martes, 26 de diciembre de 2023

El cielo no tiene favoritos

Portada del libro El cielo no tiene favoritos, de Erich Maria Remarque

Título y autor/a:El cielo no tiene favoritos, de Erich Maria Remarque.
Clave de lectura:Vivir deprisa cuando «mañana» puede no tener significado.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Remarque pertenece a la gran literatura universal.
Música:'Round Midnight, de Ute Lemper ♪♪♪

Cuando recordamos algún título escrito por Erich Maria Remarque, lo más probable es que se trate de un clásico como Sin novedad en el frente. Es tanta la fuerza que transmite, que ha eclipsado el resto de su obra.

Sin embargo, esa obra existe. Con una calidad novelística que hace injusto su estado de semipenumbra.

En El cielo no tiene favoritos, la sabiduría de Remarque le permite dar vida a unos personajes tan complejos, tan humanos, que casi saltan de las páginas: Clerfait y Lillian son los nombres principales, pero el elenco que los acompaña, aun con roles más pequeños en la historia, está a parecida altura.

Una historia que nos habla de dos personas que se conocen sin buscarse, que saben que el futuro puede ser más breve que el pasado y que deciden quemar el aire que les quede juntos.

Clerfait es un piloto de carreras que, a su edad, ya no compite al nivel de los más jóvenes. Descreído, cínico ante el peligro, sin sueños, cada nueva prueba le acerca a la única meta que jamás ha deseado cruzar: la del tiempo.

Lillian se consume en un sanatorio de las montañas suizas para enfermos de tuberculosis. A sus veinticinco años, la velocidad entre etapas que pasa ante los ojos de Clerfait es la que ella desearía experimentar.

Sin ataduras, sin lágrimas ni remordimientos, sin importar el mañana. Solo por obtener la esencia de un minuto más antes de la «partida», como denominan en la clínica al momento en que los pacientes dejan libre su habitación.

Acercamiento. Pasión. Separaciones. Planes para una noche, para un hotel, para un viaje en el rugiente automóvil de Clerfait, sin preocuparse más allá de la siguiente curva.

Dos espíritus en una Europa donde el recuerdo de la guerra apenas ha comenzado a difuminarse. Sin rumbo o, mejor dicho, con múltiples faros que los llaman con su luz: los Alpes, Sicilia, Venecia, París…

Y una forma de narrar tan asombrosamente elegante y profunda, donde cada frase, cada diálogo y reflexión disfrutan de significado, que resulta imposible no ratificar a su autor en el puesto que merece dentro de la literatura universal.


¿Cuánto tiempo podría seguir haciendo carreras aún? ¿No estaba ya fuera de competencia? ¿Y qué haría después? ¿Qué le esperaba? Un empleo como representante de una empresa de automóviles en alguna ciudad provinciana…, y la vejez avanzando en un lento ocaso con sus noches interminables.

martes, 19 de diciembre de 2023

Entre el querer y el deber


Cada vez que asisto a un concierto de Paula Blafe —y van unos cuantos— salgo con la sensación de haber estado en el mejor lugar y el mejor momento posibles.

Ahora acaba de lanzar el primer single de su disco pionero en estudio, así que...

Os invito a descubrir el talento de esta cantautora. Con vosotros, Entre el querer y el deber.

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lunes, 11 de diciembre de 2023

Amo del espacio

Portada del libro Amo del espacio, de Fredric Brown

Título y autor/a:Amo del espacio, de Fredric Brown.
Clave de lectura:Relatos de la Edad de Plata de la ciencia ficción.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:A entretenerse tocan.
Música:The Lost Galaxy, de Ettore Stratta ♪♪♪

Después de lecturas un poco densas me apetece zambullirme en algo más «suave». Más de entretenimiento puro, sin dudas estratosféricas. ¿Estratosféricas? Ah, pues no es mala idea la de abandonar la gravedad al efecto.

El título en el que vienen a fijarse mis ojos escrutadores es Amo del espacio. Cuenta atrás para la ignición…

La novela más famosa de Fredric Brown debe de ser la divertida Marciano, vete a casa. No obstante, publicó numerosos cuentos cortos en los que los giros inesperados consiguen atraparnos como imanes y no soltarnos ya hasta el punto final. El volumen de hoy recopila varios de ellos.

Así, en Verde Tierra tenemos a un náufrago que ansía, mientras recorre el mundo púrpura donde se estrelló años atrás, volver a disfrutar del color de la hierba. ¡Una nave, una nave ha visto la señal de su pistola de rayos! ¡Desciende!

En Sirio Cero los viajes interestelares son igual de comunes, aunque encontrarse con un orbe no cartografiado durante un viaje comercial de rutina —el perenne negocio de las tragaperras— y que en él residan un antiguo conocido y una estrella de cine despampanante resulta turbador.

Ratón estelar nos enseña que el primer ser vivo en despegar de nuestro suelo no fue humano, ni tampoco cánido ni primate. Un representante de los roedores tuvo ese honor, pilotando el invento de un científico con acusado acento alemán. Y los efectos al cruzarse su trayectoria con la de un asteroide camuflado, hogar de una raza alienígena inteligente, fueron…

Pi en el cielo y la fuerza que «mueve» las estrellas de su posición habitual. Llamada, donde el último hombre que ha sobrevivido a la extinción de la especie escucha tocar a la puerta. Ven y enloquece, en el que un periodista se hace pasar por orate para que lo ingresen y tener oportunidad de investigar cierto misterio en el manicomio —aunque la pura realidad es que él es Napoleón y se lo tenía callado—…

Etcétera. Lo dicho, a entretenerse tocan.


Pudo ver que se trataba de un aparato de una sola plaza, igual que el suyo. Pero eso estaba bien: en caso de emergencia podría llevar a dos personas, al menos hasta el planeta más cercano, donde él conseguiría otro medio de transporte para volver a la Tierra. A las verdes colinas, los verdes campos y los valles verdes.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

La servidumbre voluntaria

Portada del libro La servidumbre voluntaria, de Étienne de la Boétie

Título y autor/a:La servidumbre voluntaria, de Étienne de la Boétie.
Clave de lectura:¿Por qué nos sometemos a nuestros mandatarios?
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Aclara qué es un tirano, sin importar cómo llegue al poder.
Música:Réquiem (I.Introitus), de Jean Gilles ♪♪♪

Un nuevo 6 de diciembre: ¡viva la Constitución Española!

No puedo saber cuántos días como este podremos seguir disfrutando, si en algún momento la fecha dejará de tener significado, si alguien recordará su existencia con orgullo o si acabará sepultada por tanto empuje contra su espíritu.

Como celebración de la efeméride, me conformo con recomendar un libro cuya vigencia continúa hoy tan evidente como en el siglo XVI, cuando Étienne de la Boétie lo redactó: La servidumbre voluntaria.

El autor se pregunta por qué personas, comunidades y naciones nos ponemos bajo el cetro de quien no merece, por sus actos o bajeza moral, ejercer autoridad sobre nosotros.

¿Será posible que tantos hayamos de obedecer, y además lo hagamos sumisamente, a tan pocos? ¿Que los ciudadanos aceptemos por propia voluntad ser siervos?

¿Qué debemos amar más, la libertad o la pretendida seguridad que el tirano nos promete?

¿Nos consolaremos con la idea de que siempre ha sido así, que la sociedad sigue un estado natural a partir de la desigualdad y que las órdenes «de arriba» hay que acatarlas, nos resulten o no aberrantes a la conciencia? ¿Sería lo contrario la ley de la selva?

Además nos aclara qué es un tirano. Lo más importante no descansa en el origen de su preeminencia, ya que lo mismo pueden ejercer por elección del pueblo, por la fuerza de las armas o por derecho de sucesión. El tema no es ese, sino que, envanecidos de sí mismos, miren apenas por la «gloria personal» en vez de considerar su propósito último, que es caminar «junto a», no «sobre» los gobernados.

Por ello prefieren debilitar, dividir, enfrentar, arrancar el valor de los corazones, apelar a los instintos de codicia y poder de unos cuantos que les ayuden en su labor de mina, a cambio de las migajas.

Sí, demos algo de comer a la gente, juegos que los entretengan y laberintos por donde encauzar su descontento de forma inocua, y ellos mismos forjarán la cadena que los ata.

Que aún nos ata.


Ciertamente es gran cosa, y sin embargo algo tan común que debería causarnos más dolor y menos sorpresa, ver a un millón de hombres servir miserablemente, con el cuello bajo el yugo, no obligados por una fuerza mayor, sino de algún modo (eso parece) encantados y fascinados por el solo nombre de uno, del cual no deben temer su poder, puesto que está solo, ni amar sus cualidades, ya que es para con ellos inhumano y salvaje.

jueves, 30 de noviembre de 2023

El universo in-formado

Portada del libro El universo in-formado, de Ervin Laszlo

Título y autor/a:El universo in-formado, de Ervin Laszlo.
Clave de lectura:¿Ciencia? heterodoxa para explicar la sustancia del universo.
Valoración:✮✮✩✩✩
Comentario personal:Me ha dejado perplejo.
Música:2001, Odisea en el espacio, de Alex North ♪♪♪

La búsqueda de una «teoría del todo» que reconcilie los conocimientos sobre el macrocosmos con los fenómenos propios del mundo cuántico no es una tarea nueva. Lleva ya años como asignatura de mentes privilegiadas.

Ahora bien, lo que propone Ervin Laszlo para llevar a cabo esa unificación en El universo in-formado topa con cualquier puerta escéptica que se precie.

El universo forma parte de un multiverso tanto en sentido paralelo como secuencial; es decir, ha nacido del colapso de otro anterior. Llamamos Big Bang a un evento repetido dentro de un círculo sin principio ni fin.

Una especie de fuerza bautizada a partir de la raíz sánscrita «akasha» une con hilos indisolubles tiempo y espacio, materia y energía, cuerpo y espíritu, hechos e ideas.

En el camino, Laszlo repasa espines, funciones de onda, estados virtuales, cuantos, violación de carga y paridad, la constante cosmológica…

Así como los conceptos de «vacío» e «in-formación» (no confundir con «información», sinónimo de conocimiento). ¿Y si el «vacío» consistiera en un medio físico de transporte? ¿Y si la «in-formación» fuera, junto con la energía, nuestra sustancia intrínseca?

El «campo akásico», al igual que ocurre con el gravitatorio, el electromagnético o el de Higgs, no se puede ver o tocar. No obstante, produce efectos mensurables.

Añadimos a la sopa tradiciones religiosas, «sabidurías ancestrales», metafísica, estadística, pansiquismo, reencarnación, telepatía y un montón de ingredientes hasta cocinar un gran holograma que, con la «conjugación de fase» adecuada…

Nos conduce a la «conciencia cósmica».

Será por ignorancia, no lo niego, pero me ha dejado perplejo.


Los Bangs crean pares de partículas y antipartículas, y el superávit de partículas que sobreviven puebla el espacio-tiempo del universo recién nacido. Las partículas se unen en átomos y con el tiempo la gravedad reúne a las partículas y átomos formando estructuras galácticas y estelares, y la clase de evolución que observamos en nuestro universo tiene lugar. Este proceso se desarrolla una y otra vez.

jueves, 23 de noviembre de 2023

Cómo perder un país

Portada del libro Cómo perder un país, de Ece Temelkuran

Título y autor/a:Cómo perder un país, de Ece Temelkuran.
Clave de lectura:La democracia está en peligro y no queremos enterarnos.
Valoración:✮✮✩✩✩
Comentario personal:No me termina de convencer.
Música:Mevlana (tradicional), del Ensemble Oni Wytars ♪♪♪

En algún momento de su desarrollo, Cómo perder un país empieza a perder suelo firme y se convierte en un alegato personal de la autora, con acusadas filias y fobias, desdibujando una denuncia global a la que sumarse.

Con pleno derecho, claro, porque Ece Temelkuran ve las cosas como las ve, a través del color de una lente política determinada. Pero quizá unos cuantos prefiramos unas gafas sin filtros que «nos protejan». Eso de que las derechas por definición sean malas y las izquierdas buenas, pues…

En todo caso, la escritora establece una hoja de ruta para la degradación de la democracia en el mundo, ejemplificada en su tierra natal, Turquía. Siete pasos hacia la dictadura de facto.

Crea un movimiento. Trastoca la lógica y atenta contra el lenguaje. Elimina la vergüenza: en el mundo de la posverdad la inmoralidad «mola».

Desmantela los mecanismos judiciales y políticos. Diseña tu propio ciudadano. Deja que se rían ante el horror. Construye tu propio país.

A los habitantes de naciones avanzadas o que aspiran a serlo se les introduce una pequeña semilla de rencor hacia el sistema. No hacia aquello que se hace dentro de él, sino hacia su esencia misma, su «debilidad»: la necesidad de tener en cuenta al otro.

Y se encuentran con quienes contienen la misma semilla, y de dos, tres, mil, un millón de semillas juntas, germina un tronco. Aún débil para arrebatar la luz al resto de árboles, pero con el tiempo, un buen condicionamiento que los abone y un líder que los apuntale y guíe en la dirección correcta...

Pero me fastidia que Temelkuran caiga en la trampa del simplismo y se ponga a perorar contra la derecha, el neoliberalismo mafioso, Trump, Erdogan, todo en el mismo saco, y que la esperanza sean la izquierda y el autodenominado «progresismo» con comillas.

Porque sí, sin más argumentos. Porque ellos lo valen.

No me termina de convencer, lo siento. Se queda cerca pero no llega.


El punto de inflexión crucial en el largo proceso de desmantelamiento del aparato del Estado y los mecanismos legales no es la implantación de cuadros formados por obedientes y leales miembros del partido o de la propia familia, como mucha gente tiende a pensar. La vuelta de tuerca que permite a los líderes jugar a voluntad con este aparato se inicia cuando estos empiezan a socavarlo para crear la sensación de que es superfluo.

jueves, 16 de noviembre de 2023

Futurama y la filosofía

Portada del libro Futurama y la filosofía, de Courtland Lewis

Título y autor/a:Futurama y la filosofía, de Courtland Lewis (coord.).
Clave de lectura:Preocupaciones filosóficas en una serie de dibujos animados.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Enfoque didáctico y original.
Vídeo:Futurama

Solo con el título, Futurama y la filosofía tiene bastante a su favor de partida. Siempre me gustó la serie de animación creada por Matt Groening, incluso más que Los Simpson, su hermana mayor en cuanto a popularidad e influencia cultural.

Los personajes, el dibujo, los guiones con sus múltiples guiños… Todo se engarza de forma notable y muy divertida en ella.

Tenemos a Fry, el patoso repartidor de pizzas que queda atrapado en una cámara criogénica y despierta en la Nueva Nueva York de mil años en el futuro.

A Leela, la expeditiva cíclope que capitanea la nave de Planet Express, empresa de mensajería interestelar propiedad del tataratataratataratío de Fry, el excéntrico profesor Farnsworth.

A Bender, el robot amigo de las carteras ajenas, las robopilinguis y la ingesta continua de alcohol para no oxidarse.

A la pizpireta Amy, el burócrata Hermes, el extraterrestre doctor Zoidberg, Zapp Brannigan, la cabeza conservada de Nixon… Me vienen a la memoria estupendos episodios con todos.

Por otro lado, la palabra «filosofía» hace despertar cierto hormigueo de ansiedad bajo la piel. ¿Qúe es filosofía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul…

Coordinados por Courtland Lewis, la veintena larga de autores que aportan sus ensayos al volumen se marcan como objetivo explicar algún concepto filosófico a traves de situaciones en la pequeña pantalla. Es decir, intentan que los «visualicemos». Y consiguen resultados positivos.

Así, nos hablan sobre la libertad a partir de la bandera de la Tierra que se zampa el doctor Zoidberg. ¿Tiene derecho la comunidad a sentirse atacada? ¿Y a oponerse? ¿Pueden entrar libertad y democracia en conflicto? ¿Por qué se distingue entre libertad positiva y negativa?

También sobre eficiencia económica y medioambiental, simbolizadas en la gran bola de basura que, lanzada al espacio centurias antes para quitarse de encima los residuos originados por el hiperconsumo, amenaza con retornar. ¿Son la cadena de reciclaje y las tecnologías «verdes» una respuesta al problema de fondo?

La guerra, sus «causas justas» y los «medios legítimos» para ganarla. Ética y moral. Amor y sexo. La identidad, ligada o no al cuerpo físico de objetos y personas. La muerte (¿existe algún «sentido de la vida»?). Dios…

De qué manera interpretamos la realidad, incluso negando lo evidente, para que encaje en nuestras creencias preconcebidas («¡Prefiero creer lo que fui programado para creer!»)…

Aristóteles, Hume, Locke, Rousseau, Kant, Hegel, Mill, Bentham, Kierkegaard, Freud, Russell, Berlin, son unos cuantos nombres que se dejan caer en el texto.

Un enfoque didáctico y original.


Si quiero creer que soy un robot, parece que nada me convencerá de lo contrario. Por tanto, la aproximación subjetiva también parece problemática, pues si creo completamente en algo de tal manera que toda mi existencia cambia, para demostrar mi aproximación subjetiva, parece que puedo creer cualquier cosa que desee creer. Así, ¿cómo reconciliar ambas aproximaciones a la verdad? ¿Qué creencias es racional o sano poseer?

domingo, 5 de noviembre de 2023

Los números no mienten

Portada del libro Los números no mienten, de Vaclav Smil

Título y autor/a:Los números no mienten, de Vaclav Smil.
Clave de lectura:El mundo se explica con números.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Demasiados temas, demasiado breves.
Música:Canon para dos violines «Der Spiegel», de W.A. Mozart ♪♪♪

Los números no mienten. Punto.

La premisa de Vaclav Smil con este título es que los números aportan fotografías fieles de la realidad. Se trata de un lenguaje que «hablan» todos los fenómenos del universo.

El problema recae en cómo traducirlo a la capacidad comprensiva humana.

También ha de tenerse en cuenta el origen de las cifras, ya que la fiabilidad de muchas, repetidas popularmente sin contrastar, merece cuarentena.

Pero, con las salvedades y precisiones que se quieran, el fondo continúa siendo el mismo: es necesario que aprendamos a guiarnos a través de un océano de datos.

En siete capítulos y setenta y un heterogéneos puntos de estudio, nuestro científico presenta demasiados, a mi parecer. La brevedad de tratamiento individual supone un escollo a la hora de reflexionar acerca del conjunto.

Nos habla sobre personas: natalidad, esperanza y calidad de vida, estatura, pandemias y vacunación, cuántas se necesitaron para construir las pirámides, por qué sudar mejoró la capacidad de la especie para la caza…

Sobre países: aspectos de los Estados Unidos y Europa a los que no se les da la importancia que merecen, el futuro de Japón, las incógnitas de China, India, Rusia, Gran Bretaña…

Sobre máquinas e inventos que cambiaron el mundo: motores eléctricos, diésel, transformadores, circuitos integrados, el fonógrafo, el streaming, la «maldición de Moore»…

Sobre combustibles. Sobre transporte. Alimentos. Medioambiente.

Cada epígrafe con su respectiva cuerda de apéndices, una retahíla de medidas, cálculos y representaciones gráficas que, por interesante que pueda ser el tema, a la postre penaliza la retención lectora.

Así que, puestos los valores numéricos y literarios en los platillos de la balanza, da una media aritmética tibia. No es el mejor libro que uno se pueda meter al cuerpo.


Un cuadrúpedo solo puede inhalar una vez por cada ciclo locomotor, porque su pecho debe absorber el impacto de las extremidades delanteras. Nosotros, sin embargo, podemos elegir otros ritmos, lo cual nos permite un uso más eficiente de la energía. La segunda (y más importante) ventaja es nuestra extraordinaria capacidad para regular nuestra temperatura corporal, que nos permite hacer algo que los leones no pueden hacer: correr durante mucho tiempo y a pleno esfuerzo bajo el sol de mediodía.

miércoles, 25 de octubre de 2023

La balada del café triste

Portada del libro La balada del café triste, de Carson McCullers

Título y autor/a:La balada del café triste, de Carson McCullers.
Clave de lectura:Vida y tragedia en el viejo sur.
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Menos es más. Y mejor.
Música:La balada del café triste, de Richard Robbins ♪♪♪

Menos es más. Y mejor.

Siempre he tenido prevención hacia los escritores que, para decirte que sale el sol por la mañana, emplean media docena de páginas, cuarenta oraciones subordinadas y una cantidad de adjetivos de exorbitante generosidad.

De acuerdo, dominas el diccionario y quieres demostrárselo al mundo, pero… ¿sabes contar una historia?

Carson McCullers sí sabe. Ya lo creo que sabe. Y con una economía material que, lejos de convertirse en aridez, aporta una riqueza de contenido admirable.

La balada del café triste nos transporta a un villorrio del viejo sur estadounidense cuyos habitantes ven pasar la existencia a base de whisky casero.

Un lugar donde, en las horas de calor más sofocante, asoma un rostro tras la ventana de un edificio tapiado: Miss Amelia.

Edificio que alguna vez fue un local en el que los lugareños se reunían los sábados por la noche con manteles y servilletas de papel, y el «primo Lymon» los animaba con su locuacidad.

Todo parecía ir sobre ruedas de carreta hasta que alguien llegó a desencadenar los acontecimientos que terminaron en su ruina. Marvin Macy, recién salido del penal. El ex marido de Miss Amelia.

La autora nos pone en el umbral de dónde, quién y qué. Y enseguida consigue atraparnos con garra en el porqué. En la espiral de rencores, ansias y decadencia que arrastra a los personajes hasta su propia inmolación.

¡Qué pequeña gran novela!


Después de llover, el barro de la calle formaba duros surcos helados; se veía el débil resplandor de las lámparas de las casas y los melocotoneros estaban deshojados. En aquellas noches de invierno, oscuras y silenciosas, el café era el punto central y cálido del pueblo, y sus luces brillaban tanto que se veían desde un cuarto de milla.

viernes, 20 de octubre de 2023

Deslices y Polvo de estrellas

Portada del libro Deslices, de Gema Bravo

Título y autor/a:Deslices y Polvo de estrellas, de Gema Bravo.
Clave de lectura:Poesía de la vida, lazos irrompibles tras la muerte.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:«Por los rincones donde encontrarnos entre utopías y razones».
Música:Usa mis llaves, de Jorge Colsa y Gema Bravo ♪♪♪

Termina el concierto de Jorge Colsa y Gema Bravo y me aproximo al escenario para que ella me dedique su libro. En realidad, sus libros. Porque, al igual que un dúo musical, son dos las propuestas que caben en este volumen: Deslices y Polvo de Estrellas.

Deslices es un caleidoscopio de versos que describe el mundo de Gema «sin etiquetas», como titula uno de los poemas. En busca de todo lo que cada día nos trae y nos retira.

A veces son cosas grandes, otras diminutas. A veces las respuestas a las incógnitas parecen estar claras, pero solo es eso, apariencia, y hay que continuar un poco más allá. La búsqueda no debe abandonarse mientras quede un latido.

Recuerdos de viajes, de las personas con quienes se ha encontrado, del compañero con quien crea canciones, sueños o amaneceres, el tiempo, el deseo, el optimismo, las lágrimas, el significado de ser mujer…

A continuación —o antes, en el orden de lectura que se prefiera—, en Polvo de estrellas nos comparte un mensaje muy personal a alguien que ya no camina con pasos audibles, cogiéndola de la mano, pero que en modo alguno se encuentra lejos.

La muerte de una madre es un tabú, no estamos —¿no queremos estar?— preparados para ello.

Los sentimientos que experimenta la autora antes, durante y tras la partida de Güelita emocionan porque quizá nos gustaría expresarlos a nosotros mismos cuando aún estamos a tiempo, y no llegamos a hacerlo.

Mada, esa madre, la dio a luz y le dio luz. Al final, la enfermedad debilitó su cuerpo, pero no su sentido de cómo vivir. Y Gema, al igual que hace con sus propios hijos, nos cuenta aquí esa historia. Lo que pensaba, lo que decía, lo que creía… Lo que significaba.

Leo la dedicatoria: «Por los rincones donde encontrarnos entre utopías y razones».


Es curioso que sintiéndome desnuda de fe, la perdí en el camino, te siento conmigo más fuerte que el viento. Leo ese anuario con tus pies de notas y siento tu voz. Palabras de ánimo que aparecen prediciendo tu consuelo sobre el día que ha pasado. No, no estoy loca. Sorprendida quizá por algún consejo tuyo anotado a los pies. Me embarga tu presencia. Creo en tu energía, tu valor.