. Hay energía que sí consigue escapar.

Dicha mecánica nos aporta también la idea del espacio-tiempo finito en extensión, pero sin fronteras ni bordes. Cosas de las dimensiones.

Las diferencias entre el pasado y el futuro, incluso bajo leyes simétricas respecto al tiempo, se tratan en la sexta parte.

Para desembocar en los esfuerzos por desentrañar «la teoría». La gorda. Esa que consiga unir las interacciones: nuclear fuerte, nuclear débil, gravedad y electromagnética.

Porque, de manera tan fascinante como causa de irritación, las observaciones experimentales en cada parcela de la realidad, bien a nivel micro o macroscópico, no coinciden hasta el momento entre sí. ¿Qué verdades se esconden tras ese esquivo resultado?

Señalaba que yo no tengo capacidad para juzgar. Si el legado de Hawking tiene cumbres elevadas o no, dejo que lo valoren los expertos.

Pero sí puedo agradecerle por intentar hacernos un poco menos ignorantes.


El problema es que el principio de incertidumbre implica que incluso el espacio vacío está lleno de pares de partículas y antipartículas virtuales. Estos pares tendrían una energía infinita, lo cual significa que la atracción gravitatoria curvaría el universo hasta un tamaño infinitamente pequeño.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Mi Europa

Portada del libro Mi Europa, de Czeslaw Milosz

Título y autor/a:Mi Europa, de Czeslaw Milosz.
Clave de lectura:Un continente de grandes esperanzas… y grandes decepciones.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Tiene una extraña belleza.
Música:Réquiem Polaco (Chacona), de Krzysztof Penderecki ♪♪♪

Tiene una extraña belleza. Reflexiva. Melancólica. Elegante.

Una belleza del pasado. Como el lienzo de un maestro cuyos colores quizá hayan perdido su brillo, pero no la esencia de su mensaje.

¿Triste? Cierto, una belleza triste. Por todo lo que pudo haber sido y aquello que por el contrario fue.

Esa es la atmósfera que nos envuelve cuando leemos Mi Europa, de Czeslaw Milosz.

Recuerdos, brumas de un mundo nacido para él de las cenizas, cuando la primera guerra decidió que algunos se llamarían polacos y otros lituanos.

Las familias habrían de repartirse a cada lado de las nuevas fronteras. Y sus profesores les hablarían de glorias patrias y miserias al cruzar esa línea. Las naciones también se construyen en las aulas.

Milosz creció, hizo amigos, viajó, con una mochila y una canoa, para conocer por sí mismo el resto del continente…

Experimentó de primera mano el ascenso del comunismo y del nazismo.

Estuvo a punto de morir varias veces. Si no relatara con esa naturalidad cómo escapó de todas ellas, apenas podríamos creerlo.

Y fue tras la segunda guerra, tras haber sido elegido por los nuevos gobernantes de Varsovia para ejercer cargos diplomáticos, cuando comprendió que… no… No era eso.

No deseaba pertenecer a ningún lugar cuyo precio fuese una mente cautiva.

Quienes le habían jaleado en los círculos avant-garde le miraron desde entonces con desdén. Incluso le llamaron «traidor».

El Nobel de Literatura aún tardaría unos años en llegar.


Era una visión muy extraña. A la distancia de un tiro de piedra estaba la hierba y después ya no estaba. Saltaba por los aires, cayendo en trozos de fango, y en su lugar se abrían unas grietas desiguales, una diferencia muy marcada entre el marrón y el verdor. Todo a mi alrededor se fundía en un lamento.

domingo, 17 de noviembre de 2019

La República

Portada del libro La República, de Platón

Título y autor/a:La República, de Platón.
Clave de lectura:Lo que sabemos, lo que creemos saber y lo que desconocemos.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Una obra que ilumina nuestro paso sobre el planeta.
Música:Orfeo y Eurídice (Danza de los espíritus bienaventurados), de C.W. Gluck ♪♪♪

Atreverme a comentar con un mínimo de decencia intelectual La República de Platón requeriría que Atenea me hubiera concedido con mayor generosidad sus dones. Pero llegan hasta donde llegan y gracias.

Ahora bien, lo que sí puedo decir sin exponerme a la vergüenza es que se trata de una de las ¿cinco, siete, once, veintitrés…? —poner cantidades exactas carece de sentido— obras escritas que iluminan el paso del ser humano sobre el planeta.

En tiempos de turbación, cuando la esperanza de alcanzar un statu quo de armonía social se cuartea, leerla permite entender mejor unas cuantas cosas.

Entender, por ejemplo, que a orillas del Egeo inventaron lo que llamamos democracia, pero que ejercida irresponsablemente, sin ser conscientes de todo lo que esa bella palabra implica, no libra por sí sola de acercarse al precipicio.

¿No se votó democráticamente que Sócrates debía morir? ¿No se dejaron cegar los griegos por sofistas y gobernar por demagogos?

Y que la responsabilidad se aprende esforzándonos, cada uno de nosotros, en obrar con justicia. Siendo íntegros.

Se aprende que lo importante en la vida, tanto como respirar, es la búsqueda de «algo más».

Más allá de las sombras a nuestro inmediato alcance.

Aquellas imágenes que vemos, en forma de reflejo, sobre la pared de nuestra caverna.


En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engrendrado la luz y al soberano de esta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Historia de una demencia colectiva

Portada del libro Historia de una demencia colectiva, de Friedrich Reck-Mallerczewen

Título y autor/a:Historia de una demencia colectiva, de Friedrich Reck-Malleczewen.
Clave de lectura:El fanatismo es el gran enemigo.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Fanatismo, promesas, destrucción: siempre de la mano.
Música:Divara, Wasser und Blut (Preludio), de Azio Corghi ♪♪♪

Friedrich Reck-Malleczewen nos abre los ojos: los hechos que narra en esta Historia de una demencia colectiva ocurrieron en el siglo XVI, pero los paralelismos con el XX y podría llegar el momento en que también con nuestros propios días, son evidentes.

Su propia lucha contra el odio y la amargura, «esos cánceres del alma», como los describe en la última carta a su mujer, le costó morir en Dachau.

En 1534 los habitantes de Münster «se volvieron locos» y le entregaron el poder a ciertos hombres que les hicieron promesas. Son recordados como los anabaptistas.

Les prometieron la felicidad en la Tierra, por anticipo de la del cielo. Solo tenían que seguir unas leyes transmitidas directamente de lo alto a sus profetas.

Y sus palabras atrajeron a miles. Tras expulsar al obispo elector, símbolo de la opresión, se prohibió la moneda, el comercio y la propiedad privada. Nadie debía tener más que su vecino.

Más tarde, sin embargo, llegó el terror a la «nueva Jerusalén». Cualquier desafecto era ejecutado de inmediato. Los matrimonios previos fueron anulados y se instauró la poligamia obligatoria. El heredero del líder original se proclamó rey, inspirado por visiones divinas…

Aun así, los defensores de la ciudad resistían el asedio del obispo y su ejército. Su esperanza era firme. No les importaban las normas cada vez más absurdas ni la espada del verdugo que recorría las calles en busca de la menor falta.

Todo acabó con la población agonizante y el «monarca» y sus lugartenientes exhibidos en jaulas en la torre de una iglesia.

Fanatismo. Promesas. Violencia. Destrucción. Siempre de la mano, a través de los tiempos.


[…] un hermano cristiano no puede ser dueño de más de una chaqueta, dos pantalones, dos casacas y tres camisas […]

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Cine, cine, cine, más cine, por favor

Me llamo Íñigo Montoya.

Ha llegado el tiempo de las elecciones, listos para entrar en el patio de butacas con la bolsa de palomitas. ¿De qué película comprar entrada?

No tenemos nada de estreno, desde luego, pero entre eso y quedarse en casa… A ver, vamos a repasar los guiones que se presentan otra vez:

Gladiator

Cómodo es un hombre sin moral, eso lo sabes desde siempre. Cómodo no puede gobernar. Es más, ¡no debe gobernar!

La última noche de Boris Gruschenko

—La inmoralidad es subjetiva.
—Sí, pero la subjetividad es objetiva.
—No, en ningún esquema racional de percepción.
—La percepción es irracional, implica inminencia.
—Pero el juicio de cualquier sistema a una prioridad de relación de fenómenos existe en cualquier contradicción racional o metafísica, o al menos epistemológica, de un concepto empírico abstracto como el ser u ocurrir en la cosa en sí, o de la cosa en sí misma.
—Sí, yo he dicho eso muchas veces.

Casablanca

—¿Con qué derecho me cierra usted el local?
—¡Qué escándalo, qué escándalo, he descubierto que aquí se juega!
—Sus ganancias, señor.
—Muchas gracias. ¡Todo el mundo fuera!

La vida de Brian

—A los únicos que odiamos más que al pueblo romano es a los del Frente del Pueblo Judaico.
—¡Disidentes!
—Y al Frente Popular del Pueblo Judaico.
—¡Disidentes!
—Y al Frente Popular de Judea (...).
—¡El Frente Popular de Judea somos nosotros!
—Ah, creí que éramos de la Unión Popular...

Teléfono rojo, volamos hacia Moscú

Estoy harto de consentir con los brazos cruzados la infiltración comunista, la subversión comunista, la conspiración comunista, esa corriente, en la actualidad tan de moda, que envuelve e infecta todos nuestros preciados fluidos naturales.

Mmmmm, creo que voto por, mmmmm...