jueves, 26 de febrero de 2026

Budapest, guía para marcianos

Portada del libro Budapest, guía para marcianos, de Antal Szerb

Título y autor/a:Budapest, guía para marcianos, de Antal Szerb.
Clave de lectura:Retrato de la ciudad que fue y que pudo ser.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Una breve simbología de lo humano.
Música:Symphony “The Bird in the Dust”, de Roby Lakatos ♪♪♪

¿Tiene interés la mirada nostálgica, elegante, incluso amorosa de Antal Szerb, sobre estancias y rincones que quizá hayan dejado de existir?

¿Es Budapest, guía para marcianos un libro para todos los públicos, solo para hungarófilos, apenas para quienes gustan de añorar fantasmas?

No estoy seguro de la respuesta a esto último. Pero, respecto al valor de las breves sesenta y cuatro páginas, puedo defenderlo.

En 1935, los desgarros políticos y territoriales de posguerra no ocupan ya cada segundo junto al Danubio. Retorna la vida.

Si el autor tuviese que describir la capital no tanto en su arquitectura externa, la forma y colocación de sus piedras, sino mediante las emociones que tales piedras provocan, ¿cómo lo haría?

A un visitante de Marte, nada menos… Alguien con curiosidad para arriesgarse más allá de lo conocido.

Comienza por El Puente de Cadenas. Pasea luego por cada orilla, eligiendo entre cafés con música o castaños. Continúa a la calle Galamb, sin luz del sol; al Monte Gellért, donde, en un juego de danza, cada Tristán encuentra a su Isolda; al Tabán, ya demolido, y la antigua Bodega del tío Poldi…

Llega hasta el Castillo, sus jardines, el Bastión de los Pescadores, la Iglesia de Matías, el Campo de Sangre, el Prado del Pachá…

Una vez las doce tribus se afincaron en Óbuda. En Józsefváros, gotas de vino riegan a estudiantes, filósofos y funcionarios de la Biblioteca Municipal.

Shhh… El marciano hará bien en no divulgar que, tras la Plaza de Abastos, al caer la tarde, nace otro París. Uno puede esperar horas y horas «la llegada de esa persona que nunca aparecerá».

El casco viejo, la ciudad nueva, la Isla Margarita: aquí se desgrana al huésped su significado.

Este podrá regresar a casa en una nave sin pegatinas turísticas, más sabio sobre simbología humana. Szerb y su ilustrador gráfico, Sándor Kolozsváry, morirán sin embargo a manos de los nazis. Simbología alternativa que casaba mejor con los «nuevos tiempos».


El Puente de Cadenas es tremendamente largo. Pruebe a cruzarlo una vez, señor mío, no se arrepentirá. Pasee en compañía de una dama hasta Buda y regrese, a ser posible con la misma dama. Ya verá, acabará declarándole su amor, tan largo es el puente. Budapest es la ciudad de los amores sinceros y profundos. Créame, señor mío, el que conoce esta ciudad solo puede hablar de ella con lágrimas en los ojos.

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