Los jueces se miran entre sí, no sabemos si con pesadumbre o serenidad. Deben emitir un veredicto.
Dura lex, sed lex, murmura uno. Otro canta por dentro: la, re, fa, mi, re, fa, re, mi... No hay duda posible.
Un tercero aún quiere soñar con alguien que le inspire. Quizá si viniera il suo fratello desde Sicilia… Miraría hacia atrás y sabría qué decir en el tribunal.
Demasiado tarde. O demasiado pronto. Sin remedio, en cualquier caso: vetan la banda sonora de El padrino para recibir el Óscar.
Nino Rota ya había usado esa melodía en una película anterior,
En fin, Fortunella, es tu maldición y tu momento de fama.
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