martes, 31 de mayo de 2022

Annual 1921

Portada del libro Annual 1921, de Manuel Leguineche

Título y autor/a:Annual 1921, de Manuel Leguineche.
Clave de lectura:La guerra de Marruecos desde el terreno.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Un texto impactante.
Música:Réquiem (Lacrimosa), de W.A. Mozart ♪♪♪

Una de las guerras más infames en nuestra prolija historia. Al menos, mientras algo aún peor se preparaba.

El libro cuya lectura propongo para sustentar este riguroso calificativo es Annual 1921, de Manuel Leguineche. El desastre de España en el Rif.

Annual fue la tumba de miles de soldados de reemplazo cuya suerte, al ser llamados a filas, dictó que habían de «civilizar» un erial de piedras y arena, habitado por tribus con la gumía afilada. Hasta que la sustituyeron por fusiles y cañones sobrantes en Europa.

Leguineche plantea un relato que no se parece a un tomo de historia académica. Más bien a un inmenso reportaje periodístico, o una sucesión de ellos, con una fuerza expresiva y una fidelidad a lo ocurrido impresionantes. Su pluma nos hace sentirnos verdaderamente allí.

A lo largo de entrevistas, recuerdos, informes, diarios personales, se tejen hilos para ilustrar una época de corrupción e ineptitud sin límites, del rey abajo. Donde se rapiñaban medicinas, agua o comida hacia bolsillos particulares. Donde las ambiciones de ascensos y medallas primaban sobre toda lógica.

Y donde, como suele convenir, los que al final cargaron con las culpas habían muerto «gloriosamente».

No deja de lado, desde luego, la crónica de la batalla en sí, sus prolegómenos, actores y consecuencias. Pero se centra en cómo vivieron los hechos los protagonistas más que en descripciones desde una lejana sala de mapas.

Alfonso XIII, Berenguer, Silvestre, Abdelkrim, el Raisuni, Franco, Indalecio Prieto, Picasso —el general cuyo demoledor informe sobre las causas de la derrota precipitó la dictadura veladora de Primo de Rivera—…

Junto al recluta Eulogio de Vega, el recluta José Cañizo, el recluta Julián Sanz, el recluta Mariano Gálbez…

La defensa sin esperanza de los blocaos, el aterrador destino de los prisioneros, la última carga del Regimiento Alcántara…

Un texto impactante.


A las diez o diez y media de la mañana se da la orden de retirada. Así empezó el caos de Annual. Sin orden ni concierto ni un plan premeditado, cada uno salió al descubierto como Dios le dio a entender, lleno de pánico, para intentar escapar del asedio y buscar la salida hacia la base de la Legión en Ben Tieb.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Siddhartha

Portada del libro Siddhartha, de Hermann Hesse

Título y autor/a:Siddhartha, de Hermann Hesse.
Clave de lectura:¿Qué buscamos en la vida? ¿Y qué ocurre si lo encontramos?
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Cada uno hemos de obtener nuestra propia respuesta.
Música:New Electric India, de Shadowfax ♪♪♪

Siddhartha es un hombre que no se encuentra a sí mismo. Incluso cuando, bajo el prisma de los demás, ocupa el hueco correcto en el engranaje del mundo, él cree que ha de seguir buscando.

Así nos lo presenta Hermann Hesse: la búsqueda es tanto un proceso como un estado.

¿Por qué estamos aquí? ¿Somos una casualidad cósmica? ¿El juego de un demiurgo? ¿Tiene todo esto algún sentido?

¿Sabiduría? ¿Amor? ¿Espiritualidad? ¿Riqueza? ¿Dogmas?

Como hijo de brahmán, la religión oficial le proporciona «certezas» muy cómodas. Una comodidad vacía.

Como samana o asceta vagabundo, la renuncia a lo material en realidad le detrae, le quita una parte de su ser, al negar las sensaciones obtenidas a través de su cuerpo.

Su encuentro con Buda parece el final del camino. Es tanta la impronta del Ser Perfecto en los corazones… Así lo decide Govinda, el amigo que le acompaña en su viaje. Aunque Siddhartha opta por no detenerse.

Kamala, la bella cortesana que lo elige como compañero. Kamaswami, el adinerado mercader de quien se convierte en mano derecha. ¿Décadas aprendiendo junto a ellos no son aún suficientes?

Un sencillo barquero, Vasudeva, es su última esperanza. Compartir su cabaña, su alimento, el lenguaje secreto del río que habla a quien quiera escuchar… ¿Es eso? ¿Lo ha conseguido entonces?

¿Y qué papel reserva el destino a su hijo, nacido tras dejar atrás a Kamala, cuando ambos sepan de la existencia del otro?

Nadie más que Siddhartha puede darse a sí mismo una respuesta.

Igual que cada uno de nosotros.


Siddhartha echó a andar por el bosque, ya lejos de la ciudad, con una sola certidumbre en la cabeza: la de que no podía regresar, que esa vida que llevara durante años era algo definitivamente coincluido, algo de lo cual había disfrutado hasta el hartazgo y el agotamiento.

jueves, 5 de mayo de 2022

Matadero cinco

Portada del libro Matadero cinco, de Kurt Vonnegut

Título y autor/a:Matadero cinco, de Kurt Vonnegut.
Clave de lectura:Vida, muerte, Tralfámador, Dresde...
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:Memorable. Es lo que hay.
Música:Concierto para piano nº 3 (III.Allegro), de J.S. Bach ♪♪♪

Billy vaga en los bosques de las Ardenas, conmocionado por el estruendo de la artillería y los tanques.

Lo trasladan a un campo de prisioneros en Dresde. La ciudad es arrasada por el gran bombardeo de 1945. Retorna a casa.

Pasea ahora por el espacio y el tiempo, entre la Tierra y el planeta Tralfámador, donde, según su testimonio, es expuesto en el zoo en compañía de la actriz Montana.

Dicen que Matadero cinco, de Kurt Vonnegut, es una de las mejores novelas del siglo XX. La figura de Billy, que resume cada una de sus experiencias con un «es lo que hay», nos desvela el destino inarticulado del ser humano.

Muñecos de trapo lanzados aquí y allá por fuerzas que no vemos, no elegimos, no sabemos controlar.

Las continuas líneas cruzadas entre lo cotidiano —empleo, familia, amigos— y lo extraordinario —la capacidad de Billy para recorrer el universo a voluntad, con su presente, pasado y futuro abiertos ante él—, sugieren una vía de escape.

Quizá interior, ya que nadie le cree cuando cuenta algo tan fantasioso. Incluso los más allegados se lo reprochan, como salidas de tono impropias de un hombre de clase media acomodado. Pero una puerta, al fin y al cabo.

En conjunto, no me cabe duda de que Matadero cinco merece con creces el calificativo que personas más sabias que yo le han dedicado.

Memorable. Es lo que hay.


Si no hubiese pasado tanto tiempo estudiando a los terrícolas —respondió el tralfamadoriano—, no tendría ni idea de qué es eso del «libre albedrío». He visitado treinta y un planetas habitados en el universo y estudiado informes sobre otros cien. La Tierra es el único donde se habla de libre albedrío.

lunes, 4 de abril de 2022

Nuestro mundo (XVIII)

Cartel en Auschwitz.

Srebrenica. Babi Yar. Buchenwald.

Varían los números, claro. Quizá no sean lo mismo seis millones, que cien mil, que trescientos cincuenta. Quizá.

Katyn. Wounded Knee. Masacre de Manila.

Dicen que la guerra saca a la superficie lo mejor y lo peor que cada uno lleve dentro.

Holocausto. Holodomor. Genocidio armenio.

Y que, salvo contados casos, todos somos capaces del mayor sacrificio o la mayor degradación si nos ponen a prueba.

La Jerusalén de la Primera Cruzada.

Solo hace falta encontrar la «tecla exacta» para que cualquier criterio moral sea sustituido por el predatorio. Eso dicen.

Tapias escondidas. Cunetas al amanecer. Paracuellos.

Los predadores de nuestro mundo. Los que dan órdenes y los que las cumplen.

Bucha. Mariúpol…


jueves, 31 de marzo de 2022

El ángel de fuego


«Es una historia extraña», canta Ruprecht tras escuchar el relato de Renata. Notas oscuras e inquietantes surgen del foso

Cuando era niña conoció a Madiel, cada día se presentaba para jugar. «Sus ojos, azules como el cielo, y sus cabellos, hilos de oro».

Madiel, un ángel. El ángel de fuego, de Sergei Prokofiev.

Por fin, al cumplir dieciséis, ella quiso unir sus cuerpos. Madiel, enfurecido, desapareció tras advertirle de un futuro retorno bajo forma humana.

Ruprecht viaja con la joven hasta Colonia. Renata ansía que vuelva Heinrich; jamás fue tan feliz como el tiempo que pasó con él, segura de la encarnación del ángel. Forzará el retorno mediante conjuros.

Ruprecht declara su amor. Renata le rechaza. La música es tan torrencial que apenas podemos respirar.

Ruprecht, ciego a todo, obtiene fórmulas de magia de Glock, el librero. Incluso demanda la ayuda de Agrippa von Nettesheim, el médico, que desmiente su experiencia en artes ocultas.

Renata cree haber visto a Heinrich, de nuevo hostil. Le odia. Suplica a Ruprecht que le mate. Ruprecht no es capaz, pero... por ella lo hará.

Renata cree haber visto a Heinrich, de nuevo angelical. Le adora. Suplica a Ruprecht que no le haga daño. Ruprecht cae en la locura.

Renata pronuncia el nombre de Madiel y confiesa que en realidad ama a Ruprecht. Desea encerrarse en un convento. Fausto y su mentor Mefistófeles dominan sus pasos.

La madre superiora acusa a Renata de posesión. Las demás novicias van rodeándolas, presas de espasmos histéricos. El coro entero las rodea.

El inquisidor pronuncia el exorcismo: «Spiriti maligni, damnati interdicti...». Azota a Renata hasta hacer que sangre. Su garganta le exhorta a «confesar la verdad».

Surgen llamas...

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martes, 22 de marzo de 2022

Moscoviada

Portada del libro Moscoviada, de Yuri Andrujovich

Título y autor/a:Moscoviada, de Yuri Andrujovich.
Clave de lectura:Recorrido de un poeta por un Moscú «mágico».
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:El mundo parece ser tan absurdo como lo pinta.
Música:Shadow On The Wall, de Mike Oldfield ♪♪♪

Otto von F., poeta ucraniano, despierta un nuevo día en Moscú. Las actividades de sus vecinos en la residencia de escritores le impiden continuar en la cama como sería su gusto.

Otto suele soñar con el rey de Ucrania, Olelko II —Gran Príncipe de Kiev y de Chernígov, Rey de Galitzia y de Volyn, Patrón de Pskov, de Peremyshl y de Koziatin, Duque de Dniprodzerzhinsk, etc.—, con quien ejerce de confidente y consejero de las cosas de la vida.

Lo que no anticipa es que, en cuanto se levante, la jornada se va a convertir en una Moscoviada inefable, de la mano de Yuri Andrujovich.

Primero el encuentro, en las duchas de la planta baja, con la visitante malgache de hipnótico canto.

Más tarde, los tres amigos que insisten en llevarle a la cervecería de la calle Fonvizin, delimitada por alambre de espino, con colas frente a las máquinas de monedas que expenden el ambarino líquido.

La sicalíptica visita a su amante Galia, cazadora de serpientes, tras recoger el tesoro de una casete de Mike Oldfield.

La explosión de la granada en el Merendero. Los sótanos del Mundo del Niño, en persecución del barón gitano y su cartera birlada. Los túneles secretos del metro.

Hasta la extraña reunión a la que los asistentes acuden disfrazados, donde se proclama la sagrada unidad eslava al precio que sea.

Experiencias salpimentadas aquí y allá con otras que acuden a su memoria, como los requerimientos de la KGB para incorporarlo a su ejército de colaboradores patrióticos.

Y las ratas. Las ratas que se agitan ansiosas, que chillan al otro lado de la pared donde le interrogan…

Novela nada fácil de describir, con tantos mensajes subliminales que bordea el puro caos.

Y que, sin embargo, quizá no demasiado sorprendentemente, construye una historia con mucho sentido.


El nabo hizo estallar una tempestad de aplausos. Alguna cosa emanaba de él, una fuerza sacra, la energía guerrera del Estado de la Sagrada Rus, el espíritu de Iván Kalita, de Pedro I o quizá del mariscal Ajroméev. La tempestad se apaciguó solo después de que el orador devolviese la raíz sagrada al hocico del cochinillo sacrificado.

lunes, 14 de marzo de 2022

Un viejo que leía novelas de amor

Portada del libro Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda

Título y autor/a:Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda.
Clave de lectura:El río Nangaritza, aventureros, jíbaros, la Amazonía...
Valoración:✮✮✮✮✮
Comentario personal:¡Qué hermoso libro!
Música:Jácaras, de Santiago de Murcia ♪♪♪

Desde la primera página, en que una extracción de muelas congrega en el muelle a los escasos habitantes de El Idilio, me siento atraído por este título de Luis Sepúlveda: Un viejo que leía novelas de amor.

Racimos de banano, costales de café, cerveza, aguardiente Frontera... El río Nangaritza, aventureros, jíbaros, la Amazonía...

Antonio José Bolívar Proaño, el viejo, llegó de joven, movido por la promesa de tierras. Y apenas siguió adelante gracias a que los aborígenes shuar se apiadaron de él y le enseñaron las artes para sobrevivir en la selva.

A su edad se conforma con su mísera choza de cañas, la hamaca de yute y una mesa alta para leer de pie.

Porque, aunque no sepa escribir, lee. Lentamente, murmurando, con una lupa.

Novelas de amor llenas de esfuerzos: cuantas más dificultades arrostren los protagonistas, más se le ilumina la mirada.

Traen a un cazador gringo muerto. El alcalde quiere culpar a los shuar que lo han hallado y devuelto en su canoa.

El viejo demuestra que solo pueden haber sido las garras de una hembra de tigrillo, en venganza porque el gringo acabó con sus cachorros, cuyas pequeñas pieles acribilladas no le hubieran reportado ningún beneficio.

Y ahora que ha probado la carne humana y merodea furiosa a este lado del río...

Ya no digo más. ¡Qué hermoso libro! ¡Qué maravilloso lenguaje! ¡Qué historia!


El viejo permaneció en el muelle hasta que el barco desapareció tragado por una curva de río. Entonces decidió que por ese día ya no hablaría con nadie más y se quitó la dentadura postiza, la envolvió en el pañuelo y, apretando los libros junto al pecho, se dirigió a su choza.

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martes, 8 de marzo de 2022

Maldición sobre el hierro


Golpes sobre una piel curtida, tirante. Explosiones. Gritos de dolor.

¿Cuál es tu origen, hierro maldito? Muerte, plaga, odio, saliva venenosa de serpiente.

Cañones, tanques, armas guiadas por control remoto, máquinas con «alma» propia…

Sirenas antiaéreas, desafíos, injusticia.

Las gargantas son la vida. Cantan con desesperación.

Hasta que el sonido ya no puede más. Se apaga.

Como la música de Veljo Tormis: Maldición sobre el hierro.

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martes, 1 de marzo de 2022

Nuestro mundo (XVII)

Cementerio militar británico en Tailandia.

Camino entre las filas de los caídos. No encuentro su fin. No lo encuentro.

W.A. Adamson. Veintitrés años. Concédele, Señor, el descanso eterno.

E.E. Ludbrook. Veintidós años. Duerme en paz, siempre amado.

A. Wharton. Treinta y nueve años. De naturaleza generosa.

W.J. Dann. Veintisiete años. Cumplió con su deber, noble y sin miedo.

W.L. Manuel. Veintidós años. Reposa en el seno de Dios.

G. Stephenson. Veintiocho años. Dulce es tu memoria.

A.S. Culliford. Veintisiete años. Nuestro único hijo, te recuerdan papá y mamá.

Hay quienes buscan que su nombre quede en los libros de historia. No hay más meta, lo ansían, miles obedecen sus gritos para conseguirlo.

Otros solo tienen a papá y mamá.


jueves, 24 de febrero de 2022

Nuestro mundo (XVI)

Casco soviético.

No sé lo que podría decir hoy. No sé lo que podría escribir. Es tanta de nuevo la decepción…

Rusia invade Ucrania. Otra puñalada del ser humano sobre el ser humano.

Esta noche, solo busco el sonido de la voz.

Una voz, diez voces, cien…

Juntas.

El instrumento más antiguo y poderoso, frente a la más poderosa bomba.

Mil voces, millones de voces…