miércoles, 24 de enero de 2018

El elefante desaparece

Portada del libro El elefante desaparece, de Haruki Murakami

Título y autor/a:El elefante desaparece, de Haruki Murakami.
Clave de lectura:El universo del autor, condensado en relatos cortos.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Yo soy murakamista.
Música:To the Edge of Dream, de Toru Takemitsu ♪♪♪

Dicen que los habitantes del mundo nos dividimos en dos: murakamistas y no murakamistas.

Y yo intento mantener un delicado equilibrio zen, pero... Soy murakamista. A mucha honra.

Por eso se me iluminan los ojos cuando empiezo a distinguir los contornos de estos relatos, las raíces que entrelazan sus cimientos, los hilos que sostienen sus paredes.

Esas atmósferas que casi puedo tocar. Que rozan la piel mientras leo.

Aunque, para ser sincero, no siempre tenga del todo clara cuál es la historia que me están contando.

¿Qué importa? Acepto sus misterios. Las recorro con el sincero fervor del creyente. Y al final... El elefante desaparece.

El de Haruki Murakami, por supuesto.

Señora, señora. Escúcheme. He venido a pedir mano. ¿Lo entiende? Me arrastro hasta aquí desde muy muy profundo. Mucho esfuerzo. He escarbado tierra y mis uñas rotas. Si tuviera mala intención, mala intención, no tomar molestia. He venido porque la quiero mucho.

viernes, 19 de enero de 2018

Gilead

Portada del libro Gilead, de Marilynne Robinson

Título y autor/a:Gilead, de Marilynne Robinson.
Clave de lectura:Vida cotidiana y esperanzas en un pueblo del medio oeste.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Una novela preciosa.
Música:Gwenlaise, de Scott Cossu y Eugene Friesen ♪♪♪

Quieres escribir un libro. Muy bien, ¿por dónde empiezas?

De entrada, qué curioso, escoges un argumento que no parece dar para mucho.

Un predicador siente que el final se acerca y escribe a su hijo cartas sobre su vida, sus pensamientos, sus inquietudes, la relación con su propio padre, con su abuelo, su mujer, su mejor amigo...

Pones a los personajes en un pueblucho de Iowa. Lo más lejos que llegan a viajar es a otro pueblucho de Kansas.

Tienes que rellenar la historia con recuerdos desde los tiempos de la Guerra Civil hasta los de Eisenhower.

Y, con esos mimbres supuestamente tan finos, tu imaginación se pone a trabajar.

Te llamas Marilynne Robinson, se me olvidaba mencionarlo, y te sale una novela preciosa: Gilead.

¿Cómo lo has hecho?


Durante muchos años no tuvimos electricidad, solo lámparas de queroseno. Ni radio. He estado recordando cuánto le gustaba a mi madre su cocina. Entonces era muy diferente, desde luego, con una nevera y un fregadero de bomba manual y una fresquera y una cocina de leña.

lunes, 15 de enero de 2018

Pimiango (VII)

Paisaje de Pimiango al atardecer.

Al final de la tarde, muchos se reúnen allí. Miran en su dirección.

Y aguardan...

El sol comienza su despedida desde el camino al Picu.


jueves, 11 de enero de 2018

A modo de diario (IX)

Estanque urbano al amanecer

El guardia de seguridad aparece corriendo a mi espalda. Quiere saber por qué he hecho esta foto.

Yo, confundido, le hablo del estanque, los árboles, los reflejos al amanecer...

Él me habla de alertas, de infraestructuras críticas, de los peligros del mundo...

Hacer fotos resulta sospechoso.


domingo, 31 de diciembre de 2017

Feliz 2018

Paisaje del cielo.

Mañana abriremos los ojos y nuestro increíble mundo azul seguirá ahí.

Alrededor de nosotros. Dentro de nosotros.

Así que dejemos de lado los problemas que ayer no conseguimos solucionar, los sinsabores de hoy.

Tendámosle la mano a ese mañana.

Y, ¿quién sabe?


sábado, 23 de diciembre de 2017

Manifiesto cívico (V)

Reflejo de manifestantes con bandera.

Los nazionalistas continúan sosteniendo su desafío. Parte del pueblo así lo quiere.

No nos pongamos un velo en los ojos. Están ahí y no van a desaparecer.

Pero tampoco lo haremos los leales.


viernes, 15 de diciembre de 2017

Can we have some love between us?


Se llaman The Electric Alley, que literalmente vendría a ser «El callejón eléctrico».

Y son... gaditanos.

Soul, Blues, Rock&Roll... Suenan muy bien, de verdad. En disco y en directo, muy, muy bien.

Por ejemplo, Can we have some love between us?

Entradas relacionadas:

lunes, 11 de diciembre de 2017

Pimiango (VI)

Cartel anunciador de la llegada de Carlos V a Pimiango.

Fue poner la calza en tierra desde el barco que lo traía de Flandes y enfilar para allá, siguiendo la costa. ¿Adónde mejor podía ir?

Lo cuenta en sus escritos el cronista Laurent Vital.

28 de septiembre de 1517, atiendan vuestras mercedes: el emperador durmió en Pimiango. El césar Carlos himself.

En el mejor catre del palacio, según se llega por la carretera, pasando el arco.

Pero por entonces no habría carretera... Pues camino de caballerías.

Y la verdad es que llamarlo palacio, palacio...

Bueno, caserón con contrafuertes. El caso es que se estiró de gustirrinín al despertar y ya está.

Aunque eso Laurent no lo diga.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Manifiesto cívico (IV)

Monumento a la Constitución Española en Madrid.

Hoy es un día de fiesta. Pero no uno en el que quedarnos dormidos.

Porque la Constitución no es solo un texto encuadernado, algo que podamos sacar de un estante durante veinticuatro horas y volverlo a guardar.

Poner un ojo en tal o cual artículo, quejarse de que falta o sobra una coma, para luego olvidarnos del resto.

La Constitución es el alma de la res publica. Su hálito de vida. El espejo de nuestras virtudes sociales.

Y, cierto, también de nuestros defectos. De lo que quisiéramos ser y quizá aún no acertamos.

En ella nos nombramos ciudadanos, no súbditos de los gobernantes.

Más allá de palabras poéticas, supone una gran diferencia. En derechos y en responsabilidades.

Por eso, este día, como el día de ayer, como el día de mañana, creo que nos merecemos decir bien alto…

¡Viva la Constitución Española!


lunes, 4 de diciembre de 2017

Pimiango (V)

Entrada a la Cueva del Pindal en Pimiango.

Definitivamente, antes había más ganadería en Pimiango.

Ahí están los dibujos de la Cueva del Pindal para demostrarlo: ciervos, bisontes, mamuts...

Todo cachopos de buena calidad. Así se extinguieron, claro.

Se los debieron de comer los paisanos.