jueves, 29 de enero de 2026

Tarás Bulba

Portada del libro Tarás Bulba, de Nikolai Gogol

Título y autor/a:Tarás Bulba, de Nikolai Gogol.
Clave de lectura:Sangre y honor galopan en cada página.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Sigue siendo una gran novela.
Música:Tarás Bulba (Obertura), de Franz Waxman ♪♪♪

Tarás Bulba sigue siendo una gran novela, tanto tiempo después de que Nikolai Gogol la diera a la imprenta.

Eso sí, como toda obra clásica, hay que disfrutarla con ojos libres de corsés. En caso contrario la acusaríamos de apología de la violencia, de incitar al alcohol, de machista, de furioso antisemitismo…

Gogol presenta a los zaporogos como un pueblo seminómada regido por sencillas leyes: no robar, gastarse hasta la camisa en aguardiente, obedecer los preceptos de la religión ortodoxa y hacer deporte con las cabezas de sus enemigos: turcos, tártaros y eventualmente polacos.

Los estudios que necesitan sus jóvenes son el acero y la pólvora. Y algún conocimiento de excavación, para esconder los ducados que arrebatan en cada correría.

Por eso, cuando el coronel Tarás Bulba y sus dos hijos, Andréi y Ostap, escuchan que en Ucrania los sacerdotes católicos van en coches tirados por cristianos verdaderos, que los judíos arriendan las iglesias y ponen una marca en el pan sagrado y que han llevado a Varsovia al atamán para cocerlo dentro de un buey de bronce, montan en cólera.

Tras un pogromo el ejército pone rumbo a Dubno, incendiando y ensartando a todo el que se cruza en su camino. Sitian la aterrorizada ciudad, que no tarda en pasar hambre.

Ah, pero las mujeres… Andréi, que ha cruzado a escondidas los muros, cae enamorado de la hija de un vaivoda a quien ya conoció en Kiev y, por el favor de su mirada, se une al enemigo («Mi patria eres tú!»).

Los polacos intentan una salida, aprovechando que las fuerzas cosacas se dividen para perseguir a los tártaros. Gran batalla. A punto de la derrota, la llegada de refuerzos cambia las tornas en favor de los defensores.

Mientras tanto, padre e hijo se encuentran frente a frente. De aquí hasta el final, la sed de venganza de Tarás no tiene límite.

Un aspecto sobre el que me gustaría incidir es la notable diferencia entre el texto original y la historia cinematográfica. Por ejemplo, si Yul Brinner y Tony Curtis se disputan la pantalla, aquí Tony saldría poco (y no digamos su novia). La defección amorosa cobra menos importancia que la suerte de Ostap.

El casus belli tampoco se parece: de la puñalada polaco-lituana al iniciarse la película, pasamos a los rumores de maltrato religioso combinados con el ansia zaporoga de meterse con quien sea.

Y, por supuesto, Dubno no cae. Como he dicho, en el momento crítico arriban tropas que la salvan, y Tarás, herido, ha de recuperarse para continuar sus aventuras (que le quedan unas cuantas).

No importa. Hablamos de historias paralelas, pero me reafirmo en su calificación: una gran novela.


No hagas caso de tu madre, hijo mío. Es una mujer y no entiende de estas cosas. ¿Para qué necesitáis el cariño? Vuestro afecto ha de ir por entero al ancho campo y al buen caballo. ¿Veis este sable? Pues es como si fuese vuestra madre. Os han llenado el cerebro de tonterías. ¡La academia, los libros, las filosofías, en fin, todo...! ¡Yo me burlo y me río de todas esas cosas!

No hay comentarios: