lunes, 23 de febrero de 2026

Los seiscientos (más o menos)

Paella

Seiscientos tíos y tías se reúnen en el gran salón de actos. Discurso. Apenas falta una semana para algo excepcional.

Seiscientos cofrades, docena arriba, docena abajo, se contemplan curiosos. ¡Anda!, no te veía desde… ¿Te acuerdas de…? ¿Te acuerdas cuando…?

Seiscientos cincuentañeros escuchan que están en el mejor momento, que no han de tener miedo, que la vida es la vida y las cigalas, las cigalas.

Seiscientos hermanos de armas aplauden esa verdad. Aquellos instintos sobre los que descansa su pirámide de necesidades acuden sin demora.

Seiscientos seres sintientes, como las aves del cielo y los lobos del monte, no pueden dejar de notarlo: los jugos gástricos se desperezan.

Seiscientas bocas, multiplicadas por un número indeterminado de muelas (no nos paremos en detalle), continúan la conversación entre chorizo, queso, lomo y copas de vino español.

Seiscientos colegas, comilitones, licenciados en supervivencia, másteres en conocimiento del medio, se dirigen al centro del nuevo mundo. Quizá no volverán a encontrarse así.

Seiscientos... ¡Paella! ¡Hay paella! ¡Gratis!

Perdonadme, luego sigo contando de qué va el tema. Ya si eso.


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2 comentarios:

Francesc Cornadó dijo...

Estoy convencido de que esos seiscientos individuos, saldrán un día a la calle con un cucharón en ristre y arreglaran todo lo que está mal: los niños dejarán de ser maleducados, sus maestrillas ya no serán pamplineras, habrá bocadillos para todos, la publicidad dejará de decir mentiras, el bacalao al pil-pil nos lo servirán con profusión y en bandeja...
Salud.

Mannelig dijo...

Ja, ja, hace ya tiempo, veinteañeros, podrían haber sido esos algunos de sus sueños. Hoy apuntan más al bacalao que a las mentiras...