jueves, 15 de enero de 2026

Ángel Pestaña, retrato de un anarquista

Portada del libro Ángel Pestaña, retrato de un anarquista, de Ángel María de Lera

Título y autor/a:Ángel Pestaña, retrato de un anarquista, de Ángel Mª de Lera.
Clave de lectura:Biografía de una figura poco reconocida hoy.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Ayuda a comprender un periodo crítico de nuestra historia.
Música:Sacco e Vanzetti (Here’s to You), de Ennio Morricone ♪♪♪

Ángel Pestaña, retrato de un anarquista es una interesantísima biografía donde el contexto juega un papel fundamental. Ángel Mª de Lera nos lleva a entender mejor la compleja España de principios del siglo XX.

Para empezar, si las ideas de Marx inspiran la lucha obrera en la mayoría de países, el movimiento libertario se manifesta aquí igual o incluso más fuerte.

Pestaña nace en León, en una familia pobre. La madre abandona al cabo de pocos años al violento progenitor y es este quien se ocupa de criarlo.

Tras numerosas vicisitudes se establece en Barcelona, donde lo encarcelan a menudo por participar en organizaciones sindicales.

Semana Trágica de 1909, huelga general de 1917, huelga en La Canadiense… Cadáveres en las calles día sí y día también. Pistoleros alquilados al mejor postor y falta de objetivos aparte de destruir el sistema contribuyen a asociar la palabra anarquista con violencia, algo opuesto a la naturaleza del personaje. Sus discursos de condena le granjean respeto moral pero también odios internos.

Llega a la secretaría general de la CNT y es expulsado. La República, por su carácter burgués, sigue sin satisfacer las aspiraciones revolucionarias, y los intentos de volarla desembocan en el episodio más trágico de nuestra historia. Enfermo, arrastrando las secuelas de un tiroteo, fallece en 1937.

Lera, que lo trató dentro del Partido Sindicalista fundado por él mismo, lo describe como ejemplo de rectitud y bonhomía («el ángel», en simbólico paralelismo con su nombre de pila). Nada que ver con las ambiciones e intereses espurios de otras figuras contemporáneas.

En efecto, líderes de izquierdas como Largo Caballero o Azaña quedan mal parados, junto a correligionarios del tipo de Durruti, Ascaso o Federica Montseny, todos agresivos cómplices del desastre.

Deja clara la sima que separa su pensamiento del comunismo bolchevique; tras viajar a Rusia y entrevistarse con Lenin, sus impresiones sobre la tiranía que pretende instaurar son demoledoras.

Por supuesto, también combate el fascismo. Encierra a Gil Robles dentro de tal calificativo (lo que quizá parezca exagerado), y no esconde un encuentro con José Antonio Primo de Rivera en el que ninguno convence al otro.

La suma de información y descripciones, aunque sea con el filtro personal del autor (ya he mencionado que se afilió al mismo partido), resulta como resumen muy valiosa. Sobre todo, los años en la invivible Cataluña de pólvora. Si siempre admiré su faceta de novelista, este título me reafirma en el aprecio.


Luego prosiguió diciendo que no era un secreto que el comunismo nacido de la Internacional tenía sus partidarios entre los afiliados a la CNT, pero que él, por cuestiones de principios, pertenecía a un sector de opinión muy distinto; era enemigo de toda clase de dictaduras, de ricos y de pobres, de intelectuales y de analfabetos, de curas y de laicos…

2 comentarios:

el chico de la consuelo dijo...

Feliz año!! y Felices lecturas!!
Nada más lejos de mi intención que blanquear a nadie, pero dentro del terrorismo eufemísticamente llamado libertario, Pestaña es sin duda de lo más salvable.
Nin, Maurín, Durruti, García Oliver, Salvador Seguí o Pestaña aunque se les pinte de héroes siguen siendo violencia no sé si igual pero al menos equiparable con la del otro bando. Como decía una tía mía acrata hasta la médula: "los fascistas eran unos hijos de puta solo comparables con que hubiéramos ganado nosotros".
Me apunto libro y autor, Graaaaaacias.
Abrazos

Mannelig dijo...

Feliz año igualmente, que nos tienes a tus lectores en ayunas.
Ciertamente la visión de Lera es hagiográfica, se sintió muy influido por esta figura y lo defiende a capa y espada contra el resto de la plana mayor de la CNT y la FAI, a quienes tacha de todo menos simpáticos. Aun con ese filtro, merece mucho la pena para completar la foto de la época y entender por qué el anarquismo no se llevaba bien con nadie, a ningún lado de la barrera.