Primera jornada bajo asedio. Pues el bando así lo ordena, tranco la puerta para entrar o salir del castillo.
Hay víveres para resistir, aunque las reservas de café parecen cortas. Ahí surgirá un problema a no mucho tardar.
Pero en fin, no merece la pena quejarse. La moral es alta.
Puede empezar la batalla.

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