| Donde anidan los ángeles, de Vicente Romero. | |
| Historias de la lucha contra la injusticia. | |
| ✮✮✮✮✩ | |
| Un texto esperanzador. | |
| Cita con ángeles, de Silvio Rodríguez ♪♪♪ |
El título de hoy es
Romero viaja a Etiopía, Camboya, Angola, Mozambique, Burundi o Bolivia para entrevistarse con personas que lideran iniciativas de justicia social.
Compartimos así las experiencias de misioneros como Ángel Olaran o Nicolás Castellanos. También las de Somaly Mam, surgidas de la esclavitud, o las cárceles de Juan Carlos Quintanilla. Incluso de quienes llevaban anteriormente una vida acomodada, como Maggie Barankitse.
Todas con un punto de partida: la comprensión de que «el mal» medra cuando no encuentra adversario o cuando este es la indiferencia, pero que a través de la solidaridad puede batirse en retirada.
Y hay muchos ejemplos de maldad en estas páginas: niñas violadas por pederastas, niños a quienes unos soldados de pesadilla cortan las manos, niños que topan con minas enterradas, niños huérfanos sin esperanza de futuro, niños para quienes derramar el alimento es la mayor tragedia...
Una línea muy delgada por la que transita es el peligro de caer en el sermón, es decir, machacarnos con la idea de lo parásitos que somos unos pocos en el «primer mundo» hacia la mayor parte del planeta.
Si se abusa de esta estrategia, puede tener el efecto contrario: ponernos a la defensiva. Ninguno nos reconocemos personalmente en el papel de villano.
Sin embargo, me parece que sortea bien dicho riesgo. No se trata de un relato apocalíptico, no es extremista, no pretende imposiciones ideológicas. Sólo una narración reflexiva, con tono «serenamente indignado».
Un texto esperanzador.
Dice Jean Ziegler que «la mayoría de nosotros no se atreve a ver el mundo tal cual es. De hacerlo así, nos volveríamos locos». Existe, sin embargo, una inmensa minoría, una pequeña legión de hijos del sistema que, tras haber sido formados como cuadros para servir a las sociedades privilegiadas en el injusto reparto mundial de la riqueza donde nacieron, se obstinan en una difícil rebelión personal fruto de una tan elemental como dura reflexión crítica.
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