lunes, 4 de abril de 2022

Nuestro mundo (XVIII)

Cartel en Auschwitz.

Srebrenica. Babi Yar. Buchenwald.

Varían los números, claro. Quizá no sean lo mismo seis millones, que cien mil, que trescientos cincuenta. Quizá.

Katyn. Wounded Knee. Masacre de Manila.

Dicen que la guerra saca a la superficie lo mejor y lo peor que cada uno lleve dentro.

Holocausto. Holodomor. Genocidio armenio.

Y que, salvo contados casos, todos somos capaces del mayor sacrificio o la mayor degradación si nos ponen a prueba.

La Jerusalén de la Primera Cruzada.

Solo hace falta encontrar la «tecla exacta» para que cualquier criterio moral sea sustituido por el predatorio. Eso dicen.

Tapias escondidas. Cunetas al amanecer. Paracuellos.

Los predadores de nuestro mundo. Los que dan órdenes y los que las cumplen.

Bucha. Mariúpol…


jueves, 31 de marzo de 2022

El ángel de fuego


«Es una historia extraña», canta Ruprecht tras escuchar el relato de Renata. Notas oscuras e inquietantes surgen del foso

Cuando era niña conoció a Madiel, cada día se presentaba para jugar. «Sus ojos, azules como el cielo, y sus cabellos, hilos de oro».

Madiel, un ángel. El ángel de fuego, de Sergei Prokofiev.

Por fin, al cumplir dieciséis, ella quiso unir sus cuerpos. Madiel, enfurecido, desapareció tras advertirle de un futuro retorno bajo forma humana.

Ruprecht viaja con la joven hasta Colonia. Renata ansía que vuelva Heinrich; jamás fue tan feliz como el tiempo que pasó con él, segura de la encarnación del ángel. Forzará el retorno mediante conjuros.

Ruprecht declara su amor. Renata le rechaza. La música es tan torrencial que apenas podemos respirar.

Ruprecht, ciego a todo, obtiene fórmulas de magia de Glock, el librero. Incluso demanda la ayuda de Agrippa von Nettesheim, el médico, que desmiente su experiencia en artes ocultas.

Renata cree haber visto a Heinrich, de nuevo hostil. Le odia. Suplica a Ruprecht que le mate. Ruprecht no es capaz, pero... por ella lo hará.

Renata cree haber visto a Heinrich, de nuevo angelical. Le adora. Suplica a Ruprecht que no le haga daño. Ruprecht cae en la locura.

Renata pronuncia el nombre de Madiel y confiesa que en realidad ama a Ruprecht. Desea encerrarse en un convento. Fausto y su mentor Mefistófeles dominan sus pasos.

La madre superiora acusa a Renata de posesión. Las demás novicias van rodeándolas, presas de espasmos histéricos. El coro entero las rodea.

El inquisidor pronuncia el exorcismo: «Spiriti maligni, damnati interdicti...». Azota a Renata hasta hacer que sangre. Su garganta le exhorta a «confesar la verdad».

Surgen llamas...

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martes, 22 de marzo de 2022

Moscoviada

Portada del libro Moscoviada, de Yuri Andrujovich

Título y autor/a:Moscoviada, de Yuri Andrujovich.
Clave de lectura:Recorrido de un poeta por un Moscú «mágico».
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:El mundo parece ser tan absurdo como lo pinta.
Música:Shadow On The Wall, de Mike Oldfield ♪♪♪

Otto von F., poeta ucraniano, despierta un nuevo día en Moscú. Las actividades de sus vecinos en la residencia de escritores le impiden continuar en la cama como sería su gusto.

Otto suele soñar con el rey de Ucrania, Olelko II —Gran Príncipe de Kiev y de Chernígov, Rey de Galitzia y de Volyn, Patrón de Pskov, de Peremyshl y de Koziatin, Duque de Dniprodzerzhinsk, etc.—, con quien ejerce de confidente y consejero de las cosas de la vida.

Lo que no anticipa es que, en cuanto se levante, la jornada se va a convertir en una Moscoviada inefable, de la mano de Yuri Andrujovich.

Primero el encuentro, en las duchas de la planta baja, con la visitante malgache de hipnótico canto.

Más tarde, los tres amigos que insisten en llevarle a la cervecería de la calle Fonvizin, delimitada por alambre de espino, con colas frente a las máquinas de monedas que expenden el ambarino líquido.

La sicalíptica visita a su amante Galia, cazadora de serpientes, tras recoger el tesoro de una casete de Mike Oldfield.

La explosión de la granada en el Merendero. Los sótanos del Mundo del Niño, en persecución del barón gitano y su cartera birlada. Los túneles secretos del metro.

Hasta la extraña reunión a la que los asistentes acuden disfrazados, donde se proclama la sagrada unidad eslava al precio que sea.

Experiencias salpimentadas aquí y allá con otras que acuden a su memoria, como los requerimientos de la KGB para incorporarlo a su ejército de colaboradores patrióticos.

Y las ratas. Las ratas que se agitan ansiosas, que chillan al otro lado de la pared donde le interrogan…

Novela nada fácil de describir, con tantos mensajes subliminales que bordea el puro caos.

Y que, sin embargo, quizá no demasiado sorprendentemente, construye una historia con mucho sentido.


El nabo hizo estallar una tempestad de aplausos. Alguna cosa emanaba de él, una fuerza sacra, la energía guerrera del Estado de la Sagrada Rus, el espíritu de Iván Kalita, de Pedro I o quizá del mariscal Ajroméev. La tempestad se apaciguó solo después de que el orador devolviese la raíz sagrada al hocico del cochinillo sacrificado.

lunes, 14 de marzo de 2022

Un viejo que leía novelas de amor

Portada del libro Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda

Título y autor/a:Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda.
Clave de lectura:El río Nangaritza, aventureros, jíbaros, la Amazonía...
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:¡Qué hermoso libro!
Música:Jácaras, de Santiago de Murcia ♪♪♪

Desde la primera página, en que una extracción de muelas congrega en el muelle a los escasos habitantes de El Idilio, me siento atraído por este título de Luis Sepúlveda: Un viejo que leía novelas de amor.

Racimos de banano, costales de café, cerveza, aguardiente Frontera... El río Nangaritza, aventureros, jíbaros, la Amazonía...

Antonio José Bolívar Proaño, el viejo, llegó de joven, movido por la promesa de tierras. Y apenas siguió adelante gracias a que los aborígenes shuar se apiadaron de él y le enseñaron las artes para sobrevivir en la selva.

A su edad se conforma con su mísera choza de cañas, la hamaca de yute y una mesa alta para leer de pie.

Porque, aunque no sepa escribir, lee. Lentamente, murmurando, con una lupa.

Novelas de amor llenas de esfuerzos: cuantas más dificultades arrostren los protagonistas, más se le ilumina la mirada.

Traen a un cazador gringo muerto. El alcalde quiere culpar a los shuar que lo han hallado y devuelto en su canoa.

El viejo demuestra que solo pueden haber sido las garras de una hembra de tigrillo, en venganza porque el gringo acabó con sus cachorros, cuyas pequeñas pieles acribilladas no le hubieran reportado ningún beneficio.

Y ahora que ha probado la carne humana y merodea furiosa a este lado del río...

Ya no digo más. ¡Qué hermoso libro! ¡Qué maravilloso lenguaje! ¡Qué historia!


El viejo permaneció en el muelle hasta que el barco desapareció tragado por una curva de río. Entonces decidió que por ese día ya no hablaría con nadie más y se quitó la dentadura postiza, la envolvió en el pañuelo y, apretando los libros junto al pecho, se dirigió a su choza.

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martes, 8 de marzo de 2022

Maldición sobre el hierro


Golpes sobre una piel curtida, tirante. Explosiones. Gritos de dolor.

¿Cuál es tu origen, hierro maldito? Muerte, plaga, odio, saliva venenosa de serpiente.

Cañones, tanques, armas guiadas por control remoto, máquinas con «alma» propia…

Sirenas antiaéreas, desafíos, injusticia.

Las gargantas son la vida. Cantan con desesperación.

Hasta que el sonido ya no puede más. Se apaga.

Como la música de Veljo Tormis: Maldición sobre el hierro.

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martes, 1 de marzo de 2022

Nuestro mundo (XVII)

Cementerio militar británico en Tailandia.

Camino entre las filas de los caídos. No encuentro su fin. No lo encuentro.

W.A. Adamson. Veintitrés años. Concédele, Señor, el descanso eterno.

E.E. Ludbrook. Veintidós años. Duerme en paz, siempre amado.

A. Wharton. Treinta y nueve años. De naturaleza generosa.

W.J. Dann. Veintisiete años. Cumplió con su deber, noble y sin miedo.

W.L. Manuel. Veintidós años. Reposa en el seno de Dios.

G. Stephenson. Veintiocho años. Dulce es tu memoria.

A.S. Culliford. Veintisiete años. Nuestro único hijo, te recuerdan papá y mamá.

Hay quienes buscan que su nombre quede en los libros de historia. No hay más meta, lo ansían, miles obedecen sus gritos para conseguirlo.

Otros solo tienen a papá y mamá.


jueves, 24 de febrero de 2022

Nuestro mundo (XVI)

Casco soviético.

No sé lo que podría decir hoy. No sé lo que podría escribir. Es tanta de nuevo la decepción…

Rusia invade Ucrania. Otra puñalada del ser humano sobre el ser humano.

Esta noche, solo busco el sonido de la voz.

Una voz, diez voces, cien…

Juntas.

El instrumento más antiguo y poderoso, frente a la más poderosa bomba.

Mil voces, millones de voces…


lunes, 21 de febrero de 2022

La Tierra plana y el nacionalismo

Portada del libro La Tierra plana y el nacionalismo, de Paco Álvarez

Título y autor/a:La Tierra plana y el nacionalismo, de Paco Álvarez.
Clave de lectura:El ideario del nacionalismo como ejemplo terraplanista.
Valoración:✮✮✩✩✩
Comentario personal:No lo recomiendo, mejor algo de Savater o de Boadella.
Música:La vuelta al mundo en 80 días, de Victor Young ♪♪♪

A mi entender, este es un libro parcialmente acertado. O, lo que es lo mismo, parcialmente fallido.

En La Tierra plana y el nacionalismo encuentro algunos argumentos irreprochables sobre la aberración, tanto en origen como en consecuencias, que suponen los nacionalismos secesionistas.

Como bien plantea Paco Álvarez, las pruebas no tienen efecto en un «mundo paralelo» de acólitos donde la lógica brilla por su ausencia.

Intentar razonar con ellos supone que el sistema de «valores» en el que se basan, que les permiten ser miembros aceptados de su grupo, quede desarticulado. Si lo intentas, eres el enemigo. Y al enemigo hay que odiarlo.

¿Por qué, entonces, si las intenciones morales del autor me resultan más o menos adecuadas, considero su esfuerzo fallido? Me temo que debido a las formas.

Es una opinión muy personal, evidentemente, pero si hay algo que aprecio en un ensayo es la inteligencia. La finura, el savoir dire, el estilo de un Boadella en ¡Viva Tabarnia! o de un Savater en Contra el separatismo.

Esa virtud no alumbra aquí a Álvarez, que escribe con bronca, en un sentido populista, de discusión de bar.

Por tal motivo, con la mano en el corazón, no puedo recomendarlo. Lo siento.


Esta demencia se basa toda ella en la famosa conspiración que ha tergiversado, para la ignorancia de todos, la verdad. ¿No será que ellos están equivocados y la historia no es la que cuentan los nacionalistas, sino la que estudia e investiga todo el resto del mundo? Y otra cosa: ¿qué fuman en esas asociaciones?, ¿es legal?

lunes, 14 de febrero de 2022

San Manuel Bueno, mártir y Cómo se hace una novela

Portada de los libros San Manuel Bueno, mártir y Cómo se hace una novela, de Miguel de Unamuno

Título y autor/a:San Manuel Bueno, mártir y Cómo se hace una novela, de Miguel de Unamuno.
Clave de lectura:Clásicos de un prestigioso autor de nuestras letras.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:No me «dicen» mucho.
Música:Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar ♪♪♪

San Manuel Bueno, mártir y Cómo se hace una novela: por desgracia, ninguno de estos títulos de alguien tan prestigioso como Miguel de Unamuno me «dice» mucho.

Lo que más aprecio del primero es la fábrica, la manera en que su hábil pluma nos planta en el mundo de los personajes: don Manuel, el cura; Lázaro, el indiano refractario a cualquier manifestación religiosa; Ángela, su hermana y narradora...

Para la comunidad, don Manuel es un santo. Incluso Lázaro experimenta una profunda transformación con su trato. Y Ángela, que ha estudiado en la ciudad, prefiere enterrarse en el pueblo para vivir cerca de él.

Sin embargo, ese santo oculta algo. No puede revelar a sus paisanos, para no hacerles daño, la duda que se ha instalado en su espíritu, que afecta como un dardo a su misma fe.

En cuanto al segundo, nos traslada al otro lado de la frontera pirenaica, donde Unamuno, que sufre exilio, piensa en escribir una novela protagonizada por U. Jugo de la Raza. Y relata cómo la desarrollaría, qué obsesiones atormentarían a tan singular figura, quien prevé una muerte cercana.

Un constructo cuya complejidad debería atraerme y, mísero de mí, no lo hace. Me confieso respetuoso pero ajeno a lo que cuenta.

Qué le vamos a hacer.


Sí, toda novela, toda obra de ficción, todo poema, cuanto es vivo, es autobiográfico. Todo ser de ficción, todo personaje poético que crea un autor hace parte del autor mismo. Y si este pone en su poema un hombre de carne y hueso a quien ha conocido, es después de haberlo hecho suyo, parte de sí mismo.

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lunes, 7 de febrero de 2022

Danza de tinieblas

Portada del libro Danza de tinieblas, de Eduardo Vaquerizo

Título y autor/a:Danza de tinieblas, de Eduardo Vaquerizo.
Clave de lectura:Steampunk en un Imperio Español alternativo.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Novela muy curiosa.
Música:La Liga de los Hombres Extraordinarios, de Trevor Jones ♪♪♪

Se denomina steampunk a una variante de la ucronía donde la acción histórica alternativa cuenta con la presencia de invenciones «retrofuturistas», normalmente basadas en la máquina de vapor.

En Danza de tinieblas, de Eduardo Vaquerizo, dicha acción tiene lugar en Madrid, un año indeterminado del primer tercio del siglo XX.

Un mundo de automóviles movidos con hulla, máquinas de cálculo similares a computadoras y armas de repetición, sin que sobre por otra parte la espada al costado, el sombrero de ala ancha ni, como en cualquier realidad, una bolsa llena.

Tiempo atrás, Felipe II murió de una herida de caza, y su hermanastro Juan de Austria, el mismo día en que se alzaba vencedor en Lepanto, proclamó su derecho a ocupar el trono. Las consecuencias fueron inmensas.

Madrid, capital de un imperio, ciudad ruidosa y sucia, donde se come un cocido de padre y muy señor mío y donde coexisten, mal que bien, millones de personas de todas las razas y credos.

Aunque el oficial siga siendo el protestante, desde luego. Seguidores de la fe reformada llegan desde países acosados por los malditos papistas o los anglíticos para iniciar una nueva vida.

El cabo de alguaciles Joannes Salamanca, hijo de refugiados flamencos, está de guardia en el cuartel tras uno de esos pantagruélicos cocidos, cuando le avisan para un servicio: escoltar de incógnito al duque de Mier, favorito de la corte, que acude a solazarse al teatrón.

Lo que debería suponer una tarea rutinaria, sin necesidad de desenfundar el Villegas reglamentario del calibre 32, se complica sin embargo terriblemente.

Cierto asesinato en Lavapiés, corazón de la judería —tampoco los judíos fueron expulsados por Isabel y Fernando—, desencadena una cadena de acontecimientos que llega a afectar a la estabilidad de la Corona.

Altos cargos del Estado, influyentes banqueros —granatas—, ladrones, confidentes, marginados, anarcolistas que promueven disturbios sin tregua…

El perspicaz inquisidor fray Faustino, la fascinante Rebeca, el mismo duque de Mier…

Todos los personajes confluyen en una trama en la que nuestro cabo pasa de perseguidor a perseguido. Quizá le hayan encomendado el caso porque es «prescindible».

Novela muy, muy curiosa.


Casi amanecía cuando cruzaba la plaza del Conde de Barajas. Se detuvo un momento a encender un pitillo y se sobresaltó; algo estruendoso avanzaba por la calle haciendo sonar los adoquines. Zumbando los motores Écija potenciados por alcohol, un blindado con el escudo de los alguaciles avanzaba por la calle desierta.