jueves, 12 de febrero de 2026

Submarino

Portada del libro Submarino, de Lothar-Günther Buchheim.

Título y autor/a:Submarino, de Lothar-Günther Buchheim.
Clave de lectura:Marinos enfrentados a una caza que nadie les advirtió.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:No desmerece a la película.
Música:Das Boot, de Klaus Doldinger ♪♪♪

Dudaba sobre qué edición de este libro leer primero, la española o la alemana.

Me ocurre lo mismo con la película homónima: cuando la veo, unas veces elijo el doblaje y otras el sonido original. ¡Tiene tantas implicaciones!

Aparte de la prolijidad que permite el medio escrito, cine y novela guardan aquí estrecha relación: un u-boot zarpa para acechar el tráfico aliado en el Atlántico. Bajo las órdenes del «viejo», carismático capitán, cada tripulante llevará a cabo dos navegaciones: la propia (lo que dejan atrás, su familia, amigos, amores) y la del destino común de la nave.

Habría que determinar si Submarino, de Lothar-Günther Buchheim, es una historia bélica o una tragedia en un contexto bélico. A mí me parece algo más lo segundo.

El autor, corresponsal de guerra él mismo, presenta a un alter ego embarcado para reflejar las glorias de la Kriegsmarine cuyo ánimo se transforma. Del optimismo al salir de La Rochelle al hastío durante semanas sin sol. De la culpa por abandonar a supervivientes de sus torpedos al colapso nervioso entre cargas de profundidad.

¿Hay nazis? ¿Quedan retratados como merecen? El primer oficial encarna esa idea, aunque el relato se centra en la «gente común»: el segundo, el navegante, el ingeniero, los jóvenes de dieciocho o diecinueve años que corren a proa en cada orden de inmersión.

Creen que Alemania los necesita y responden a la llamada hasta el punto de ruptura emocional.

Inolvidable escena del maquinista que abandona su puesto y se dirige a la escotilla durante el ataque de un destructor, por ejemplo. O la del desesperado bombeo de aire para volver a la superficie en el Estrecho de Gibraltar.

El logro de Buchheim consiste en llevar nuestra mente al cilindro de acero y hacernos partícipes de la claustrofóbica angustia. Esa prolijidad de detalles mencionada, si bien eterniza algunos capítulos, forma parte natural del ambiente.

Bienvenidos tras las cuadernas y remaches del U 96. ¡Todo avante! ¡Los dos diésel! Schnell, schneeeeeeell.


Me pregunto qué es lo que pasa con los submarinos que se hunden. ¿Acaso quedan flotando por siempre cual grotesca flota en medio de dos aguas? ¿O la presión del agua empequeñece los restos que, más pesados cada vez, van cayendo en las profundidades del mar? Tendría que preguntárselo al comandante. Él debe saberlo.

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