Al amparo de la sorpresa, el Zephyr se aproximó por popa. Ni un centinela, qué imprudentes. Quizá dormitaran en el sollado, reponiéndose de la mar gruesa sufrida el día anterior.
Nosotros, sin embargo, teníamos los ojos bien abiertos. Agarrados a las jarcias, nos girábamos de hito en hito hacia el capitán.
Me adelanté hasta el bauprés, donde la bandera del cráneo y las tibias mostraba claramente nuestras intenciones. Me humedecí los labios. Sabían a salitre y ansiedad.
El viento nos impulsaba con fuerza. Tanto que, a una orden del segundo, media docena de brazos se dispusieron a recoger trapo. No deseábamos encallar en algún bajío o arriesgarnos a colisionar contra el casco cada vez más cercano.
Los colores de Saint-Malo ondeaban en lo alto: un navío francés. Hasta el graznar de las gaviotas se asemejaba al tintineante sonido de sus luises de oro.
Faltaban solo unos segundos para poder disparar, solo unos segundos... Ahora, ahora, ¡AHORA!
El cabeceo del bergantín hacía difícil encuadrar con pulso firme, pero confié en mi buena estrella cuando apreté el botón. El obturador de la cámara se abrió y cerró con un chasquido.
Esa noche me acosté en la litera, abrí el ojo de buey y dejé que la voz de la brisa me cantara. Debía estar descansado para nuevas correrías.
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6 comentarios:
Que gozada sería recorrer el mundo en un bergantin de esos. Aunque usted lo suple perfectamente con la imaginacion, desde luego.
Las peliculas de piratas hacian mis delicias durante la infancia (bueno, bueno, sí, y ahora, jiji), aunque ya sabe usted que siempre he preferido ser mosquetera.
Buenas noches, monsieur
Bisous
La magia de soñar... lo contaste maravillosamente, un placer!... Quiero más...
Un abrazo.
Magnífico. Eso son viajes y no lo que hacemos los comunes mortales.
Contar así unas vacaciones da para un buen libro; anímate.
Un abrazote...
Mannelig, !!que dominio del arte de la marinería, que vocabulario¡¡
Magnifico relato de aventuras y piratería.
Ya nos contaras que tal el desembarco y las visitas a las tabernas y...
Un abrazo.
Me ha encantado el relato.
Digo lo mismo que TitoCarlos: ¿para cuando una novela tuya? escribes genial.
si, pareces todo un señor marinero.
¿corre salitre por tus venas?
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