El rey Esteban se sienta en su improvisado trono, frente a las murallas de Pskov. Vítores y gritos de aleluya: ¡Esteban, Esteban, Esteban I Báthory! El asedio ha sido provechoso.
¿Negociaciones de paz? Por supuesto, siempre que quede algo claro: no habrá tomado la ciudad, pero sus representantes deben rendirle homenaje.
El zar Iván abandona Livonia y recupera territorios devastados durante la campaña, tampoco es el peor intercambio posible. Vítores y gritos de aleluya: ¡Iván, Iván, Iván IV el Terrible!
Todos orgullosos. Los libros de acá claman victoria; los de allá, que se contiene el avance enemigo.
Ducado de Livonia, Ducado de Curlandia y Semigalia, Mancomunidad Polaco-Lituana... Grandes vítores y victorias. Guerra y niebla a través del tiempo.
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