Los jueves por la noche, después de la clase de sueco, vamos al bar escandinavo.
En pocas horas hay que madrugar, pero, ¿qué más da? Somos jóvenes y somos los de sueco. Nos hemos saludado con un hej y nos despediremos con un hej då.
Leemos el Dagens Nyheter, vemos pelis de Bergman en la Filmoteca (quizá aprovechemos para una cabezada), tarareamos canciones de Eva Dahlgren o de Eldkvarn...
Conocemos palabras como köttbullar, que suenan más misteriosas que albóndigas. Y, a semejanza de Thor, tenemos mucha sed.
¡Öl, öl, öl!, golpeamos con las jarras sobre la mesa. Nos beberíamos la espuma del Báltico.
Ay, los jueves por la noche. O, mejor dicho, aquellos jueves por la noche de hace… ¡¿Qué?! ¡¿Cuánto?!
Ya ni siquiera existe el bar escandinavo.

2 comentarios:
pues, ayer leía, que los de arriba han decidido que tienen que meterse en la moneda única que empieza por una E. Así que en breve ni bar sueco ni monedas suecas.. y lo mismo ni suecos.
Mi línea roja son las galletas de jengibre. Y quizá los arenques en salsa de mostaza. Si desaparecieran...
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