jueves, 5 de febrero de 2026

Los últimos hechizos

Portada del libro Los últimos hechizos, de Robert Liddell

Título y autor/a:Los últimos hechizos, de Robert Liddell.
Clave de lectura:La vida transcurre entre chismes en Christminster.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Novela «suave», sin más.
Música:Durham Concerto (Rags & Galas), de Jon Lord ♪♪♪

¿Merece la pena leer Los últimos hechizos? ¿Hace Robert Liddell honor a su fama de finesse humorística en este libro?

No resulta ningún mal de la experiencia, puedo asegurar. Aunque tampoco vayamos a descubrir una novela imprescindible. «Suave» sería mejor adjetivo.

Andrew, el narrador, y su hermano Stephen son parte de la comunidad de la toga en la antigua ciudad universitaria de Christminster. Emplean su tiempo libre tomando el té en compañía de respetables vecinos británicos.

Hay un iraquí que apenas sale. Y en realidad existen dos escenarios: a veces preparan café.

Durante la época de entreguerras, el señor Hitler muestra malas intenciones. Pero hablamos de Christminster, es más, ¡Christminster norte! Aquí la gente tiene clara su visión del mundo.

¿De qué otra manera se pondrían los hermanos al tanto de cotilleos, chismes y palabras pronunciadas desde salones hasta cocinas, desde las alturas de la vicerrectora hasta el sótano de la criada?

La señora Foyle, la señora Preston, la señora Barron, Miranda, sir Peter, el señor Waterfield, Cyprian…

Las páginas transcurren igual que sus vidas: poco de apasionante y nada por lo que arrugar el ceño entre el primer y el último párrafo (que deriva, eso sí, a un trasfondo más amargo).

¿Con limón o con leche?


En aquella época había estallado una guerra civil en España. Ahora no recuerdo por qué luchaba cada uno de los bandos, pero si alguien siente curiosidad podrá sin duda consultarlo en cualquier enciclopedia. Christminster norte, cuyos habitantes tenían vocación de servicio y eran almas caritativas, iba a organizar una venta benéfica y un baile a fin de enviar suministros médicos a España.

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