| El cuaderno de Rutka, de Rutka Lashier. | |
| Diario de una víctima del Holocausto. | |
| ✮✮✮✮✩ | |
| Para ayudarnos a no olvidar. | |
| La lista de Schindler, de John Williams ♪♪♪ |
Sus páginas, igual que las legadas por Ana Frank, no se pueden leer como literatura al uso.
Quiero decir que no se trata de memorias destinadas en origen a que otros pudiéramos conocerlas, sino de pensamientos íntimos propios de una chiquilla de su edad: deshojar si le gusta o no Janek, aventurar a quién dará su primer beso, describir una tarde en compañía de amigos...
Aunque, tras esa inocente mirada sobre lo cotidiano, se deslizan los demás aspectos de su vida bajo la ocupación nazi. Esos que irán ahogándola, cada vez con mayores signos de vileza, hasta sus últimas anotaciones.
Por otro lado, dada la brevedad del texto, me parece un acierto de la edición haber añadido ensayos que explican las circunstancias en que lo redactó su autora, cómo volvió a salir a la luz y una historia de los judíos en Polonia.
Todo se convierte, en fin, en la mayor lección del libro: ayudarnos a no olvidar.
Los niños, vestidos con harapos, tienden las manos hacia los transeúntes con gesto de súplica para pedir limosna. Estas criaturas son el estigma del lúgubre gueto. Los padres han sido deportados y los pequeños han quedado abandonados a su suerte, condenados a vagar por las calles.
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