| Título y autor/a: | Ángel Pestaña, retrato de un anarquista, de Ángel Mª de Lera. |
| Clave de lectura: | Biografía de una figura poco reconocida hoy. |
| Valoración: | ✮✮✮✮✩ |
| Comentario personal: | Ayuda a comprender un periodo crítico de nuestra historia. |
| Música: | Sacco e Vanzetti (Here’s to You), de Ennio Morricone ♪♪♪ |
Ángel Pestaña, retrato de un anarquista es una interesantísima biografía donde el contexto juega un papel fundamental. Ángel Mª de Lera nos lleva a entender mejor la compleja España de principios del siglo XX.
Para empezar, si las ideas de Marx inspiran la lucha obrera en la mayoría de países, el movimiento libertario se manifesta aquí igual o incluso más fuerte.
Pestaña nace en León, en una familia pobre. La madre abandona al cabo de pocos años al violento progenitor y es este quien se ocupa de criarlo.
Tras numerosas vicisitudes se establece en Barcelona, donde lo encarcelan a menudo por participar en organizaciones sindicales.
Semana Trágica de 1909, huelga general de 1917, huelga en La Canadiense… Cadáveres en las calles día sí y día también. Pistoleros alquilados al mejor postor y falta de objetivos aparte de destruir el sistema contribuyen a asociar la palabra anarquista con violencia, algo opuesto a la naturaleza del personaje. Sus discursos de condena le granjean respeto moral pero también odios internos.
Llega a la secretaría general de la CNT y es expulsado. La República, por su carácter burgués, sigue sin satisfacer las aspiraciones revolucionarias, y los intentos de volarla desembocan en el episodio más trágico de nuestra historia. Enfermo, arrastrando las secuelas de un tiroteo, fallece en 1937.
Lera, que lo trató dentro del Partido Sindicalista fundado por él mismo, lo describe como ejemplo de rectitud y bonhomía («el ángel», en simbólico paralelismo con su nombre de pila). Nada que ver con las ambiciones e intereses espurios de otras figuras contemporáneas.
En efecto, líderes de izquierdas como Largo Caballero o Azaña quedan mal parados, junto a correligionarios del tipo de Durruti, Ascaso o Federica Montseny, todos agresivos cómplices del desastre.
Deja clara la sima que separa su pensamiento del comunismo bolchevique; tras viajar a Rusia y entrevistarse con Lenin, sus impresiones sobre la tiranía que pretende instaurar son demoledoras.
Por supuesto, también combate el fascismo. Encierra a Gil Robles dentro de tal calificativo (lo que quizá parezca exagerado), y no esconde un encuentro con José Antonio Primo de Rivera en el que ninguno convence al otro.
La suma de información y descripciones, aunque sea con el filtro personal del autor (ya he mencionado que se afilió al mismo partido), resulta como resumen muy valiosa. Sobre todo, los años en la invivible Cataluña de pólvora. Si siempre admiré su faceta de novelista, este título me reafirma en el aprecio.
Luego prosiguió diciendo que no era un secreto que el comunismo nacido de la Internacional tenía sus partidarios entre los afiliados a la CNT, pero que él, por cuestiones de principios, pertenecía a un sector de opinión muy distinto; era enemigo de toda clase de dictaduras, de ricos y de pobres, de intelectuales y de analfabetos, de curas y de laicos…

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